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¿...y dónde están quienes debieron supervisar, certificar y vigilar SeNaSa según las leyes y reglamentos?

Hay un elemento que debe ser investigado a fondo en el caso SeNaSa y es el papel de las instituciones encargadas de la vigilancia y supervisión e incluso de las personas rectoras del gabinete de salud. Es imposible que cinco años de un entramado corrupto que implicó miles de millones (todavía no se sabe a ciencias ciertas) pasara sin que nadie, fuera de SeNaSa, notara nada. Esa perfección no existe. O hubo complicidad o una negligencia atroz o esos organismos no cumplieron sus funciones.

No me refiero solo a las obvias, como
 el 
Consejo Nacional de la Seguridad Social (CNSS) que es su órgano rector, o  la Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales (SISALRIL), que es el órgano fiscalizador, esas dos no pueden salir de rositas, sin ayudas en ellas, ya sea por negligencia, infeciciencia o complicidad habría sido imposible ese entramado.

Otras instituciones que habría que observar bien son la Tesorería de la Seguridad Social (TSS) que administra los fondos de SeNaSa, y las que auditan los recursos públicos: la Contraloría General de la República y la Cámara de Cuentas. Cuando se le pidió a esta última que hiciera una auditoria al SeNaSa, debido a que el vil entramado se había hecho público y la ciudadanía reclamaba que se establecieran los hechos, la Cámara de Cuentas hizo una auditoria de la gestión de 2017 a 2019, y dijo encontrar irregularidades, funcionando sus resultados como una forma de distraer, pero salvo los equipos pagados para defender en redes y medios a la gestión del PRM, nadie ha osado usar esa auditoria como elemento válido.

Pero, no solo hablo de esas instituciones, hablo de otras muchas que juegan un papel importante en cuanto a la lucha contra la corrupción y la transparencia en el Estado Dominicano, ya sea en los temas de compras y contrataciones o las certificaciones sobre transparencia que hoy ven lesionada su credibilidad.

Pongo un ejemplo.
El Ministerio Público dice que el entramado corrupto fue organizado por Hazim desde que se le hizo la promesa de que dirigiría SeNaSa y por eso empezó el mismo 17 de agosto de 2020, fecha en que Hazim y su equipo asumen la dirección de SeNaSa.
Para mayo de 2021, a 8 meses de fundado el entramado, la Dirección General de Ética e Integridad Gubernamental (DIGEIG) otorga 100 % al SeNaSa de Hazim en materia de transparencia.


Ese alto nivel se mantuvo, 90 % en el 2023, 80 % en el 2024 y, ¡oh, sorpresa!, en Septiembre de este 2025, cuando ya los escándalos estaban en la prensa DIGEIG, dirigida por Milagros Ortiz Bosch, le dio una calificación de 92.89 % a SeNaSa.


¿Cómo se otorga esa puntuación?
Se deben de evaluar: la publicación de los procesos de compras y contrataciones públicas, las informaciones financieras, el presupuesto institucional, la base legal de la institución, su estructura orgánica, el Plan Estratégico Institucional, las publicaciones oficiales, las declaraciones juradas de bienes de sus directivos, las estadísticas trimestrales, los recursos humanos, las memorias institucionales, la información básica sobre servicios públicos, los proyectos y programas, las finanzas, la existencia o no de comité de ética y su desempeño, el portal de datos abiertos y el correcto funcionamiento y/o desenvolvimiento de las solicitudes hechas a través del portal único de solicitudes de Acceso a la Información.
Si la DIGEIG dirigida por Milagros Ortiz Bosch se mantuvo evaluando con tan alto porcentaje todos esos años de vil corrupción a SeNaSa ¿qué falló?, ¿los técnicos de DIGEIG?, ¿la calidad del índice?, ¿la calidad de la evaluación? ¿o será que hubo complicidad? 

¿Cumple o no su función la DIGEIG o es un mamotreto publicitario?




No es cierto que el caso SeNaSa sea una evidencia de la política anticorrupción de este gobierno y su presidente. Es todo lo contrario, es evidencia de su fracaso, son 5 años de un entramado que robó directamente a la salud de los más necesitados del país miles de millones. Las cuentas apuntan a que es un robo mucho mayor que el del caso Baninter. Que nadie lo notara y que hubiese tanta defensa de esa gestión es la evidencia palpable del fracaso de la transparencia tan cacareada.

Independientemente de la presunción de inocencia, el hecho del roobo se ha demostrado, la falta de controles o por negligencia o complicidad se ha demostrado, la responsabilidad, por acción u omisión, de quienes conducen el país se ha demostrado. No olvidar la defensa del Presidente, Luis Abinader, de esa gestión y que la Vicepresidenta, Raquel Peña, es la jefa del Gabinete de Salud del gobierno. ¿Cómo explica Ortiz Bosch tan alto nivel de desempeño en transparencia de SeNaSa todos estos cinco años?

 

Recordando los organismos más directamente involucrados.


Consejo Nacional de la Seguridad Social (CNSS): Es el órgano supremo del Sistema Dominicano de Seguridad Social (SDSS) y establece las políticas generales que rigen a SeNaSa.


Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales (SISALRIL): Supervisa y regula a las Entidades Administradoras de Riesgos de Salud (EARS), como SeNaSa, para asegurar el cumplimiento de la Ley 87-01.


Tesorería de la Seguridad Social (TSS): Administra los recursos financieros del SDSS, recauda y distribuye los fondos, y supervisa la correcta asignación a las instituciones.


Cámara de Cuentas y Contraloría General de la República: Estas instituciones realizan auditorías periódicas para garantizar la transparencia y el uso adecuado de los fondos públicos de SeNaSa.


Ministerio de Salud Pública (MSP): Participa en la coordinación general del sistema de salud, aunque SeNaSa opera de forma autónoma como ARS. 

 

Es necesario abrir una línea de investigación de esas instituciones.


Ramón Tejada Holguín 

14 de diciembre de 2025.

Irse por la tangente aleja de lo esencial y de la ciudadanía también


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Quisiera decir que me ha dejado atónito la forma en que muchos comunicadores, periodistas y personas que están en los medios, pero que actúan como activistas sociales o político y no como analistas políticos o periodistas que deben comunicar las diversas aristas de los problemas han analizado la entrevista concedida por el Presidente Danilo Medina a Jatnna Tavares. Pero, no me ha sorprendido, lamentablemente. Hace tiempo que la sociedad dominicana tiene serios problemas para establecer un debate político enriquecedor, democrático y que busque mirar el panorama completo, no solo una reducida esquina del mismo.

Días antes de que la entrevista fuera puesta en antena, empezó una campaña por la redes sociales contra la señora Tavares, se le acusó de cobrar 10 millones de pesos por la entrevista con el presidente y se llamó a realizar un boicot a la entrevista.

De los insultos a la señora Tavares se pasó a criticar al entrevistado,  sospecho que, en algunos casos, sin haber visto la entrevista.  Hubo quien a pesar de haber vivido los 12 años de Balaguer olvidó la juventud diezmada y “los muertos cuyas sangre tiñeron de rojo las cunetas” y tuvo la osadía increíble de sugerir que Balaguer fue más democrático que Medina, porque... daba más entrevistas. Eso ya no es solo fanatismo, sino obcecación y obnubilación.

Pocos se preocuparon por analizar la entrevista desde el punto de vista de su contenido, y de si cumplió el objetivo de llegar a un gran segmento de la población. Pocos se preocuparon de analizar la respuesta de la ciudadanía a la entrevista.

Pocos analizaron la respuesta de la oposición y si dicha respuesta podía llegar o no a la ciudadanía, de manera que el discurso opositor fuera el de una opción efectiva para el 2020.

Los activistas que dicen ser comunicadores o comunicadoras y la oposición pusieron como tema de debate lo accesorio y no lo substancial. Así hubo quien quiso hablar de si el presidente puede o no reelegirse, o si movía las piernas como siempre las mueve en cualquier reunión en que esté. Ah, pero alguien dijo que era señal de que estaba nervioso.

Sin embargo, en un breve sondeo realizado entre ciudadanos y ciudadanas, la percepción de la entrevista fue muy distinta. Me dijeron que lo vieron como un ciudadano trabajador, que duerme siesta algunos sábados y que le habría gustado pasar más tiempo con sus hijas y esposa.

El presidente respondió a la gente. Les trasmitió, en un lenguaje sencillo y con emoción, su proyecto de nación, su visión del legado que desea dejar. Habló de que desea que la economía esté al servicio de la gente y no viceversa. Y explicó como ha subido el Producto Interno Bruto en República Dominicana. Precisamente, recientemente la CEPAL publicó un informe en el que plantea que el PIB del país crecerá en 5.4%, con lo cual RD liderará el crecimiento económico regional al cierre de 2018.

Pero, la oposición y diversos activistas que se dicen analistas y comunicadores, solo hablaban de algo que dijo el presidente no está en su agenda en este momento, porque está trabajando y será en marzo, como ha acordado el organismo máximo de su partido, que hablará de reelección.

El presidente explicó sus políticas sociales, cómo desea que para el 2020 la matricula estudiantil esté en la jornada extendida y con educación en artes, ciencias y tecnología que permitan a la juventud integrarse como ciudadanos y ciudadanas. Pero, la oposición parecía no escuchar y hablaba de lo que no habló el presidente: de la reelección.

Cuando se le preguntó si se sentía agredido por la frase “todos los políticos son corruptos”, dijo “Yo como Danilo Medina no me siento agredido porque yo sé con la pulcritud que manejo el Estado, yo me he encargado de ponerle controles a la administración pública para impedir que la gente se corrompa.”

Y, digo yo, ahí están la Cuenta Única del Tesoro, el decreto de racionalidad del gasto, el portal transaccional, el sistema de seguimiento de las metas presidenciales y sus diversos indicadores para atestiguar y fundamentar sus palabras. Pero, oposición y activistas de radio, televisión y prensa escrita, hicieron oídos sordos, y hablaron de lo que no habló el presidente. Desaprovecharon la oportunidad de debatir o conversar o demostrar si esos controles realmente existen y si funcionan.

El Presidente tocó todos los temas de gobierno, y explicó su historia personal y su deseo que cuando termine su mandato si alguien lo detiene en la calle sea para decirle: “gracias a su gobierno cambió mi vida para mejor”.

Habló del crecimiento de la clase media, de como hay más clase media que pobres: 30 % de clase media y 25 % de pobres, pero reconoció que existe una franja grande que ni es pobre, ni es clase media, y, que si descontamos el 5% de clase alta y otros 5% de clase media alta, el grupo que sale de la pobreza, pero no es todavía clase media llega a 35 %.

Se desaprovechó la oportunidad de buscar cifras que desmienten o afirmen tales datos. Como por ejemplo, las informaciones de CEPAL, del Banco Mundial, del Banco Interamericano de Desarrollo. Se fueron por la descalificación olímpica sin datos y ni se molestaron en indagar qué dicen los organismos internacionales al respecto.

Me dicen que vieron al Presidente como un ser humano sensible, que cuando tiene tiempo ve una serie de televisión, que duerme siesta algunos sábados, que está en contacto con la gente, pero sobre todo que domina muy bien las estadísticas gubernamentales, las políticas públicas, las acciones que emprende en favor de la ciudadanía.

Una pena que desde las oposiciones -ya sea dentro del partido de gobierno o la externa- no hicieran un buen análisis de la entrevista y se diera un debate serio sobre el cómo gobernar, sobre las políticas públicas y acciones gubernamentales que necesita el país y si las existentes son efectivas, sobre el tipo de liderazgo que la ciudadanía necesita y sobre todo sobre que tipo de gobierno diferente se puede ofertar.

Pero, estos activistas y las oposiciones se admiran de que las encuestas sigan dando un alto nivel de aceptación al gobierno.

Mi hipótesis es que ese al nivel de aceptación de debe  a que mientras los hechos muestran acciones gubernamentales exitosas y un Presidente que domina el arte de gobernar, la oposición interna y la externa se preocupan de lo accesorio, de las cosas nimias, se van por la tangente y una gran parte de los comunicadores se comportan como activistas con orejeras que no informan todas las aristas de los problemas, sino que muestran sus preferencias. Pero, no soy absoluto, no todo el mundo es igual, y cada quien que se ponga el sombrero que más le guste.

Ramón Tejada Holguín
25 agosto 2018

Retos del Estado en el año de la transparencia y el fortalecimiento Institucional *

Se presentó a Tejada Holguín como representante de la sociedad civil. El señor Holguín aclaró que no representa la sociedad civil, porque ésta es muy amplia, diversa y plural. Sus planteamientos constituyen el punto de vista de un ciudadano. Luego procedió a responder las preguntas en debate, sostuvo que primero debe definirse claramente qué significan transparencia y fortalecimiento institucinal, antes de responder a la pregunta: "¿Es indispensable la transparencia para el fortalecimiento institucional?"

Para algunos organismos multilaterales (BID, BM) significa estabilidad macroeconómica y crecimiento. Para diversos organismos de las Naciones Unidas significa una sociedad que permita el desarrollo humano y determinados objetivos sociales, tales como los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Desde su punto de vista, el fortalecimiento institucional está relacionado con la la misión del Estado, que debe ser brindar un mejor servicio a los ciudadanos y trabajar por el bien común para proporcionar mejores condiciones de vida con la participación de la gente. 

Es un proceso, lo que implica que se necesita tiempo. Es multidimensional porque implica individuos, organizaciones, sectores y sistemas.

¿Qué significa transparencia?

Sostuvo que es el conjunto de normas, procedimientos y conductas que definen y reconocen como un bien del dominio público toda la información generada o en posesión de las entidades gubernamentales o por aquellas del ámbito privado que utilicen recursos, ejerzan funciones o sean del interés público. La transparencia se sustenta en el derecho de libre expresión y en el de información.

El fortalecimiento institucional, del que hablamos es impensable sin:

comunicación pública y clara sobre la situación financiera y los resultados de la acción de la entidad (memorias y balances), auditorias contables externas, difusión de los resultados de la acción, como forma de estimular la práctica de invertir en lo social, código de ética y de buenas prácticas, cumplimiento de las normas legales e impositivas.

La respuesta a la pregunta"¿Es indispensable la transparencia para el fortalecimiento institucional?" Sí, están interrelacionadas, una es impensable sin la otra. Transparencia sin fortalecimiento institucional significa hacer evidentes las carencias y miserias de la ineficiencia. Fortalecimiento institucional sin transparencia significa una racionalización de los procesos burocrático sin tomar en cuenta a la gente y por lo tanto es opción autoritaria.

Holguín felicitó los procesos de fortalecimiento institucional que realiza el Ministerio de Administración Pública, y destacó que encuentran resistencia en la práctica de parte de otros ministerios.

¿Qué está haciendo el Estado Dominicano (Gobiernos locales, Gobierno Central, Sector privado), para mejorar estos temas?

En los últimos 10 años mucho se ha hecho en lo normativo, por ejemplo:

Ley No. 41-08, del 16 de Enero de 2008: Ley de Función Pública y crea la Secretaría de Estado de Administración Pública

Ley No. 498-06, del 28 de Diciembre de 2006; Ley de Planificación e Inversión Pública.

Ley No. 496-06, del 28 de Diciembre de 2006; Ley que crea la Secretaría de Estado de Economía, Planificación y Desarrollo (SEEPYD).

Creación de DPCA.

Ley No. 340-06 sobre Compras y Contrataciones de Bienes, Servicios, Obras y Concesiones

Pero, la verdad monda y lironda, sostuvo es que esto no se ha traducido en una reducción real de la corrupción y la la ineficiencia gubernamental. Porque los avances normativos del país a la fecha no se reflejan en la práctica en la mejoría de la prestación de los servicios a la ciudadanía.

Por ejemplo, el Presidente en su rendición de cuentas el 27 de febrero dijo que el DPCA debe cumplir con su rol, la respuesta del Director del DPCA es que carece de los recursos necesarios para cumplirlo. ¿Cómo luchar contra la corrupción así?

¿Existe un diagnóstico del estado actual de la transparencia y el Fortalecimiento institucional)? (¿Avances y retrocesos?)

Sostuvo que desde los consultores internacionales como Attali, la Universidad de Harvard, pasando por los informes del BM, del BID, y llegando a los informes alternativos de la sociedad civil sobre la Convención Interamericana contra la Corrupción, hay diversos diagnosticos.

¿Cómo percibe la ciudadanía la relevancia de estos temas?

No hablemos de percepción solamente, sino también de realidad. Por lo tanto hablemos de cómo la corrupción impacta en la pobreza, la provisión de servicios público, la calidad de los servicios sociales. Es el reto, hacer que las personas entiendan lo mucho que les afecta la corrupción, y lo necesario que son los procesos de fortalecimiento institucional.



¿Cuál es el rol del sector privado en la transparencia y el fortalecimiento institucional del Estado?

Hay que tomar en cuenta, que si bien dentro de las organizaciones civiles y empresariales hay sectores que luchan contra la corrupción a través de diversos medios, también es cierto que hay grupos y personas dentro del empresariado que se benefician de la corrupción administrativa.

En efecto, sostuvo que según el Índice Global de Competitividad la República Dominicana ocupa el lugar 109 de 139 países en lo que se refiere al comportamiento ético de las compañías del país cuando se relacionan con el sector público, los políticos y otras firmas. Además ocupamos el mismo lugar en cuanto a la protección de los accionistas minoritarios en las empresas dominicanas.

¿Cuál es el rol de la ciudadanía y de la sociedad civil en materia de transparencia y fortalecimiento institucional?

Es el de mantenerse vigilante y hacer presión para que el estado responda más a esa misión de " brindar un mejor servicio a los ciudadanos y trabajar por el bien común para proporcionar mejores condiciones de vida con la participación de la gente"

En este año de la Transparencia y el Fortalecimiento institucional ¿qué se piensa hacer para mejorar ambos aspectos?

Con relación a qué se está haciendo para el fortalecimiento institucional y la transparencia citó el trabajo que realizan desde el IPAC y lo relativo a la designación del nombre del “año de la transparencia y el fortalecimiento institucional”. En algunos espacios se ha avanzado algo pero en otros espacios se ha avanzado muy poco. En seis meses se evaluarán los resultados del trabajo realizado desde el IPAC. Estemos atentos.

* Minutas de la intervención de Ramón Tejada Holguín, en el eventro, "Debate Transparencia, Fortalecimiento Institucional y Retos del Estado".
Organizado por el Consejo Nacional de Reforma del Estado (CONARE).
Celebrado el miércoles 9 de marzo del año 2011, en el Salón La Mancha, del Hotel Barceló.
El objetivo del evento era responder las preguntas aquí reseñadas.

Exquisito cuerpo del delito

¿Cómo pudo Sobeida convertirse en un exquisito y apetecido cuerpo del delito, objeto del deseo de la lujuria machista, admiración de féminas pueriles? Desde la sociología la explicación remite al concepto de anomía de Robert K. Merton, y nos permite sostener que ese “look” de reina del baile, de dueña de la deliciosa muerte que posee Sobeida, es símbolo de todo lo que anda mal entre nosotros.

La anomía llega cuando los fines sociales o metas culturales de una sociedad y las formas institucionales para alcanzar esos fines no tienen conexión. Las metas culturales que inculcamos son: tener dinero a montones, tener capacidad de consumir los productos salidos de las mentes febriles de diseñadores superficiales, carteras, zapatos, faldas, camisas, pantalones, vestidos de lentejuelas ridículas.

No importa la utilidad del producto, sino su marca, la superficial belleza que destella y deslumbra. No sólo la ropa, lo mismo con los autos, las “yipetas” mandadas a modificar, las casas decoradas por quienes están “rankiados” en el glamour y trivialidad de una sociedad que cada vez más se entrega al hedonismo y al placer por el placer mismo. Esas son las metas y las formas de llegar a ellas pueden ser legales o ilegales. Eso es anomía.

Sobeida viene desde abajo, mostró su cobriza piel a este mundo globalizado, y como símbolo de que el contenido no importa, de que la substancia es pueril, modificó lo que el dinero le permitió modificar de sí misma.

En una sociedad que alaba el bisturí y lo enriquece, mientras condena la educación seria y honesta a la pobreza y a la burla, se destaca esta mujer que se construyó su propio cuerpo y su propia vida sin necesidad de estudios, y penetró hasta el jet set dominicano, bebiendo el mejor champán, mientras se codeaba con familias de nombres tradicionales.

Pocos pueden tirar la primera piedra, pocos pueden decir, “un momento no debemos destacar esto, no debemos dar a las masas el circo que piden”. Basta ya de mostrar y ver la esplendida sonrisa de Sobeida mientras usa su casco antibalas como una estúpida prenda de diseño exclusivo. No olvidemos que su piel y vida pueden ser cuerpos del delito.

Hoy el placer se asume como efímero pero intenso, vivir rápido y de una vez, llevándose el mundo por delante. Es ese otro ladrillo en el muro de la heroicidad sobeidiana y agostina. Dominicanos y dominicanas, pensémoslo, cada vez es más necesario un giro distinto, una vuelta de tuerca a nuestras metas culturales, a la cohesión social.

La admiración por Sobeida es la consecuencia de una sociedad que admira y emula a quienes se enriquecen a través de la corrupción y el dolo. Por la puerta abierta a la impunidad y a la vida fácil, entra a la casa toda la inmundicia y suciedad que el viento lleva de aquí para allá.

Ramón Tejada Holguín
El Caribe 27 de Julio 2010.

Indignantes Agostos

A veces sucede que una especie de sopor te embarga, que cortinas de humo te nublan la vista de esta grosera realidad y por unos instantes no sabes dónde estás, ni lo que haces, ni porqué y para qué, te sientes flotar en un mar de indiferencia, ves esos rostros de desinterés, gente que camina tranquila por las calles como si nada, como si no les importaran el lodo, la pus y la baba que secreta la Sociedad Dominicana post-Agosto.


A veces sucede, no sé si te ocurre en este momento, que crees ser una de las pocas personas que se preocupan, aunque en el fondo sabes que estás equivocado, que otros más se preocupan, entonces a veces sientes que somos muy pocos, que no nos conocemos, que deberíamos ser más y te preguntas: ¿hemos perdido la capacidad de indignarnos ante la injusticia, de asombrarnos ante las barbaridades de actos corruptos, del premio al dolo descarado, de sublevarnos frente al desmoronamiento del tejido social?


A veces sucede que te fastidia saber que la mayoría cree que la sinceridad, la honestidad y una vida pública basada en la transparencia son cosas de mentes infantiles e ingenuas, o son repudiadas como signos evidentes y claros de debilidad o de estupidez.


La Sociedad Dominicana está cambiando su sentido de lo imitable, de lo heroico. La medida de los héroes de un país nos habla de sus aspiraciones como nación.


¿Quiénes son nuestros héroes? ¿Admiramos al que vive dignamente acorde con sus ideas, o a quien recién se monta en una yipeta mil veces más grande que su estatura moral, en una yipeta agostina del tamaño de su ambición monetaria? ¿Qué decir del profesor que tiene 20 años dando clases, que ha sido inspiración de generaciones y apenas puede andar en un carrito de los noventa?

Sé que no eres contrario al deporte, a pesar de que tu Licey perdió, pero molesta tanta admiración por alguien que tiene la suerte de dominar el bate y la pelota y el glamour y el jet set y el derroche de dinero, mientras olvidamos aquellas personas que tienen un average de más de 10, 15 o 20 años de magisterio, o de lucha en la defensa de los derechos de la mujer, o de combate contra la exclusión, o ha contribuido al conocimiento de la realidad, o simplemente es un ser humano que no cede a las tentaciones de los Agostos y cumple su deber incansablemente.


A veces sucede que la indignación te embarga y te incendia el corazón y gritas a voz en cuello que vamos por mal camino y reclamas que cambiemos de héroes, que dejemos de admirar la capacidad de robar y mentir, y comencemos a pensar que esos modelos de comportamiento están llevando el país a la ruina, y nos hacen más pobres como colectivo.


Pides que la ciudadanía incendie su corazón y busque algún espacio desde el cual poder ayudar a cambiar esta realidad insoportable. Sabes, no te achicopales, somos más de los que piensas, a muchas más personas de lo que crees les sucede lo mismo que a ti, lo importante es unirnos, juntarnos, apoyarnos.


Bill Clinton dijo hace un tiempo: "la política es frustrante, imperfecta y a menudo llena de banalidad y falta de visión... Pero sigue siendo la mejor esperanza que tenemos para solucionar nuestros problemas comunes; es muy importante".


Participar desde la sociedad civil u otras esferas es una forma de hacer política, en el sentido de Clinton.


Ramón Tejada Holguín
18 Enero 2010.
El Caribe

http://www.blogs.elcaribe.com.do/articulistas/ramon-tejada-holguin/3551-indignantes-agostos.html

Una renuncia, dos cartas y múltiples razones

Renuncié a la Comisión Nacional de Ética y Combate a la Corrupción el 1 de septiembre del 2008. El 3 de septiembre en la noche Clave Digital publicó una reseña parcial, vio sólo una arista del problema, de una carta dirigida a las organizaciones de la sociedad civil a las cuales representaba.

Clave Digital no reseña mi renuncia a la CNECC, reseña la comunicación que dirigí a las organizaciones que yo representaba en la CNECC, en la cual les hablaba del porqué de mi decisión de renunciar. Algunas personas me preguntaron la razón de escribir dos cartas y en una, dicen, fui más explicito que en la otra.

Les explico a continuación.

Escribí una carta al Presidente de la República, vía el presidente de la Comisión Nacional de Ética y Combate a la Corrupción (CNECC) porque fui nombrado a través de un decreto presidencial. Mi epístola al Presidente debía conservar las formalidades diplomáticas del caso. La carta la podrán leer más abajo. Como verán, sostengo que se “establezcan mecanismos eficientes para que sus decisiones y acciones (las de la CNECC) sean acatadas por todos los funcionarios públicos”. He ahí la primera pista de una de las razones de mi renuncia.

En la misma esquela al presidente sostengo que la sociedad civil dominicana es múltiple, fragmentada, por lo que “resulta provechoso que otra persona tenga la oportunidad de representarla en mecanismos de esta naturaleza”, he ahí la segunda razón de mi renuncia.

En efecto, era obvia la existencia de una desconexión entre las acciones que yo llevaba a cabo en el seno de la Comisión, y las actividades que las organizaciones civiles llevaban a cabo en lo externo.

En los hechos una de las coaliciones que yo representaba había desaparecido: la Coalición por la Transparencia y la Institucionalidad (CTI) tenía más de un año que no se reunía, y en su última reunión el quórum fue precario, ni siquiera había podido realizar su asamblea eleccionaria. La otra agrupación a la que yo representaba era el Foro Ciudadano, institución que realiza un excelente trabajo en materia de política social y que había delegado en la CTI los aspectos relacionados con la anticorrupción.

En la última reunión que sostuvimos la Coalición, el Foro y yo, la dirección de la CTI se comprometió a elaborar un plan de trabajo para hacer presión de manera que la comisión cumpla con su rol, o en términos de unos meses renunciaríamos. Hace un año de dicha reunión y el plan nunca se elaboró, y nunca volvió a convocarse una nueva reunión.

No acepté representar a las organizaciones citadas de primera intención. Pero, se me aseguró que las organizaciones civiles y un organismo de cooperación bilateral darían apoyo seguro a nuestra "gestión". Sabía que sería una actividad enteramente pro-bono, pero hace mucho que fui picado por el gusanillo de la política y la participación pública, y realmente pensé que sería un espacio para demostrar que en nuestro país podemos ayudar a reducir la opacidad gubernamental.

La CNECC significaba para mí una carga, tanto en términos de tiempo como monetarios. Ningún miembro del Consejo Rector o de la Unidad Técnica cobra salario, viáticos o dieta de algún tipo. Al menos, garantizo que nunca los cobré yo. Pero, se compensaba con la idea de que estábamos realizando una contribución a la reducción de la opacidad. Ese granito de arena que todo ciudadano debería aportar, creía, estaba aportando yo desde la CNECC.

Por eso, luego de entregar la carta al presidente de la CNECC, hombre de reconocida honestidad, escribí a las organizaciones civiles un mensaje explicando las razones por las cuales renuncié de manera individual.

En la segunda misiva digo que no soy iluso, porque desde que entré a la Comisión sabía que ningún gobierno iba a dar transparencia por voluntad propia, sino que debía ser presionado por la ciudadanía y sus organizaciones. Y esa era la labor que creía nos correspondía. He ahí que sostengo que la transparencia no es dádiva, sino conquista. Y he ahí que digo que debemos autocriticarnos, porque no cumplimos ese rol.

Ambas carta las escribí para interlocutores que sabían de qué estaba hablando. Ambas cartas fueron pensadas como comunicaciones internas. Quería esperar las reacciones para hacer el hecho público de manera satisfactoria para las partes y sin que la verdad sufriera.

No tenía ningún interés en criticar a las organizaciones civiles, sé por las dificultades que pasan, no tenía tampoco ningún interés de echar lodo a la CNECC, porque sé que hay personas que hacen un esfuerzo real por mejorar el entorno institucional. La ausencia de voluntad política para combatir la corrupción es un dato que siempre ha existido, desde que se formó la CNECC sabíamos que era así, y si aceptamos el reto es porque, tanto las organizaciones como yo, pensamos que podíamos contribuir en algo en la construcción de la voluntad política.

No soy persona que escurre el bulto, ni busco justificaciones pueriles, acepté un reto y las cosas no salieron como lo esperábamos. Debo revisar mi práctica, es posible casi seguro que cometí algunos errores.

Ojalá las organizaciones civiles vean las cosas en su justa dimensión, y no busquen justificaciones de los errores cometidos, tanto por ellas como por mí. Muchas veces, y eso lo he aprendido en el seno de nuestras organizaciones uno no "es el protagonista de su propia historia".

La CNECC siempre la vi (¿la vimos?) como un escenario más de la lucha contra la opacidad, y en su seno hay aliados importantes. Desde el inicio sabía (¿sabíamos?) las limitaciones de la CNECC, pero pensé que todas las organizaciones entendían las razones por la cual estabamos en la comisión. El objetivo era presionar desde dentro, no abandonar un espacio de lucha.

Creo que la CNECC pudo haber hecho un mejor trabajo en el gobierno, si las organizaciones civiles hubieran presionado más para que las cosas positivas que salían de la comisión fueran respetadas por todos los funcionarios. Sí, nunca confié en que el gobierno por sí solo nos daría la transparencia, pero pensé que éramos capaces de entender lo tortuoso y arduo del camino. Que podíamos "jalar pál mismo lao".

Quizás por eso algunas personas no entendieron las razones por las que escribí dos cartas, y la diferencia de contenido entre ambas cartas. También, otras personas, sobre todo en la prensa, quisieron manipular las cartas para ver sólo lo que querían ver, y obviar todo el panorama pintado en ellas.

Algunos directivos de las organizaciones civiles comparten mi visión crítica de la forma en que muchas organizaciones se movilizan en función de la moda de los financiamientos internacionales, y no en función de los diagnósticos realizados, o de agendas propias. Uno de los problemas de la comisión es que nunca hubo financiamiento para las actividades de las organizaciones civiles que se relacionaban con la comisión.

Una gran parte de las organizaciones civiles hacen un trabajo de importancia, excelente. Pero, es tiempo de revisar nuestros métodos de lucha, no podemos seguir sin agendas claras y colectivas, o sólo siguiendo las agendas de las instituciones que financian las actividades. Al menos habría que saber combinar las agendas de las agencias de financiamiento y las agendas propias.

Sé que se hicieron intento de conseguir un pequeño financiamiento para tener una unidad de trabajo que me ayudara en las actividades de la CNECC. De hecho durante unos 6 meses, de los tres años y medio que fui miembro de la CNECC, las organizaciones de la sociedad civil me nombraron un asistente y se creó una unidad de seguimiento al Plan Nacional de Ética. Pero, la unidad fue efimera, y al asistente sólo se le contrató por seis meses.

Sé las dificultades por las que pasan las organizaciones de la sociedad civil en este momento, y para colmo es obvio el reflujo existente. Quizás la falta de financiamiento, quizás… no sé. Pero, debemos ver el interior de nuestras organizaciones y tratar de mejorar, pensar de manera crítica, así como somos capaces de criticar a los partidos y sus formas organizativas, debemos vernos a nosotros mismos. Se necesita sangre nueva en las organizaciones, ¿qué pasa que no hay sangre nueva? Hay que estimular que una nueva generación tome la antorcha, que asuma el relevo.

¿Nos debemos sentir satisfechos y satisfechas con nuestra participación en la CNECC? No me respondas a mí, busca la respuesta para ti y tú organización. Porque, no sólo le estoy diciendo al gobierno que la lucha contra la corrupción es una ficción en este momento, sino que les digo a mis compañeros y compañeras de la sociedad civil que cuando se acepta el reto de formar parte de un organismo de coordinación entre sociedad civil y gobierno, hay responsabilidades que cumplir, y que debemos saber cumplir, para tener la moral y la autoridad sufienciente para criticar las cosas incorrectas. Huyendo a nada ayudamos, como tampoco entregándonos acriticamente.

Es obvio que en el gobierno la mayoría prefiere la opacidad, quiere conservar la situación actual. Somos una nación diezmada por el clientelismo. Pero, como he dicho muchas veces, una de las desgracias de nuestra nación es la ausencia de una estrategia clara para enfrentar la corrupción, en ese contexto clientelar y rentista en que se mueve el sistema político dominicano.

Consultores internacionales son contratados para repetir experiencias en sus países de origen, pero, ¿han reducido esas experiencias la corrupción en sus países? ¿Se aplatanan esas herramientas que nos traen? ¿Se toman en cuenta nuestras necesidades como nación? ¿Qué de nuestras características culturales? ¿Por qué se crean organizaciones que compitan con las ya existentes? ¿Cómo, cuándo, dónde y con quiénes construyen sus estrategias esas organizaciones que financia la lucha contra la corrupción?

En definitiva, cuando supe que yo me había quedado en una especie de limbo, que no representaba realmente a nadie, y que si bien tengo buenas relaciones y respeto de una parte importante de la sociedad civil, la cotidianidad de la mayoría de las organizaciones y la búsqueda de financiamiento le había reducido su campo de acción, renuncié. Y renuncié pidiendo que se nombrara otra persona como representate de las organizaciones civiles.

Creo en y práctico la transparencia, lo que significa que no me molesta que las cartas se hayan filtrado a la prensa el día tres en la noche. Lo que me molestó fue que se quiso ver una arista de este problema, un lado de este triangulo equilátero...

Yo NO me lavo las manos, y reconozco mi cuota de responsabilidad en todo esto. Eso sí, admito diversos "quizás". Quizás debí ser más proactivo a la hora de plantear las cosas a lo interno de la sociedad civil, quizás debí ser más claro con las organizaciones que financian la lucha contra la corrupción, quizás debí escribir cartas más explicitas al Poder Ejecutivo y a las organizaciones civiles, quizás...

Hay muchos "quizás" en los que sigo pensando, y ojalá podamos reflexionarlos juntos. Y a propósito de quizás, quizás nunca sabremos si la CNECC pudo haber hecho un mejor trabajo de haber las organizaciones civiles cumplido con el compromiso de presionar más y de coordinar más con la representación que tenía a lo interno. Quizás nunca lo sabremos…

Más abajo las dos cartas de renuncia, y háganse su propia idea.


Carta al Presidente

Santo Domingo, República Dominicana. 1 de septiembre de 2008
Doctor
Leonel Fernández Reyna
Presidente de la República
Su Despacho

Vía: Doctor José Joaquín Bidó Medina, Presidente de la Comisión Nacional de Ética
y Combate a la Corrupción

Excelentísimo Señor Presidente:

Por este medio formalmente le comunico mi renuncia irrevocable a la Comisión Nacional de Ética y Combate a la Corrupción (CNECC). Le agradezco sinceramente que me haya considerado para formar parte tanto de la Unidad Técnica como del Consejo Rector, en representación del Foro Ciudadano y de la Coalición por la Transparencia y la Institucionalidad.

Con el debido respeto, le expreso mi opinión sobre el necesario relanzamiento y redefinición de la CNECC, de tal manera que se consoliden los aspectos logrados, y se establezcan mecanismos eficientes para que sus decisiones y acciones sean acatadas por todos los funcionarios públicos.

Entre los aspectos importantes a redefinir, se encuentra la representación de las organizaciones civiles; ya que como usted sabe la sociedad civil dominicana es múltiple, cual Agramón el personaje de la novela “Historia interminable”, por lo que resulta provechoso que otra persona tenga la oportunidad de representarla en mecanismos de esta naturaleza.

Sin otro particular, se despide con sentimientos de aprecio y estima,

Ramón Tejada Holguín
Representante del Foro Ciudadano
y de la Coalición por la Institucionalidad y la Justicia

CC: a los miembros de la CNECC
Dr. César Pina Toribio
Dr. Radhamés Jiménez
Dr. Ramón Ventura Camejo
Dr. Octavio Líster
Lic. Daniel Omar Caamaño
Lic. Julio Aníbal Fernández
Mons. Benito Ángeles
Sr. Celso Marranzini

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Carta a la sociedad civil:


1 de Septiembre del 2008. Santo Domingo República Dominicana
Señores:

Organizaciones de la Coalición por la Transparencia
y la Institucionalidad;
Organizaciones del Foro Ciudadano;

Amigos de las organizaciones de la sociedad civil Dominicana
Sus manos.

Estimados amigos y estimadas amigas:

Hoy, lunes 1 de septiembre del año 2008, he renunciado de la Comisión Nacional de Ética y Combate a la Corrupción (CNECC) de manera irrevocable. Acabo de comunicar mi decisión al presidente de la CNECC, Doctor José Joaquín Bidó Medina, a quien entregué una escueta carta para el Presidente de la República.

Les doy las gracias por haber confiado en mí para representar sus intereses en el seno de la CNECC, y lamento tener que haber tomado esta decisión por mi cuenta, un año después de la última reunión sostenida con representantes de la CTI y del Foro Ciudadano. Algunas personas se sorprenderán por mi decisión; otras, quienes han seguido de cerca mi participación en la CNECC y la relación con el Foro y la CTI, podrán concluir que mi decisión no fue inesperada, y ojalá la mayoría vea mi renuncia como correcta y justa.

¿Razones de la renuncia? Son múltiples, y van desde la obvia inercia de un sector gubernamental, la escasa transparencia de grupos mayoritarios en el Poder Ejecutivo, el poco apoyo brindado a la CNECC, hasta la nula coordinación entre las dos agrupaciones de la sociedad civil a las cuales representaba.

No soy ingenuo. Tampoco soy un iluso. Sé que ningún gobierno de la República Dominicana, clientelar y rentista, dará transparencia y rendición de cuentas a la ciudadanía de manera voluntaria. Si queremos cambios, la lucha contra la opacidad y la corrupción debe convertirse en un fuerte movimiento social incontenible, como agua de río incapaz de ser refrenada, como torrente endemoniado que desborda presas y se lleva de encuentro instituciones opacas y funcionarios corruptos.

Debe ser un movimiento que no teme luchar en cualquier campo de batalla, y la CNECC pudo haber sido un espacio mejor aprovechado. La transparencia y la rendición de cuentas son como las atalayas que deben ser conquistadas a sangre y fuego, o al menos a golpes de estrategias de comunicación y presiones ciudadanas. La transparencia y la rendición de cuentas no son obsequios que el sistema político ofrece a la ciudadanía. Para conquistar atalayas hay que tener un norte claro, una visión de futuro bien pensada, y hay que elaborar estrategias racionales que nos permitan acceder a ese futuro, a ese norte.

La CNECC pudo haber sido un escenario aprovechable, si tan sólo las organizaciones representadas hubiesen trabajado en dos niveles: 1) aprovechando a su representante en esta comisión, haciendo propuestas y trabajando más estrechamente, por ejemplo, con la Ley de Acceso a la Información y el decreto que permite la conformación de comisiones de auditorias sociales y 2) presionando para que las propuestas sean aceptadas, para que se conformen comisiones de auditorias sociales, para que se fortalezcan las RAI, para que los funcionarios respeten las decisiones emanadas de la CNECC. Debemos todos nosotros autocriticarnos en este aspecto: no supimos combinar la lucha a lo interno, con las actividades a lo externo. Cada organización trabajaba su propia estrategia en materia de anticorrupción, y el representante desempeñaba su representación con demasiada libertad, y con muy poca supervisión de parte de las organizaciones representadas.

La última reunión de coordinación en la que participamos las organizaciones representadas y el representante se realizó hace un año, en los salones de CEPAE. Estaban presentes representantes de la CTI y de la Secretaría del Foro Ciudadano. En dicha reunión se decidió elaborar un Plan Maestro para organizar nuestra renuncia de la CNECC.

La filosofía del plan era sencilla: tomando en cuenta el decreto que crea la CNECC y los reglamentos de esta, se comenzaría a mantener un nivel de presión pública sobre la CNECC para que cumpliera con su labor, si cumplía, pues era un éxito y no necesitábamos renunciar, y si no cumplía teníamos los argumentos y la autoridad necesarias para salir. Lamentablemente nunca se volvió a convocar una nueva reunión, y mucho menos se elaboró el mencionado plan.

Finalmente creo que las organizaciones civiles deben definir una estrategia en materia de lucha contra la corrupción común, compacta, clara, definida, tomando en cuenta las necesidades nacionales, y negociando con los organismos internacionales y las organizaciones de cooperación bilaterales sus propias agendas.

Pueden contar conmigo, como siempre, en los temas que manejo y en mi experiencia como investigador, pero, debido a mis múltiples compromisos y a los aspectos indicados tanto en esta carta como en la que escribí al Presidente Fernández, me es imposible seguir en la CNECC y sentirme en paz conmigo mismo, y sentir que estoy cumpliendo con mi deber como ciudadano activo.

Con sentimiento de aprecio y respeto:

Ramón Tejada Holguín

Anexo: Carta de Renuncia de la CNECC