Las encuestas describen percepciones, no realidades, y las percepciones no agotan la realidad

Comentarios a la presentación del informe de la encuesta "Barómetro de las Américas: Cultura política de la democracia en la República Dominicana". Presentada el 27 de mayo del 2009.

Ramón Tejada Holguín

Felicitación a las autoras y advertencia para el público: las encuestas no son realidades, sino percepciones

1. El Barómetro es un loable esfuerzo que nos permite conocer el mundo de las percepciones de las personas dominicanas en cuanto a diversos tópicos y temas relacionados a la cultura política. Es material de primer orden para el interesado en conocer la sociedad dominicana y en participar en la política ya sea desde los partidos o la sociedad civil.

2. Las encuestas, sin embargo, tienen sus potencialidades y sus limitaciones. No se trata de ejercicios que hablan de realidades inmutables y eternas, sino de las percepciones que tienen las personas en un momento y situación dada. Por lo tanto para analizarlas hay que tomar en cuenta el contexto social, económico y político en los que dichas percepciones se desarrollan. Bien observadas y leídas, las encuestas permiten diseñar estrategias políticas para modificar esas percepciones de las cuales son fotografías instantáneas.

3. Las encuestas, cuando están bien hechas y cumplen con los criterios técnicos, sólo describen las percepciones, corresponde al analista interpretar los resultados. Como ejemplo observemos la forma en que esta encuesta describe el sistema partidario. En el texto se sostiene: “la identificación con los partidos políticos a través de militancia o simpatía se mantiene alta. Al igual que en el 2006, la República Dominicana encabeza la lista de países en el estudio con el mayor porcentaje que indicó simpatizar por un partido político (70% en 2008). Esto sugiere que a pesar de la desconfianza y las críticas a los partidos, los dominicanos siguen mostrando una vinculación con estas organizaciones.”



4. ¿A qué se debe que las personas entrevistadas critiquen a los partidos políticos y al mismo tiempo se mantengan e incluso se eleven los niveles de simpatía partidaria? ¿Es un error? ¿Las personas no son sinceras a la hora de responder? Para entender esta contradicción, hay que ir más allá de los números y las percepciones.

5. En primer lugar recordemos que los partidos dominicanos (y de otros muchos países) promueven un tipo de movilización política esencialmente clientelista. Sin embargo, desde el punto de vista de las masas la movilización política es una estrategia de sobrevivencia. En nuestra nación más de la mitad de las personas son pobres o padecen de alguna vulnerabilidad en el plano de lo económico. La participación en política se convierte así en una forma de “empleo” precario, en una manera de conseguir algún tipo de ingreso. En el caso de sectores con ciertas capacidades se convierte en una forma de ascenso en la escala social. No olvidemos que los niveles de desempleo en dominicana han sido tradicionalmente altos. La contradicción entre crítica a los partidos y simpatía partidaria remite, pues, a las características de una sociedad con alto niveles de vulnerabilidad económica en la población, en la cual la política se ha convertido en una actividad económica que genera algún ingreso. Como quien dice que en el país para las masas, la simpatía partidaria forma parte de “la industria de la política”.

6. Los resultados de esta encuesta, como los de cualquier otra, deben ser colocado en su justa dimensión y medida. Son un valioso insumo para el conocimiento de la realidad, pero no la realidad. Ayudan a entender el hacía dónde vamos, pero no lo construyen. El liderazgo político, social y económico que se asume como democrático y progresista tiene en esta serie de encuestas pistas para diseñar su estrategia, siempre que entienda las potencialidades y limitaciones de esta herramienta para el conocimiento de la realidad.

Sugiere importantes líneas de investigación

7. Un gran valor de este tipo de trabajo es que sugieren investigaciones más profundas sobre diversos tópicos. Por ejemplo, en el reporte de los hallazgos se nos habla de la democracia y la estabilidad del sistema. Según las autoras: la “República Dominicana se encuentra bien posicionada en cuanto a la valoración de la democracia como mejor sistema de gobierno” y que “sigue ocupando una posición alta en la categoría de democracia estable cuando se compara con otros países de América Latina”. Si otros países están perores que nosotros, pobres países. ¿A qué se debe esta percepción de que existe estabilidad de nuestro sistema democrático? Baste darse cuenta como las acciones que podrían parecer rutinaria en cualquier democracia, en nuestra nación causan revuelo y preocupación: tales como la elección de una JCE, la situación de la justicia que constantemente ve amenazada su independencia, las discusiones en el congreso, los pactos que se irrespetan, la falta de confianza en el liderazgo político, social y económico, entre otros aspectos.



8. La idea de que la democracia dominicana es estable, se basa en la percepción de las personas entrevistadas sobre el funcionamiento de la democracia. Por lo tanto lo primero es tratar de saber ¿qué entiende la gente por democracia? ¿Qué significa para ella preferir la democracia por encima de cualquier forma de gobierno? Quizás no está hablando de la democracia como régimen político, sino desde una óptica económica y social.

9. Lamentablemente en el Barómetro que comentamos no encontramos los datos sobres la percepción de la gente acerca de qué es la democracia. Así que permítanme citar una encuesta que realice para el CIES en el año 2003. En aquella encuesta encontramos que el 53% de las personas entrevistadas entiende que la característica más importante de la democracia es la protección estatal de los más débiles, el 40% dijo que lo más importante es “salario e ingresos justos” y sólo el 6% sostuvo que democracia significaba competencia entre partidos.


10. Estas respuestas sugieren que gran parte de quienes apoyan la democracia, lo hacen porque esta debe defender a los más débiles y proporcionar justicia redistributiva. El dato, visto así, no dice que la gente apoya la democracia en abstracto, sino que las personas entrevistadas piden que el estado responda a sus necesidades perentorias. Apropósito, si bien aparecemos en esta encuesta como un país esencialmente conservador, ¿no es esa visión de la democracia de centro izquierda? Hay que revisar, al mismo tiempo los indicadores que usamos para sostener que somos un país esencialmente conservador.



11. Otra línea importante de investigación lo constituye el tema del llamado capital social, la encuesta sugiere que nos movemos en una posición intermedia: “es necesario promover mayor desarrollo de la confianza interpersonal con el fin de gestar más capital social, eficiencia gubernamental y legitimidad de las instituciones políticas.” Pero, la medición del capital social la ha hecho en función de una sola pregunta: la de confianza interpersonal. Sin embargo, el capital social no es sólo confianza interpersonal, también es solidaridad, reciprocidad, capacidad de acción colectiva, institucionalidad. Eso significa que independientemente de la confianza interpersonal, la gente puede lograr niveles de asociación colectiva importantes si confía en que hay instituciones que ayudarán a que se respeten las reglas del juego. La encuesta, debido a que no es su tema de estudio, no indaga sobre esos aspectos señalados. Sería interesante lograr realizar una encuesta exclusivamente sobre el tema.


12. Hay una hipótesis que he manejado desde hace un tiempo, y es lo que podemos llamar la paradoja del clientelismo y el capital social. Clientelismo es una forma de apropiarse del capital social de manera individual, pero al mismo tiempo debe protegerlo porque si no hay un nivel de capital social el clientelismo no es posible. Recordemos el clientelismo es intercambio de favores por apoyo político. Quien apoya tiene la expectativa de recibir el favor. Para que el clientelismo funcione tiene que haber un nivel de confianza entre las partes. Y es ahí donde la sociedad clientelar si bien por un lado con los incumplimientos de las promesas de ayuda a algunos militante socava el capital social, cumpliéndole en la medida de los que pueda a otros estimula ese tipo de capital social que podemos llamar perverso.

13. Quizás, precisamente, por la generalización del clientelismo, es que encontrados datos para decir, como dicen las autoras, que la sociedad dominicana es “partido céntrica”.

¿Un tercio lleno o un tercio vacío?

14. Los valores de la matriz sobre la democracia estable sugieren o que el vaso está un tercio lleno, o que le faltan dos tercios. En el informe se plantea que “en la casilla de democracia estable se observa una reducción de 38% a 29%, mientras en la de estabilidad autoritaria se observa un aumento de 23% a 31%. De todas maneras, la República Dominicana sigue ocupando una posición alta en la categoría de democracia estable cuando se compara con otros países de América Latina.”




15. Debemos preocuparnos porque hemos bajado 9 puntos en los últimos dos años y porque dicha reducción se ha debido a un incremento de la estabilidad autoritaria. Pero, cuidado, no pensemos que para revertir esta tendencia hay que actuar exclusivamente en el ámbito de las percepciones de las personas, de la comunicación y del intento de influir en cómo ve el mundo la ciudadanía dominicana. Este asunto es más complejo.

16. Recordemos que según las encuestas que hemos realizado, para la gran mayoría de la gente democracia significa o un estado que proteja a los más débiles, o redistribución del ingreso. Es decir, mi interpretación de este cuadro, es que la gente exige una democracia de ciudadanos y ciudadana que preste atención a las políticas sociales y las inequidades existentes. Sí, el poco apoyo a la democracia estable nos sugiere que nuestro régimen político no satisfaces esas necesidades de las personas. Las percepciones, muchas veces, hay que saber interpretarlas. Quizás las personas se ubican más al centro derecha cuando se le pide que se autodefinan, pero los datos dicen que demandan políticas sociales inclusivas que son típicas de gobiernos progresistas.

17. Desde mi humilde entender, las percepciones que esta encuesta reseñan, sugieren que la manera de evitar despertarnos en un asombro autoritario cabalgando en un brioso liderazgo mesiánico es "echando el pleito" por lograr el acceso de la mayoría a la educación y a la salud de calidad, es el momento de diseñar políticas sociales inclusivas que enfrenten la inequidad.

LAPOP y la interrupción del embarazo

Hoy, el miércoles 27 de mayo se presentarán los resultados del Barómetro Latinoamericano, LAPOP, la presentación la hará Rosario Espinal, y estaré, comentando los resultados de esta ronda de la LAPOP. Será a las 5:00 p.m. En el Salón Caonabo del Hotel Santo Domingo. Le doy una primicia.

La pregunta que aplicaron para estudiar el tema de la interrupción del embarazo es digamos “problemática”, ya que coloca juntos los tema de violación, peligro para la salud de la madre e incesto. Es posible que una persona pueda estar de acuerdo con la interrupción del embarazo en caso de peligros para la salud de las madres, pero en desacuerdo con que por violación o incesto lo haga. Lo mejor habría sido preguntar caso por caso, pero los autores preguntaron así: “Está de acuerdo o en desacuerdo con la interrupción del embarazo cuando peligra la salud de la madre y en caso de violación o incesto”.

Los resultados mostraron que 34.4% de las personas entrevistadas está de acuerdo con la interrupción del embarazo. Cuando el asunto se observa por sexo tenemos que el 34.8% de los hombres y el 33.6% de las mujeres dice estar de acuerdo. En el caso de la juventud, tenemos que el 40% de las personas de 18 a 45 años está de acuerdo, mientras que sólo el 21% de los mayores de 65 años.

El nivel educativo es el factor que más influye, señores y señoras. El 24.2% de los que tienen primarias o menos, 41% de quienes tienen algún curso de la secundaria y 57% de quienes han llegado a la universidad, ya sea hayan graduado o no.

Lo más interesante: los sin religión (40.6%) y los católicos (35.1%) son quienes más apoyan cuando se comparan con los protestantes tradicionales (32%) y los evangélicos y pentecostales (27%).

Las malas noticias para algunos diputados y diputadas del Distrito Nacional, es que los datos nos dicen que aquellas circunscripciones electorales en la que predominan las personas de mayor nivel educativo y jóvenes no se verían motivadas a votar por quienes han defendido de manera acérrima el infame artículo 30. Claro, hay otros elementos a considerar a la hora del voto. Para lo cual hay que hacer otros estudios.

Ya saben, nos vemos en el Caonabo del Hotel Santo Domingo, hoy el miércoles a las 5 de la tarde.