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El asesino que vino a la playa

David Fincher se curtió en los ochenta dirigiendo videos musicales, desde su ópera prima, Alien3, ha dirigido excelentes filmes sin casarse con un genero o tema en concreto, pensar en The Social Network, Mank, The Curios Case of Benjamin Button, Fight Club, en televisión tenemos la versión estadounidense de House of Cards; pero de alguna manera el thriller sicológico y el asesino están muy presente en su obra, Zodiac, Seven, Gone Girl, y la serie Mindhunter, ¿quién mejor para dirigir una película sobre un asesino introspectivo sin nombre, humano, con un código de conducta y ética muy definido? No importa si usted lo comparte o no, tiene un claro código de comportamiento al cual, casi siempre, se aferra.

Michael Fassbender empezó en la televisión, desde que trabajó con Tarantino en Inglourious Basterds ha demostrado ser más que un héroe de acción, es un actor capaz de transmitir la superficial pero pesada vida y la adicción sexual de un hombre de negocios (Shame), como los confusos sentimientos de un artista enmascarado que hace música (Frank), o te hace creíble al antihéroe de los X Men, Magneto. Es perfecto para el papel de un asesino que no se anda a tiros con la vida, sino que asume sus acciones cual si fuera un oficio como cualquier otro.

Las novelas gráficas han sido vistas como distintas al arte, para entretener a... No, eso eran los "paquitos" (cómics), las novelas gráficas cada vez más abordan temas filosóficos, sicológicos y con argumentos trascendentes, son arte que crea una nueva mitología de héroes y dioses y sus némesis.

Asesino, dirigida por Fincher, magistralmente actuada por Fassbender es una obra de arte. Es cine del mejor. El cine es arte de la imagen y el movimiento, de la fotografía y la acción humana. Es una película que nos muestra el alma de un asesino que que se ve a sí mismo como alguien que cumple un papel en el mundo como cualquier otro.

Pocos diálogos, significativos flujos de consciencia y una historia que se cuenta en imágenes, mírela con atención porque muchos detalles de la trama y comprensión del la psiquis del protagonista pasan antes sus ojos en forma de imágenes en movimiento. Asesino es la conjunción de dos grandes del cine actual y un medio que cada vez aporta más al séptimo arte.
Solo tengo una espinita con la película y probablemente con la novela gráfica: esa República Dominicana que presenta no es la nuestra. Las imágenes elegidas son las de un país escasamente desarrollado, más pobre de lo que somos, sin presencia policial y con precarias infraestructuras.
¿Sugieren que él se escondía y quería retirarse en un país con poca institucionalidad, de cuasi inexistentes autoridades policiales, para en una zona aislada junto a la playa ser feliz? Bueno acá vienen capos de retirada... Esa es otra historia.


Pero, el arte necesariamente no debe reflejar, cual espejo, la realidad.
Vea Asesino, Netflix, en un momento en q las malditas bocinas de los carros no le penetren por el balcón, ni haya un molesto ruido, al que llaman música actual, en algún negocio cercano. La disfrutará.

Ramón Tejada Holguín. Noviembre 12, 2023.

El mal, banal y extremo a la vez

Es muy difícil tratar de explicar que el mal es banal y extremo a la vez. 
Que los actos más atroces pueden ser cometidos por personas anodinas. 
Que un burócrata de pacotilla firma sin inmutarse la sentencia de muerte de miles de seres humanos y no deja de ser un mediocre cualquiera. Atrocidades inenarrables realizadas como cualquier tarea administrativa por gente del montón. 
Es difícil explicar cómo una judía, mujer, alemana, filosofa, puede ser atosigada, insultada, callada por personas contra quienes el mal se cebó. Víctimas que devienen victimarios.
Es difícil tener una inteligente conversación filosófica sobre esos caros temas de la gran Hannah Arendt sin ser malentendido, sin que las pasiones se desborden y maldigan sin reflexionar las teorías de esta mujer, filosofa, judía, alemana, ser humano que quiso ser enseñada a pensar por Martin Heidegger y pensó y vivió más allá de él y de su amor y de su silencio nazi… el de él.
Pero, si difícil es conversar sobre estos temas, mucho más difícil es meterlos en una película de 109 minutos. Sin embargo Margarethe von Trotta, directora y coguionista, lo ha logrado en su película Hannah Arendt.
El fragmento de la vida de esta mujer que nos presenta la von Trotta nos permite vivir con ella esa angustia, ese intento de condenarla al ostracismo y con voz queda y su eterno cigarrillo en la mano decimos: pero vale la pena pensar.
Y uno mira la superficialidad y banalidad de nuestro derredor…
Busque la película, véala, estúdiela y luego conversamos a profundidad.

Ramón Tejada Holguín

¿La mujer solo puede ser comida o sexo?


“Beauty isn't everything. It's the only thing” 
(La belleza no lo es todo. Es lo único).

Nicholas Winding Refn obviamente fascinado por la belleza femenina, encarnada por Elle Fanning que funciona más bien como arquetipo de la hermosa frivolidad, ha compuesto la sinfonía The Neon Demon (El demonio de Neón) para deleite ineludible de cinéfilos sin remedio. Filme que para muchos puede ser superficialidad que retrata la superficialidad… pero nos será imposible eludir este objeto artístico en que el cuerpo y el rostro de la Fanning es exaltado y profanado en cada cuadro, en cada escena, en todo momento.

Refn dirige el filme y también escribió la historia que se cuenta. O quizás deba decir, la fabula que narra. O el terror que recrea. O la epifanía de un demonio invisible que se oculta a la vista de todos y todas.

La espléndida fotografía de esa mujer sangrando en un sofá, con la que se inicia el filme, te anuncia lo que verás: Una obra de arte en lo visual, que llega a oprimirte el corazón al crear ese ambiente inquietante y tenso y ese silencio... ese silencio. Disfrutarás la aterradora plasticidad, de un filme en que lo visual es la historia, es lo que narra, es lo narrado, es la Fanning, es la mujer bella. Y la música no se quedará detrás.

Si algo falla es la historia, que me deja dudando si Winding Refn quiso hacer un alegato contra la banalidad de la belleza o celebrar su vaciedad.

Obra imperdible para quienes disfrutan de las artes plásticas.

Hermosas imágenes que a veces te hacen sentir que el vacío existencial que pretende la película recrear, lo tienes dentro de ti.

Pasamos de un estudio de fotografía todo blanco que exalta una cautivante carita inocente que al llegar ilumina la existencia a unos y provoca la envidia infinita a otras; a un asqueroso cuartucho donde la beldad traga un cuchillo metafísico que busca el centro de su luz.

Pasamos de Jesse, emergente modelo, bella de nacimiento, con una aureola que fascina; a Gigi, la decadente de construida hermosura a fuerza de cirugías.

Jesse nació para ser adorada por su rostro, su piel, sus carnes; mientras que Gigi fue construida para lo mismo.

Lo artificial se enfrentará a lo natural de una manera lenta pero inexorable: ¿Habrá ganadora?

Las imágenes son de espantosa elegancia: ¿es un filme de terror o una metáfora sobre la trivialidad de lo bello?

En ocasiones parecería que se trata de una película que desea denunciar la comercialización del cuerpo femenino y la puerilidad.

Que es un alegato en contra de lo que el mundo de la moda quiere vender como normal y corriente sin serlo.

¿Es lo artificial lo que mueve el mundo, mientras lo natural está condenado a ser o sexo o comida?

Pero, al final, ya lo dije, no me queda claro, si debo decir que Nicholas Winding Refn ha hecho un filme que denuncia la consideración de la mujer como objeto, o, las excelsas imágenes terminan perpetuando la visión del sexo femenino como una cosa hermosa, que vive por la belleza misma.

Ramón Tejada Holguín

7 de septiembre 2016

Nombre merecido


Si la grande bellezza es arte, será mar en techo y ragazza en playa esperando un abrazo que ya pasó.

Será muchas muertes: la fastuosa del hijo de la puerilidad oligárquica y la intuida que deja a Jep guardando su luto de jolgorio y cinismo.

Será El aparato humano llevando el placer hasta el círculo definitivo del ocio infinito.

Si La grande bellezza es arte, será una ciudad en la que sus verdaderos y más honestos residentes son los turistas.

Será el Aleph de las fiestas que son partes de una única fiesta que a nadie satisface y a la cual todos mueren por ir.

Será turista que muere, cámara en ristre, apropiándose de la ciudad-coliseo en la que cristianos y leones son indistinguibles.

Si La grande bellezza es arte, será un cardenal de la Curia Romana que va por la vida declamando sus exquisitas recetas.

Será monja centenaria que sube de rodillas una gran escalera que vaya usted a saber adónde llevará: ¿al dios cristiano o a la belleza?

Será una novia de juventud que nunca dejó de amarnos en secreto  y jamás supo que nos hizo morir el amor.

Si La grande bellezza es arte, no podrá serlo esa cosa llamada arte conceptual que tiene más de estafa que de hermosura.

Será Ramona a sus 45 años bailando en el antro de su padre, quien solo desea saber en qué gasta Ramona su fortuna.

Será bocatto di cardinale, de ese que confiesa y ofrece la dispensa mientras cierra la cortina de la ventanilla de su limosina.

Si La grande bellezza es arte, será una mujer que corre desnuda a estrellarse contra un muro de la antigua Roma.

Será la novelista del partido defendiendo el arte comprometido.

Será una manada de flamencos, hermosura rosada, descansando en el balcón del novelista de una sola novela de juventud.

Ya lo dije, será el fraude del performance, la hermosura perdida, una niña que gana millones bañándose en pintura de colores  diversos.

Será el líder del partido amando a la novelista del partido

La grande bellezza, inutilidad de cierto arte, banalidad de ciertas vidas, superficialidad de ciertas clases.

Será vida que de súbito sabe que no ha vivido, pero ha vivido con necia e insulsa intensidad.
 Será editora enana que se sabe enana y por eso bebe sopa y hace el amor por las noches.

La grande bellezza bebe de La dolce vita, de Visconti y su fastuosa decadencia, y por alguna razón me recuerda a Blow up de Antonioni.

Sí, La grande bellezza es una película de la cual es muy difícil hablar, conversar, escribir.

No sé si los “será” serán, pero sé que La grande bellezza es arte auténtico, la mejor película que he visto en mucho tiempo.
 
La grande bellezza: nombre merecido.

La grande bellezza.

Dirigida por Paolo Sorrentino.
Escrita por Paolo Sorrentino y
Umberto Contarello.

Ramón Tejada Holguín,
26 de enero de 2014


Tuits de Amor


El doctor Iván se cansó de hablarme de ella y de insistir en que no disfrutarla era un crimen.

Pero, quería disfrutarla con Ruth y la dejé reposar. Hasta que la vimos: Amour de Michael Haneke.

Cuando le preguntaron a Haneke qué quiso decir con “Amour”, respondió: “el arte no funciona con respuestas fáciles”.

Creo que el arte, y menos el cinematográfico, tampoco tiene que dar respuestas, fáciles o difíciles. Su objetivo es interrogar.

O colocar sobre el tapete filosofías, visiones, sentimientos, ideologías y percepciones.

En Amour, Haneke habla del ocaso. O sea de la vejez, la enfermedad, la muerte y la imposibilidad de ser lo que se ha sido.

¿Cómo puede esa artista y maestra seguir existiendo si no puede continuar siendo quien ha sido? No es trabalenguas.

Los “pone etiquetas”, o sea esos que se llaman críticos, dirían que es una película minimalista.

Porque su puesta en escena parece simple. Consta de lo necesario: espacios cerrados, dos personas existiendo uno para la otra y extras.

La hija y su vida es extra, porque es otra vida distinta a la vida de las dos personas en el espacio cerrado.

La del gran músico y alumno por igual.

Son ella y él bajo los reflectores.

Escribí dos personas existiendo, y lo escribí bien, porque la película suda existencialismo por todos sus cuadros y recuadros.

Es indagación filosófica sobre cierto tipo de pareja: clase media exquisita y artística. ¿Pareja que muere como concepto? Y por eso…

Es una película que a veces parece lenta, pero la intensidad de las escenas compensan la atmosfera ralentizada con que se narra.

Es un filme de unas vidas tan unidas que cuando una es muerta, de la otra nada se sabe.

Sale y no regresa… ¿qué le habrá pasado?

Es un filme plurisignificante, del cual no vale la pena escribir, sino volver a ver.

Lo que haré esta noche.

Ramón Tejada Holguín
Abril 4 2012