Este ciudadano, partidario de que en el próximo proceso electoral el país se encamine hacia la democracia y la inclusión de los excluidos, deseoso de que no haya impunidad para nadie, de que exista castigo para toda persona que infrinja las leyes, declara que a su entender el reto principal de las organizaciones de la sociedad civil que desean defender los intereses de los grupos más pobres y vulnerados es la construcción y consolidación de organizaciones más activas, surgidas del seno mismo de las masas, fuertes y defensoras de la institucionalidad, así como el fortalecimiento de las existentes.
Hay la necesidad de más organizaciones que estimulen la autoorganización de los sectores populares, para que reclamen que la inversión social se haga en función de sus necesidades e intereses. Para que se conviertan en los grupos que demanden la aplicación del programa de gobierno propuesto por el candidato que resulte ganador.
La clase media tiene quien le escriba y defienda, los empresarios tienen las más poderosas de las organizaciones, mientras que los sectores populares se encuentran dispersos y son calmados con cajitas y dádivas, esos bálsamos momentáneos para una herida penetrante que necesita tratamiento profundo.
El surgimiento, fortalecimiento y consolidación de organizaciones populares fuertes y que estimulen los procesos de ciudadanización contribuirá enormemente a mejorar la calidad de los partidos políticos, de la democracia y la institucionalidad. Porque una ciudadanía informada y consciente de sus intereses podrá participar en la construcción de la confianza, contribuirá a los procesos de institucionalización y en el mejoramiento de la activa política en general.
Para poder enfrentar el autismo de ciertos líderes políticos y sociales, para acabar con ese entender la política exclusivamente como guerra contra los otros partidos, para dejar de ver las masas como comprables a precio vil, hay que mejorar la participación de los pobres que son la auténtica mayoría.
A todos nos conviene, porque si seguimos por donde vamos tornaremos la República Dominicana invivible e inviable, segmentada, segregada y con poco estímulo para el trabajo productivo. El trabajo se debe hacer a dos niveles: estimulando la participación de calidad a lo interno de los partidos, promoviendo programas viables y realistas, y motivando a que las organizaciones y la ciudadanía en general voten en función de las propuestas, y se conviertan en los garantes de que las propuestas se hagan realidad, se materialicen en políticas públicas.
La existencia de mecanismos idóneos de participación reduce los niveles de corrupción. La corrupción es uno de los obstáculos que enfrenta el mejoramiento de los partidos y la democracia. Sin deseos de ser visto como un poeta o un iluso, o ambos, sostengo que la mejor contribución que desde la sociedad civil se puede hacer es perseguir el mejoramiento de las organizaciones tanto políticas como sociales, así como Alicia persigue al conejo blanco para poder escapar del País de las Maravillas.
Ramón Tejada Holguín
El Caribe
Perspectiva Ciudadana
13 febrero 2011
Foto: propia realizada en el Besatón celebrado el sábado 26 de Junio del 2010. Foto con celular.
Alicia persigue un conejito blanco por vericuetos inenarrables: en el trayecto descubre un país de maravillas que ella transforma y a ella la transforma. Demandar la construcción de una sociedad democrática es igual: se construye la democracia y el trayecto nos descubre nuevos espacios para la acción colectiva. Alcanzar la meta es el fin del relato, pero el relato social es interminable. Desde el País de Alicia es mi persecución del conejito de la democracia, en este país de ambiguas maravillas.
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Ramón Tejada Holguín
El Caribe
17 Mayo 2010
¿Será que la elite política, social y económica de la sociedad dominicana tiene el síndrome del cangrejo? ¿Será que se desesperan y no dan tiempo para que los cambios legales y constitucionales muestren sus hermosos frutos? Un análisis desapasionado de la separación de las elecciones revela que tuvo efectos positivos para el sistema político, y que su impacto negativo (lo costoso de las campañas y el constante sobresalto electoral) podía resolverse con mayor nivel de regulación y responsabilidad. Antes de decir que me equivoco, te pido que revises los datos y argumentos que ofrezco a continuación.
Las primeras elecciones congresuales y municipales se realizaron en el 1998, la abstención general fue de 47%, mientras que en las presidenciales ronda el 30%. En un país presidencialista es normal que una mayor cantidad de personas votantes asistan a las urnas en la presidenciales. Si demuestro que en la congresuales y municipales se reduce la abstención, ¿no sería un indicador de que la separación tiene efecto positivos para la competencia electoral y que podría ayudar al surgimiento de nuevos liderazgos, con la ventaja de que estos nuevos liderazgos van escalando desde los puestos electivos municipales, a los congresuales y quién sabe si puedan llegar a presidentes o presidentas con experiencias previas de gestión pública importante?
Pues sí, en sentido general la abstención se reduce en las congresuales y municipales: pasó de 47% en el 1998 y el 2002, a poco menos de 42% en el 2006. Dirás que este aumento puede motivarse en el aumento del clientelismo local y congresual. Te daré pruebas de que en algunas zonas significa que se fortalecen los liderazgos locales. Miremos este asunto a través de dos ejemplos, la pregunta es ¿ en unos lugares el clientelismo es la explicación del aumento de votantes, y en otros lo es un mayor nivel de identificación con los liderazgos locales?
Para nadie es un secreto que el clientelismo provincial lo encarna Amable Aristy Castro, en La Altagracia. En esa provincia la abstención pasó de 38% en el 2002 a 45% en el 2006. Podemos decir que el caciquismo de Amable desencanta a los votantes y a pesar de que a nivel general la abstención se reduce, en la provincia La Altagracia aumenta.
Observemos a Villa González, en donde desde mediados de los noventa se usan los mecanismos de gestión municipal más interesantes, como los presupuestos participativos. La abstención pasó de 42% en el 1998 a 39% en el 2002 y su nivel de abstención en el 2006, fue parecido a las presidenciales (30%). Si bien las tres elecciones municipales han sido ganadas por el partido al que pertenece el síndico con el cual se inició el proceso de fortalecimiento del poder local, el partido que queda en segundo lugar defiende los instrumentos aplicados y también ha visto aumentar su número absoluto de votantes. Es decir que la competencia electoral en ese municipio es mayor, y se basa en la defensa de instrumentos democráticos de gestión municipal. Con el cambio constitucional las presidenciales se realizarán con tres meses de diferencia de la municipales: de seguro se verán contaminadas por ellas, y el efecto positivo de la separación se reducirá.
Ramón Tejada Holguín
El Caribe
10 Mayo 2010
Ramón Tejada Holguín
Marzo 2008
Nota 1. Ver la noticia en el siguiente enlace:
http://www.hoy.com.do/el-pais/2009/2/12/266425/Rosario-lamenta-condena-a-JCE-sostiene-contrato-SOMO-es-legal
Nota 2. Ver la noticia en el siguiente enlace:
http://www.hoy.com.do/el-pais/2008/12/20/259935/Auditores-sugieren-a-JCE-nueva-licitacion-cedula
Nota 3. Ver la noticia en el siguiente enlace:
http://www.clavedigital.com/App_Pages/Portada/titulares.aspx?id_articulo=8734
Nota 4. Ver la noticia en el siguiente enlace:
http://www.hoy.com.do/el-pais/2008/12/18/259780/JCE-daria-a-conocer-auditoria-al-pais
Nota 5. Ver la noticia en el siguiente enlace:
http://listindiario.com.do/app/article.aspx?id=92982

Sin embargo, Leonel Fernández tendía a crecer, alcanzando más del 50% en la tercera encuesta realizada en Febrero 2008, manteniéndose por encima de dicho porcentaje hasta la última encuesta. La preferencia por Miguel Vargas Maldonado, el principal contendiente, se mantuvo estable durante las tres primeras encuestas, y sólo en la última creció seis puntos porcentuales llegando a 37%.
A medida que aumentaba la intención de votos por Fernández, se reducía la percepción de que la situación económica nacional estaba mal o muy mal. Pasando dicha percepción de 64% en octubre del 2007, a 59% en febrero del 2008, quedando en 54% a finales de marzo de este año.
Una revisión de esta percepción según el partido por el cual votaron en el 2004, muestra que en todas las encuestas alrededor del 80% de los votantes del PRD percibía la situación económica del país como mala o muy mala, mientras que entre los que votaron por el PLD, se reducía esta percepción, pasando de 49% en octubre del 2007, a 37% en marzo del 2008.
Se podría argumentar que en octubre del 2007 el presidente no había logrado convencer a una parte importante de sus votantes del 2004. Lo que sugiere que la intención de voto por el PLD se vio afectada por la lucha interna, logrando sólo un 42% en la primera encuesta y un 45% en la segunda. El éxito de Fernández y el PLD fue concitar de nuevo el apoyo del segmento del electorado que le votó en el 2004, y modificar su percepción sobre la marcha de la economía.
La mayoría de los votantes del PRD en el 2004 se mantuvieron apoyando al candidato desde la primera encuesta realizada en octubre. Por lo que la estrategia de este partido debió centrarse en la conquista de los votantes que no habían decidido apoyar al candidato a la reelección, y que habían votado en contra de Hipólito Mejía en el 2004. La estrategia final de este partido de incorporar a Hipólito Mejía y de no distanciarse de su proyecto político no iba en consonancia con lo que sugerían las encuestas realizadas para Clave.
¿Cómo hacerlo? Ese era el reto del PRD. Las encuestas mostraron que la percepción sobre la marcha de la economía tenía poca influencia en la decisión de votar, por lo que había que investigar otros factores. Obviamente, si se trataba de conquistar a quienes votaron en contra de Mejía, de alguna manera había que distanciarse de este y de su proyecto político.
¿Podría ser la corrupción uno de esos factores?
Las tres primeras encuestas muestran a Leonel Fernández en ascenso, a Miguel Vargas estancado y a Amable Aristy en picada. Las demás opciones nunca alcanzaron porcentajes de intención de voto significativos. El PRD basó su campaña en denunciar la corrupción existente. Se centró en un contrato de 130 millones de dólares con la Sun Land. El caso fue llevado a la justicia, y reposa un injusto sueño en la SCJ. Una comunicadora independiente, Nuria Piera, mostró imágenes de personas de los comités intermedios del PLD cobrando cheques en instituciones del Estado. Estos escándalos no debilitaron la tendencia ascendente del PLD. ¿Será que la corrupción no influye en la intención de votos?
La encuesta de marzo indagó si existía la percepción de que la corrupción era inevitable porque formaba parte de la forma en que actúan los partidos políticos: el 43% de las personas entrevistadas estuvo de acuerdo con dicha idea, el 39% no lo estuvo. El porcentaje restante ni estaba de acuerdo, ni en desacuerdo. Los datos sugieren que la percepción de corrupción influye poco en la decisión de votar, porque la mayoría perciben que los partidos comparten niveles de corrupción similares. Por lo que para decidir por quién votar toma en cuenta otros aspectos.
¿Sólo el clientelismo es la base de la intención de votos?
Se ha dicho que Fernández conserva un primer lugar gracias al clientelismo, los programas sociales y la compra de dirigentes. El papel jugado por estos aspectos, lamentablemente, no puede ser evaluado por las encuestas. Pero, si tomamos en cuenta que el clientelismo ha sido una constante de la sociedad y que durante el intento de reelección de Hipólito Mejía se hizo uso de los recursos del estado y de los medios de comunicación intervenidos necesitaríamos encuestas similares para establecer las diferencias y similitudes entre el intento reeleccionista de Mejía y el de Fernández.
El PLD, es indudable, ha “invertido” en esta campaña más recursos que otros partidos. Pero, es necesario analizar con más detenimiento el “mercado” electoral dominicano para comprender la autentica influencia de estos aspectos en la decisión de votar de las personas.
Se encuentra la determinación de esta influencia, entre las piezas faltantes de este rompecabezas. Pero, las encuestas sugieren que la ausencia de liderazgo en el seno de los demás partidos, y la inexistencia de un contrapeso creíble por la ciudadanía, son factores que se unen al clientelismo en la explicación del resultado final de este proceso eleccionario.
Los pronósticos
Las estimaciones del voto de la cuarta encuesta sugieren que Fernández podría ganar en primera vuelta electoral con cerca de un 52% (lo que lo ubica, en términos tomando en cuenta el margen de error entre 50% y 54%) de los votos, Miguel Vargas Maldonado podría alcanzar un 37% (entre 35% y 39%) y Amable sería votado por un 9% (entre 7% y 11%).
En el último tramo el PLD tuvo que enfrentar la situación más difícil de toda la campaña: el aumento de los precios de los alimentos y de los combustibles a nivel internacional. Ambos aspectos combinados con la crisis estadounidense repercutieron con fuerza en el país. El aumento de los subsidios a diversos sectores y la creación de nuevos subsidios fue el camino elegido para reducir sus consecuencias políticas.
Si estos subsidios, sumados a los programas asistenciales, y las promesas realizadas por el presidente revirtieron las consecuencias negativas de los fenómenos señalados, los resultados electorales serán similares a las estimaciones del voto que realizó la encuesta. De todas maneras, en el escenario de una segunda vuelta, las encuestas sugieren que Fernández podría tener una cómoda victoria sobre cualquiera de sus contrincantes.
Conclusiones: ¿el liderazgo de Fernández y la ausencia de contrapeso explican el apoyo a la reelección?
En las cuatro encuestas Noxa-Cies-Clave, el PLD y Fernández fueron percibidos como que tenían mejores condiciones para enfrentar los retos del país. La imagen positiva del PLD tendió a crecer en las tres primeras encuestas, reduciéndose en la cuarta. La valoración de Fernández en las cuatro encuestas se colocó por encima de sus contrincantes como se puede observar en el cuadro “valoración de los candidatos”.
En apariencias el PLD consolidará sus votantes del 2004, el PRD podría lograr conservarlos e incluso crecer un poco más, mientras que el PRSC tiende a transformarse en una franquicia política minoritaria. En este sentido, podría evidenciarse un retorno al bipartidismo.
No hay evidencias del surgimiento de nuevos liderazgos. El tránsito de militar a Político de Pedro de Jesús Candelier ha sido un fracaso. En todas las encuestas fue el candidato con la tasa de rechazo más alta. Pasando de 67 el porcentaje de personas que en la primera encuesta decía que nunca votaría por este candidato a 72% en la cuarta y última encuesta. Este alto porcentaje a lo largo de todo el proceso revela que el rechazo por este candidato no fue coyuntural. Los demás candidatos no lograron posicionarse como oferta electoral atractiva.
La serie de encuestas sugieren que la valoración positiva del PLD y de Leonel Fernández está relacionada con la percepción de que los candidatos y partidos de la oposición resultan peores opciones que la reelección. Una vez finalizada las votaciones, el formidable reto del PRD, si desea volver a ocupar un puesto de primacía en el sistema partidario, será convencer a la ciudadanía de que debe olvidar los fantasmas del pasado pecaminoso del PRD y sólo recordar aquel partido que otrora fue el más cercano a las masas, a los pobres, a los excluidos.
Ramón Tejada Holguín
Publicado en el Semanario Clave
15 de Mayo 2008
Mostrando entradas con la etiqueta Procesos electorales 2004 a 2010. Mostrar todas las entradas
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El tiempo, el implacable
La primera –y muy polémica– regla evacuada por el pleno de la nueva Junta Central Electoral (JCE), sugiere que el autoritarismo y las decisiones sin consultar a las personas y organizaciones involucradas en las elecciones serán la norma de esa institución. Basta observar la secuencia de los hechos: 1) se elige la JCE, 2) a la semana su nuevo presidente propone eliminar el voto preferencial, y 3) a los pocos días el pleno corrobora.
El presidente de la Cámara de Diputados, y diversos diputados dijeron que la decisión fue "apresurada", pocos la celebraron. Sobre el tema no hay una posición única en ninguno de los partidos, y Participación Ciudadana se opone a la medida. Nadie niega que el voto preferencial provoca distorsiones a lo interno de los partidos. Nadie lo defiende a rajatabla. Sostenemos que es mejor que lo que había, y la JCE regresó al sistema anterior.
Ahora el poder de colocar diputados y diputadas recaerá sobre las direcciones que controlen la confección de las listas, se le restará autonomía a los votantes. En la boleta se presentarán como un solo bloque los diputados y las diputadas y el senador.
A partir de ahora quienes la llevarán más pesada serán las candidaturas al Senado. Los primeros puestos en las diputaciones de las alianzas dirigidas por el PRD y el PLD tendrán su curul segura, y no necesitarán mover un dedo para ser electos. Los segundos y terceros puestos, tampoco lo moverán bajo el argumento, que para salir electos el partido tendría que arrasar en toda la circunscripción, cosa imposible.
Me sorprende la premura con que esto se ha hecho. Sorprende porque el actual presidente de la JCE no responde a las demandas de la gente apresuradamente, se toma su tiempo. Hay quienes dicen que en realidad juega al olvido.
Pongo dos ejemplos. Cuando se habló de irregularidades en diversas etapas del acuerdo JCE-Somo, Roberto Rosario, entonces presidente de la Cámara Administrativa de la JCE dijo: "Hasta ahora me he mantenido al margen de las diatribas que se han vertido sobre el contrato JCE-Somo, pero llega el momento en que hay que hacer justicia y en su momento, yo, moralmente creo que debo referirme a ese tema y lo haré mediante un documento público que pagaré con mis propios recursos” (Diario Hoy, 12 de febrero 2009: http://www.hoy.com.do/el-pais/2009/2/12/266425/Rosario-lamenta-condena-a-JCE-sostiene-contrato-SOMO-es-legal).
Cuando Alicia Ortega presentó contundentes evidencias de que en las actividades de la Oficina de Abogados del actual presidente de la JCE había conflictos de intereses, su respuesta, reseñada por la prensa el 20 de septiembre del 2010, fue: "Hablaré cuando todo esto pase" (Diario 7dias: http://www.7dias.com.do/app/article.aspx?id=83503).
Ya todo ha pasado, y nada ha dicho del conflicto de interés. Hace un año y medio de su promesa de referirse al caso Somo y el silencio sigue siendo la norma. El actual presidente de la JCE de un plumazo eliminó el voto preferencial sin consultar ni a la sociedad, ni a los pequeños partidos que le apoyaron; pero no responde estas dos cuestiones a las que mira como peccata minuta.
Ramón Tejada Holguín
El Caribe
Perspectivaciudadana.com
2 noviembre 2010.
El presidente de la Cámara de Diputados, y diversos diputados dijeron que la decisión fue "apresurada", pocos la celebraron. Sobre el tema no hay una posición única en ninguno de los partidos, y Participación Ciudadana se opone a la medida. Nadie niega que el voto preferencial provoca distorsiones a lo interno de los partidos. Nadie lo defiende a rajatabla. Sostenemos que es mejor que lo que había, y la JCE regresó al sistema anterior.
Ahora el poder de colocar diputados y diputadas recaerá sobre las direcciones que controlen la confección de las listas, se le restará autonomía a los votantes. En la boleta se presentarán como un solo bloque los diputados y las diputadas y el senador.
A partir de ahora quienes la llevarán más pesada serán las candidaturas al Senado. Los primeros puestos en las diputaciones de las alianzas dirigidas por el PRD y el PLD tendrán su curul segura, y no necesitarán mover un dedo para ser electos. Los segundos y terceros puestos, tampoco lo moverán bajo el argumento, que para salir electos el partido tendría que arrasar en toda la circunscripción, cosa imposible.
Me sorprende la premura con que esto se ha hecho. Sorprende porque el actual presidente de la JCE no responde a las demandas de la gente apresuradamente, se toma su tiempo. Hay quienes dicen que en realidad juega al olvido.
Pongo dos ejemplos. Cuando se habló de irregularidades en diversas etapas del acuerdo JCE-Somo, Roberto Rosario, entonces presidente de la Cámara Administrativa de la JCE dijo: "Hasta ahora me he mantenido al margen de las diatribas que se han vertido sobre el contrato JCE-Somo, pero llega el momento en que hay que hacer justicia y en su momento, yo, moralmente creo que debo referirme a ese tema y lo haré mediante un documento público que pagaré con mis propios recursos” (Diario Hoy, 12 de febrero 2009: http://www.hoy.com.do/el-pais/2009/2/12/266425/Rosario-lamenta-condena-a-JCE-sostiene-contrato-SOMO-es-legal).
Cuando Alicia Ortega presentó contundentes evidencias de que en las actividades de la Oficina de Abogados del actual presidente de la JCE había conflictos de intereses, su respuesta, reseñada por la prensa el 20 de septiembre del 2010, fue: "Hablaré cuando todo esto pase" (Diario 7dias: http://www.7dias.com.do/app/article.aspx?id=83503).
Ya todo ha pasado, y nada ha dicho del conflicto de interés. Hace un año y medio de su promesa de referirse al caso Somo y el silencio sigue siendo la norma. El actual presidente de la JCE de un plumazo eliminó el voto preferencial sin consultar ni a la sociedad, ni a los pequeños partidos que le apoyaron; pero no responde estas dos cuestiones a las que mira como peccata minuta.
Ramón Tejada Holguín
El Caribe
Perspectivaciudadana.com
2 noviembre 2010.
Voto Preferencial en los tiempos de la Junta estulta
Se desea echar hacia atrás el voto preferencial bajo el pueril argumento de que afecta al partidismo, y se quiere retornar al viejo sistema de votación en el cual las direcciones partidarias tenían más poder que la ciudadanía a la hora de la elección de las diputaciones.
El voto preferencial, como se aplica en nuestro país, es perfectible, pero es superior a lo que teníamos antes. Las direcciones partidarias decidían el orden de colocación en las boletas de las diputaciones, en los primeros puestos colocaban a aquellas personas que ciertos dirigentes, no las bases partidarias, deseaban que fueran elegidos.
Tomando en cuenta la cantidad de votantes de los partidos mayoritarios, estar en uno de los primeros puestos a diputado aseguraba la llegada al Congreso. Estos puestos tenían su precio. Un precio alto, muy alto para la ciudadanía, ya que esta no tenía garantías de los engendros que podían llegar al Congreso, como efectivamente llegaron algunos.
El voto preferencial impide este comercio y obliga a que los candidatos sea gente que tiene que ganarse el favor de la ciudadanía -es cierto que en ocasiones a través de papeletas y clientelismo- ya que quienes votamos podemos decidir a quien queremos como diputado en representación de nuestra circunscripción. Es cierto que no es lo mejor, pero volver al pasado es peor, ya que las papeletas se quedaban en las manos de las direcciones.
Lo mejor sería que si en una circunscripción electoral se eligen 3 o más diputaciones, la gente pueda votar por todas. Por ejemplo, si en la circunscripción 1 de una provincia se eligen 3 diputaciones, los y las votantes puedan marcar 3 personas, y aquel que tenga más voto gana. La ventaja de este sistema es que profundiza el voto preferencial y la democracia, da más autonomía a las personas votantes, y hace más sencillo el cálculo electoral.
Lamentablemente miembros de la Junta Central Electoral, atentan contra el voto preferencial, no en aras de mejorar el sistema de elección, sino en aras de regresar a un pasado en el cual el comercio de las candidaturas era más fácil y rentable para unos cuantos.
Ramón Tejada Holguín
Perspectivaciudadana.com
28 de octubre 2010
Este texto fue publicado en Perspectiva Ciudadana el 28 de octubre. El 29 la JCE comandada por Roberto Rosario, cometió el desaguisado de volver al sistema anterior de votación. Lo hicieron sin convocar a un debate a los diversos sectores que tienen que ver con los procesos electorales, sin conocer las posiciones de diputados y diputadas, sin tomar en cuenta a todos los partidos y dentro de los partidos a las diversas corrientes y no sólo las que tienen representación en la JCE.
En una muestra del nivel de autoritarismo que será la norma de esta JCE, no consultaron a las organizaciones de electores y electoras, no hubo debate de ningún tipo, fue una decisión sólo entre las cúpulas y Roberto Rosario, quien tiene el control absoluto del pleno de la JCE.
Se desaprovechó la oportunidad, para provocar un debate y pedir al Congreso Nacional que separe las elecciones a diputaciones de las elecciones a senadurías, que ahora existe el arrastre. Se desaprovechó la oportunida para hacer listas desbloqueadas, o por ejemplo, que se hagan distritos electorales y en los distritos electorales sólo se elije un diputado.
Siempre hay formulas de hacer las cosas mejor. Se dice que con esta decisión se combate el clientelismo y la división interna de los partidos. Falso.
Ahora veremos el siguiente fenómeno:
Antes el diputado o diputada debía invertir 10, 15 ó 20 millones en hacer campaña, sí se reparte dinero entre los electores y electoras. Sí, hay clientelismo, pero el cliente era el elector o la electora, algo boroneaba a la gente. Ahora no será así, ahora cualquier persona con millones (sépase o no cómo se ha hecho de dinero) que quiera ir al Congreso Nacional, le da unos millones a las direcciones o del PLD o del PRD para que lo coloquen en el puesto 1 de la circunscripción x y ya tiene garantizada su entrada en el Congreso. Porque todos los puestos uno podrán llegar al congreso, y veremos como no habrá mujeres, ni pobres, ni democratas en los puestos uno. LLegar al puesto uno de la lista de diputaciones será reservado para aquellos que ayudan con mucho cuartos y otras actividades a las cúpulas partidarias, en especial a las candidaturas presidenciales. O sea regresamos a un grosero arrastre.
Pero, esto no combate el clientelismo, lo lleva a otros niveles, a niveles partidarios, a niveles en los cuales las bases de cada partido, controladas a través de papeletas y promesas, serán manipuladas mejor y con menos recursos que los y las electores en general. Incluso, creo que la decisión afectará el nivel de votación y veremos cómo se reducirá el porcentaje de votantes en las congresuales.
Pero, además, antes había voto directo de la gente por la diputación ahora no lo habrá. Antes, por lo tanto, el diputado y diputada debía cuidarse de responder minimamente a quienes representaba, ahora no, ahora debe cuidarse de responder a quienes deciden el orden dentro de la boleta electoral.
El voto preferencial, como se aplica en nuestro país, es perfectible, pero es superior a lo que teníamos antes. Las direcciones partidarias decidían el orden de colocación en las boletas de las diputaciones, en los primeros puestos colocaban a aquellas personas que ciertos dirigentes, no las bases partidarias, deseaban que fueran elegidos.
Tomando en cuenta la cantidad de votantes de los partidos mayoritarios, estar en uno de los primeros puestos a diputado aseguraba la llegada al Congreso. Estos puestos tenían su precio. Un precio alto, muy alto para la ciudadanía, ya que esta no tenía garantías de los engendros que podían llegar al Congreso, como efectivamente llegaron algunos.
El voto preferencial impide este comercio y obliga a que los candidatos sea gente que tiene que ganarse el favor de la ciudadanía -es cierto que en ocasiones a través de papeletas y clientelismo- ya que quienes votamos podemos decidir a quien queremos como diputado en representación de nuestra circunscripción. Es cierto que no es lo mejor, pero volver al pasado es peor, ya que las papeletas se quedaban en las manos de las direcciones.
Lo mejor sería que si en una circunscripción electoral se eligen 3 o más diputaciones, la gente pueda votar por todas. Por ejemplo, si en la circunscripción 1 de una provincia se eligen 3 diputaciones, los y las votantes puedan marcar 3 personas, y aquel que tenga más voto gana. La ventaja de este sistema es que profundiza el voto preferencial y la democracia, da más autonomía a las personas votantes, y hace más sencillo el cálculo electoral.
Lamentablemente miembros de la Junta Central Electoral, atentan contra el voto preferencial, no en aras de mejorar el sistema de elección, sino en aras de regresar a un pasado en el cual el comercio de las candidaturas era más fácil y rentable para unos cuantos.
Ramón Tejada Holguín
Perspectivaciudadana.com
28 de octubre 2010
Este texto fue publicado en Perspectiva Ciudadana el 28 de octubre. El 29 la JCE comandada por Roberto Rosario, cometió el desaguisado de volver al sistema anterior de votación. Lo hicieron sin convocar a un debate a los diversos sectores que tienen que ver con los procesos electorales, sin conocer las posiciones de diputados y diputadas, sin tomar en cuenta a todos los partidos y dentro de los partidos a las diversas corrientes y no sólo las que tienen representación en la JCE.
En una muestra del nivel de autoritarismo que será la norma de esta JCE, no consultaron a las organizaciones de electores y electoras, no hubo debate de ningún tipo, fue una decisión sólo entre las cúpulas y Roberto Rosario, quien tiene el control absoluto del pleno de la JCE.
Se desaprovechó la oportunidad, para provocar un debate y pedir al Congreso Nacional que separe las elecciones a diputaciones de las elecciones a senadurías, que ahora existe el arrastre. Se desaprovechó la oportunida para hacer listas desbloqueadas, o por ejemplo, que se hagan distritos electorales y en los distritos electorales sólo se elije un diputado.
Siempre hay formulas de hacer las cosas mejor. Se dice que con esta decisión se combate el clientelismo y la división interna de los partidos. Falso.
Ahora veremos el siguiente fenómeno:
Antes el diputado o diputada debía invertir 10, 15 ó 20 millones en hacer campaña, sí se reparte dinero entre los electores y electoras. Sí, hay clientelismo, pero el cliente era el elector o la electora, algo boroneaba a la gente. Ahora no será así, ahora cualquier persona con millones (sépase o no cómo se ha hecho de dinero) que quiera ir al Congreso Nacional, le da unos millones a las direcciones o del PLD o del PRD para que lo coloquen en el puesto 1 de la circunscripción x y ya tiene garantizada su entrada en el Congreso. Porque todos los puestos uno podrán llegar al congreso, y veremos como no habrá mujeres, ni pobres, ni democratas en los puestos uno. LLegar al puesto uno de la lista de diputaciones será reservado para aquellos que ayudan con mucho cuartos y otras actividades a las cúpulas partidarias, en especial a las candidaturas presidenciales. O sea regresamos a un grosero arrastre.
Pero, esto no combate el clientelismo, lo lleva a otros niveles, a niveles partidarios, a niveles en los cuales las bases de cada partido, controladas a través de papeletas y promesas, serán manipuladas mejor y con menos recursos que los y las electores en general. Incluso, creo que la decisión afectará el nivel de votación y veremos cómo se reducirá el porcentaje de votantes en las congresuales.
Pero, además, antes había voto directo de la gente por la diputación ahora no lo habrá. Antes, por lo tanto, el diputado y diputada debía cuidarse de responder minimamente a quienes representaba, ahora no, ahora debe cuidarse de responder a quienes deciden el orden dentro de la boleta electoral.
La facultad es del Senado, y las consecuencias serán para la democracia
El Senado de la República es la única institución con facultad para elegir a las personas miembros de la Junta Central Electoral (JCE); pero el Senado representa a la población votante, por lo que no debe dejar de prestar a tención a las opiniones de los diversos sectores nacionales. Las opiniones de las diversas instituciones civiles, de los partidos y de la prensa no deslegitiman al Senado. Lo único que podría deslegitimarlo sería el hacer una elección carente de sensatez y de sentido común, y de espalda a la normativa existente.
El PLD, como partido que controla el Senado, no debe escuchar a quienes le recuerdan la forma balaguerista de elección, o las juntas perredeistas. El mal comportamiento ajeno, no justifica el propio. La nación no soportará más comillas sobre los triunfos electorales.
Humildemente creo que el Senado debe tomar en cuenta el uso que la Cámara Administrativa de la JCE ha dado a los ingresos provenientes de los actos del estado civil. El Senado tiene la oportunidad de mostrar un rostro transparente, si además exige que se investiguen las denuncias que se han realizado sobre irregularidades en la forma en que se ha manejado el contrato de automatización del registro civil, si atiende las denuncias de conflictos de intereses en el seno de la JCE y reclama mayor transparencia en el uso de los fondos asignados a esa institución y gobernados por la Cámara Administrativa.
Ha hecho bien el Senado convocando a vistas públicas, ha hecho bien entrevistando candidaturas, y no debe terminar mal. Si las vistas públicas no tienen consecuencias, una parte de sociedad se sentirá engañada y nada es peor que sentirse engañado, las promesas insatisfechas son la principal fuente de deslegitimación de los congresos dominicanos.
Ramón Tejada Holguín
Perspectiva Ciudadana
30-09-2010
El PLD, como partido que controla el Senado, no debe escuchar a quienes le recuerdan la forma balaguerista de elección, o las juntas perredeistas. El mal comportamiento ajeno, no justifica el propio. La nación no soportará más comillas sobre los triunfos electorales.
Humildemente creo que el Senado debe tomar en cuenta el uso que la Cámara Administrativa de la JCE ha dado a los ingresos provenientes de los actos del estado civil. El Senado tiene la oportunidad de mostrar un rostro transparente, si además exige que se investiguen las denuncias que se han realizado sobre irregularidades en la forma en que se ha manejado el contrato de automatización del registro civil, si atiende las denuncias de conflictos de intereses en el seno de la JCE y reclama mayor transparencia en el uso de los fondos asignados a esa institución y gobernados por la Cámara Administrativa.
Ha hecho bien el Senado convocando a vistas públicas, ha hecho bien entrevistando candidaturas, y no debe terminar mal. Si las vistas públicas no tienen consecuencias, una parte de sociedad se sentirá engañada y nada es peor que sentirse engañado, las promesas insatisfechas son la principal fuente de deslegitimación de los congresos dominicanos.
Ramón Tejada Holguín
Perspectiva Ciudadana
30-09-2010
La elección de una Junta Central Electoral según la Nueva Constitución
El Senado de la República se apresta a elegir la nueva Junta Central Electoral (JCE) y desde el inicio de la convocatoria podemos augurar dificultades, y la conformación de una JCE que en términos técnicos no esté a la altura de las necesidades. ¿Porqué? Según el Senado los requisitos para ser miembros de la JCE son "ser dominicano de nacionalidad, tener 35 años de edad, ser doctor o licenciado en derecho, tener 12 años mínimos de ejercicio profesional y estar en plenos derechos civiles y políticos, así como de conducta intachable, transparencia e idoneidad".
¿Todas las personas miembros de la JCE deben ser abogadas? El perfil no se corresponde con las funciones que según el artículo 212 de la Constitución del 2010 la JCE tiene: "La finalidad principal de la JCE, será organizar y dirigir las asambleas electorales para la celebración de elecciones y de mecanismos de participación popular establecidos por la presente Constitución y las leyes." La responsabilidad principal de la JCE será organizativa, ya no tiene funciones de tribunal, y sus relaciones con las leyes serán las mismas que cualquier otra institución del país. La JCE, según la nueva Constitución, hará las funciones que antes sólo le correspondían a la Cámara Administrativa.
Para nadie es un secreto lo costoso que resultan los procesos administrativos en la actual JCE y la ineficiencia con que manejó la Cámara Administrativa la automatización del registro civil y su relación con la empresa SOMO. La nueva JCE necesita personas con experiencia en el plano de la gerencia, en especial la gerencia pública, que conozcan de procesos administrativos que coloquen el énfasis en lograr eficiencia y equidad en los servicios públicos, que elaboren un modelo de calidad en la atención. No requiere solo abogados y políticos que vayan a privilegiar su área de conocimiento, por lo cual todo lo quieren resolver litigando y prestan poca atención a ofrecer servicios públicos de calidad en la JCE.
Ramón Tejada Holguín
7 de septiembre 2010
El Caribe
¿Todas las personas miembros de la JCE deben ser abogadas? El perfil no se corresponde con las funciones que según el artículo 212 de la Constitución del 2010 la JCE tiene: "La finalidad principal de la JCE, será organizar y dirigir las asambleas electorales para la celebración de elecciones y de mecanismos de participación popular establecidos por la presente Constitución y las leyes." La responsabilidad principal de la JCE será organizativa, ya no tiene funciones de tribunal, y sus relaciones con las leyes serán las mismas que cualquier otra institución del país. La JCE, según la nueva Constitución, hará las funciones que antes sólo le correspondían a la Cámara Administrativa.
Para nadie es un secreto lo costoso que resultan los procesos administrativos en la actual JCE y la ineficiencia con que manejó la Cámara Administrativa la automatización del registro civil y su relación con la empresa SOMO. La nueva JCE necesita personas con experiencia en el plano de la gerencia, en especial la gerencia pública, que conozcan de procesos administrativos que coloquen el énfasis en lograr eficiencia y equidad en los servicios públicos, que elaboren un modelo de calidad en la atención. No requiere solo abogados y políticos que vayan a privilegiar su área de conocimiento, por lo cual todo lo quieren resolver litigando y prestan poca atención a ofrecer servicios públicos de calidad en la JCE.
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| Cámara Administrativa de la Junta Central Electoral 2006-2010 |
La Constitución es clara: la nueva JCE no sólo organiza las elecciones, sino que además tendrá como dependientes "el Registro Civil y la Cédula de Identidad y Electoral", lo que significa que la carga de actividades en el área gerencial será enorme. Y sin embargo, el Senado quiere poner sólo "abogados con 12 años mínimos de ejercicio profesional". Ahora bien, no sostengo que abogados y abogadas no puedan optar por ser miembro de la JCE, pueden hacerlo, lo que no deben es ser los únicos. De hecho la JCE necesita ser conformada por un equipo multidisciplinario en su dirección. Politólogos y científicos sociales pueden ser de gran ayuda para evaluar y mejorar los mecanismos de participación popular que la JCE tiene a su cargo. Gerentes, cientistas sociales y abogados, son necesarios. Hay experiencias, en México el presidente del Consejo del Instituto Federal Electoral (IFE), equivalente a la nueva JCE es doctor en Ciencias Sociales, y el director ejecutivo es Licenciado en Filosofía y Letras.
Ramón Tejada Holguín
7 de septiembre 2010
El Caribe
A la caza de buenas noticias
Ando a la caza de historias edificantes que nos permitan reafirmar nuestra fe en el país y su ciudadanía. Cuando decimos que aquí nada funciona y que las cosas no pueden mejorar porque estamos en República Dominicana, nos convertimos en aliados de quienes quieren mantener este estado de cosas.
No me malinterpretes, no digo que andes por ahí con una espléndida sonrisa permanente. Te pido que mires el contexto, y no sólo aquello que nos hace perder la fe en nuestros conciudadanos y conciudadanas. Hay razones para la esperanza y si no las hubiera deberíamos construirlas.
Lo sé, hay motivos para el desencanto. Basta ver cómo un caudillo ridículo, se burla de sus votantes, se ríe del sistema de partidos haciendo añicos cualquier proceso de institucionalización de sus siglas en decadencia, hace guasa de la democracia colocándose por encima de todos y todas. Sí, hablo del Amable cabecilla del Este. Dirás, lo ves, ahí hay una razón para decir que vivimos en el país de las maravillas negativas, de la estulticia infinita.
Plantearás que probablemente la Liga Municipal Dominicana volverá a ser ocupada por alguien cuya vida política sintetiza el clientelismo en su estado puro. Sí, no se debe salir con la suya. Quizás los solemnes senadores y senadoras no se dan cuenta de cómo su negativa a juramentarse les embarra a todos y todas.
Quizás esa franquicia llamada Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) no sabe que su principal retranca es el Amable político que se los ha metido a todos y todas en un bolsillo, en el mismo en que guarda su dinero menudo.
Dije que estaba a la caza de buenas noticias, quería hablar del acuerdo para impulsar la carrera administrativa municipal firmado por la Federación Dominicana de Municipios (Fedomu) y el Ministerio de Administración Pública (MAP).
Acuerdo importante y que implican capacitación y garantías de que una proporción importante del personal de diversas municipalidades será nombrada atendiendo a sus capacidades, y que su mantenimiento en el puesto dependerá de sus méritos y la eficiencia en sus labores. Pero, me puse a pensar en el Amable cabecilla...
Creo que hay buenas noticias por ese lado, también. Amable Aristy Castro, este año ganó con un 41% de los votos en la provincia La Altagracia, la diferencia con su más cercano contendor fue reducida.
En los procesos anteriores nadie se le acercaba, en el 2006 ganó la senaduría con un 62%. Es buena noticia porque es una evidencia de que se erosiona el liderazgo del Amable jefe del PRSC.
La situación afecta a todo su clan, la hija del caudillo del Este iba en auge, en el 2002 ganó la sindicatura del municipio cabecera, Higüey, con 57% de los votos, en el 2006 subió a 63%, ahora en el 2010 por poco pierde del candidato de un partido pequeño, y apenas logró que 42% de los votantes le favorecieran. El vaso puede estar medio lleno. ¿Lo dejarán burlarse del mundo nueva vez?
Ramón Tejada Holguín
El Caribe,
31 de agosto 2010
El Caribe,
31 de agosto 2010
Elecciones sin elecciones
En el argot de las ciencias políticas se habla de "elecciones sin capacidad de elegir", o como dicen los anglo-parlantes "elections without choice", cuando existen trabas significativas para que la ciudadanía elija de manera plural y democrática a sus autoridades. El Sistema Electoral Dominicano pone obstáculos importantes a la capacidad de elegir de las personas, lo cual puede ser resuelto a través de una ley electoral democrática y consensuada, sin que sea necesario hacer cambios en la Constitución.
Nos escatiman la capacidad de elegir nuestros representes al Congreso Nacional, porque sólo tenemos la opción de votar por una persona a nivel de diputación, a pesar de que el número de diputaciones en las circunscripciones va de al menos dos, hasta seis. El caso de las diputaciones nacionales y al Parlamento Centroamericano (Parlacen) es patético. No tenemos ninguna posibilidad de influir en esa decisión. Las diputaciones nacionales y al Parlacen son elegidas en función del número de votos obtenido por el partido a nivel nacional. O sea, son burdamente arrastrados. Cuando usted vota por un diputado, automáticamente su voto sirve para sumar votos a quienes optan por ser diputados nacionales, a quienes quieren ir al Parlacen, y para el Senado.
Sí, para el Senado, ni se diga, es la peor de las injusticias. Los y las electores no tienen capacidad, por ejemplo, de votar por la candidatura senatorial de un partido y para la diputación de otro partido. Hay un arrastre abusivo y una limitación grosera de la capacidad del elector. Si votas por la candidatura al Senado de un partido, tu voto se contabiliza para las diputaciones de la circunscripción a la que perteneces, para la diputación nacional y el Parlacen.
En el caso de las municipales, tenemos que quienes votan en los nuevos Distritos Municipales, al votar por un director de distrito, automáticamente votan por el alcalde de la municipalidad en la que se encuentra ese distrito, y, sin embargo, el Alcalde no influye en nada en el Distrito. Para colmo, no podemos votar por un regidor o regidora de un partido y por el alcalde o alcaldesa de otro partido.
En dos boletas electorales, votamos a siete cargos distintos. ¿No es eso un ejemplo de elecciones sin capacidad de elegir? Pero, hay más. En un contexto de tanto arrastre, la solicitud de un grupo de personas de que se pueda votar en blanco o por una casilla llamada "Ninguno", como forma de expresar su desacuerdo con las candidaturas presentadas, fue satanizada por la propia Junta Central Electoral y ni siquiera considerada. Esta opción existe en diversos países, tales como España y Colombia. Y, como si todo esto fuera poco, la capacidad que tiene la ciudadanía de formar movimientos provinciales o municipales que lleven liderazgos locales en las boletas y se fomenten como el germen de lo nuevo, es casi imposible en la actual legislación electoral.
¿Qué hacer? Elaborar una ley que flexibilice la formación de movimientos locales y que establezca listas electorales desbloqueadas y circunscripciones electorales plurinominales. Es decir, que cada partido presente una lista según el número de electores de la zona que representará, aparezcan los candidatos en orden alfabético y la gente vote por quien desee votar.
El Caribe
17 Mayo 2010
El síndrome del cangrejo
¿Será que la elite política, social y económica de la sociedad dominicana tiene el síndrome del cangrejo? ¿Será que se desesperan y no dan tiempo para que los cambios legales y constitucionales muestren sus hermosos frutos? Un análisis desapasionado de la separación de las elecciones revela que tuvo efectos positivos para el sistema político, y que su impacto negativo (lo costoso de las campañas y el constante sobresalto electoral) podía resolverse con mayor nivel de regulación y responsabilidad. Antes de decir que me equivoco, te pido que revises los datos y argumentos que ofrezco a continuación.
Las primeras elecciones congresuales y municipales se realizaron en el 1998, la abstención general fue de 47%, mientras que en las presidenciales ronda el 30%. En un país presidencialista es normal que una mayor cantidad de personas votantes asistan a las urnas en la presidenciales. Si demuestro que en la congresuales y municipales se reduce la abstención, ¿no sería un indicador de que la separación tiene efecto positivos para la competencia electoral y que podría ayudar al surgimiento de nuevos liderazgos, con la ventaja de que estos nuevos liderazgos van escalando desde los puestos electivos municipales, a los congresuales y quién sabe si puedan llegar a presidentes o presidentas con experiencias previas de gestión pública importante?
Pues sí, en sentido general la abstención se reduce en las congresuales y municipales: pasó de 47% en el 1998 y el 2002, a poco menos de 42% en el 2006. Dirás que este aumento puede motivarse en el aumento del clientelismo local y congresual. Te daré pruebas de que en algunas zonas significa que se fortalecen los liderazgos locales. Miremos este asunto a través de dos ejemplos, la pregunta es ¿ en unos lugares el clientelismo es la explicación del aumento de votantes, y en otros lo es un mayor nivel de identificación con los liderazgos locales?
Para nadie es un secreto que el clientelismo provincial lo encarna Amable Aristy Castro, en La Altagracia. En esa provincia la abstención pasó de 38% en el 2002 a 45% en el 2006. Podemos decir que el caciquismo de Amable desencanta a los votantes y a pesar de que a nivel general la abstención se reduce, en la provincia La Altagracia aumenta.
Observemos a Villa González, en donde desde mediados de los noventa se usan los mecanismos de gestión municipal más interesantes, como los presupuestos participativos. La abstención pasó de 42% en el 1998 a 39% en el 2002 y su nivel de abstención en el 2006, fue parecido a las presidenciales (30%). Si bien las tres elecciones municipales han sido ganadas por el partido al que pertenece el síndico con el cual se inició el proceso de fortalecimiento del poder local, el partido que queda en segundo lugar defiende los instrumentos aplicados y también ha visto aumentar su número absoluto de votantes. Es decir que la competencia electoral en ese municipio es mayor, y se basa en la defensa de instrumentos democráticos de gestión municipal. Con el cambio constitucional las presidenciales se realizarán con tres meses de diferencia de la municipales: de seguro se verán contaminadas por ellas, y el efecto positivo de la separación se reducirá.
Ramón Tejada Holguín
El Caribe
10 Mayo 2010
La inconclusa y aleccionadora historia del acuerdo JCE-SOMO: ¿Hay o no sectores de la JCE que desean ser condenados a pagar millones de dólares?
Al conocerse el Laudo que condena a la Junta Central Electoral (JCE) a pagar 9 millones 42 mil 550 dólares al Consorcio Soluciones Modernas (SOMO) y más de 10 mil dólares diarios por cada día que deje de pagar, el presidente de la Cámara Administrativa, Roberto Rosario, según el diario Hoy del 12 de febrero del 2009 (ver nota 1) sostuvo que como parte de la gestión que aprobó el contrato entre la JCE y el consorcio SOMO en el 2006, siempre defendió la transparencia del acuerdo y del trabajo realizado por la entidad en el proyecto de Automatización de los registros Civil y Electoral. ¿Si el acuerdo fue transparente, cuál fue la razón de llevar el caso hasta el grado de tener que ser condenados?
Hay muchas más preguntas y hay gran cantidad de datos importantes para responderlas. Entre las preguntas tenemos una que es la del millón de dólares: ¿Quería la Junta Central Electoral (JCE) ser condenada en el caso SOMO?, o mejor dicho ¿hay personas dentro de la JCE que desean que a la JCE la condenen a pagar millones de dólares a SOMO?
Entre los datos, tenemos uno: según el Laudo Condenatorio la JCE no se defendió, recordemos que la Cámara Administrativa de la JCE es la encargada de la defensa. El Tribunal Arbitral designado por el Consejo de Conciliación y Arbitraje de la Cámara de Comercio y Producción de Santo Domingo sostiene en la página 16 del Laudo Condenatorio: "...la JUNTA CENTRAL ELECTORAL (JCE) no presentó en su escrito de defensa, ningún alegato a su favor, ni desarrolló su tesis de defensa, rebatiendo o contradiciendo lo alegado por la parte demandante en su escrito de demanda, no hizo reparo alguno, ni se refirió a los méritos de la demanda, tal como lo contempla el artículo 8.1 del reglamento de arbitraje que se aplica a este proceso, tampoco lo hizo al final, cuando este Tribunal Arbitral le otorgó un plazo para que presentara un escrito justificatorio o ampliatorio de las conclusiones que de manera verbal presentó en la última audiencia celebrada".
Es posible que no se defendiera porque, como dijo el presidente de la Cámara Administrativa, “tres auditorías practicadas han demostrado que eran infundados” los alegatos contra el contrato JCE-SOMO (Ver diario Hoy 12 de Febrero, ver enlace en nota 1). Sin embargo, el 17 de diciembre del 2008 se revelaron evidencias de que efectivamente la JCE tenía posibilidades de evitar ser condenada, y de dejar sin efecto el contrato JCE-SOMO, pero las evidencias nunca fueron llevadas al tribunal.
El 17 de diciembre del 2008, casi dos meses antes de ser condenada la JCE, se publicó una información en el diario Hoy sobre el tercer informe de la auditoría que realiza al contrato JCE-SOMO, el Consorcio RSM-BPAM, Pellerano & Herrera, Soriano Martínez y Asociados en el cual se cuestiona la validez legal de la adjudicación de la licitación a SOMO, señalando que no presentó cartas que acreditaran su experiencia en proyectos similares al que realizaría para el organismo electoral. O sea, se contrató a una empresa para que ejecute un proyecto de 62.5 millones de dólares, sin tomar en cuenta que dicha empresa no tenía experiencia en la materia. Ahí, como que hay cocorícamo. Pero hay más, en el diario se sostiene:
Reveló que el contrato contiene una serie de “imprevisiones, deficiencias legales y errores”, entre los que cita, violación de la ley de aprovisionamiento, al hacerse la licitación sin previa asignación de fondos por parte de la Oficina Nacional de Presupuesto, ausencia de evidencia de cumplimiento de la fianza de anticipo hasta la amortización de la suma avanzada a la empresa; deficiencia en el esquema de pago de los equipos y/o servicios, los cuales dice el informe, “eran pagados sin previamente ser recibidos por la JCE”. (Ver información en nota 2)
O sea, ya se habían entregado tres informes, y ninguno se remitió al tribunal, y en este tercer informe se sostiene que hay deficiencias legales y errores. La pregunta se cae de la mata, ¿cómo puede ser que ninguno de esos informes fuera llevado al tribunal? ¿Acaso, como sostienen algunas personas, había interés en sectores de la JCE en ser condenados? ¿Aceptar lo que dice la auditoría obliga a la JCE a investigar si hay responsables, en la actual JCE, de esas “deficiencias legales y errores”, lo que podría incriminar a personas que están dentro de la JCE actual? Hago preguntas, no acuso a nadie.
Es bueno señalar que el abogado de la JCE ante el tribunal fue el mismo consultor jurídico de la institución. Interesante. Es costumbre de la JCE contratar prestantes firmas de abogados para defenderse, tal cual hizo en el caso que la enfrentó con el PNVC, sin embargo en este caso, entendió que no necesitaba ninguna firma que le ayudara en su defensa.
Sé que al llegar a este punto el lector o lectora se preguntará, si sectores de la JCE electoral querían ser condenados, ¿por cuál razón se llevó el caso hasta un tribunal contencioso administrativo? Es parte de la historia, el caso se inicia con la firma misma del contrato, ya que hubo diversas denuncias, de empresas ligadas a la informática sobre irregularidades en el concurso, pero se agravó con las denuncias del Ex-Secretario de la JCE, Antonio Lockward, de que SOMO no estaba cumpliendo y de que se deseaba hacer un pago de 100 millones de pesos a dicha empresa. Este pago se realiza a finales del 2006, poco días antes del cambio de la JCE. Lockward fue cancelado por el actual presidente de la Cámara Administrativa aduciendo “conveniencia en el servicio”. (Ver la información en nota 3)
Con la entrada de la JCE actual a finales del 2006 se suspenden los pagos a SOMO y se busca hacer la investigación, y se contrata a la firma que hace la auditoría, pero sectores dentro de la JCE no aceptan la auditoría, ni la remiten al tribunal, resultando la JCE condenada.
¿Qué dice en concreto la auditoria? ¿Qué dice el contrato SOMO-JCE? Participación Ciudadana solicitó a la JCE que le diera toda la información pertinente. La Ley de Acceso a la Información, obliga a entregar todos los documentos disponibles del caso. Incluso el 18 de diciembre del 2008, en el diario Hoy el presidente de la JCE dijo que dirige una institución “seria y responsable”, por lo que los resultados de la auditoría al contrato con el Consorcio SOMO se darán a conocer tan pronto sea posible (ver información en la nota 4). Todo parecería indicar que Participación Ciudadana tendrá la oportunidad de analizar los hechos y dar a conocer una opinión en uno u otro sentido. Lamentablemente, el mismo presidente de la JCE dijo tres meses después, o sea el 3 de marzo del 2009 que no podía entregar los documentos a Participación Ciudadana porque el caso estaba todavía en curso (ver la información en la nota 5).
Por otro lado, hace más o menos un mes el presidente de la Cámara Administrativa de la JCE sostuvo que “Hasta ahora me he mantenido al margen de las diatribas que se han vertido sobre el contrato JCE-SOMO, pero llega el momento en que hay que hacer justicia y en su momento, yo, moralmente creo que debo referirme a ese tema y lo haré mediante un documento público que pagaré con mis propios recursos” (Hoy 12 de Febrero 2009, ver información en nota 1). Pero, hasta el momento, 11 de marzo 2009, no se ha realizado dicha publicación. Seguimos a la espera,
¿Hará Participación Ciudadana como hizo Huchi Lora y llevará el caso hasta que le entreguen todos los documentos? Ojalá lo haga, para que al menos en este caso todas las dudas se despejen, se castigue a quien deba castigarse y salga inmaculada la persona que no tiene mancha. Esperamos la conclusión de este aleccionador caso en los próximos días, ojalá no necesitemos pañuelos para secarnos las lágrimas, ojalá no sea necesario gritar a voz en cuello: "coño, hasta cuando seguirá la impunidad campenado por sus fueros", pero si hay que gritar, al menos que nuestro grito sacuda los simientos de la nación.
Hay muchas más preguntas y hay gran cantidad de datos importantes para responderlas. Entre las preguntas tenemos una que es la del millón de dólares: ¿Quería la Junta Central Electoral (JCE) ser condenada en el caso SOMO?, o mejor dicho ¿hay personas dentro de la JCE que desean que a la JCE la condenen a pagar millones de dólares a SOMO?
Entre los datos, tenemos uno: según el Laudo Condenatorio la JCE no se defendió, recordemos que la Cámara Administrativa de la JCE es la encargada de la defensa. El Tribunal Arbitral designado por el Consejo de Conciliación y Arbitraje de la Cámara de Comercio y Producción de Santo Domingo sostiene en la página 16 del Laudo Condenatorio: "...la JUNTA CENTRAL ELECTORAL (JCE) no presentó en su escrito de defensa, ningún alegato a su favor, ni desarrolló su tesis de defensa, rebatiendo o contradiciendo lo alegado por la parte demandante en su escrito de demanda, no hizo reparo alguno, ni se refirió a los méritos de la demanda, tal como lo contempla el artículo 8.1 del reglamento de arbitraje que se aplica a este proceso, tampoco lo hizo al final, cuando este Tribunal Arbitral le otorgó un plazo para que presentara un escrito justificatorio o ampliatorio de las conclusiones que de manera verbal presentó en la última audiencia celebrada".
Es posible que no se defendiera porque, como dijo el presidente de la Cámara Administrativa, “tres auditorías practicadas han demostrado que eran infundados” los alegatos contra el contrato JCE-SOMO (Ver diario Hoy 12 de Febrero, ver enlace en nota 1). Sin embargo, el 17 de diciembre del 2008 se revelaron evidencias de que efectivamente la JCE tenía posibilidades de evitar ser condenada, y de dejar sin efecto el contrato JCE-SOMO, pero las evidencias nunca fueron llevadas al tribunal.
El 17 de diciembre del 2008, casi dos meses antes de ser condenada la JCE, se publicó una información en el diario Hoy sobre el tercer informe de la auditoría que realiza al contrato JCE-SOMO, el Consorcio RSM-BPAM, Pellerano & Herrera, Soriano Martínez y Asociados en el cual se cuestiona la validez legal de la adjudicación de la licitación a SOMO, señalando que no presentó cartas que acreditaran su experiencia en proyectos similares al que realizaría para el organismo electoral. O sea, se contrató a una empresa para que ejecute un proyecto de 62.5 millones de dólares, sin tomar en cuenta que dicha empresa no tenía experiencia en la materia. Ahí, como que hay cocorícamo. Pero hay más, en el diario se sostiene:
Reveló que el contrato contiene una serie de “imprevisiones, deficiencias legales y errores”, entre los que cita, violación de la ley de aprovisionamiento, al hacerse la licitación sin previa asignación de fondos por parte de la Oficina Nacional de Presupuesto, ausencia de evidencia de cumplimiento de la fianza de anticipo hasta la amortización de la suma avanzada a la empresa; deficiencia en el esquema de pago de los equipos y/o servicios, los cuales dice el informe, “eran pagados sin previamente ser recibidos por la JCE”. (Ver información en nota 2)
O sea, ya se habían entregado tres informes, y ninguno se remitió al tribunal, y en este tercer informe se sostiene que hay deficiencias legales y errores. La pregunta se cae de la mata, ¿cómo puede ser que ninguno de esos informes fuera llevado al tribunal? ¿Acaso, como sostienen algunas personas, había interés en sectores de la JCE en ser condenados? ¿Aceptar lo que dice la auditoría obliga a la JCE a investigar si hay responsables, en la actual JCE, de esas “deficiencias legales y errores”, lo que podría incriminar a personas que están dentro de la JCE actual? Hago preguntas, no acuso a nadie.
Es bueno señalar que el abogado de la JCE ante el tribunal fue el mismo consultor jurídico de la institución. Interesante. Es costumbre de la JCE contratar prestantes firmas de abogados para defenderse, tal cual hizo en el caso que la enfrentó con el PNVC, sin embargo en este caso, entendió que no necesitaba ninguna firma que le ayudara en su defensa.
Sé que al llegar a este punto el lector o lectora se preguntará, si sectores de la JCE electoral querían ser condenados, ¿por cuál razón se llevó el caso hasta un tribunal contencioso administrativo? Es parte de la historia, el caso se inicia con la firma misma del contrato, ya que hubo diversas denuncias, de empresas ligadas a la informática sobre irregularidades en el concurso, pero se agravó con las denuncias del Ex-Secretario de la JCE, Antonio Lockward, de que SOMO no estaba cumpliendo y de que se deseaba hacer un pago de 100 millones de pesos a dicha empresa. Este pago se realiza a finales del 2006, poco días antes del cambio de la JCE. Lockward fue cancelado por el actual presidente de la Cámara Administrativa aduciendo “conveniencia en el servicio”. (Ver la información en nota 3)
Con la entrada de la JCE actual a finales del 2006 se suspenden los pagos a SOMO y se busca hacer la investigación, y se contrata a la firma que hace la auditoría, pero sectores dentro de la JCE no aceptan la auditoría, ni la remiten al tribunal, resultando la JCE condenada.
¿Qué dice en concreto la auditoria? ¿Qué dice el contrato SOMO-JCE? Participación Ciudadana solicitó a la JCE que le diera toda la información pertinente. La Ley de Acceso a la Información, obliga a entregar todos los documentos disponibles del caso. Incluso el 18 de diciembre del 2008, en el diario Hoy el presidente de la JCE dijo que dirige una institución “seria y responsable”, por lo que los resultados de la auditoría al contrato con el Consorcio SOMO se darán a conocer tan pronto sea posible (ver información en la nota 4). Todo parecería indicar que Participación Ciudadana tendrá la oportunidad de analizar los hechos y dar a conocer una opinión en uno u otro sentido. Lamentablemente, el mismo presidente de la JCE dijo tres meses después, o sea el 3 de marzo del 2009 que no podía entregar los documentos a Participación Ciudadana porque el caso estaba todavía en curso (ver la información en la nota 5).
Por otro lado, hace más o menos un mes el presidente de la Cámara Administrativa de la JCE sostuvo que “Hasta ahora me he mantenido al margen de las diatribas que se han vertido sobre el contrato JCE-SOMO, pero llega el momento en que hay que hacer justicia y en su momento, yo, moralmente creo que debo referirme a ese tema y lo haré mediante un documento público que pagaré con mis propios recursos” (Hoy 12 de Febrero 2009, ver información en nota 1). Pero, hasta el momento, 11 de marzo 2009, no se ha realizado dicha publicación. Seguimos a la espera,
¿Hará Participación Ciudadana como hizo Huchi Lora y llevará el caso hasta que le entreguen todos los documentos? Ojalá lo haga, para que al menos en este caso todas las dudas se despejen, se castigue a quien deba castigarse y salga inmaculada la persona que no tiene mancha. Esperamos la conclusión de este aleccionador caso en los próximos días, ojalá no necesitemos pañuelos para secarnos las lágrimas, ojalá no sea necesario gritar a voz en cuello: "coño, hasta cuando seguirá la impunidad campenado por sus fueros", pero si hay que gritar, al menos que nuestro grito sacuda los simientos de la nación.
Ramón Tejada Holguín
Marzo 2008
Nota 1. Ver la noticia en el siguiente enlace:
http://www.hoy.com.do/el-pais/2009/2/12/266425/Rosario-lamenta-condena-a-JCE-sostiene-contrato-SOMO-es-legal
Nota 2. Ver la noticia en el siguiente enlace:
http://www.hoy.com.do/el-pais/2008/12/20/259935/Auditores-sugieren-a-JCE-nueva-licitacion-cedula
Nota 3. Ver la noticia en el siguiente enlace:
http://www.clavedigital.com/App_Pages/Portada/titulares.aspx?id_articulo=8734
Nota 4. Ver la noticia en el siguiente enlace:
http://www.hoy.com.do/el-pais/2008/12/18/259780/JCE-daria-a-conocer-auditoria-al-pais
Nota 5. Ver la noticia en el siguiente enlace:
http://listindiario.com.do/app/article.aspx?id=92982
La transición de liderazgo y la legitimidad en el centro de la espiral clientelista
I. Introducción
Hay quienes se preguntan perplejos, “¿Cómo pudo la reelección triunfar cuando ha sido maldita y funesta para la sociedad dominicana?” Hay quienes parecería que recién descubrieron que el clientelismo es la base de la interacción social entre ciudadanía y las organizaciones políticas, sociales y económicas (1). Hay quienes sostienen que el clientelismo explica los resultados del recién pasado proceso electoral. Pero, todos los gobiernos que ha tenido la nación, en la post guerra de abril del 1965, han sido clientelistas, lo que sugiere que además del clientelismo existen otras determinantes del voto.
El objetivo de este artículo es provocar el debate sobre el triunfo de la reelección en el contexto de la transición de liderazgos y de una sociedad clientelar. El clientelismo ha sido la regla, la constante de la sociedad dominicana. Lo que, por desgracia, provoca que una proporción de los partidos minoritarios, y una pléyade de políticos oportunistas, apoye al que va a ganar. Plantear el clientelismo como la constante, no es un argumento para justificarlo, ni para negar su efecto pernicioso. Conocer las diversas aristas de este fenómeno permitirá dotarnos de mayores herramientas para reducir el efecto del clientelismo en la sociedad, y no sólo en la política dominicana.
La hipótesis de este artículo es la siguiente: los cambios en el sistema político y lo que he llamado la transición de liderazgo en el país (2), tienen una influencia importante en la explicación del triunfo de la reelección en la primera vuelta de mayo del 2008. Entre otros aspectos cuatro encuestas en cuyo diseño y ejecución participé, realizadas por la firma española Noxa, para la revista Clave fortalecen esta hipótesis.
II. Así se forjó un nuevo sistema de partidos
II. 1 La Hidra de Lena, los partidos y el clientelismo
Para las organizaciones civiles y los partidos políticos de oposición - sean minoritarios, pequeños, revejíos, emergente o mayoritarios – es importante hacer una evaluación desapasionada de la coyuntura para poder diseñar el conjunto de acciones a realizar. Conocer esta complejidad ayudará en la comprensión del sistema político y por lo tanto a la elaboración de estrategias para enfrentar la insoportable omnipresencia del clientelismo que, como la Hidra de Lena, aquel mitológico monstruo policéfalo, cuando le cortan una cabeza le nacen dos. En ese sentido, la legitimidad de todos los gobiernos surgidos de las urnas nace con el pecado original del clientelismo.
Los tres partidos tradicionales han cambiado en cuanto a los arreglos internos, pero el clientelismo sigue gobernando. Después de la muerte de Peña Gómez, Bosch y Balaguer, la correlación de fuerzas es distinta y los liderazgos nacionales se han repartido de desigual manera en este siglo XXI. No hay derecha, ni izquierda. Sólo un centro por el cual quieren competir los dos partidos mayoritarios, el de la Liberación Dominicana (PLD) y el Revolucionario Dominicano (PRD). Centro del cual han excluido al Reformista Social Cristiano (PRSC). Las tres organizaciones se relacionan con las masas de manera clientelar. Es decir, la fuente de legitimidad partidaria pasa por ese intercambio de apoyo a cambio de favores (3).
Para bien o para mal, ya los partidos dominicanos no son lo que eran hace apenas catorce años. Ninguno de los tres caudillos logró dejar un cuerpo doctrinal y una forma de hacer política que le sobreviviera. Ni siquiera Balaguer. A pesar de que su fantasma acecha a todos, y parecería que es el modelo a seguir. Empero, su forma de dominio sobre las élites económicas es irrepetible, su control del campesinado es imposible de observarse en estos tiempos y su zorruna forma de manejarse con los poderes fácticos ya no da frutos. Incluso su tipo de clientelismo ha sido superado y con creces. Los cambios en la sociedad dominicana han sido vertiginosos y substanciales.
El cambio del sistema de partidos en estos catorce años, se relaciona con el relevo del liderazgo nacional, con el lugar que ocupa cada uno de los otrora tres partidos mayoritarios y con la representación de los sectores en que se divide la sociedad dominicana. El clientelismo, también, ha sufrido cierta mutación, aunque hoy, como hace 40 años, es la base de la relación que establecen los partidos y la ciudadanía.
En resumen, la transición de liderazgo, la situación interna de cada uno de los tres partidos que hace cuatro años eran mayoritarios, explican el triunfo de la reelección, mientras que el clientelismo, como la base de las relaciones políticas, conforma el contexto, el marco de acción de todo el sistema partidario.
II.2 Cosas de Cronos el implacable
La coyuntura electoral recién pasada resulta inexplicable si no observamos los últimos catorce años de vida del sistema político dominicano. El PLD no inició su camino a convertirse en el partido más grande del sistema político de repente; ni el PRD redujo su influencia como por arte de magia; ni el PRSC dio inicio a esa loca pendiente hacia su conversión en partido minoritario de manera inexplicable. La situación de estos partidos conforman las ramas de un árbol cuyas raíces nacieron en el 1994 cuando se firmó el Pacto por la Democracia.
El Pacto por la Democracia abrió la etapa de transición de liderazgos en el país. La forma en que el PRD, el PRSC y el PLD, que en ese entonces eran los tres “mayoritarios”, entendieron la transición de liderazgo y la naturaleza del cambio político que la modificación constitucional del 1994 implicaba, son factores importantes para comprender el actual sistema de partidos.
Como resultado del Pacto por la Democracia, en el 1996 se celebraron las primeras elecciones presidenciales sin la participación de dos de los tres líderes constructores del actual sistema político. El Pacto impidió a Balaguer ser candidato a la presidencia, pero este se resistió a nombrar un heredero dentro de su partido. Balaguer hizo que el PRSC, cuyo control Jacinto Peynado le disputaba, apoyara al candidato del PLD. Con Bosch enfermo, el liderazgo del PLD apostó por un joven abogado que había sido candidato a la vicepresidencia. Fue así, que de los tres líderes de la postguerra, sólo José Francisco Peña Gómez participó en aquellas elecciones.
Fernández, con el apoyo de dos de los tres principales líderes del sistema de partidos, le ganó al tercero. Su ascenso a la presidencia no fue calibrado correctamente por los demás partidos. Y, sin embargo, aquel fue el momento en el que la transición del liderazgo dominicano comenzó a serle favorable al PLD y en especial a Fernández. Sobre todo porque en el PRD y en el PRSC no hubo consciencia de que debían prepararse para la desaparición de sus respectivos caudillos. Pero, la fragmentación interna de esas organizaciones, impidió que se reglamentara la competencia por el liderazgo dentro de esos partidos. Cuando los caudillos de ambos partidos murieron, se desató la guerra intestina por su sustitución, con escasas reglamentaciones partidarias.
La percepción de la ciudadanía de que Hipólito Mejía hizo uno de los peores gobiernos del post-trujillismo, el intento de Mejía de ser reelegido en un contexto de gran rechazo y la incapacidad de sobreponerse a la muerte de Balaguer de parte del PRSC, impidieron que tanto el PRD como el reformismo se convirtieran en organizaciones fuertes y unificadas. Esta situación fue aprovechada por el PLD, que se había convertido en el partido más preparado para sobrevivir a la desaparición de Juan Bosch, su fundador y líder histórico.
II.3 ¿Cómo fue la cosa en el PRD?
En el PRD se desató una lucha fratricida por la sustitución del liderazgo de José Francisco Peña Gómez, cuya muerte tomó por sorpresa a las grandes masas del partido. La organización tuvo un proceso de desorientación inicial, luego se desata la lucha, sin reglas, por convertirse en el heredero o heredera de Peña Gómez. Para colmo, los dirigentes perredeístas olvidaron que debían buscar formas de seguir representando al sector popular al cual apelaba Peña Gómez, o al menos debieron fortalecer esa relación. En una errónea interpretación del momento trataron de competir por ocupar el espacio del balaguerismo, sin fortalecer el espacio propio. Pero, el PLD corría con ventajas en la competencia por ocupar el espacio dejado por la muerte de Balaguer.
Hipólito Mejía y su Proyecto Presidencia Hipólito (PPH) que controlaban parte del Congreso Nacional y todo el Poder Ejecutivo usaron los recursos que tenían a su disposición para crear una clientela leal a lo interno del partido. Lograron imponerse, a pesar del alto nivel de rechazo que en la población tenían los principales dirigente del PPH, así como el propio Mejía; se lanzaron a la locura de un cambio constitucional para restablecer la reelección, y llevar al impopular presidente a la repostulación. Mejía y el PPH no lograron reelegirse, pero consiguieron el control del partido, y acallaron toda disidencia interna, ya fuera a través de la repartición de cargos internos, o simplemente porque los adversarios internos renunciaron del PRD.
II.4 ¿Cómo fue la cosa en el PLD?
Bosch desapareció, como quien dice poco a poco, y con su partido en el poder. Por lo que el PLD estuvo en mejores condiciones para sustituirlo. El proceso de elección del candidato presidencial del 2000 fue traumático y amenazó la unidad interna. Pero, fue evidente que en el PLD se había constituido un nuevo liderazgo.
Fernández emergió como la cara visible de dicho liderazgo. Diversas razones explican su emergencia: sus dotes de buen comunicador, porque había sido apoyado por dos de los tres líderes de la tímida democracia dominicana, por su condición de primer presidente del PLD, porque su candidatura había sido lograda por consenso entre los diferentes líderes del PLD, porque había logrado ser aceptado por una parte de la prensa, porque representaba el surgimiento de un liderazgo joven.
Cuando llegó al poder en el 1996, el PLD era todavía un partido de cuadros, jóvenes políticos capacitados por Bosch y sus diversos colaboradores. El PLD comienza a convertirse en un partido de masas cuando Fernández es presidente de la República. Si bien Danilo Medina puede ser visto como el organizador, Fernández es visto como el que posee el carisma y la comunicación con la gente. Así va constituyendo su propio liderazgo.
II.5 ¿Cómo fue la cosa en el PRSC?
El Partido Reformista fue la maquinaria que Balaguer creó para gobernar, representaba las extremidades, los músculos que hacen el trabajo práctico, mientras que Balaguer era el músculo que pensaba, es decir el cerebro. La desaparición del líder devino en la muerte cerebral del PRSC. Nadie ha resumido mejor la ideología del Partido Reformista como Alfredo Mota Ruiz, cuando creó el movimiento: “lo que diga Balaguer”.
Eso significa que los vaivenes del hombre, fueron las veleidades del partido. Y la ideología del hombre tenía una sola divisa: “llegar y mantenerse en el gobierno”. La dirigencia del PRSC conservó esa visión del quehacer político, lo que no significa que no haya excepciones entre sus dirigentes actuales.
Si el hombre enseñó que aferrarse al poder era el fin último de la política, resulta lógico observar que el reformismo tradicional se haya dispersado, y muchos de sus dirigentes en cada proceso electoral apoyan a quienes ellos creen huelen a “poder”.
III. Hacia un bipartidismo de nuevo cuño
III.1 Cuestión de números
Las debilidades de la dirigencia del PRD y el reformismo, y la ausencia de un liderazgo capaz en el seno de las fuerzas emergentes, ayudan a que el PLD se convierta en el partido más grande del sistema político dominicano. Su ascenso se verifica rápidamente: pasa de 753,340 votos en la elección presidencial del 2000, cerca de un 23%, a 1,771,377 votos en las del 2004, para un 49%. Resulta un cambio inusitado y que lo comienza a colocar como el principal partido del país. El recién pasado proceso electoral marca el punto de consolidación del PLD, ya que crecieron sus votantes en términos absolutos, obtuvo 1,836,468, (65,091 votos por encima de la votación del 2004), aunque se redujo en términos relativos (45% de los votantes del 2008) (4).
El PRD conoce una caída estrepitosa en el 2004, pero se recupera substancialmente en el 2008: pasa de 1,108,400 votos en el 2004 (31%), a 1,576,149 en el 2008 (39%). Su crecimiento fue de 467,749 votos. El incremento del PRD no implica una recuperación de su primacía, pero sí una oportunidad importante para calibrar las razones de la caída del 2004, y diseñar su estrategia para consolidar el crecimiento en el 2008. Todo dependerá de la lectura que haga del fenómeno y de los esfuerzos que realice para constituir un liderazgo fuerte y compacto, que compita con el del PLD.
III.2 Apoyo y rechazo a Fernández
La recuperación del PRD se relaciona con la marcha del sistema de partidos en el país hacia una reconstitución del bipartidismo. La tradición, y la debilidad del reformismo, permitieron que el PRD se convirtiera en el partido que concentró la oposición al PLD. Según los resultados de la encuesta a boca de urna realizada por la firma Penn & Schoen, el bipartidismo actual se relaciona con el liderazgo de Fernández y el PLD. Una gran proporción de votantes se repartieron entre quienes le apoyan y quienes le rechazan.

“En la encuesta de boca de urna de Penn & Schoen, después de contestar por quién votó, se le preguntó al encuestado las razones tras su decisión. Un 25% de los que votaron por Leonel Fernández dijeron que lo hicieron por considerar que éste tenía más capacidad; un 25% porque hizo un buen trabajo en su gestión y un 23% porque consideraba que era el único que podía resolver los problemas del país. En el caso de los que votaron por Vargas Maldonado un 31% lo hicieron para sacar al que estaba en el poder y un 22% porque pensó que Vargas Maldonado bajaría el costo de la vida” (5).
Los resultados hechos públicos por la Penn & Schoen sugieren que las principales razones para votar por Fernández se relacionan con sus habilidades y capacidades personales, mientras que en el caso de Maldonado la razón principal –un tercio de sus votantes- se relaciona con la percepción de que era el que tenía más probabilidades de sacar del poder a Fernández.
III.3 ¿Un nuevo tipo de bipartidismo?
Los datos sugieren que podríamos estar avanzando hacia un bipartidismo diferente, distinto al protagonizado por el PRD y el PRSC, ya que en ambos partidos existían liderazgos fuertes y reconocidos; es decir, Balaguer y Peña Gómez encarnaban la voluntad de sus respectivas organizaciones. Mientras que el bipartidismo actual, se presenta en el contexto de un liderazgo fuerte en el PLD, el de Leonel Fernández Reyna, y la ausencia de un liderazgo fuerte y compacto dentro del PRD. Lo que implica que el PRD debería colocar como uno de los aspectos más importante de su agenda la constitución de un liderazgo colectivo.
Muchos interpretaron el triunfo de Fernández en el 2004 como un golpe de suerte, relacionado a una situación socioeconómica del momento: el pésimo manejo de la economía y de los fraudes bancarios de parte por Hipólito Mejía, el crecimiento del número de pobres, y la inexistencia de programas sociales compensatorios. Pero, además hay que agregar que, en términos de políticas públicas, el PRD y Mejía se alejaron de los sectores populares, que eran sus votantes naturales y tradicionales, y el PLD se les acercó a ellos. No olvidar el PEME durante el gobierno 1996-2000, que fue una forma de ir forjando su clientela en los grupos populares de tradición perredeísta y con tendencia a enfrentar al gobierno del PLD. Es decir, haya sido o no un golpe de suerte el triunfo de Fernández en el 2004, los resultados actuales evidencian que supo aprovechar la situación, y que su liderazgo se consolida.
El crecimiento del PRD se relaciona con la percepción de que este partido era el que tenía mayores probabilidades de ganar a Fernández. En su votación hay una proporción del votante tradicional perredeísta y una proporción del voto de rechazo a Fernández. En ese sentido, la pregunta del millón para el PRD es: ¿podrá Miguel Vargas consolidar su posición como el principal opositor de Fernández, continuará siéndolo Hipólito Mejía, o constituirá el PRD un liderazgo colectivo que dispute a Fernández la primacía en el sistema político?
IV. Las evidencias empíricas: una mirada al proceso a través de las cuatro encuestas Clave-Noxa-Cies (6)
Desde la primera encuesta, realizada en octubre del 2007, la mayoría de las personas tendían a percibir que la situación económica del país era mala o muy mala y, sin embargo, la intención de voto favorecía al presidente y candidato a la reelección. La relación entre la percepción negativa de la economía y las posibilidades de un candidato a la reelección, se supone que es inversa: a medida que aumenta la percepción negativa de la marcha de la economía se reducen las probabilidades que tiene el candidato a la reelección de ganar.
Sin embargo, Leonel Fernández tendía a crecer, alcanzando más del 50% en la tercera encuesta realizada en febrero del 2008, manteniéndose por encima de dicho porcentaje hasta la última encuesta. La preferencia por Miguel Vargas Maldonado, el principal contendiente, se mantuvo estable durante las tres primeras encuestas, y sólo en la última creció seis puntos porcentuales llegando a 37%.
A medida que aumentaba la intención de votos por Fernández, se reducía la percepción de que la situación económica nacional estaba mal o muy mal. Dicha percepción pasó de 64% en octubre del 2007, a 59% en febrero del 2008, y quedó en 54% a finales de marzo de este año.
Una revisión de esta percepción según el partido por el cual votaron en el 2004, muestra que en todas las encuestas alrededor del 80% de los votantes del PRD percibía la situación económica del país como mala o muy mala, mientras que entre los que votaron por el PLD, se reducía esta percepción, pasando de 49% en octubre del 2007, a 37% en marzo del 2008.
Se podría argumentar que en octubre del 2007 el Presidente no había logrado convencer a una parte importante de sus votantes del 2004. Lo que sugiere que la intención de voto por el PLD se vio afectada por la lucha interna, logrando sólo un 42% en la primera encuesta y un 45% en la segunda. El éxito de Fernández y el PLD fue concitar de nuevo el apoyo del segmento del electorado que le votó en el 2004, y modificar su percepción sobre la marcha de la economía.
La mayoría de los votantes del PRD en el 2004 se mantuvieron apoyando al candidato desde la primera encuesta realizada en octubre. Por lo que la estrategia de este partido debió centrarse en la conquista de los votantes que no habían decidido apoyar al candidato a la reelección, y que habían votado en contra de Hipólito Mejía en el 2004. La estrategia final de este partido de incorporar a Hipólito Mejía y de no distanciarse de su proyecto político no iba en consonancia con lo que sugerían las encuestas realizadas para la revista semanal Clave. Ni en consonancia con la mutación del sistema político, tal cual reseñamos más arriba.
¿Cómo hacerlo? Ese era el reto del PRD. Las encuestas mostraron que la percepción sobre la marcha de la economía tenía poca influencia en la decisión de votar, por lo que había que investigar otros factores. Obviamente, si se trataba de conquistar a quienes votaron en contra de Mejía, de alguna manera había que distanciarse de este y de su proyecto político.

IV.1 ¿Influye la percepción de la existencia de corrupción en la intención de voto?
Las tres primeras encuestas muestran a Leonel Fernández en ascenso, a Miguel Vargas estancado y a Amable Aristy en picada. Las demás opciones nunca alcanzaron porcentajes de intención de voto significativos. El PRD basó su campaña en denunciar la existencia de corrupción. Se centró en un contrato de 130 millones de dólares con la Sun Land. El caso fue llevado a la justicia, y reposa un injusto sueño en la SCJ. Una comunicadora independiente, Nuria Piera, mostró imágenes de personas de los comités intermedios del PLD cobrando cheques en instituciones del Estado. Estos escándalos no debilitaron la tendencia ascendente del PLD. ¿Será que la corrupción no influye en la intención de votos?
La encuesta de marzo indagó si existía la percepción de que la corrupción era inevitable porque formaba parte de la forma en que actúan los partidos políticos: el 43% de las personas entrevistadas estuvo de acuerdo con dicha idea, el 39% no lo estuvo. El porcentaje restante ni estaba de acuerdo, ni en desacuerdo. Los datos sugieren que la percepción de corrupción influye poco en la decisión de votar, porque la mayoría perciben que los partidos comparten niveles de corrupción similares. Por lo que para decidir por quién votar toma en cuenta otros aspectos.

IV.2. ¿Sólo el clientelismo es la base de la intención de votos?
Se ha dicho que Fernández ganó en la primera vuelta gracias al clientelismo, los programas sociales y la compra de dirigentes. El papel jugado por estos aspectos, lamentablemente, no puede ser evaluado por las encuestas. Pero, si tomamos en cuenta que el clientelismo ha sido una constante de la sociedad y que durante el intento de reelección de Hipólito Mejía se hizo uso de los recursos del Estado y de los medios de comunicación intervenidos necesitaríamos encuestas similares para establecer las diferencias y similitudes entre el intento reeleccionista de Mejía y el de Fernández.
IV.3 Conclusiones
En las cuatro encuestas Clave-Noxa-Cies, el PLD y Fernández fueron percibidos como que tenían mejores condiciones para enfrentar los retos del país. La imagen positiva del PLD tendió a crecer en las tres primeras encuestas, reduciéndose en la cuarta. La valoración de Fernández en las cuatro encuestas se colocó por encima de sus contrincantes como se puede observar en el cuadro 1.

Pero, no sólo la valoración fue mayor. Cuando a las personas se le pedía que comparara a los diversos candidatos, la mayoría sostuvo que Fernández es más eficiente, posee mayor capacidad de diálogo, tiene más experiencia, tiene mayor proyección internacional, tiene mayor conocimiento de los problemas, y es más cercano a los ciudadanos que todos los demás candidatos del recién pasado proceso electoral (cuadros 2, 3 y 4)
No hay evidencias del surgimiento de nuevos liderazgos. El tránsito de militar a Político de Pedro de Jesús Candelier ha sido un fracaso. En todas las encuestas fue el candidato con la tasa de rechazo más alta. Pasando de 67 el porcentaje de personas que en la primera encuesta decía que nunca votaría por este candidato a 72% en la cuarta y última encuesta (ver cuadro 5). Este alto porcentaje a lo largo de todo el proceso revela que el rechazo por este candidato no fue coyuntural, y se confirmó por su pírrico nivel de votación. Los demás candidatos no lograron posicionarse como oferta electoral atractiva.

La serie de encuestas sugieren que la valoración positiva del PLD y de Leonel Fernández está relacionada con la percepción de que los candidatos y partidos de la oposición resultaban peores opciones que la reelección. Definitivamente, la transición de liderazgo y los cambios en el sistema político dominicano constituyen factores de gran importancia para explicar el triunfo de Leonel Fernández en el recién finalizado proceso electoral.
Notas
1. Defino clientelismo como una relación social, política y económica basada en el intercambio de apoyo por parte del “cliente”, a cambio de favores ya sean políticos, económicos o sociales de parte del “apoyado”. Lo característico de la relación clientelar es que el favor recibido no se basa en el mérito o la capacidad del cliente, sino que es la recompensa por el apoyo dado. Esto significa que dicho apoyo puede ser político partidario, o puede ser en una organización de cualquier tipo en la cual se celebran elecciones para elegir sus autoridades. En la relación clientelar poco importa si el cliente merece o no el favor recibido (que puede ser un cargo público, un empleo en una ONG para el cual no se está calificado, ser beneficiarios de programas sociales, o asignación monetaria sin realización de trabajo alguno).
2. “Transición de liderazgo, para mí, significa que debemos pasar por una etapa de construcción de liderazgos colectivos y organizacionales para sustituir a los líderes carismáticos y caudillistas desaparecidos. No me refiero al surgimiento de líderes mesiánicos que sustituyan a los tres caudillos que dirigieron la sociedad dominicana durante las cuatro últimas décadas.” Tejada Holguín, Ramón (2007): Una transición interminable. Revista Clave no. 57, 12 de abril del 2007, pág. 31. (Ver en mi blog: http://desdeelpaisdealicia.blogspot.com/2007/03/transicin-o-consolidacin-del-liderazgo.html)
3. Las organizaciones políticas tradicionales dominicanas, PLD, PRD y PRSC han hecho uso clientelar de los recursos que han tenido a sus disposición, tanto en este como en otros procesos electorales. No es casual que la principal organización de oposición (PRD) diseñara una tarjeta solidaridad futurista para entregar a sus militantes, garantizando que dicha tarjeta tendrá vigencia cuando ganen las elecciones. Por su parte el PRSC repartió pollos, cerdos, salami y dinero a las personas. Mientras que el gobierno amplió la cobertura de los programas asistenciales. De los tres partidos el PLD tuvo a su disposición una mayor cantidad de recursos.
4. He preferido hacer estos cálculos tomando en cuenta sólo la votación del PLD, sin incluir los votantes de las organizaciones que fueron aliadas al PLD. De todas maneras, sostengo la hipótesis de que la mayoría de los votantes de los partidos pequeños, ya sea que vayan aliados al PRD o al PLD, no lograrían el mismo nivel de votación en caso de asistir con candidato presidencial propio. Pero, por razones de espacio es imposible desarrollar mis argumentaciones con claridad, por lo cual sólo señalo la votación lograda por los partidos de manera individual.
5. Vega, Bernardo, “Razones para haber votado”. Revista Clave 115. 22 de mayo 2008 página 10.
6. Esta parte del artículo se basa en el texto publicado en la Revista Clave no. 113, 15 de mayo del 2008, Santo Domingo, República Dominicana, páginas 6 y 7.
Ramón Tejada Holguín
Revista Global no 23, Santo Domingo
Hay quienes se preguntan perplejos, “¿Cómo pudo la reelección triunfar cuando ha sido maldita y funesta para la sociedad dominicana?” Hay quienes parecería que recién descubrieron que el clientelismo es la base de la interacción social entre ciudadanía y las organizaciones políticas, sociales y económicas (1). Hay quienes sostienen que el clientelismo explica los resultados del recién pasado proceso electoral. Pero, todos los gobiernos que ha tenido la nación, en la post guerra de abril del 1965, han sido clientelistas, lo que sugiere que además del clientelismo existen otras determinantes del voto.
El objetivo de este artículo es provocar el debate sobre el triunfo de la reelección en el contexto de la transición de liderazgos y de una sociedad clientelar. El clientelismo ha sido la regla, la constante de la sociedad dominicana. Lo que, por desgracia, provoca que una proporción de los partidos minoritarios, y una pléyade de políticos oportunistas, apoye al que va a ganar. Plantear el clientelismo como la constante, no es un argumento para justificarlo, ni para negar su efecto pernicioso. Conocer las diversas aristas de este fenómeno permitirá dotarnos de mayores herramientas para reducir el efecto del clientelismo en la sociedad, y no sólo en la política dominicana.
La hipótesis de este artículo es la siguiente: los cambios en el sistema político y lo que he llamado la transición de liderazgo en el país (2), tienen una influencia importante en la explicación del triunfo de la reelección en la primera vuelta de mayo del 2008. Entre otros aspectos cuatro encuestas en cuyo diseño y ejecución participé, realizadas por la firma española Noxa, para la revista Clave fortalecen esta hipótesis.
II. Así se forjó un nuevo sistema de partidos
II. 1 La Hidra de Lena, los partidos y el clientelismo
Para las organizaciones civiles y los partidos políticos de oposición - sean minoritarios, pequeños, revejíos, emergente o mayoritarios – es importante hacer una evaluación desapasionada de la coyuntura para poder diseñar el conjunto de acciones a realizar. Conocer esta complejidad ayudará en la comprensión del sistema político y por lo tanto a la elaboración de estrategias para enfrentar la insoportable omnipresencia del clientelismo que, como la Hidra de Lena, aquel mitológico monstruo policéfalo, cuando le cortan una cabeza le nacen dos. En ese sentido, la legitimidad de todos los gobiernos surgidos de las urnas nace con el pecado original del clientelismo.
Los tres partidos tradicionales han cambiado en cuanto a los arreglos internos, pero el clientelismo sigue gobernando. Después de la muerte de Peña Gómez, Bosch y Balaguer, la correlación de fuerzas es distinta y los liderazgos nacionales se han repartido de desigual manera en este siglo XXI. No hay derecha, ni izquierda. Sólo un centro por el cual quieren competir los dos partidos mayoritarios, el de la Liberación Dominicana (PLD) y el Revolucionario Dominicano (PRD). Centro del cual han excluido al Reformista Social Cristiano (PRSC). Las tres organizaciones se relacionan con las masas de manera clientelar. Es decir, la fuente de legitimidad partidaria pasa por ese intercambio de apoyo a cambio de favores (3).
Para bien o para mal, ya los partidos dominicanos no son lo que eran hace apenas catorce años. Ninguno de los tres caudillos logró dejar un cuerpo doctrinal y una forma de hacer política que le sobreviviera. Ni siquiera Balaguer. A pesar de que su fantasma acecha a todos, y parecería que es el modelo a seguir. Empero, su forma de dominio sobre las élites económicas es irrepetible, su control del campesinado es imposible de observarse en estos tiempos y su zorruna forma de manejarse con los poderes fácticos ya no da frutos. Incluso su tipo de clientelismo ha sido superado y con creces. Los cambios en la sociedad dominicana han sido vertiginosos y substanciales.
El cambio del sistema de partidos en estos catorce años, se relaciona con el relevo del liderazgo nacional, con el lugar que ocupa cada uno de los otrora tres partidos mayoritarios y con la representación de los sectores en que se divide la sociedad dominicana. El clientelismo, también, ha sufrido cierta mutación, aunque hoy, como hace 40 años, es la base de la relación que establecen los partidos y la ciudadanía.
En resumen, la transición de liderazgo, la situación interna de cada uno de los tres partidos que hace cuatro años eran mayoritarios, explican el triunfo de la reelección, mientras que el clientelismo, como la base de las relaciones políticas, conforma el contexto, el marco de acción de todo el sistema partidario.
II.2 Cosas de Cronos el implacable
La coyuntura electoral recién pasada resulta inexplicable si no observamos los últimos catorce años de vida del sistema político dominicano. El PLD no inició su camino a convertirse en el partido más grande del sistema político de repente; ni el PRD redujo su influencia como por arte de magia; ni el PRSC dio inicio a esa loca pendiente hacia su conversión en partido minoritario de manera inexplicable. La situación de estos partidos conforman las ramas de un árbol cuyas raíces nacieron en el 1994 cuando se firmó el Pacto por la Democracia.
El Pacto por la Democracia abrió la etapa de transición de liderazgos en el país. La forma en que el PRD, el PRSC y el PLD, que en ese entonces eran los tres “mayoritarios”, entendieron la transición de liderazgo y la naturaleza del cambio político que la modificación constitucional del 1994 implicaba, son factores importantes para comprender el actual sistema de partidos.
Como resultado del Pacto por la Democracia, en el 1996 se celebraron las primeras elecciones presidenciales sin la participación de dos de los tres líderes constructores del actual sistema político. El Pacto impidió a Balaguer ser candidato a la presidencia, pero este se resistió a nombrar un heredero dentro de su partido. Balaguer hizo que el PRSC, cuyo control Jacinto Peynado le disputaba, apoyara al candidato del PLD. Con Bosch enfermo, el liderazgo del PLD apostó por un joven abogado que había sido candidato a la vicepresidencia. Fue así, que de los tres líderes de la postguerra, sólo José Francisco Peña Gómez participó en aquellas elecciones.
Fernández, con el apoyo de dos de los tres principales líderes del sistema de partidos, le ganó al tercero. Su ascenso a la presidencia no fue calibrado correctamente por los demás partidos. Y, sin embargo, aquel fue el momento en el que la transición del liderazgo dominicano comenzó a serle favorable al PLD y en especial a Fernández. Sobre todo porque en el PRD y en el PRSC no hubo consciencia de que debían prepararse para la desaparición de sus respectivos caudillos. Pero, la fragmentación interna de esas organizaciones, impidió que se reglamentara la competencia por el liderazgo dentro de esos partidos. Cuando los caudillos de ambos partidos murieron, se desató la guerra intestina por su sustitución, con escasas reglamentaciones partidarias.
La percepción de la ciudadanía de que Hipólito Mejía hizo uno de los peores gobiernos del post-trujillismo, el intento de Mejía de ser reelegido en un contexto de gran rechazo y la incapacidad de sobreponerse a la muerte de Balaguer de parte del PRSC, impidieron que tanto el PRD como el reformismo se convirtieran en organizaciones fuertes y unificadas. Esta situación fue aprovechada por el PLD, que se había convertido en el partido más preparado para sobrevivir a la desaparición de Juan Bosch, su fundador y líder histórico.
II.3 ¿Cómo fue la cosa en el PRD?
En el PRD se desató una lucha fratricida por la sustitución del liderazgo de José Francisco Peña Gómez, cuya muerte tomó por sorpresa a las grandes masas del partido. La organización tuvo un proceso de desorientación inicial, luego se desata la lucha, sin reglas, por convertirse en el heredero o heredera de Peña Gómez. Para colmo, los dirigentes perredeístas olvidaron que debían buscar formas de seguir representando al sector popular al cual apelaba Peña Gómez, o al menos debieron fortalecer esa relación. En una errónea interpretación del momento trataron de competir por ocupar el espacio del balaguerismo, sin fortalecer el espacio propio. Pero, el PLD corría con ventajas en la competencia por ocupar el espacio dejado por la muerte de Balaguer.
Hipólito Mejía y su Proyecto Presidencia Hipólito (PPH) que controlaban parte del Congreso Nacional y todo el Poder Ejecutivo usaron los recursos que tenían a su disposición para crear una clientela leal a lo interno del partido. Lograron imponerse, a pesar del alto nivel de rechazo que en la población tenían los principales dirigente del PPH, así como el propio Mejía; se lanzaron a la locura de un cambio constitucional para restablecer la reelección, y llevar al impopular presidente a la repostulación. Mejía y el PPH no lograron reelegirse, pero consiguieron el control del partido, y acallaron toda disidencia interna, ya fuera a través de la repartición de cargos internos, o simplemente porque los adversarios internos renunciaron del PRD.
II.4 ¿Cómo fue la cosa en el PLD?
Bosch desapareció, como quien dice poco a poco, y con su partido en el poder. Por lo que el PLD estuvo en mejores condiciones para sustituirlo. El proceso de elección del candidato presidencial del 2000 fue traumático y amenazó la unidad interna. Pero, fue evidente que en el PLD se había constituido un nuevo liderazgo.
Fernández emergió como la cara visible de dicho liderazgo. Diversas razones explican su emergencia: sus dotes de buen comunicador, porque había sido apoyado por dos de los tres líderes de la tímida democracia dominicana, por su condición de primer presidente del PLD, porque su candidatura había sido lograda por consenso entre los diferentes líderes del PLD, porque había logrado ser aceptado por una parte de la prensa, porque representaba el surgimiento de un liderazgo joven.
Cuando llegó al poder en el 1996, el PLD era todavía un partido de cuadros, jóvenes políticos capacitados por Bosch y sus diversos colaboradores. El PLD comienza a convertirse en un partido de masas cuando Fernández es presidente de la República. Si bien Danilo Medina puede ser visto como el organizador, Fernández es visto como el que posee el carisma y la comunicación con la gente. Así va constituyendo su propio liderazgo.
II.5 ¿Cómo fue la cosa en el PRSC?
El Partido Reformista fue la maquinaria que Balaguer creó para gobernar, representaba las extremidades, los músculos que hacen el trabajo práctico, mientras que Balaguer era el músculo que pensaba, es decir el cerebro. La desaparición del líder devino en la muerte cerebral del PRSC. Nadie ha resumido mejor la ideología del Partido Reformista como Alfredo Mota Ruiz, cuando creó el movimiento: “lo que diga Balaguer”.
Eso significa que los vaivenes del hombre, fueron las veleidades del partido. Y la ideología del hombre tenía una sola divisa: “llegar y mantenerse en el gobierno”. La dirigencia del PRSC conservó esa visión del quehacer político, lo que no significa que no haya excepciones entre sus dirigentes actuales.
Si el hombre enseñó que aferrarse al poder era el fin último de la política, resulta lógico observar que el reformismo tradicional se haya dispersado, y muchos de sus dirigentes en cada proceso electoral apoyan a quienes ellos creen huelen a “poder”.
III. Hacia un bipartidismo de nuevo cuño
III.1 Cuestión de números
Las debilidades de la dirigencia del PRD y el reformismo, y la ausencia de un liderazgo capaz en el seno de las fuerzas emergentes, ayudan a que el PLD se convierta en el partido más grande del sistema político dominicano. Su ascenso se verifica rápidamente: pasa de 753,340 votos en la elección presidencial del 2000, cerca de un 23%, a 1,771,377 votos en las del 2004, para un 49%. Resulta un cambio inusitado y que lo comienza a colocar como el principal partido del país. El recién pasado proceso electoral marca el punto de consolidación del PLD, ya que crecieron sus votantes en términos absolutos, obtuvo 1,836,468, (65,091 votos por encima de la votación del 2004), aunque se redujo en términos relativos (45% de los votantes del 2008) (4).
El PRD conoce una caída estrepitosa en el 2004, pero se recupera substancialmente en el 2008: pasa de 1,108,400 votos en el 2004 (31%), a 1,576,149 en el 2008 (39%). Su crecimiento fue de 467,749 votos. El incremento del PRD no implica una recuperación de su primacía, pero sí una oportunidad importante para calibrar las razones de la caída del 2004, y diseñar su estrategia para consolidar el crecimiento en el 2008. Todo dependerá de la lectura que haga del fenómeno y de los esfuerzos que realice para constituir un liderazgo fuerte y compacto, que compita con el del PLD.
III.2 Apoyo y rechazo a Fernández
La recuperación del PRD se relaciona con la marcha del sistema de partidos en el país hacia una reconstitución del bipartidismo. La tradición, y la debilidad del reformismo, permitieron que el PRD se convirtiera en el partido que concentró la oposición al PLD. Según los resultados de la encuesta a boca de urna realizada por la firma Penn & Schoen, el bipartidismo actual se relaciona con el liderazgo de Fernández y el PLD. Una gran proporción de votantes se repartieron entre quienes le apoyan y quienes le rechazan.

“En la encuesta de boca de urna de Penn & Schoen, después de contestar por quién votó, se le preguntó al encuestado las razones tras su decisión. Un 25% de los que votaron por Leonel Fernández dijeron que lo hicieron por considerar que éste tenía más capacidad; un 25% porque hizo un buen trabajo en su gestión y un 23% porque consideraba que era el único que podía resolver los problemas del país. En el caso de los que votaron por Vargas Maldonado un 31% lo hicieron para sacar al que estaba en el poder y un 22% porque pensó que Vargas Maldonado bajaría el costo de la vida” (5).
Los resultados hechos públicos por la Penn & Schoen sugieren que las principales razones para votar por Fernández se relacionan con sus habilidades y capacidades personales, mientras que en el caso de Maldonado la razón principal –un tercio de sus votantes- se relaciona con la percepción de que era el que tenía más probabilidades de sacar del poder a Fernández.
III.3 ¿Un nuevo tipo de bipartidismo?
Los datos sugieren que podríamos estar avanzando hacia un bipartidismo diferente, distinto al protagonizado por el PRD y el PRSC, ya que en ambos partidos existían liderazgos fuertes y reconocidos; es decir, Balaguer y Peña Gómez encarnaban la voluntad de sus respectivas organizaciones. Mientras que el bipartidismo actual, se presenta en el contexto de un liderazgo fuerte en el PLD, el de Leonel Fernández Reyna, y la ausencia de un liderazgo fuerte y compacto dentro del PRD. Lo que implica que el PRD debería colocar como uno de los aspectos más importante de su agenda la constitución de un liderazgo colectivo.
Muchos interpretaron el triunfo de Fernández en el 2004 como un golpe de suerte, relacionado a una situación socioeconómica del momento: el pésimo manejo de la economía y de los fraudes bancarios de parte por Hipólito Mejía, el crecimiento del número de pobres, y la inexistencia de programas sociales compensatorios. Pero, además hay que agregar que, en términos de políticas públicas, el PRD y Mejía se alejaron de los sectores populares, que eran sus votantes naturales y tradicionales, y el PLD se les acercó a ellos. No olvidar el PEME durante el gobierno 1996-2000, que fue una forma de ir forjando su clientela en los grupos populares de tradición perredeísta y con tendencia a enfrentar al gobierno del PLD. Es decir, haya sido o no un golpe de suerte el triunfo de Fernández en el 2004, los resultados actuales evidencian que supo aprovechar la situación, y que su liderazgo se consolida.
El crecimiento del PRD se relaciona con la percepción de que este partido era el que tenía mayores probabilidades de ganar a Fernández. En su votación hay una proporción del votante tradicional perredeísta y una proporción del voto de rechazo a Fernández. En ese sentido, la pregunta del millón para el PRD es: ¿podrá Miguel Vargas consolidar su posición como el principal opositor de Fernández, continuará siéndolo Hipólito Mejía, o constituirá el PRD un liderazgo colectivo que dispute a Fernández la primacía en el sistema político?
IV. Las evidencias empíricas: una mirada al proceso a través de las cuatro encuestas Clave-Noxa-Cies (6)
Desde la primera encuesta, realizada en octubre del 2007, la mayoría de las personas tendían a percibir que la situación económica del país era mala o muy mala y, sin embargo, la intención de voto favorecía al presidente y candidato a la reelección. La relación entre la percepción negativa de la economía y las posibilidades de un candidato a la reelección, se supone que es inversa: a medida que aumenta la percepción negativa de la marcha de la economía se reducen las probabilidades que tiene el candidato a la reelección de ganar.
Sin embargo, Leonel Fernández tendía a crecer, alcanzando más del 50% en la tercera encuesta realizada en febrero del 2008, manteniéndose por encima de dicho porcentaje hasta la última encuesta. La preferencia por Miguel Vargas Maldonado, el principal contendiente, se mantuvo estable durante las tres primeras encuestas, y sólo en la última creció seis puntos porcentuales llegando a 37%.
A medida que aumentaba la intención de votos por Fernández, se reducía la percepción de que la situación económica nacional estaba mal o muy mal. Dicha percepción pasó de 64% en octubre del 2007, a 59% en febrero del 2008, y quedó en 54% a finales de marzo de este año.
Una revisión de esta percepción según el partido por el cual votaron en el 2004, muestra que en todas las encuestas alrededor del 80% de los votantes del PRD percibía la situación económica del país como mala o muy mala, mientras que entre los que votaron por el PLD, se reducía esta percepción, pasando de 49% en octubre del 2007, a 37% en marzo del 2008.
Se podría argumentar que en octubre del 2007 el Presidente no había logrado convencer a una parte importante de sus votantes del 2004. Lo que sugiere que la intención de voto por el PLD se vio afectada por la lucha interna, logrando sólo un 42% en la primera encuesta y un 45% en la segunda. El éxito de Fernández y el PLD fue concitar de nuevo el apoyo del segmento del electorado que le votó en el 2004, y modificar su percepción sobre la marcha de la economía.
La mayoría de los votantes del PRD en el 2004 se mantuvieron apoyando al candidato desde la primera encuesta realizada en octubre. Por lo que la estrategia de este partido debió centrarse en la conquista de los votantes que no habían decidido apoyar al candidato a la reelección, y que habían votado en contra de Hipólito Mejía en el 2004. La estrategia final de este partido de incorporar a Hipólito Mejía y de no distanciarse de su proyecto político no iba en consonancia con lo que sugerían las encuestas realizadas para la revista semanal Clave. Ni en consonancia con la mutación del sistema político, tal cual reseñamos más arriba.
¿Cómo hacerlo? Ese era el reto del PRD. Las encuestas mostraron que la percepción sobre la marcha de la economía tenía poca influencia en la decisión de votar, por lo que había que investigar otros factores. Obviamente, si se trataba de conquistar a quienes votaron en contra de Mejía, de alguna manera había que distanciarse de este y de su proyecto político.

IV.1 ¿Influye la percepción de la existencia de corrupción en la intención de voto?
Las tres primeras encuestas muestran a Leonel Fernández en ascenso, a Miguel Vargas estancado y a Amable Aristy en picada. Las demás opciones nunca alcanzaron porcentajes de intención de voto significativos. El PRD basó su campaña en denunciar la existencia de corrupción. Se centró en un contrato de 130 millones de dólares con la Sun Land. El caso fue llevado a la justicia, y reposa un injusto sueño en la SCJ. Una comunicadora independiente, Nuria Piera, mostró imágenes de personas de los comités intermedios del PLD cobrando cheques en instituciones del Estado. Estos escándalos no debilitaron la tendencia ascendente del PLD. ¿Será que la corrupción no influye en la intención de votos?
La encuesta de marzo indagó si existía la percepción de que la corrupción era inevitable porque formaba parte de la forma en que actúan los partidos políticos: el 43% de las personas entrevistadas estuvo de acuerdo con dicha idea, el 39% no lo estuvo. El porcentaje restante ni estaba de acuerdo, ni en desacuerdo. Los datos sugieren que la percepción de corrupción influye poco en la decisión de votar, porque la mayoría perciben que los partidos comparten niveles de corrupción similares. Por lo que para decidir por quién votar toma en cuenta otros aspectos.

IV.2. ¿Sólo el clientelismo es la base de la intención de votos?
Se ha dicho que Fernández ganó en la primera vuelta gracias al clientelismo, los programas sociales y la compra de dirigentes. El papel jugado por estos aspectos, lamentablemente, no puede ser evaluado por las encuestas. Pero, si tomamos en cuenta que el clientelismo ha sido una constante de la sociedad y que durante el intento de reelección de Hipólito Mejía se hizo uso de los recursos del Estado y de los medios de comunicación intervenidos necesitaríamos encuestas similares para establecer las diferencias y similitudes entre el intento reeleccionista de Mejía y el de Fernández.
IV.3 Conclusiones
En las cuatro encuestas Clave-Noxa-Cies, el PLD y Fernández fueron percibidos como que tenían mejores condiciones para enfrentar los retos del país. La imagen positiva del PLD tendió a crecer en las tres primeras encuestas, reduciéndose en la cuarta. La valoración de Fernández en las cuatro encuestas se colocó por encima de sus contrincantes como se puede observar en el cuadro 1.

Pero, no sólo la valoración fue mayor. Cuando a las personas se le pedía que comparara a los diversos candidatos, la mayoría sostuvo que Fernández es más eficiente, posee mayor capacidad de diálogo, tiene más experiencia, tiene mayor proyección internacional, tiene mayor conocimiento de los problemas, y es más cercano a los ciudadanos que todos los demás candidatos del recién pasado proceso electoral (cuadros 2, 3 y 4)
No hay evidencias del surgimiento de nuevos liderazgos. El tránsito de militar a Político de Pedro de Jesús Candelier ha sido un fracaso. En todas las encuestas fue el candidato con la tasa de rechazo más alta. Pasando de 67 el porcentaje de personas que en la primera encuesta decía que nunca votaría por este candidato a 72% en la cuarta y última encuesta (ver cuadro 5). Este alto porcentaje a lo largo de todo el proceso revela que el rechazo por este candidato no fue coyuntural, y se confirmó por su pírrico nivel de votación. Los demás candidatos no lograron posicionarse como oferta electoral atractiva.

La serie de encuestas sugieren que la valoración positiva del PLD y de Leonel Fernández está relacionada con la percepción de que los candidatos y partidos de la oposición resultaban peores opciones que la reelección. Definitivamente, la transición de liderazgo y los cambios en el sistema político dominicano constituyen factores de gran importancia para explicar el triunfo de Leonel Fernández en el recién finalizado proceso electoral.
Notas
1. Defino clientelismo como una relación social, política y económica basada en el intercambio de apoyo por parte del “cliente”, a cambio de favores ya sean políticos, económicos o sociales de parte del “apoyado”. Lo característico de la relación clientelar es que el favor recibido no se basa en el mérito o la capacidad del cliente, sino que es la recompensa por el apoyo dado. Esto significa que dicho apoyo puede ser político partidario, o puede ser en una organización de cualquier tipo en la cual se celebran elecciones para elegir sus autoridades. En la relación clientelar poco importa si el cliente merece o no el favor recibido (que puede ser un cargo público, un empleo en una ONG para el cual no se está calificado, ser beneficiarios de programas sociales, o asignación monetaria sin realización de trabajo alguno).
2. “Transición de liderazgo, para mí, significa que debemos pasar por una etapa de construcción de liderazgos colectivos y organizacionales para sustituir a los líderes carismáticos y caudillistas desaparecidos. No me refiero al surgimiento de líderes mesiánicos que sustituyan a los tres caudillos que dirigieron la sociedad dominicana durante las cuatro últimas décadas.” Tejada Holguín, Ramón (2007): Una transición interminable. Revista Clave no. 57, 12 de abril del 2007, pág. 31. (Ver en mi blog: http://desdeelpaisdealicia.blogspot.com/2007/03/transicin-o-consolidacin-del-liderazgo.html)
3. Las organizaciones políticas tradicionales dominicanas, PLD, PRD y PRSC han hecho uso clientelar de los recursos que han tenido a sus disposición, tanto en este como en otros procesos electorales. No es casual que la principal organización de oposición (PRD) diseñara una tarjeta solidaridad futurista para entregar a sus militantes, garantizando que dicha tarjeta tendrá vigencia cuando ganen las elecciones. Por su parte el PRSC repartió pollos, cerdos, salami y dinero a las personas. Mientras que el gobierno amplió la cobertura de los programas asistenciales. De los tres partidos el PLD tuvo a su disposición una mayor cantidad de recursos.
4. He preferido hacer estos cálculos tomando en cuenta sólo la votación del PLD, sin incluir los votantes de las organizaciones que fueron aliadas al PLD. De todas maneras, sostengo la hipótesis de que la mayoría de los votantes de los partidos pequeños, ya sea que vayan aliados al PRD o al PLD, no lograrían el mismo nivel de votación en caso de asistir con candidato presidencial propio. Pero, por razones de espacio es imposible desarrollar mis argumentaciones con claridad, por lo cual sólo señalo la votación lograda por los partidos de manera individual.
5. Vega, Bernardo, “Razones para haber votado”. Revista Clave 115. 22 de mayo 2008 página 10.
6. Esta parte del artículo se basa en el texto publicado en la Revista Clave no. 113, 15 de mayo del 2008, Santo Domingo, República Dominicana, páginas 6 y 7.
Ramón Tejada Holguín
Revista Global no 23, Santo Domingo
República Dominicana, Pp 48-55
Elecciones 2008: ¿un rompecabezas al que le falta piezas?
Las cuatro encuestas Noxa-Cies-Clave ofrecen pistas para el análisis del sistema político, el estudio de la transición de liderazgo y sugieren el nivel de votación probable de cada uno de los candidatos. Cada encuesta retrata un aspecto de la realidad en un momento determinado: ya se ha dicho son una instantánea de una parte de la realidad, no ofrecen certezas y seguridades, pero sí tendencias y probabilidades de ocurrencia de los fenómenos estudiados.
En nuestro caso tenemos cuatro momentos, cuatro fotografías instantáneas, que ofrecen información para observar la marcha de la campaña proselitista de este año del señor del 2008. Las encuestas de preferencias electorales no sólo buscan indagar sobre las probabilidades que tiene cada candidato de ganar, sino que, nos permiten elaborar hipótesis sobre las motivaciones de las personas para votar a cada candidato.
¿Cuáles elementos influyen en la decisión de votar a uno u otro candidato, según la Noxa-Clave-Cies?
Desde la primera encuesta, realizada en octubre del 2007, la mayoría de las personas tendían a percibir que la situación económica del país era mala o muy mala y, sin embargo, la intención de voto favorecía al presidente y candidato a la reelección. La relación entre la percepción negativa de la economía y las posibilidades de un candidato a la reelección, se supone que es inversa. Es decir a medida que aumenta la percepción negativa de la marcha de la economía del país se reducen las probabilidades que tiene el candidato a la reelección de ganar.
En nuestro caso tenemos cuatro momentos, cuatro fotografías instantáneas, que ofrecen información para observar la marcha de la campaña proselitista de este año del señor del 2008. Las encuestas de preferencias electorales no sólo buscan indagar sobre las probabilidades que tiene cada candidato de ganar, sino que, nos permiten elaborar hipótesis sobre las motivaciones de las personas para votar a cada candidato.
¿Cuáles elementos influyen en la decisión de votar a uno u otro candidato, según la Noxa-Clave-Cies?
Desde la primera encuesta, realizada en octubre del 2007, la mayoría de las personas tendían a percibir que la situación económica del país era mala o muy mala y, sin embargo, la intención de voto favorecía al presidente y candidato a la reelección. La relación entre la percepción negativa de la economía y las posibilidades de un candidato a la reelección, se supone que es inversa. Es decir a medida que aumenta la percepción negativa de la marcha de la economía del país se reducen las probabilidades que tiene el candidato a la reelección de ganar.
Sin embargo, Leonel Fernández tendía a crecer, alcanzando más del 50% en la tercera encuesta realizada en Febrero 2008, manteniéndose por encima de dicho porcentaje hasta la última encuesta. La preferencia por Miguel Vargas Maldonado, el principal contendiente, se mantuvo estable durante las tres primeras encuestas, y sólo en la última creció seis puntos porcentuales llegando a 37%.
A medida que aumentaba la intención de votos por Fernández, se reducía la percepción de que la situación económica nacional estaba mal o muy mal. Pasando dicha percepción de 64% en octubre del 2007, a 59% en febrero del 2008, quedando en 54% a finales de marzo de este año.
Una revisión de esta percepción según el partido por el cual votaron en el 2004, muestra que en todas las encuestas alrededor del 80% de los votantes del PRD percibía la situación económica del país como mala o muy mala, mientras que entre los que votaron por el PLD, se reducía esta percepción, pasando de 49% en octubre del 2007, a 37% en marzo del 2008.
Se podría argumentar que en octubre del 2007 el presidente no había logrado convencer a una parte importante de sus votantes del 2004. Lo que sugiere que la intención de voto por el PLD se vio afectada por la lucha interna, logrando sólo un 42% en la primera encuesta y un 45% en la segunda. El éxito de Fernández y el PLD fue concitar de nuevo el apoyo del segmento del electorado que le votó en el 2004, y modificar su percepción sobre la marcha de la economía.
La mayoría de los votantes del PRD en el 2004 se mantuvieron apoyando al candidato desde la primera encuesta realizada en octubre. Por lo que la estrategia de este partido debió centrarse en la conquista de los votantes que no habían decidido apoyar al candidato a la reelección, y que habían votado en contra de Hipólito Mejía en el 2004. La estrategia final de este partido de incorporar a Hipólito Mejía y de no distanciarse de su proyecto político no iba en consonancia con lo que sugerían las encuestas realizadas para Clave.
¿Cómo hacerlo? Ese era el reto del PRD. Las encuestas mostraron que la percepción sobre la marcha de la economía tenía poca influencia en la decisión de votar, por lo que había que investigar otros factores. Obviamente, si se trataba de conquistar a quienes votaron en contra de Mejía, de alguna manera había que distanciarse de este y de su proyecto político.
¿Podría ser la corrupción uno de esos factores?
Las tres primeras encuestas muestran a Leonel Fernández en ascenso, a Miguel Vargas estancado y a Amable Aristy en picada. Las demás opciones nunca alcanzaron porcentajes de intención de voto significativos. El PRD basó su campaña en denunciar la corrupción existente. Se centró en un contrato de 130 millones de dólares con la Sun Land. El caso fue llevado a la justicia, y reposa un injusto sueño en la SCJ. Una comunicadora independiente, Nuria Piera, mostró imágenes de personas de los comités intermedios del PLD cobrando cheques en instituciones del Estado. Estos escándalos no debilitaron la tendencia ascendente del PLD. ¿Será que la corrupción no influye en la intención de votos?
La encuesta de marzo indagó si existía la percepción de que la corrupción era inevitable porque formaba parte de la forma en que actúan los partidos políticos: el 43% de las personas entrevistadas estuvo de acuerdo con dicha idea, el 39% no lo estuvo. El porcentaje restante ni estaba de acuerdo, ni en desacuerdo. Los datos sugieren que la percepción de corrupción influye poco en la decisión de votar, porque la mayoría perciben que los partidos comparten niveles de corrupción similares. Por lo que para decidir por quién votar toma en cuenta otros aspectos.
¿Sólo el clientelismo es la base de la intención de votos?
Se ha dicho que Fernández conserva un primer lugar gracias al clientelismo, los programas sociales y la compra de dirigentes. El papel jugado por estos aspectos, lamentablemente, no puede ser evaluado por las encuestas. Pero, si tomamos en cuenta que el clientelismo ha sido una constante de la sociedad y que durante el intento de reelección de Hipólito Mejía se hizo uso de los recursos del estado y de los medios de comunicación intervenidos necesitaríamos encuestas similares para establecer las diferencias y similitudes entre el intento reeleccionista de Mejía y el de Fernández.
El PLD, es indudable, ha “invertido” en esta campaña más recursos que otros partidos. Pero, es necesario analizar con más detenimiento el “mercado” electoral dominicano para comprender la autentica influencia de estos aspectos en la decisión de votar de las personas.
Se encuentra la determinación de esta influencia, entre las piezas faltantes de este rompecabezas. Pero, las encuestas sugieren que la ausencia de liderazgo en el seno de los demás partidos, y la inexistencia de un contrapeso creíble por la ciudadanía, son factores que se unen al clientelismo en la explicación del resultado final de este proceso eleccionario.
Los pronósticos
Las estimaciones del voto de la cuarta encuesta sugieren que Fernández podría ganar en primera vuelta electoral con cerca de un 52% (lo que lo ubica, en términos tomando en cuenta el margen de error entre 50% y 54%) de los votos, Miguel Vargas Maldonado podría alcanzar un 37% (entre 35% y 39%) y Amable sería votado por un 9% (entre 7% y 11%).
En el último tramo el PLD tuvo que enfrentar la situación más difícil de toda la campaña: el aumento de los precios de los alimentos y de los combustibles a nivel internacional. Ambos aspectos combinados con la crisis estadounidense repercutieron con fuerza en el país. El aumento de los subsidios a diversos sectores y la creación de nuevos subsidios fue el camino elegido para reducir sus consecuencias políticas.
Si estos subsidios, sumados a los programas asistenciales, y las promesas realizadas por el presidente revirtieron las consecuencias negativas de los fenómenos señalados, los resultados electorales serán similares a las estimaciones del voto que realizó la encuesta. De todas maneras, en el escenario de una segunda vuelta, las encuestas sugieren que Fernández podría tener una cómoda victoria sobre cualquiera de sus contrincantes.
Conclusiones: ¿el liderazgo de Fernández y la ausencia de contrapeso explican el apoyo a la reelección?
En las cuatro encuestas Noxa-Cies-Clave, el PLD y Fernández fueron percibidos como que tenían mejores condiciones para enfrentar los retos del país. La imagen positiva del PLD tendió a crecer en las tres primeras encuestas, reduciéndose en la cuarta. La valoración de Fernández en las cuatro encuestas se colocó por encima de sus contrincantes como se puede observar en el cuadro “valoración de los candidatos”.
En apariencias el PLD consolidará sus votantes del 2004, el PRD podría lograr conservarlos e incluso crecer un poco más, mientras que el PRSC tiende a transformarse en una franquicia política minoritaria. En este sentido, podría evidenciarse un retorno al bipartidismo.
No hay evidencias del surgimiento de nuevos liderazgos. El tránsito de militar a Político de Pedro de Jesús Candelier ha sido un fracaso. En todas las encuestas fue el candidato con la tasa de rechazo más alta. Pasando de 67 el porcentaje de personas que en la primera encuesta decía que nunca votaría por este candidato a 72% en la cuarta y última encuesta. Este alto porcentaje a lo largo de todo el proceso revela que el rechazo por este candidato no fue coyuntural. Los demás candidatos no lograron posicionarse como oferta electoral atractiva.
La serie de encuestas sugieren que la valoración positiva del PLD y de Leonel Fernández está relacionada con la percepción de que los candidatos y partidos de la oposición resultan peores opciones que la reelección. Una vez finalizada las votaciones, el formidable reto del PRD, si desea volver a ocupar un puesto de primacía en el sistema partidario, será convencer a la ciudadanía de que debe olvidar los fantasmas del pasado pecaminoso del PRD y sólo recordar aquel partido que otrora fue el más cercano a las masas, a los pobres, a los excluidos.
Ramón Tejada Holguín
Publicado en el Semanario Clave
15 de Mayo 2008
René Rodríguez Soriano entrevista a Ramón Tejada Holguín
René: Una chica que trabaja en un salón está ahorrando unos pesos, dado que no alcanzó a empadronarse en la junta de aquí tendrá que viajar a Santo Domingo para echar su voto por Leonel. La percepción que se tiene es que el señor gana en la primera vuelta. ¿Qué hay de cierto en eso?
Ramón: Siempre hay espacio para la incertidumbre: nadie puede decir a ciencias ciertas y de manera tajante que se va o no en primera vuelta. Ahora bien, las encuestas que hemos realizados sugieren que hay grandes probabilidades de que Fernández gane en primera vuelta.
De todas maneras, es bueno tomar en cuenta que en los últimos días se ha desatados varios escándalos sobre uso de los recursos del estado que todavía no sabemos cómo influirán en la decisión de los y las votantes. Para unos estudiosos el uso de los recursos del estado no influye en la decisión de votar, lo que podría significar que las denuncias (algunas comprobadas como la existencia de uso de recursos para el pago de militantes del partido de gobierno) sobre corrupción no cambia el escenario. Para otros al menos un sector importante de la clase media podría ser influenciado por las denuncias de corrupción. Pero, este sector de clase media, más bien puede optar por no participar en el proceso, es decir por abstenerse, lo que significaría que de todas maneras el escenario sigue favoreciendo al presidente Fernández.
René: ¿Qué percepción se tiene allá del trabajo de la Junta en el exterior?
Ramón: Es difícil saber cómo la gente percibe el trabajo de la JCE en el exterior, habría que hacer encuestas sobre el particular. Ahora bien, una parte de las personas que trabajamos en el análisis del proceso electoral, y algunas organizaciones no gubernamentales, opinamos que la JCE si bien está haciendo un buen trabajo, está gastando mucho dinero en la organización del voto en el exterior. No es que estamos en desacuerdo con el voto en el exterior, es que la JCE está gastando demasiado dinero. Hay viajes innecesarios y muy costosos de los miembros titulares de la JCE, se dice que viajan en primera clase, se hospedan en hoteles de primera, y tienen mil dólares de viático.
La propia JCE ha hablado de usar más de un millón de dólares de publicidad en el voto en el exterior, lo que es un contrasentido. De hecho, para ponerte un ejemplo, el costo del voto en el exterior es alrededor del 25% del costo del voto en la República Dominicana, y allá vota menos del 2% de las personas que votan en el país.
Insisto, estamos de acuerdo con el voto en el exterior, pero es obvio que hay dilapidación de recursos por parte de la JCE, por lo que resulta oneroso. En cuanto a la organización del voto en el exterior todo parece indicar que los partidos están de acuerdo, salvo algunas cuestiones menores, que han salido en la prensa.
René: ¿Qué pasa con MVM?
Ramón: ¿En qué sentido? Si en cuanto a sus posibilidades, por alguna razón hasta ahora parecería que no logra hacer que el PRD crezca en sus preferencias. Según las encuestas que hemos realizados el nivel de voto del PRD no va más allá que lo obtenido en el último proceso electoral. Lo que sugiere que su imagen como candidato aporta poco al votante típico perredeísta.
René: Si las elecciones fueran esta semana, ¿gana Leonel, con qué margen?
Ramón: Como te dije antes, las encuestas más serias dicen que la probabilidad de que gane en primera vuelta son muy altas, los momios dicen que no se debería apostar en contra de la probabilidad de que Leonel se vaya en primera vuelta, pero es imposible decir con qué margen de una manera totalmente segura. Recuerda lo que dice Yogi Berra: "Es difícil hacer predicciones, especialmente sobre el futuro".
René: ¿Qué hay de cierto que la oposición se retire de la contienda? ¿Pudiera haber sectores apostando a ello?
Ramón: He escuchado el rumor, y sería realmente un problema muy grande para la legitimidad del sistema electoral dominicano. Sólo me resta desear que ojalá el PRD entienda que una acción de esa naturaleza podría ser nefasta para el PLD, pero también para el PRD.
Creo que no estamos en la época de Balaguer, que no hay condiciones para una opción tan radical, que lo que conviene al PRD es redefinir su estrategia, repensarse como partido. Creo que la actual dirigencia de esa organización puede llevarla al fracaso. Ha cometido errores muy graves como cambiar la Constitución para permitir la reelección presidencial consecutiva, aliarse al PRSC en el 2006 un partido agonizante, lo que permitió a ese partido controlar más sindicaturas, senadurías y diputaciones de las que le correspondería según sus votantes.
Me centro en el PRD porque es el principal partido de oposición, y si se abstiene sería un duro golpe para la legitimidad del proceso. Claro, insisto en decir, que sería como el cuento del alacrán y el sapo, ambos, tanto la legitimidad del proceso, como el PLD y el PRD mismo saldrían perdiendo si asumen la opción de la abstención.
René: ¿Cuál sería, entonces el futuro del PRD?
Ramón: Pienso que el PRD deberá cambiar, la gerontocracia que le dirige, o al menos deben ser enfrentados y reducidos al mínimo. De lo contrario esa organización política correrá la misma suerte que el PRSC. Lo cual no se debe permitir, ya que sería un golpe duro para la democracia dominicana.
Creo que los y las jóvenes (no hablo de los Jóvenes que se comprometieron hasta la taza con el PPH y la corrupción del gobierno de Hipólito y tienen altas tasas de rechazo y altanería, hablo de los jóvenes de verdad, en ideas y en visión) decía que esos jóvenes o tratan de cambiar el rumbo y retomar el camino de la socialdemocracia y se prepara para el recambio, para enfrentar al PLD como el partido conservador del país. Es importante que el PRD retorne a la socialdemocracia para evitar que el sistema de partidos en el país siga entrampado en "la centro derecha", en la existencia de una opción única. Es necesario la diversidad y la juventud del PRD tiene puede echar mano de una tradición olvidada por ese partido.
Y digo esto porque pienso que ya el PLD completó su transición hacia un partido de centro derecha, y se fortalece en ese ámbito.
Serán cruciales estos cuatro años para el PRD, ya que en realidad existe una tendencia a que se fragmente más y pase a ser un archipiélago. Lo peor que le puede ocurrir es el fortalecimiento del pepehachismo.
René: ¿Cuál es el sentimiento de la población con respecto al clientelismo gobiernista?
Ramón: Algunos estudiosos colocan demasiado el acento en la realidad, en lo que ven y sostienen que la población es clientelista, por lo cual se siente muy cómoda con el clientelismo y asistencialismo actual.
Otros acentuamos y recalcamos el hecho de que el clientelismo es insostenible en la sociedad dominicana y que está erosionando las bases de la cohesión social. Claro, el clientelismo gobiernista no es privativo de un partido, sino de todo el sistema. Es ahí el reto de la construcción de lo nuevo.
Es ese nuestro drama. La tragedia griega de gran parte del Caribe, e incluso de América Latina completa: vivir con un presente bloqueado, como quien dice estancado, en un tiempo inmóvil, con miedo a la incertidumbre que implica el futuro. Buscando certidumbres, certezas y seguridades nos aferramos a pasados que rechazamos en su momento, pero que la nostalgia resignifica y nos lo presenta con una aureola distinta.
Como quien dice el "eterno retorno" existe, pero lo que retorna no es lo mismo. Lo que retorna es el clientelismo balaguerista, e incluso el clientelismo trujillista, pero retorna envuelto en una aureola mítica, diferente a la realidad en que se vivió, que lo libera de la desigualdad que provoca. Lo que retorna es lo "bueno" que hubo en medio de tanta exclusión social, económica y política que el clientelismo provoca.
El eterno retorno existirá hasta que no haya una "masa crítica" de personas, de seres humanos, de hombres y mujeres, que conscientemente se atrevan a apostar por el futuro, a mostrar que la certidumbre absoluta es imposible.
René: ¿Pero, qué es eso de una masa crítica?
Ramón: Según la física es la cantidad mínima de energía necesaria para que se mantenga una reacción nuclear en cadena. Obviamente es una metáfora, en lo social la "masa crítica" sería la cantidad de personas necesarias para provocar que los demás comiencen a observar las cosas de otra manera. Como diría Lakoff, sería la cantidad de personas que comienzan a redefinir los marcos del pensamiento.
Ramón: Siempre hay espacio para la incertidumbre: nadie puede decir a ciencias ciertas y de manera tajante que se va o no en primera vuelta. Ahora bien, las encuestas que hemos realizados sugieren que hay grandes probabilidades de que Fernández gane en primera vuelta.
De todas maneras, es bueno tomar en cuenta que en los últimos días se ha desatados varios escándalos sobre uso de los recursos del estado que todavía no sabemos cómo influirán en la decisión de los y las votantes. Para unos estudiosos el uso de los recursos del estado no influye en la decisión de votar, lo que podría significar que las denuncias (algunas comprobadas como la existencia de uso de recursos para el pago de militantes del partido de gobierno) sobre corrupción no cambia el escenario. Para otros al menos un sector importante de la clase media podría ser influenciado por las denuncias de corrupción. Pero, este sector de clase media, más bien puede optar por no participar en el proceso, es decir por abstenerse, lo que significaría que de todas maneras el escenario sigue favoreciendo al presidente Fernández.
René: ¿Qué percepción se tiene allá del trabajo de la Junta en el exterior?
Ramón: Es difícil saber cómo la gente percibe el trabajo de la JCE en el exterior, habría que hacer encuestas sobre el particular. Ahora bien, una parte de las personas que trabajamos en el análisis del proceso electoral, y algunas organizaciones no gubernamentales, opinamos que la JCE si bien está haciendo un buen trabajo, está gastando mucho dinero en la organización del voto en el exterior. No es que estamos en desacuerdo con el voto en el exterior, es que la JCE está gastando demasiado dinero. Hay viajes innecesarios y muy costosos de los miembros titulares de la JCE, se dice que viajan en primera clase, se hospedan en hoteles de primera, y tienen mil dólares de viático.
La propia JCE ha hablado de usar más de un millón de dólares de publicidad en el voto en el exterior, lo que es un contrasentido. De hecho, para ponerte un ejemplo, el costo del voto en el exterior es alrededor del 25% del costo del voto en la República Dominicana, y allá vota menos del 2% de las personas que votan en el país.
Insisto, estamos de acuerdo con el voto en el exterior, pero es obvio que hay dilapidación de recursos por parte de la JCE, por lo que resulta oneroso. En cuanto a la organización del voto en el exterior todo parece indicar que los partidos están de acuerdo, salvo algunas cuestiones menores, que han salido en la prensa.
René: ¿Qué pasa con MVM?
Ramón: ¿En qué sentido? Si en cuanto a sus posibilidades, por alguna razón hasta ahora parecería que no logra hacer que el PRD crezca en sus preferencias. Según las encuestas que hemos realizados el nivel de voto del PRD no va más allá que lo obtenido en el último proceso electoral. Lo que sugiere que su imagen como candidato aporta poco al votante típico perredeísta.
René: Si las elecciones fueran esta semana, ¿gana Leonel, con qué margen?
Ramón: Como te dije antes, las encuestas más serias dicen que la probabilidad de que gane en primera vuelta son muy altas, los momios dicen que no se debería apostar en contra de la probabilidad de que Leonel se vaya en primera vuelta, pero es imposible decir con qué margen de una manera totalmente segura. Recuerda lo que dice Yogi Berra: "Es difícil hacer predicciones, especialmente sobre el futuro".
René: ¿Qué hay de cierto que la oposición se retire de la contienda? ¿Pudiera haber sectores apostando a ello?
Ramón: He escuchado el rumor, y sería realmente un problema muy grande para la legitimidad del sistema electoral dominicano. Sólo me resta desear que ojalá el PRD entienda que una acción de esa naturaleza podría ser nefasta para el PLD, pero también para el PRD.
Creo que no estamos en la época de Balaguer, que no hay condiciones para una opción tan radical, que lo que conviene al PRD es redefinir su estrategia, repensarse como partido. Creo que la actual dirigencia de esa organización puede llevarla al fracaso. Ha cometido errores muy graves como cambiar la Constitución para permitir la reelección presidencial consecutiva, aliarse al PRSC en el 2006 un partido agonizante, lo que permitió a ese partido controlar más sindicaturas, senadurías y diputaciones de las que le correspondería según sus votantes.
Me centro en el PRD porque es el principal partido de oposición, y si se abstiene sería un duro golpe para la legitimidad del proceso. Claro, insisto en decir, que sería como el cuento del alacrán y el sapo, ambos, tanto la legitimidad del proceso, como el PLD y el PRD mismo saldrían perdiendo si asumen la opción de la abstención.
René: ¿Cuál sería, entonces el futuro del PRD?
Ramón: Pienso que el PRD deberá cambiar, la gerontocracia que le dirige, o al menos deben ser enfrentados y reducidos al mínimo. De lo contrario esa organización política correrá la misma suerte que el PRSC. Lo cual no se debe permitir, ya que sería un golpe duro para la democracia dominicana.
Creo que los y las jóvenes (no hablo de los Jóvenes que se comprometieron hasta la taza con el PPH y la corrupción del gobierno de Hipólito y tienen altas tasas de rechazo y altanería, hablo de los jóvenes de verdad, en ideas y en visión) decía que esos jóvenes o tratan de cambiar el rumbo y retomar el camino de la socialdemocracia y se prepara para el recambio, para enfrentar al PLD como el partido conservador del país. Es importante que el PRD retorne a la socialdemocracia para evitar que el sistema de partidos en el país siga entrampado en "la centro derecha", en la existencia de una opción única. Es necesario la diversidad y la juventud del PRD tiene puede echar mano de una tradición olvidada por ese partido.
Y digo esto porque pienso que ya el PLD completó su transición hacia un partido de centro derecha, y se fortalece en ese ámbito.
Serán cruciales estos cuatro años para el PRD, ya que en realidad existe una tendencia a que se fragmente más y pase a ser un archipiélago. Lo peor que le puede ocurrir es el fortalecimiento del pepehachismo.
René: ¿Cuál es el sentimiento de la población con respecto al clientelismo gobiernista?
Ramón: Algunos estudiosos colocan demasiado el acento en la realidad, en lo que ven y sostienen que la población es clientelista, por lo cual se siente muy cómoda con el clientelismo y asistencialismo actual.
Otros acentuamos y recalcamos el hecho de que el clientelismo es insostenible en la sociedad dominicana y que está erosionando las bases de la cohesión social. Claro, el clientelismo gobiernista no es privativo de un partido, sino de todo el sistema. Es ahí el reto de la construcción de lo nuevo.
Es ese nuestro drama. La tragedia griega de gran parte del Caribe, e incluso de América Latina completa: vivir con un presente bloqueado, como quien dice estancado, en un tiempo inmóvil, con miedo a la incertidumbre que implica el futuro. Buscando certidumbres, certezas y seguridades nos aferramos a pasados que rechazamos en su momento, pero que la nostalgia resignifica y nos lo presenta con una aureola distinta.
Como quien dice el "eterno retorno" existe, pero lo que retorna no es lo mismo. Lo que retorna es el clientelismo balaguerista, e incluso el clientelismo trujillista, pero retorna envuelto en una aureola mítica, diferente a la realidad en que se vivió, que lo libera de la desigualdad que provoca. Lo que retorna es lo "bueno" que hubo en medio de tanta exclusión social, económica y política que el clientelismo provoca.
El eterno retorno existirá hasta que no haya una "masa crítica" de personas, de seres humanos, de hombres y mujeres, que conscientemente se atrevan a apostar por el futuro, a mostrar que la certidumbre absoluta es imposible.
René: ¿Pero, qué es eso de una masa crítica?
Ramón: Según la física es la cantidad mínima de energía necesaria para que se mantenga una reacción nuclear en cadena. Obviamente es una metáfora, en lo social la "masa crítica" sería la cantidad de personas necesarias para provocar que los demás comiencen a observar las cosas de otra manera. Como diría Lakoff, sería la cantidad de personas que comienzan a redefinir los marcos del pensamiento.
Boomerang contra el sistema político dominicano
Ramón Tejada Holguín consideró que el tipo de campaña que se lleva a cabo en el país, basada en el “dime y direte”, y en acusaciones y contraacusaciones desprestigia la propia actividad política.
Asegura que todas esas acusaciones y contraacusaciones se pueden volver contra todo el sistema político en su conjunto, ya que contribuye a fomentar y fortalecer la idea de que todos los partidos y las personas que se dedican a la actividad política son iguales, por lo tanto, no importa mucho por quien tu votes y porque tomes decisión.
Sostuvo que el estilo de hacer política se ha convertido en una forma de alejar a un sector de la sociedad que no está interesado en verse mezclado en ese tipo de escándalos, que no quiere ver su prestigio y trayectoria familiar en entredicho. Lo que provoca que personas que podrían hacer un excelente papel en la política prefieran mantenerse al margen, lo que puede provocar en el mediano o largo plazo que haya una selección natural hacia lo peor.
Además, planteó que este estilo aleja a un porcentaje de votantes, que si bien son pocos, son importantes, este porcentaje de votantes que no son fanáticos, y votan de manera razonada y basado en cierto nivel de identidad partidaria o política, este alejamiento de esas personas deja el campo libre al clientelismo, el oportunismo y la corrupción, lo que afecta el proceso de ciudadanización, y reduce la democracia.
Asimismo, Tejada Holguín dijo que el problema de exhortar a los candidatos de las distintas fuerzas políticas a que abandonen la práctica de la denuncia es que se pondría en riesgo el hecho de sacar del debate público el tema de la corrupción. "Y ese tema, si es cierto, es un elemento positivo, el hecho de que por lo menos hay una forma en que se manifieste el tema del uso de los recursos públicos para provecho privado", indicó.
La cosa es un poco más compleja, según Tejada Holguín. Dijo que un elemento positivo del debate es que coloca en la palestra el tema de la corrupción, de la corrupción en todos los gobiernos, en todos los partidos, pero un elemento negativo es que lo hace como espectáculo, y sin que tenga consecuencias en donde debe tener consecuencias, en la justicia. He ahí que no basta, sostuvo, que se le pida a lo políticos que abandonen el tema, sino que lo que se le debe pedir es que sus denuncias no sean hechas a la ligera, y sin que luego tuviera consecuencias legales.
El sociólogo dijo que los políticos simple y llanamente no van a la Justicia a llevar sus denuncias, que es donde, dijo, deben dilucidarse, y no asumirlo como un recurso político porque lo desprestigia, además de correr riesgo, de que, después de la campaña electoral entre todos ellos se digan "bien, sabe que, eso fueron cosas de campaña, dejémoslo así".
Abundando sobre el tema, sostuvo que los partidos deberían ir a la justicia si sus denuncias fueran serias, y dieran indicios de que cuando ellos lleguen al poder no van a hacer lo mismo, pero no las llevan a la justicia porque el precedente podría ser usado contra ellos mismos luego.
Entrevistado en el programa "Enterados", que se transmite por CDN la Radio, el sociólogo entiende que una forma de ayuda a frenar este tipo de campaña sería que los medios de comunicación informaran mejor, investigando las denuncias que hacen los distintos partidos, y no servir la información como la ofrece el candidato.
Agregó que parte de la responsabilidad la tienen los medios de comunicación que no se preocupan por investigar las denuncias de los políticos, y por jugársela diciendo los resultados de sus investigaciones.
"Sino que debe ir más allá y dar la información en todo el sentido, y si en un momento dado beneficia o no a un candidato, no le debe importar, porque debe buscar por encima de todo la verdad", señaló.
Ramón Tejada Holguín consideró, además, que las organizaciones de la sociedad civil que trabajan el tema de la institucionalidad deben asumir esas denuncias y llevarlas a la Justicia, para que se debatan hasta las últimas consecuencias. Se le observó que Hatuey De Camps del PRSD dijo que “las acusaciones y contraacusaciones de entre los tres partidos tradicionales evidencian que todos son iguales”, a lo que Tejada Holguín respondió que que los partidos minoritarios, como el PRSD, si quieren demostrar que son diferentes deberían estimular el llevar a los tribunales las acusaciones de corrupción y al mismo tiempo deben cuidarse de reproducir el comportamiento que ellos mismos dicen combatir.
Asegura que todas esas acusaciones y contraacusaciones se pueden volver contra todo el sistema político en su conjunto, ya que contribuye a fomentar y fortalecer la idea de que todos los partidos y las personas que se dedican a la actividad política son iguales, por lo tanto, no importa mucho por quien tu votes y porque tomes decisión.
Sostuvo que el estilo de hacer política se ha convertido en una forma de alejar a un sector de la sociedad que no está interesado en verse mezclado en ese tipo de escándalos, que no quiere ver su prestigio y trayectoria familiar en entredicho. Lo que provoca que personas que podrían hacer un excelente papel en la política prefieran mantenerse al margen, lo que puede provocar en el mediano o largo plazo que haya una selección natural hacia lo peor.
Además, planteó que este estilo aleja a un porcentaje de votantes, que si bien son pocos, son importantes, este porcentaje de votantes que no son fanáticos, y votan de manera razonada y basado en cierto nivel de identidad partidaria o política, este alejamiento de esas personas deja el campo libre al clientelismo, el oportunismo y la corrupción, lo que afecta el proceso de ciudadanización, y reduce la democracia.
Asimismo, Tejada Holguín dijo que el problema de exhortar a los candidatos de las distintas fuerzas políticas a que abandonen la práctica de la denuncia es que se pondría en riesgo el hecho de sacar del debate público el tema de la corrupción. "Y ese tema, si es cierto, es un elemento positivo, el hecho de que por lo menos hay una forma en que se manifieste el tema del uso de los recursos públicos para provecho privado", indicó.
La cosa es un poco más compleja, según Tejada Holguín. Dijo que un elemento positivo del debate es que coloca en la palestra el tema de la corrupción, de la corrupción en todos los gobiernos, en todos los partidos, pero un elemento negativo es que lo hace como espectáculo, y sin que tenga consecuencias en donde debe tener consecuencias, en la justicia. He ahí que no basta, sostuvo, que se le pida a lo políticos que abandonen el tema, sino que lo que se le debe pedir es que sus denuncias no sean hechas a la ligera, y sin que luego tuviera consecuencias legales.
El sociólogo dijo que los políticos simple y llanamente no van a la Justicia a llevar sus denuncias, que es donde, dijo, deben dilucidarse, y no asumirlo como un recurso político porque lo desprestigia, además de correr riesgo, de que, después de la campaña electoral entre todos ellos se digan "bien, sabe que, eso fueron cosas de campaña, dejémoslo así".
Abundando sobre el tema, sostuvo que los partidos deberían ir a la justicia si sus denuncias fueran serias, y dieran indicios de que cuando ellos lleguen al poder no van a hacer lo mismo, pero no las llevan a la justicia porque el precedente podría ser usado contra ellos mismos luego.
Entrevistado en el programa "Enterados", que se transmite por CDN la Radio, el sociólogo entiende que una forma de ayuda a frenar este tipo de campaña sería que los medios de comunicación informaran mejor, investigando las denuncias que hacen los distintos partidos, y no servir la información como la ofrece el candidato.
Agregó que parte de la responsabilidad la tienen los medios de comunicación que no se preocupan por investigar las denuncias de los políticos, y por jugársela diciendo los resultados de sus investigaciones.
"Sino que debe ir más allá y dar la información en todo el sentido, y si en un momento dado beneficia o no a un candidato, no le debe importar, porque debe buscar por encima de todo la verdad", señaló.
Ramón Tejada Holguín consideró, además, que las organizaciones de la sociedad civil que trabajan el tema de la institucionalidad deben asumir esas denuncias y llevarlas a la Justicia, para que se debatan hasta las últimas consecuencias. Se le observó que Hatuey De Camps del PRSD dijo que “las acusaciones y contraacusaciones de entre los tres partidos tradicionales evidencian que todos son iguales”, a lo que Tejada Holguín respondió que que los partidos minoritarios, como el PRSD, si quieren demostrar que son diferentes deberían estimular el llevar a los tribunales las acusaciones de corrupción y al mismo tiempo deben cuidarse de reproducir el comportamiento que ellos mismos dicen combatir.
¿Entre la Codicia y la Necesidad?
La JCE denunció “los peligros que se ciernen sobre la organización de las próximas elecciones presidenciales” debido a la reducción de su presupuesto. La disminución del monto está consignada en la ley de presupuesto y gasto público. El organismo había solicitado $7,800 millones y el Poder Ejecutivo redujo la cifra a 3,547 millones. La rebaja afectará, conforme a lo escrito en un comunicado firmado por, Julio César Castaños Guzmán, Aura Celeste Fernández, Roberto Rosario Márquez, José Angel Aquino, Leyda Piña, Mariano Rodríguez Rijo, César Francisco Feliz, John Guilliani, Edy Olivares:
El voto en el exterior, la propaganda a través de los medios audiovisuales y escritos, la apertura de centros de cedulación, la reparación de los locales de las juntas municipales electorales, la creación de la Unidad de Fiscalización del Uso de Recursos de los Partidos Políticos, la adquisición de Datacard para cedulación, el plan de reparación de oficialías civiles, la instalación de nuevas oficialías, la creación del Cuerpo de Seguridad Electoral.
Las autoridades electorales descartan un nuevo sistema de transmisión de datos, el cambio en la Cédula de Identidad. No podrán realizar el convenio pactado con el PNUD y UNICEF para dotar de actas de nacimientos a escolares ni con SENASA, para dotar de identidad a 100,000 usuarios. Del mismo modo se afecta la expedición de actas de nacimiento y cédula en el exterior.
El contenido del Comunicado produjo declaraciones inmediatas de dirigentes y candidatos de los diferentes partidos políticos. El nuevo embajador de los EUA, también opinó. El presidente de la JCE conversaba sonriente con el Presidente de la República y los agoreros recordaban pasadas reyertas entre el Poder Ejecutivo y la JCE.
Continuaba el lamento por la escasez peligrosa y comenzaba el reparto de las canastas navideñas y se divulgaba el monto de viáticos, dietas, gastos de representación de la JCE, durante el período junio-octubre del 2007 ascendente a 40.3 millones de pesos. La inversión en publicidad, 58.2 millones, en prendas de vestir, 3 millones 307 mil 251 pesos. Y como los funcionarios electorales deben transitar cómodos se dispuso la renovación de la flotilla de vehículos. Los requisitos: año 2008, motor de 6 a 8 cilindros turbo diesel, doble tanque, asiento en piel, bolsas de aire, doble aire acondicionado, nevera, sun roof, automáticas y doble tracción.
Ramón Tejada Holguín, sociólogo, analista político, nada contra corriente y demuestra, lejos de la emoción y aferrado a los números, que las demandas de la JCE están más cerca de la codicia que de la necesidad
Gaceta Judicial: Después del dramático comunicado de la JCE, denunciando los peligros que enfrenta el proceso electoral debido a la reducción de su presupuesto, la opinión pública ha conocido acciones del organismo que contradicen la necesidad de tener más dinero. Usted ha demostrado que el dinero es suficiente. ¿Considera el impasse similar a situaciones que se creían superadas y que, en efecto, afectaban el desarrollo y credibilidad de las elecciones?
RTH. No creo que sea similar a las que se creían superadas. Hay cosas inéditas muy importantes. 1) A la JCE se le ha asignado el mayor nivel de presupuesto de su historia, basta ver el cuadro donde se observa la ejecución presupuestaria de la JCE de los últimos años. 2) La JCE recibe dinero por las acciones del estado civil, y no ha dicho qué hace con él. 3) La JCE tiene autonomía presupuestaria. 4) los miembros de la JCE gastan enormes cantidades de dinero en viáticos, compra de artículos de vestir, adquisición de vehículos de lujo, y ni el poder ejecutivo, ni el legislativo, ni el judicial, le supervisa. 5) Entre las personas que componen la JCE actual hay mucha capacidad y habilidad política, e independencia, no responden a un líder partidario como antaño se respondía a Balaguer o a Hipólito.
La Cámara Administrativa ha sabido neutralizar a instituciones que tradicionalmente eran vistas como críticas del quehacer político clientelar y de esa tendencia a la repartición de beneficios y áreas de poder dentro de las instituciones gubernamentales. Sabe manejar los recursos de la propaganda, y tiene prensa que le defiende. Han tomado medidas correctas, como por ejemplo, la asignación de salarios a los oficiales del estado civil, y establecimiento de precios a las acciones del estado civil.
Una evidencia de que los jueces de la JCE son muy hábiles es que no responden a las pruebas de que a la JCE le han dado más dinero que nunca. No se atreven a decir por qué, todas las JCE anteriores cumplieron con su deber con menos dinero que lo que tienen, e insisten en que se les ha recortado el presupuesto, lo cual es una falacia porque tienen más recursos que nunca, pero sostienen que cierran programas porque el dinero que se les asigna no les da. No se les dio lo que pedían, porque lo que pedía es casi cuatro veces más que lo que han ejecutado antes.
Mira si es distinta la cosa que, a pesar de que la presencia del PLD, el partido en el poder, es mayoritaria en la JCE, (recordemos que el presidente de la Cámara Administrativa es un ex miembro del Comité Central del PLD y llegó a la JCE como representante de ese partido), ha sabido agenciarse el apoyo de los partidos en esta cruzada por conseguir más dinero, usando argumentos catastróficos, pero carentes de validez y legitimidad. Y los partidos de oposición le hacen el juego, unos por desconocimiento y otros porque creen que acusar al gobierno de querer boicotear las elecciones les gana simpatía entre la gente. Pero la única que gana con esto es la JCE.
GJ: Con “la finalidad de lograr mayor eficiencia, funcionalidad y racionalización” fue modificada la Ley 275-97 y la composición de la JCE varió creándose las Cámaras Administrativa y Contenciosa. ¿Fue acertado el cambio o considera que afecta la unidad que debe tener la JCE?
RTH. La intención de dividir la JCE en dos instancias fue correcta, la forma en que se hizo provocó un desastre. Recordemos que la división se hizo en un momento de crisis, cuando el Senado, gobernado por el PRD, nombró una JCE sin tomar en cuenta a los demás partidos. Las organizaciones civiles reclamaron, los partidos también. Había quienes no querían a Morel Cerda, que era el presidente de la JCE. Entonces se decide elevar el número de jueces de 7 a 9, y se nombra a Roberto Rosario, en ese momento miembro del Comité Central del PLD, para que represente al PLD. El presidente del PRD nombra a otra persona relacionada a dicho partido, José Luis Tavares. Entonces la JCE se divide en tres: el Pleno con funciones reglamentarias, la Cámara Contenciosa y la Administrativa.
Fue un sinsentido esa división en tres instancias. Se justificaba una separación real de las dos funciones principales de la JCE , la contenciosa y reglamentaria, que debieron ser funciones de la Cámara Contenciosa. De hecho, las personas que pertenecen a la Cámara Contenciosa son las únicas que se les debe llamar jueces electorales. Esta Cámara no debería tener nada que ver con la administración y organización del proceso electoral. Incluso no debería estar en el mismo edificio, como está ahora. La Cámara Administrativa, por su lado, sería la encargada de administrar y organizar los procesos electorales. El pleno no debería existir.
La división de la JCE en tres partes es ficticia y todos se involucran en todo, lo que reduce la independencia interna del tribunal electoral. El nuevo poder constituido en la JCE , desde la Cámara Administrativa , ha intentado relegar a las demás instancias, y controlan en los hechos la cotidianidad de la JCE , lo que ha creado una tensión mayor.
GJ. Con simpatías conocidas, militancias pasadas y presentes, es innegable que la elección de los miembros de la JCE satisfizo las expectativas ciudadanas, sin embargo, desde aquella renuncia de Aura Celeste Fernández, jueza titular de la Cámara Contenciosa, al incentivo especial que restituía a los jueces el porcentaje descontado, correspondiente al Impuesto sobre la Renta y al Plan de Pensiones y Jubilaciones, la controversia ha estado presente. Algunos imputan a los miembros de la JCE afán protagónico, otros, desconocimiento de sus funciones. ¿Coincide con esa valoración?
RTH. En primer lugar, es bueno aclarar que la elección de la actual JCE fue una buena jugada política del Senado peledeísta. Cambiaron personas, garantizaron una JCE favorable al PLD y constituyeron una estructura de poder que se gestó desde la JCE anterior. No satisfizo totalmente todos los sectores, lo que hicieron fue neutralizar a los actores más importante del sistema electoral, incluyendo a las organizaciones civiles. Algunas organizaciones de la sociedad civil pensaron que la elección de personas ligadas a ellas podría hacer la diferencia, y obviamente no ha sido así.
En segundo lugar, observemos que ese nuevo poder interno tuvo su primer reto enfrentando los intentos de investigar el contrato con la empresa SOMO, el cual fue denunciado por sectores internos de la Junta Central Electoral. Todo el que criticó el contrato fue cancelado o castigado. La investigación del contrato duerme plácidamente en un limbo, de vez en cuando se habla de contratar una firma que lo investigue. La DPCA dice que lo investiga, pero no da resultados. La Cámara de Cuentas no cumple con su función en este caso, y en muchos otros.
Creo que la situación de la JCE se debe a la constitución de ese nuevo poder. No creo que se deba a desconocimiento de sus funciones. Los presidentes de las tres instancias de la JCE, así como la doctora Aura Celeste Fernández, y el licenciado José Ángel Aquino, tienen grandes experiencias en materia electoral, conocen perfectamente bien sus funciones.
Sí, hay algo de protagonismo de la dirigencia de la JCE , pero también se debe colocar como elemento importante la búsqueda de beneficios personales, tanto en términos económicos, como de relaciones de poder, de parte del grupo que dirige la JCE. El ex-presidente de la JCE, Ramón Morel Cerda, dijo que con la división de la JCE en tres instancias, la presidencia del Pleno se convirtió en una presidencia “gomígrafa”, o sea simbólica, y luego renunció. Morel Cerda tiene razón.
La Cámara Administrativa de la JCE es, en los hechos y el papel, quien dirige la JCE , en el día a día, en el manejo del dinero. La mayoría de las luces y sombras, en el manejo administrativo y de los recursos, es responsabilidad de la Cámara Administrativa. Ese es el poder constituido en la JCE. Por eso, no creo que sea casual que los escándalos relacionados con la JCE tienen que ver con las decisiones que se toman en la Cámara Administrativa , decisiones sobre salarios, viáticos, uniformes (la JCE gastó en los primeros 6 meses del año 2007 más de 3 millones de pesos en prendas de vestir, según datos publicados en un periódico nacional).
GJ. ¿Impedirá la JCE la intromisión de “los honorables” en el proceso electoral o permitirá que desconozcan sus atribuciones?
RTH. Es posible que lo evite. En la actual JCE, hay mucha habilidad política y mucho protagonismo, en especial en la Cámara Administrativa, por lo que no creo que deseen que honorables les hagan competencia. No creo que el problema de la JCE esté en su capacidad para organizar el proceso. El problema está en la falta de transparencia y la ausencia de controles de parte de las instituciones que deben supervisar a la JCE , incluyendo a las organizaciones de la sociedad civil, que han sido muy condescendientes con esta JCE. Además, las encuestas sugieren que habrá mucha diferencia entre el primero y el segundo lugar, lo cual reduce el nivel de problemas dentro de la JCE.
GJ. En un país con precaria institucionalidad, la existencia de un Presidente candidato incide en el desempeño de la JCE?
RTH. En teoría la respuesta es sí. Pero, siendo sincero, en los hechos creo que esta JCE, quizás por las contradicciones internas, y las fuertes personalidades de algún miembro y alguna miembra de la Cámara Contenciosa , se ha manejado con un poquito de independencia de la presidencia. Pero me gustaría que fuera aun más independiente. ¿Recuerdas que una vez hizo que Amable pagara un anuncio que colocó en la prensa, porque vendía su figura como candidato y el anuncio era pagado por la Liga Municipal Dominicana? Aunque veo cantidad de anuncios de instituciones públicas promoviendo al presidente, y la JCE no ha tomado una acción similar.
Fragnento del texto
¿TIEMPO DE CAMBIOS O CAMBIO DE ÉPOCA?
de Carmen Imbert Brugal
Publicado en la Revista Gaceta Judicial.
El voto en el exterior, la propaganda a través de los medios audiovisuales y escritos, la apertura de centros de cedulación, la reparación de los locales de las juntas municipales electorales, la creación de la Unidad de Fiscalización del Uso de Recursos de los Partidos Políticos, la adquisición de Datacard para cedulación, el plan de reparación de oficialías civiles, la instalación de nuevas oficialías, la creación del Cuerpo de Seguridad Electoral.
Las autoridades electorales descartan un nuevo sistema de transmisión de datos, el cambio en la Cédula de Identidad. No podrán realizar el convenio pactado con el PNUD y UNICEF para dotar de actas de nacimientos a escolares ni con SENASA, para dotar de identidad a 100,000 usuarios. Del mismo modo se afecta la expedición de actas de nacimiento y cédula en el exterior.
El contenido del Comunicado produjo declaraciones inmediatas de dirigentes y candidatos de los diferentes partidos políticos. El nuevo embajador de los EUA, también opinó. El presidente de la JCE conversaba sonriente con el Presidente de la República y los agoreros recordaban pasadas reyertas entre el Poder Ejecutivo y la JCE.
Continuaba el lamento por la escasez peligrosa y comenzaba el reparto de las canastas navideñas y se divulgaba el monto de viáticos, dietas, gastos de representación de la JCE, durante el período junio-octubre del 2007 ascendente a 40.3 millones de pesos. La inversión en publicidad, 58.2 millones, en prendas de vestir, 3 millones 307 mil 251 pesos. Y como los funcionarios electorales deben transitar cómodos se dispuso la renovación de la flotilla de vehículos. Los requisitos: año 2008, motor de 6 a 8 cilindros turbo diesel, doble tanque, asiento en piel, bolsas de aire, doble aire acondicionado, nevera, sun roof, automáticas y doble tracción.
Ramón Tejada Holguín, sociólogo, analista político, nada contra corriente y demuestra, lejos de la emoción y aferrado a los números, que las demandas de la JCE están más cerca de la codicia que de la necesidad
Gaceta Judicial: Después del dramático comunicado de la JCE, denunciando los peligros que enfrenta el proceso electoral debido a la reducción de su presupuesto, la opinión pública ha conocido acciones del organismo que contradicen la necesidad de tener más dinero. Usted ha demostrado que el dinero es suficiente. ¿Considera el impasse similar a situaciones que se creían superadas y que, en efecto, afectaban el desarrollo y credibilidad de las elecciones?
RTH. No creo que sea similar a las que se creían superadas. Hay cosas inéditas muy importantes. 1) A la JCE se le ha asignado el mayor nivel de presupuesto de su historia, basta ver el cuadro donde se observa la ejecución presupuestaria de la JCE de los últimos años. 2) La JCE recibe dinero por las acciones del estado civil, y no ha dicho qué hace con él. 3) La JCE tiene autonomía presupuestaria. 4) los miembros de la JCE gastan enormes cantidades de dinero en viáticos, compra de artículos de vestir, adquisición de vehículos de lujo, y ni el poder ejecutivo, ni el legislativo, ni el judicial, le supervisa. 5) Entre las personas que componen la JCE actual hay mucha capacidad y habilidad política, e independencia, no responden a un líder partidario como antaño se respondía a Balaguer o a Hipólito.
La Cámara Administrativa ha sabido neutralizar a instituciones que tradicionalmente eran vistas como críticas del quehacer político clientelar y de esa tendencia a la repartición de beneficios y áreas de poder dentro de las instituciones gubernamentales. Sabe manejar los recursos de la propaganda, y tiene prensa que le defiende. Han tomado medidas correctas, como por ejemplo, la asignación de salarios a los oficiales del estado civil, y establecimiento de precios a las acciones del estado civil.
Una evidencia de que los jueces de la JCE son muy hábiles es que no responden a las pruebas de que a la JCE le han dado más dinero que nunca. No se atreven a decir por qué, todas las JCE anteriores cumplieron con su deber con menos dinero que lo que tienen, e insisten en que se les ha recortado el presupuesto, lo cual es una falacia porque tienen más recursos que nunca, pero sostienen que cierran programas porque el dinero que se les asigna no les da. No se les dio lo que pedían, porque lo que pedía es casi cuatro veces más que lo que han ejecutado antes.
Mira si es distinta la cosa que, a pesar de que la presencia del PLD, el partido en el poder, es mayoritaria en la JCE, (recordemos que el presidente de la Cámara Administrativa es un ex miembro del Comité Central del PLD y llegó a la JCE como representante de ese partido), ha sabido agenciarse el apoyo de los partidos en esta cruzada por conseguir más dinero, usando argumentos catastróficos, pero carentes de validez y legitimidad. Y los partidos de oposición le hacen el juego, unos por desconocimiento y otros porque creen que acusar al gobierno de querer boicotear las elecciones les gana simpatía entre la gente. Pero la única que gana con esto es la JCE.
GJ: Con “la finalidad de lograr mayor eficiencia, funcionalidad y racionalización” fue modificada la Ley 275-97 y la composición de la JCE varió creándose las Cámaras Administrativa y Contenciosa. ¿Fue acertado el cambio o considera que afecta la unidad que debe tener la JCE?
RTH. La intención de dividir la JCE en dos instancias fue correcta, la forma en que se hizo provocó un desastre. Recordemos que la división se hizo en un momento de crisis, cuando el Senado, gobernado por el PRD, nombró una JCE sin tomar en cuenta a los demás partidos. Las organizaciones civiles reclamaron, los partidos también. Había quienes no querían a Morel Cerda, que era el presidente de la JCE. Entonces se decide elevar el número de jueces de 7 a 9, y se nombra a Roberto Rosario, en ese momento miembro del Comité Central del PLD, para que represente al PLD. El presidente del PRD nombra a otra persona relacionada a dicho partido, José Luis Tavares. Entonces la JCE se divide en tres: el Pleno con funciones reglamentarias, la Cámara Contenciosa y la Administrativa.
Fue un sinsentido esa división en tres instancias. Se justificaba una separación real de las dos funciones principales de la JCE , la contenciosa y reglamentaria, que debieron ser funciones de la Cámara Contenciosa. De hecho, las personas que pertenecen a la Cámara Contenciosa son las únicas que se les debe llamar jueces electorales. Esta Cámara no debería tener nada que ver con la administración y organización del proceso electoral. Incluso no debería estar en el mismo edificio, como está ahora. La Cámara Administrativa, por su lado, sería la encargada de administrar y organizar los procesos electorales. El pleno no debería existir.
La división de la JCE en tres partes es ficticia y todos se involucran en todo, lo que reduce la independencia interna del tribunal electoral. El nuevo poder constituido en la JCE , desde la Cámara Administrativa , ha intentado relegar a las demás instancias, y controlan en los hechos la cotidianidad de la JCE , lo que ha creado una tensión mayor.
GJ. Con simpatías conocidas, militancias pasadas y presentes, es innegable que la elección de los miembros de la JCE satisfizo las expectativas ciudadanas, sin embargo, desde aquella renuncia de Aura Celeste Fernández, jueza titular de la Cámara Contenciosa, al incentivo especial que restituía a los jueces el porcentaje descontado, correspondiente al Impuesto sobre la Renta y al Plan de Pensiones y Jubilaciones, la controversia ha estado presente. Algunos imputan a los miembros de la JCE afán protagónico, otros, desconocimiento de sus funciones. ¿Coincide con esa valoración?
RTH. En primer lugar, es bueno aclarar que la elección de la actual JCE fue una buena jugada política del Senado peledeísta. Cambiaron personas, garantizaron una JCE favorable al PLD y constituyeron una estructura de poder que se gestó desde la JCE anterior. No satisfizo totalmente todos los sectores, lo que hicieron fue neutralizar a los actores más importante del sistema electoral, incluyendo a las organizaciones civiles. Algunas organizaciones de la sociedad civil pensaron que la elección de personas ligadas a ellas podría hacer la diferencia, y obviamente no ha sido así.
En segundo lugar, observemos que ese nuevo poder interno tuvo su primer reto enfrentando los intentos de investigar el contrato con la empresa SOMO, el cual fue denunciado por sectores internos de la Junta Central Electoral. Todo el que criticó el contrato fue cancelado o castigado. La investigación del contrato duerme plácidamente en un limbo, de vez en cuando se habla de contratar una firma que lo investigue. La DPCA dice que lo investiga, pero no da resultados. La Cámara de Cuentas no cumple con su función en este caso, y en muchos otros.
Creo que la situación de la JCE se debe a la constitución de ese nuevo poder. No creo que se deba a desconocimiento de sus funciones. Los presidentes de las tres instancias de la JCE, así como la doctora Aura Celeste Fernández, y el licenciado José Ángel Aquino, tienen grandes experiencias en materia electoral, conocen perfectamente bien sus funciones.
Sí, hay algo de protagonismo de la dirigencia de la JCE , pero también se debe colocar como elemento importante la búsqueda de beneficios personales, tanto en términos económicos, como de relaciones de poder, de parte del grupo que dirige la JCE. El ex-presidente de la JCE, Ramón Morel Cerda, dijo que con la división de la JCE en tres instancias, la presidencia del Pleno se convirtió en una presidencia “gomígrafa”, o sea simbólica, y luego renunció. Morel Cerda tiene razón.
La Cámara Administrativa de la JCE es, en los hechos y el papel, quien dirige la JCE , en el día a día, en el manejo del dinero. La mayoría de las luces y sombras, en el manejo administrativo y de los recursos, es responsabilidad de la Cámara Administrativa. Ese es el poder constituido en la JCE. Por eso, no creo que sea casual que los escándalos relacionados con la JCE tienen que ver con las decisiones que se toman en la Cámara Administrativa , decisiones sobre salarios, viáticos, uniformes (la JCE gastó en los primeros 6 meses del año 2007 más de 3 millones de pesos en prendas de vestir, según datos publicados en un periódico nacional).
GJ. ¿Impedirá la JCE la intromisión de “los honorables” en el proceso electoral o permitirá que desconozcan sus atribuciones?
RTH. Es posible que lo evite. En la actual JCE, hay mucha habilidad política y mucho protagonismo, en especial en la Cámara Administrativa, por lo que no creo que deseen que honorables les hagan competencia. No creo que el problema de la JCE esté en su capacidad para organizar el proceso. El problema está en la falta de transparencia y la ausencia de controles de parte de las instituciones que deben supervisar a la JCE , incluyendo a las organizaciones de la sociedad civil, que han sido muy condescendientes con esta JCE. Además, las encuestas sugieren que habrá mucha diferencia entre el primero y el segundo lugar, lo cual reduce el nivel de problemas dentro de la JCE.
GJ. En un país con precaria institucionalidad, la existencia de un Presidente candidato incide en el desempeño de la JCE?
RTH. En teoría la respuesta es sí. Pero, siendo sincero, en los hechos creo que esta JCE, quizás por las contradicciones internas, y las fuertes personalidades de algún miembro y alguna miembra de la Cámara Contenciosa , se ha manejado con un poquito de independencia de la presidencia. Pero me gustaría que fuera aun más independiente. ¿Recuerdas que una vez hizo que Amable pagara un anuncio que colocó en la prensa, porque vendía su figura como candidato y el anuncio era pagado por la Liga Municipal Dominicana? Aunque veo cantidad de anuncios de instituciones públicas promoviendo al presidente, y la JCE no ha tomado una acción similar.
Fragnento del texto
¿TIEMPO DE CAMBIOS O CAMBIO DE ÉPOCA?
de Carmen Imbert Brugal
Publicado en la Revista Gaceta Judicial.
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