Alicia persigue un conejito blanco por vericuetos inenarrables: en el trayecto descubre un país de maravillas que ella transforma y a ella la transforma. Demandar la construcción de una sociedad democrática es igual: se construye la democracia y el trayecto nos descubre nuevos espacios para la acción colectiva. Alcanzar la meta es el fin del relato, pero el relato social es interminable. Desde el País de Alicia es mi persecución del conejito de la democracia, en este país de ambiguas maravillas.
En la actividad de entrega de certificados a 11 mil nuevas personas alfabetizadas hubo un momento que admito provocó que asomará un líquido acuoso por ambos mis ojos, esta señora, Alba de León dice: "No ha sido fácil, pero llegué", y cuenta de sus oportunidades perdidas por no saber leer, de la señora de la casa que le dice que es muy buena empleada, pero que por no poder tomar un número de teléfono o un mensaje de alguien que llama, tiene que despedirla. Narra que cuando se inscribió en Quisqueya Aprende Contigo se burlaban de ella, que le decían que a su edad lo que debía era ponerse a trabajar, pero "insistí en aprender a leer y escribir" sentencia, y finaliza su relato planteando que va a leer algo que escribió ella misma y que puede leer ella misma con sus ojos, mira su papelito y lee: "La educación es el nuevo nombre de la libertad". Cierto el presidente ha dicho "La educación es el otro nombre de la libertad", y quizás ella al cambiar el adjetivo está diciendo cómo vive su nueva vida de mujer alfabetizada, su nueva libertad. Ramón Tejada Holguín Agosto 15 2013