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#TBT con ñapa El otro sí existe

Nuestra democracia padece de numerosas enfermedades. Algunas resultan muy obvias, otras no resultan tan obvias, como lo es el problema de la construcción de la identidad personal del dominicano a través de un “yo egoísta” que niega en los hechos la existencia de “un otro” (u “otra”) que tiene igual título y derecho que uno mismo.


En el mundo cotidiano cada persona reproduce las virtudes o los pecados sociales, con lo que ayudamos a fortalecer o debilitar lo que nos da sentido como nación, lo que nos permite sentirnos parte de la comunidad, eso que llaman tejido social. En las democracias la percepción del ciudadano de sí mismo y del otro cuenta. En el caso dominicano afirmo que hay obstáculos culturales y de identidad que impiden la democratización. El acento en el yo egoísta de parte de la ciudadanía es el principal bloqueo cultural e identitario.

Hay quienes piensan en la democracia en función de su beneficio personal, como si fueran los únicos habitantes del universo social, como si lo que le rodea hubiere sido colocado ahí para servirle en exclusividad. Pero, la democracia es necesaria y posible porque además del yo, existe el otro y cada yo es el otro de algún yo distinto. La democracia toma en cuenta el yo egoísta a la hora de reglamentar los derechos de las personas y toma en cuenta la existencia del otro a la hora de establecer los deberes. En nuestra nación hay quienes quieren concentrarse exclusivamente en el mundo de sus “derechos” desde una perspectiva mezquina.

Quizás con un ejemplo podamos explicarnos mejor. Un día pregunté a alguien el porqué no daba paso a un vehículo que salía de un estacionamiento. Dijo que lo hacía porque a él no me dan paso. La salida de un estacionamiento se convierte en un acto salvaje sin reglas. Salir de un estacionamiento a vías de mucho transito se convierte en un acto de mucha tensión. Nadie da paso a quien sale, quien sale sabe que no le darán paso, por eso ejerce violencia para salir. El simple circular por nuestras calles nos revela el déficit en el respeto a las reglas democráticas.

¿Qué tipo de sociedad puede construirse en base a un comportamiento según el cual la gente no permite pasar al otro porque el otro no le permite pasar? Alguien debe dar el primer paso y dejar pasar. La mayoría de los tapones que se arman están relacionados a las actitudes egoístas de conductores y conductoras que creen que son las únicas que tienen prisa por llegar a algún lugar. Gente que presupone que el otro conductor hará una trampa, por lo cual ellos la hacen primero. Hay una cultura que sustenta esta conducta. La cual se basa en la desconfianza en el otro. Una cultura que influye en las otras acciones del mundo social, no sólo las cotidianas. Una cultura que no coloca el acento necesario en el respeto a las reglas y el cumplir con los deberes. Una cultura en la cual el yo egoísta se reproduce como la verdolaga, como si la gente actuará según la siguiente idea: “estoy seguro que la otra persona no respeta las reglas y tiene más beneficios que yo, tampoco respetaré las reglas y tendré más beneficios”. 

El otro es visto como el que debe ser engañado o el que me engañará. ¿Cómo construir un círculo virtuoso con esa visión y ese comportamiento? Cuando escuchamos hablar del yo egoísta muchos pensamos en tal o cual vecino o vecina, o en tal o cual compañero y compañera de trabajo, o en tal o cual político. Y sí, quizás sí, esa persona en quien pensamos es un yo egoísta. Pero, ¿se ha detenido usted a pensar, amiga lectora, amigo lector, cuántas de sus acciones y visiones son parte de ese yo egoísta que cree que es el ombligo del mundo y que todo lo que le rodea se ha hecho para su deleite?

La construcción de un mundo mejor, puede empezar en nuestro interior. Iniciemos con acciones sencillas y posibles, respetemos las leyes de tránsito, sin importar lo que el otro haga, seamos corteses sin importar la grosería ajena, abandonemos el circuito reactivo y estimulemos la virtudes sociales.


En el hogar, los condominios, el barrio y la ciudad, el yo egoísta no se siente parte de nada, sólo de sí mismo. El yo egoísta no construye puentes y edifica el muro de la desconfianza. El otro tenderá, pues, a desconfiar del yo egoísta y a su vez se convertirá en otro yo egoísta. Así se desarrolla una espiral que engendra mayor nivel de desconfianza y generaliza el yo egoísta que no coopera, que cree que el otro sólo existe para ser victima o verdugo, nunca un igual.


Como si el beneficio es un juego de suma cero: más beneficio para otro, es igual a menos beneficios para mí. Esta idea hace de nuestra vida cotidiana una selva. ¿Se ha detenido a pensar qué tipo de régimen político pueden crear quienes así piensan? Ay, ¿no nos hemos dado cuenta que cada uno de nosotros somos “el otro” o “la otra” de alguien? La democracia y la vida en convivencia basada en la cooperación deben partir del reconocimiento de que ese otro existe, que tiene derechos igual que nosotros y también quiere beneficiarse y que el beneficio mutuo es posible. No podemos desarrollar las virtudes sociales sino se estimula el sentido de la cooperación y la solidaridad. Del yo egoísta hay que pasar al nosotros colectivo. Y eso es lo que ha faltado en la cosmovisión de gran parte de la ciudadanía dominicana.


El texto original lo publiqué  en octubre del 2007 y empezaba así: Nuestra democracia padece de numerosas enfermedades. Algunas resultan muy obvias, tal como la exclusión social, económica y política que existe en nuestra nación... 


Si tuviera que reescribir ese primer párrafo diría:  

Nuestra democracia padece de numerosas enfermedades. Algunas resultan muy obvias, tal como la exclusión social, económica y política que existe en nuestra nación. Sin embargo, en los últimos años se han conocido mejoría sustanciales en el combate a la desigualdad. El 16 de noviembre en primera página del diario Hoy se lee: "el representante del Banco Mundial, Alessandro Legrottaglie, informó que en el país la desigualdad ha disminuido en dos puntos porcentuales en los últimos años, de acuerdo al nivel del coeficiente de Gini".

Hay diversas evidencias de cómo la democracia dominicana ha mejorado en término de la exclusión y la desigualdad, y ese será mi tema para el próximo podcast. Mientras tanto lean detenidamente este #TBT y asumamos la democracia como cultura, como modo de vida, y no solo como régimen político.

Ramón Tejada Holguín
 Noviembre, 28 2018

Hubieres, movimientos sociales y ley de tránsito terrestre

Las actividades vitales que la gente debe realizar en las sociedades actuales son imposibles si en las ciudades no existen formas eficientes para trasladarse de un punto a otro, por ejemplo de la casa al trabajo, a los lugares de ocio y recreación. La ciudadanía necesita de un transporte público o privado eficiente, eficaz y a precio justo. El transporte es un producto de primera necesidad, como los servicios de agua y electricidad, por ejemplo.


El servicio de transporte, debe ser tratado como un bien público y es una responsabilidad estatal regirlo, disponerlo, proveerlo (ya sea por vía pública o privada, o ambas) y garantizar que sea una contribución al bienestar común, a la vida colectiva digna.

Por décadas tanto las rutas, el orden y la calidad del transporte en la República Dominicana estuvieron descuidados, con autoridades sectoriales intentando, precariamente gestionarlos sin éxito, tratando con paliativos un fenómeno enorme y complejo que involucra a la totalidad de la población del país.

El transporte ha sido caótico, agotador, extenuante, insuficiente, precario e inseguro.

Desde que la administración del presidente Danilo Medina asumió la gestión del Estado hubo conciencia de que los esfuerzos que se venían desarrollando con la provisión de servicios de transporte y la ampliación y mejoras de vías eran insuficientes, pero había una base para trabajar. 

Por eso, además de continuar con procesos en curso: el Metro, la OMSA y la inversión en infraestructura, se acometió la tarea de que tuviéramos un marco institucional y regulatorio que nos diera instrumentos de gestión sin los cuales el transporte seguirían siendo caótico e incapaz de satisfacer las necesidades de las personas.

El marco consensuado en la Ley de Movilidad, Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial, 63-17, es precisamente el instrumento imprescindible para que nos dotemos de un sistema que dé respuesta sana a los desafíos de este proceso complejo y enorme.

Se avanza, se ha unificado el criterio del sector, se realizan los estudios de rigor, se ha comenzado a dar orden y a ejercer la autoridad necesaria.
 
Muchos de los involucrados en el sector mostraron desconfianza y resistencia. Pero, fueron convencidos de venir a la mesa de negociación y entender que vamos en transición hacia algo nuevo que será de beneficio para todos.

Unos pocos se resisten a abandonar la forma en que explotan a los usuarios,  en que explotan a sus choferes y en que explotan el espacio público, porque son parte y se han beneficiado del caos en el transporte.

El tránsito y transporte van a cambiar la sociedad dominicana, y el Estado va a organizarlos y gestionarlos sin ceder al chantaje de los que persisten en sostener el calamitoso escenario en que hoy se benefician.

Ya tenemos reglas, se está abordando con rigor y sin demagogia las soluciones y se está fundamentando una autoridad y regulación racionales, dialogantes, sensibles, pero investidas de la jerarquía y el sentido de responsabilidad necesarios para hacer de nuestras calles y avenidas un bien público que había estado secuestrado.

 El transporte será servicio público dirigido al bien común de usuarios y proveedores, con dignidad, con reciprocidad y con responsabilidad. Necesitamos construir en ese sector una conducta colectiva que nos transforme y que exprese los valores de comunidad y solidaridad que son imprescindibles y contra los cuales quieren actuar aquellos que siempre encontrarán excusas para no abandonar su poder de abusar, extorsionar y actuar sin respeto por nada ni por nadie.

Hacer cumplir la Ley de movilidad, transporte terrestre, tránsito y seguridad vial, 63-17, demanda del concurso de la ciudadanía y de todos los sectores conscientes, principalmente los organizados que dicen defender a la ciudadanía.

Hay grupúsculos partidarios y sectores de la disminuida marcha verde; así como otros que se dicen luchadores sociales que parecen hacer política partiendo de la idea de que toda lucha dirigida contra una autoridad constituida, sea el Congreso o el Poder Ejecutivo, es por definición legítima y debe ser apoyada. Uno diría que no reflexionan seriamente en las consecuencias negativas de ciertas luchas para los mismos pobres que dicen defender.

Observemos el apoyo que se le brinda a Hubieres, por ejemplo, incluso uno de esos grupúsculos lo ha proclamado como candidato a la presidencia.

¿Por qué no protestan por la forma gansteril con  que maneja el transporte urbano e interurbano en el país? ¿Por qué no luchar por una mayor institucionalización del transporte masivo? Se necesitan reglas claras en el transporte de pasajeros, y el final de la impunidad e inmunidad de ciertos empresarios del transporte que se dicen a sí mismos sindicalistas.

Pero, hay quienes creen que irrespetando la institucionalidad se es revolucionario, como si ignoraran que las revoluciones crean sus propias institucionalidades.

Esa forma esquizoide de hacer política es lo que más ha bloqueado el crecimiento de los movimientos sociales.

Que conste, creo que el país necesita un movimiento social fuerte y racional, capaz de actuar en lo sociopolítico, como diría Gramsci, basados en la construcción de la hegemonía de los grupos subalternos. O sea, que tenga como norte constituir una autoridad política y moral que enfrente la hegemonía de los grupos que hoy tienen la sartén por el mango. 

La apuesta al enfrentamiento pueril es el bloqueo principal de la constitución de lo nuevo, en la política dominicana. Hubieres representa todo lo viejo y caótico del transporte.

Ramón Tejada Holguín
22 octubre 2018
Podcast por la @Super7FM


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Diminutos espacios homogéneos

Hay quienes están creando espacios diminutos en los que solo caben quienes comparten las mismas ideas. 

Es como si la homogeneidad deviniere en espíritu de la época. 

Paradójico: en un mundo con tantos medios y redes para expresar y confrontar ideas, hay tendencia a una sordera elegida, autoimpuesta. 

La conversación parece ir hacia un olímpico desencuentro con la racionalidad y la reciprocidad verbal. 

Gobierno y sociedad ven a la sinergia huir despavorida por la boca y lengua de quienes creen tener la razón absoluta. 

Hablo de ambos lados del espectro, porque en ambos lados hay quienes son incapaces de usar los oídos. 

No hay primera piedra que tirar, sino ideas que enfrentar y contrastar, conclusiones a la cuales llegar en base a un dialogo franco.

La democracia es debate, convergencia de lo disímil, ideas sin dueños o dueñas que colisionan. 

Ideas que no debe importar quien las postule, sino su validez intrínseca. 

Hay amistades y cariños que la historia, no la histeria, deberá absolver, que no absorber. 

Propicio es este momento para escuchar a Dave Mason y su We Just Disagree

“No hay un tipo malo, ni hay un tipo bueno, es que simplemente no estamos de acuerdo”.

Ir al enlace:  Dave Mason: We Just Disagree

Balance de los movimientos sociales en el primer año de gobierno y la aceptación del presidente

En primer lugar notemos que no existe un movimiento social homogéneo.

O sea no se vislumbra una unidad de diversas organizaciones con similares demandas y con fuerzas o capacidades para hacerse sentir en la misma proporción.  

O con demandas diversas pero que confluyan en una articulación de intereses que les permita desarrollar una misma estrategia. 

O sea, el movimiento social dominicano es disperso, heterogéneo y desigual en su impacto social, político y mediático.

Por lo tanto se debe hablar más bien de una pluralidad de movimientos de protestas, algunos conectados entre sí, otros excéntricos –o sea alejados del polígono central- y dispersos tanto por el territorio como por el tipo de demandas que hacen.

Hay, como quien dice, una atarraya de demandas, o sea una diversidad de organizaciones y grupos que tienen demandas especificas, las que pueden coincidir unas con otras pero a veces coliden.

Por ejemplo, en la zona minera se realizaron protestas para exigir a las empresas mineras la creación de más empleos para las personas en las áreas de influencia de sus actividades, y también protestas porque la megaminería afecta el medio ambiente.

O se observan contradicciones como pedir mayor inversión en políticas sociales y al mismo tiempo que haya menos impuestos o sea menos recursos para el Estado Dominicano.

Y no se observa un proceso que busque unificar las diversas demandas sociales y políticas y económicas, para  hacer a las organizaciones demandantes más efectivas. También es difícil lograrlo si se toman en cuenta las tradiciones y liderazgos internos de las organizaciones sociales, comunitarias y sin fines de lucro del país que han tenido mayor presencia en cuanto a los movimientos reivindicativos.

¿Qué grupos pueden identificarse como los más activos en este primer año?


1. Los grupos ligados al empresariado, los ligados a los sectores medios urbanos y una parte de la juventud ilustrada, que tienen mayor acceso a los medios (prensa escrita, redes sociales, medios digitales y televisivos) tienden a tener un mayo nivel de audiencia y mayor nivel de criticidad.

2. Mientras que sectores como asociaciones, cooperativas y grupos diversos del mundo rural de menos acceso a la prensa y los medios electrónicos evidencian niveles de satisfacción importantes con el presidente Medina y su gobierno. En especial porque han sentido un presidente humano, cercano, con el cual pueden interactuar y que satisface sus demandas.

3. En el mundo urbano hay grupos que perciben que el gobierno actual es capaz de dialogo, que es accesible. Basta pensar en lo ocurrido con Bahía de las Águilas, Loma Miranda y la forma en que se ha dado respuesta, primero al reclamo del 4% del PIB a la educación y en segundo lugar a la percepción de que no se cumpliría con la meta de entregar el 4%.  En las decisiones tomadas sobre esos aspectos ha estado de por medio una sopesada evaluación de las demandas de esa franja de la ciudadanía de las clases medias urbanas.

Pero, es innegable que hay insatisfacciones. Vivimos en una nación de grandes déficit sociales y económicos, de estructurales defectos institucionales e infinitas necesidades y de participación no satisfecha.

Y de una ciudadanía que oscila entre la apatía y el hiperactivismo.

4. En ese sentido, se destaca que hay grupos y personas que tienden a ver lo que hace falta, antes que lo que se ha logrado. Pero, es difícil, de todas maneras, negar los pasos positivos, a veces lentos, a veces rápidos que marchan hacia una mejor sociedad.

5. Y siempre habrá un sector de los movimientos sociales que reclame legítimamente que se atienda algunas de esas demandas llamadas estructurales.

Desde mi punto de vista, lo importante es observar que el actual gobierno es permeable a las necesidades ciudadanas, expresadas por las respuestas positivas a demandas de algunos movimientos sociales.

Eso sí, definitivamente la participación de la mayoría a través del tejido de organizaciones existentes es lo que ayuda a construir una democracia que reduzca las desigualdades y canalice las energías sociales hacia el logro de mayor bienestar para el colectivo. Esa participación y un gobierno con claridad de metas y que escucha.




Finalmente creo que una proporción importante de la ciudadanía y diversas organizaciones de base han captado que existe una oportunidad para que esa participación rinda sus frutos, y por eso el presidente Medina, desde enero a la fecha ha oscilado, según nuestras encuestas, entre un 75 y un 92 por ciento de aceptación.


Ramón Tejada Holguín
6 de agosto 2013

¿Señorita Simpatía?

Estupefacto leo y escucho a diversas personas decir que elaborar un programa de gobierno carece de sentido para el proceso electoral. Porque la claridad de metas y las propuestas creíbles y consistentes no influyen en los y las electores. Porque el chiste mediocre vale más.

Mi estupor se acrecienta cuando connotados dirigentes, de ambos sexos, de las organizaciones de la sociedad civil que han hecho del debate político un estandarte se unen a esa percepción.

Organizaciones de la clase media como Participación Ciudadana, de las que hacen opción por los pobres como Centro de Estudios Sociales Padre Juan Montalvo, de las corporativas como Fundación Institucionalidad y Justicia (Finjus), de las empresariales como Asociación Nacional de Jóvenes Empresarios (ANJE) y colectivos de organizaciones como Foro Ciudadano, en cada proceso electoral hacen lo indecible porque las campañas se realicen en base a propuestas realistas, el debate de los programas y su factibilidad. Muchas de ellas han formulado propuestas de gobierno que han entregado o a los candidatos o a las autoridades electas para que sean tomadas en cuenta.

Si, como sostienen estas personas, los programas no tienen impacto en los procesos electorales, entonces los últimos 30 años de lucha de las organizaciones civiles por lograr campañas electorales en donde la diatriba, la demagogia y la banalidad sean desterradas de la política han fracasado. O los programas y las propuestas coherentes, realistas e inteligentes tienen importancia en el proceso, o no la tienen. Si la tienen vamos por buen camino, si no la tienen, revisémonos todos y todas, porque nuestra lucha por lograr campañas electorales de calidad se despeña por el fracaso.

Con el perdón de muchos y muchas camaradas de lucha a favor de la democracia, creo que debemos promover que las propuestas cuenten. Como analista reconozco que hay una gran franja de la población que se moviliza de manera clientelista en busca de beneficios inmediatos, como activista a favor de la democracia insisto en que debemos lograr que los programas sí influyan en la toma de decisión electoral.

En diversas ocasiones he dicho que el clientelismo es un contexto similar para todos. Pero, las propuestas electorales y la credibilidad de la candidatura juegan un papel de primer orden en la toma de decisión de los y las votantes de los grupos medios y entre quienes hacen opinión pública. Cuando digo opinión pública no me refiero a la "opinión publicada", sino a esa opinión que hace la gente en lo cotidiano, que hacen las personas que influyen en su entorno porque se les reconoce cierto nivel de credibilidad.

Como militante silvestre de la democracia sostengo que es el momento de promover el debate programático y la toma de decisión racional. El entorno internacional negativo no está para que el proceso electoral sea un concurso para elegir a Miss Simpatía.

Ramón Tejada Holguín
El Caribe
Perspectiva Ciudadana
16 Agosto 2001

Otra Hermenéutica Política

Robando ideas a Gadamer he propuesto el desarrollo de una nueva disciplina a la que llamo Hermenéutica Política. Es un método y teoría de la verdad que, además de interpretar textos como el de Gadamer, busca explicar la realidad y las interacciones y acciones humanas en el marco de la política.

Es una forma de saber interpretar los mensajes que la ciudadanía le envía al liderazgo y la necesidad de ver cómo las acciones actuales pueden tener consecuencias en términos de apoyo político, de legitimidad y de construcción de una sociedad en la que la gente pueda desarrollar sus capacidades y potencialidades al máximo.

La ciudadanía viene a ser una voluntad colectiva que envía mensajes cifrados. Los mensajes varían en contenido e intensidad y se transmiten por diversos medios y múltiples formas. Una de las misiones de la Hermenéutica Política es descifrar esos mensajes. En ese sentido, el liderazgo debe saber distinguir entre la “opinión pública” y la “opinión publicada”. Todos los medios, radiales, televisivos, escritos o virtuales, defienden intereses específicos, que van desde intereses empresariales hasta intereses personales.

El liderazgo debe de tener sus vías alternativas para conocer lo que la ciudadanía efectivamente está pensando, demandando, exigiendo y necesitando. El verdadero liderazgo político no debe creer que la realidad real es la creada por ciertos grupos corporativos y políticos a través de sus medios de comunicación o de las bocinas e interactivos amplificadores. El sol sólo se oculta con un dedo cuando cerramos un ojo y tapamos el otro con el dedo. Pero, el dedo no evita que el sol siga quemando igual.

Los asuntos políticos son complejos y las determinantes del voto son múltiples y a veces inasibles y se mueven como aquel río que fluye, en el cual uno no se baña dos veces. La Hermenéutica Política debe desentrañar en cada momento de la historia cómo se mueven las demandas y necesidades ciudadanas para articular una estrategia política triunfadora

Hablemos claro, para algunos grupos sociales la memoria juega un papel importante. Ayudará al candidato del PLD que no se olviden los fraudes bancarios, el mal manejo de la economía, la institucionalidad vulnerada, la chercha y la jarana elevada a cuestión de estado y un largo etcétera. Pero, la memoria tiende a tener más presente los hechos actuales. Lo que ocurrió, por ejemplo, en los últimos 2 años, puede ser que influya más en el estado de ánimo de la ciudadanía que lo ocurrido hace 8 o 9 años.  Ni la memoria ni el discurso pueden obviar la monda y lironda realidad de un ahora que aun con sus luces tiene muchas sombras.

Hay un mal manejo de grandes presupuestos y un reclamo de cambio y remozamiento de los ministerios que parecen un reclamo de amor que no llega ni a modesta estima. El uso de la Hermenéutica Política ayuda al liderazgo político a perdurar, obviarla lo va deslegitimando, poco a poco pero de manera inexorable.

Ramón Tejada Holguín
El Caribe
Perspectiva Ciudadana
26 Julio 2011

La gran protagonista

Hay un protagonismo que parece haber pasado inadvertido para gran parte de analistas y comentaristas de los asuntos políticos, ¿cuál?

En las internas del PRD se habla de la guerrita entre Hipólito y Miguel, entre el nuevo y el viejo PRD, de las heridas que se ocultan y no han cicatrizado y en cualquier momento pueden volver a sangrar, pendiendo sobre la candidatura perredeísta, cual espada de Damocles, el espíritu de venganza.

En las internas del PLD se enfatiza el arrollador triunfo de Danilo, la rápida y elegante aceptación que han hecho los demás aspirantes, mientras se lanzan las hipótesis sobre el papel que jugará Leonel Fernández y sus seguidores en el proceso electoral.

Pero, no, no son esos los aspectos protagónicos de las primarias del PRD y del PLD. Cuando se analizan las historias particulares de ambas agrupaciones y de los líderes que terciaban en ambos procesos se concluye que los resultados fueron los esperados.

El protagonismo que ha pasado inadvertido y que para mí constituye el aspecto más relevante de ambos procesos es el papel de la militancia, de la gente, de la ciudadanía. Las militancias de ambos ejercieron su derecho a elegir de manera pacífica, sin grandes sobresaltos y sin temores. Expresaron sus preferencias y aceptaron los resultados de las primarias.

Las bases del PRD demostraron mayores niveles de adultez, de espíritu democrático y unitario que una parte de la dirección actual de ese partido. Fue el comportamiento de la militancia que dio la legitimidad necesaria para que los resultados fueran aceptados por la facción rebelde. Fue el nivel de integración de las bases perredeístas y su aceptación de la candidatura ganadora que evidenció lo baladí del reclamo del candidato perdedor.

La militancia del PLD envió el mensaje de que no existe un liderazgo único dentro del partido, de que la alternancia democrática es posible, y una parte le dijo al Comité Político que desea ser protagonista de su propia historia. Dos de cada tres peledeístas ratificaron la decisión del Comité Político y votaron a favor del sí, de que continuaran en sus puestos de dirigentes. Pero, un tercio, o sea uno de cada tres dijo francamente no. Y lo dijo en condiciones adversas. Lo dijo mientras el sí tenía el apoyo de la gran mayoría del liderazgo interno, y la militancia estaba muy atenta a elegir su candidato presidencial.

Las lecciones para el sistema político son: las masas no están dispuestas a ser la carne de cañón del enfrentamiento fratricida de los liderazgos partidarios, la militancia no quiere ser relegada al sótano de los partidos y la relación entre liderazgos y seguidores tendrá que ser redefinida en el futuro cercano. El comportamiento de las masas evidencia que se necesitan liderazgos a la altura de su madurez. Definitivamente, la gran protagonista de estos procesos internos del PLD y del PRD es la ciudadanía militante, y el liderazgo que no le responda quedará rezagado.

Ramón Tejada Holguín
El Caribe
Perspectiva Ciudadana
28 junio 2011

Compromiso fiscal

Cada vez que se habla de reforma fiscal o tributaria hay quienes reiteran los mitos de que los pobres no pagan impuestos, y de que la reforma es dañina para todos. No conozco estudios que relacionen ingresos familiares e impuestos. Pero, sé que hay economistas que están trabajando el tema en la actualidad cuyos datos sugieren que la percepción de que los pobres no pagan impuesto es falsa. Pagan menos en términos absolutos porque gastan menos, pero en términos proporcionales pagan impuestos de manera similar que los sectores medio alto, medio y medio bajo. Los de más altos ingresos son los beneficiados del tipo de impuesto que se paga en el país.

Paradójicamente, junto con el mito de que los pobres no pagan impuestos, nos venden la idea de que todos seremos afectados por ellos. Y no es así. Hay un tipo de impuesto que tendrá mayor impacto en los sectores de más altos ingresos. Pero, precisamente esos sectores son los más poderosos, con mayor nivel de acceso a los medios de comunicación y mejor organizados para defenderse. Sí, eso significa que el problema más grave es la indefensión de los sectores más pobres y el poder que tienen los de mayor ingreso para doblar el pulso al tipo de reforma fiscal, que busque lograr que quienes ganan más paguen más en términos proporcionales. O sea, que haya impuestos progresivos en el país.

El gobierno llama a negociar a los representantes de los grupos de mayor poder y recursos económicos y a los empresarios del transporte. Esto últimos mal llamados "sindicalistas", que se montan en el carro de la negociación supuestamente representando a los pobres y logran que les obsequien más gasoil, más gasolina, y más gas propano, pero no transfieren esos beneficios a sus usurarios, sino a sus bolsillos. Delirante y mancondiano el mundo de la representación popular en Dominicana.

Las organizaciones de los trabajadores, los cuentapropistas, los profesionales independientes, los pequeños y microempresarios, los desempleados, las amas de casa, los agricultores deberían tener en sus filas a economistas serios que les expliquen con honestidad los tipos de impuestos que les benefician y los que no les benefician, para que en función del análisis traten de construir estrategias de intervención viables y realistas. Que horrible no entender que toda política social necesita recursos, que la lucha no es contra la necesaria reforma fiscal, sino a favor de un uso correcto del dinero recaudado y en contra de impuestos regresivos.

Sí, lo afirmo, los grupos vulnerables carecen de una estrategia de intervención política que les permita competir con el empresariado en un tema tan vital como la economía. La economía no es sólo asunto de empresarios, gobierno y seudo sindicalistas que trafican con la lucha. Hay que reclamar transparencia y rendición de cuentas en el plano fiscal, hay que impedir que se haga un pacto fiscal de aposento. El gran déficit de la democracia dominicana es la indefensión de los más pobres.

Ramón Tejada Holguín
Perspectiva Ciudadana
El Caribe
14 Junio 2011

Sí, debe reformarse



Según el Programa "Policía y Ciudadanía" ejecutado por la Finjus hace varios años era necesario: 1) crear “un cuerpo policial especializado en ciencias investigativas que esté funcionalmente separado de la Policía Nacional y que funja como auxiliar del poder judicial”, y 2) fundar una policía comunitaria descentralizada, para “crear un vínculo con la comunidad para que ésta se involucre y se responsabilice con acciones concretas en la lucha contra la inseguridad. De igual manera la policía podría ampliar su ámbito de acción y tocar problemas que atañen al bienestar de la comunidad”.

Muchos años después la Ley Orgánica del Ministerio Público crea la Policía Técnica Investigativa casi como lo consignaba la Finjus. ¿Cómo lograr que esta ley se convierta en el tiro al aire que inicia la carrera por una verdadera reforma policial? Hay experiencias negativas. A inicios del gobierno de Hipólito Mejía hubo un intento de reformar la policía. Pero, la ley aprobada en el Congreso fue distinta a la sometida, y en los hechos nada cambió porque la "Plana Mayor" doblegó al poder civil con el apoyo del entonces presidente Mejía.

En medio de un gran cuestionamientos a los desafueros de la policía, que estaba dirigida por el célebre Candelier, en junio del 2000 se le preguntó a Mejía sobre las muertes en intercambios de disparos y las redadas indiscriminadas en los barrios, su respuesta fue: "No le doy importancia a eso, yo la importancia se la doy a la seguridad ciudadana. Para mí la seguridad ciudadana es determinante y hay seguridad, que es lo que me importa a mí, y hay que garantizarla e incrementarla" (El Siglo, 12/6/2000). Las violaciones a los derechos humanos parecerían no importar, y la policía no garantizó la seguridad ciudadana. ¿Lo recuerdan?

Reformar la policía implica el compromiso de los grupos y actores de poder. Hasta el más insignificante manual sobre gerencia establece que cuando los principales ejecutivos de una institución no están convencidos de la necesidad de cambios, o de un proceso de reingeniería, la reforma está condenada al fracaso.

Quienes se benefician de la situación actual se resisten a la reforma. Quienes más se benefician son grupos dentro de la policía, y empresarios que hacen uso privado de las labores policiales. Toda reforma policial debe contemplar una política salarial que elimine la inequidad existente, deberá establecer claramente las promociones y ascensos, y la repartición de la dotación según una política estatal de lucha contra la inseguridad. No es posible que oficiales policiales entrenados por la policía estén invirtiendo mayor cantidad de sus horas de trabajo vendiendo el servicio de seguridad al sector privado.

¿Cómo lograr el cambio?

Haciendo que la ciudadanía se empodere del tema. Las organizaciones comunitarias y las más poderosas, como Finjus y Participación Ciudadana, deben apoyar esta ley y a quienes están interesados en hacerla cumplir, y deben convertirse en un incordio que no cejará hasta que se logre una policía moderna, profesional y eficiente.

Ramón Tejada Holguín
Perspectiva Ciudadana
El Caribe
7 Junio de 2011

¿Seguir cruzados de brazos?

Nuestro país duerme plácidamente en el colchón del clientelismo político y social y se arropa con la apatía y la inamovilidad, por lo que no es extraño que despierte cada mañana en un asombro de corrupción y fetidez. ¿Cómo romper el círculo vicioso que se repite al asomar el sol?

Tony Judt en "Algo va mal" sostiene: "Si los ciudadanos activos renuncian a la política, abandonan su sociedad en manos de funcionarios mediocres y venales". Romper el círculo es posible interviniendo activamente en política, ya sea como críticos y planteando opciones, o como votantes conscientes o como participantes directos en el partidismo. Como pesimistas y desencantados profesionales jamás lo lograremos.


Bill Clinton es quien mejor ha resumido el gran dilema: "La política es frustrante, imperfecta y a menudo llena de banalidad y falta de visión. Si no quieren lidiar con eso, busquen otro tipo de trabajo. Y quejarse por ello es ser como estos jugadores en la Copa Mundial que reclaman penales cuando los barren para sacarles la pelota. Quien no quiera jugar porque alguien puede lastimarlo, que se quede en casa. Pero [la política] sigue siendo la mejor esperanza que tenemos para solucionar nuestros problemas comunes; es muy importante".

Que la buena gente siga echando la culpa de todo a los "malditos" políticos y alejándose de la actividad política, es la vía expedita para que gentes "mediocres y venales" nos gobiernen. El pesimismo y el desencanto provocan el desprestigio de la política, lo que a su vez influye en la despolitización de las personas. La despolitización es uno de los más nefastos padecimientos de la democracia dominicana. Nada ayuda más a la corrupción y a la mediocridad que una ciudadanía desinteresada, apática, desmovilizada y poco participativa.

Si bien la política dominicana se percibe como un espacio de corrupción y lodo -cuando el río suena es porque agua trae-, no menos cierto es que sin política es imposible construir la democracia. Ninguna sociedad puede escapar a la política, ni a la categoría política llamada partidos. Lo sé, la forma en que actúan, se organizan y hacen política los partidos existentes en el país no va acorde con las funciones que en las democracias deben jugar estos; pero nuestro reto es obligarles a cumplir con sus funciones, no es negarles el papel que deben desempeñar. Donde los partidos desaparecen surgen líderes mesiánicos y el autoritarismo campea por su fuero.

La ciudadanía activa es el arma secreta más formidable de la democracia, no su desmovilización vía el pesimismo o la crítica ácida y sin norte. La forma en que se manifiesta la competencia política, en que se dan los arreglos institucionales en lo estatal, y el papel de la ciudadanía son determinantes para la calidad de la democracia, para la gestión de los bienes de toda la sociedad. Cambiar esa manera de relacionarse la política con la sociedad, no es tarea solo de políticos, es tarea de todos y cada uno de los ciudadanos y las ciudadanas de esta nación. ¿Participas o sigues de brazos cruzados?

Ramón Tejada Holguín
Perspectiva Ciudadana
El Caribe
3 Mayo 2011
Ilustraciones robadas a Banksy

En contra y a favor de todos

La oposición me felicitará si dedico este artículo a la corrupción, la falta de institucionalidad e ineficiencia de un montón de instituciones gubernamentales. Algunos oficialistas se regocijarán si escribo del PRD, de Hipólito y su pésimo manejo de la economía durante aquel cuatrienio fatídico.

Provocaré risas estruendosas en mucha gente si comento que el PRSC no cuenta para las elecciones de 2012 y contará menos si no se construye como un partido independiente del PRD y de la Cancillería.

Cierta gente me amará si defiendo a rajatabla el 4% del PIB para Educación y recuerdo los problemas del desayuno escolar, y los intentos de cambiar el modelo pedagógico de manera autoritaria, sin realizar planes pilotos y sin tener a profesores y profesoras lo suficientemente capacitados para manejarlo, a pesar de que el modelo era bueno.

Esos mismos fruncirán el ceño si hablo de los esfuerzos de algunos ministerios por tener una administración pública basada en la eficiencia, en la calidad y la equidad, si pongo como ejemplo a la Oficina Nacional de Propiedad Industrial (ONAPI), que recibió Medalla de Plata en el Premio Iberoamericano de la Calidad 2010, en la categoría Empresa Pública Mediana, otorgado por la Fundación Iberoamericana para la Gestión de la Calidad (FUNDIBEQ) en Madrid, España.

Muchos políticos gritarán bravo y hurra si señalo que según el famoso y archicitado Índice Global de Competitividad la República Dominicana ocupa el lugar 109 de 139 países en lo que se refiere al comportamiento ético de las compañías del país cuando se relacionan con el sector público, los políticos y otras firmas. Además ocupamos el mismo lugar en cuanto a la protección de los accionistas minoritarios en las empresas dominicanas.

Hoy quizás no reciba aplausos, mis preocupaciones son otras y se resumen en una pregunta que puede parecer ingenua: ¿qué hacer para provocar sinergia entre todos los sectores que se solazan en la búsqueda de las formas de fuñirse la vida unos a otros en el contexto de una crisis nacional e internacional, cuyos platos rotos los están pagando los sectores medios y los más pobres y vulnerables? Este es momento de la concertación y el diálogo, tanto a lo interno del Gobierno como entre el Gobierno y los partidos y los empresarios y las organizaciones de los más pobres y vulnerables.

Para desgracia, cuando hablo de diálogos y acuerdos en la nación, lo hago con esperanza, pero con el pesimismo que nace de conocer la historia. De Balaguer a Leonel, pasando por Hipólito, las ofertas de diálogo y concertación han estado a la orden del día: Balaguer con el Diálogo Tripartito, Fernández y el Diálogo Nacional, y Mejía con la Mesa de Negociación.

No debemos hablar sólo de las consecuencias de la crisis internacional en la economía; pensemos en la consecuencia del modelo económico dominicano en los más pobres y vulnerables. El horno no está para galletitas y quienes pagan la cuenta por la incapacidad de las élites políticas, sociales y económicas son los mismos pobres que salieron en masa en aquel abril de 1984. ¿Lo recuerdan?

Ramón Tejada Holguín
El Caribe
Perspectiva Ciudadana
15 Marzo 2011

Ilustración robada a Banksy
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