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Sí, debe reformarse



Según el Programa "Policía y Ciudadanía" ejecutado por la Finjus hace varios años era necesario: 1) crear “un cuerpo policial especializado en ciencias investigativas que esté funcionalmente separado de la Policía Nacional y que funja como auxiliar del poder judicial”, y 2) fundar una policía comunitaria descentralizada, para “crear un vínculo con la comunidad para que ésta se involucre y se responsabilice con acciones concretas en la lucha contra la inseguridad. De igual manera la policía podría ampliar su ámbito de acción y tocar problemas que atañen al bienestar de la comunidad”.

Muchos años después la Ley Orgánica del Ministerio Público crea la Policía Técnica Investigativa casi como lo consignaba la Finjus. ¿Cómo lograr que esta ley se convierta en el tiro al aire que inicia la carrera por una verdadera reforma policial? Hay experiencias negativas. A inicios del gobierno de Hipólito Mejía hubo un intento de reformar la policía. Pero, la ley aprobada en el Congreso fue distinta a la sometida, y en los hechos nada cambió porque la "Plana Mayor" doblegó al poder civil con el apoyo del entonces presidente Mejía.

En medio de un gran cuestionamientos a los desafueros de la policía, que estaba dirigida por el célebre Candelier, en junio del 2000 se le preguntó a Mejía sobre las muertes en intercambios de disparos y las redadas indiscriminadas en los barrios, su respuesta fue: "No le doy importancia a eso, yo la importancia se la doy a la seguridad ciudadana. Para mí la seguridad ciudadana es determinante y hay seguridad, que es lo que me importa a mí, y hay que garantizarla e incrementarla" (El Siglo, 12/6/2000). Las violaciones a los derechos humanos parecerían no importar, y la policía no garantizó la seguridad ciudadana. ¿Lo recuerdan?

Reformar la policía implica el compromiso de los grupos y actores de poder. Hasta el más insignificante manual sobre gerencia establece que cuando los principales ejecutivos de una institución no están convencidos de la necesidad de cambios, o de un proceso de reingeniería, la reforma está condenada al fracaso.

Quienes se benefician de la situación actual se resisten a la reforma. Quienes más se benefician son grupos dentro de la policía, y empresarios que hacen uso privado de las labores policiales. Toda reforma policial debe contemplar una política salarial que elimine la inequidad existente, deberá establecer claramente las promociones y ascensos, y la repartición de la dotación según una política estatal de lucha contra la inseguridad. No es posible que oficiales policiales entrenados por la policía estén invirtiendo mayor cantidad de sus horas de trabajo vendiendo el servicio de seguridad al sector privado.

¿Cómo lograr el cambio?

Haciendo que la ciudadanía se empodere del tema. Las organizaciones comunitarias y las más poderosas, como Finjus y Participación Ciudadana, deben apoyar esta ley y a quienes están interesados en hacerla cumplir, y deben convertirse en un incordio que no cejará hasta que se logre una policía moderna, profesional y eficiente.

Ramón Tejada Holguín
Perspectiva Ciudadana
El Caribe
7 Junio de 2011

Congreso en bandolera

La presidencia de la Cámara de Diputados y la del Senado creen que hay sectores interesados en desprestigiar el Poder Legislativo. Se dice que existe una conspiración para desacreditar el Congreso Nacional.

Como ciudadano respetuoso de la institucionalidad, promotor de la democracia dominicana y deseoso de que nuestro congreso cumpla con el rol que la nueva Constitución le asigna, quiero contribuir a encontrar a quienes diseñan, promueven y ejecutan acciones tendentes a desprestigiar el Poder Legislativo, de manera que se tomen las medidas pertinentes para neutralizarles e incluso, de ser necesario, se les sancione ejemplarmente y evitemos que continúen en su despropósito.

Si tuviera la oportunidad de leer la taza de algunos de los conspiradores, podría ayudar al desenmascaramiento de todo el tinglado que se ha montado. Pero, como fanático de las novelas y películas policiales, usaré el método aplicado por los y las detectives más famosos del mundo.

Lo primero es encontrar el motivo. Hay evidencias contundentes de que el motivo principal de quienes quieren narigonear a los legisladores es evitar que los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial sean "independientes en el ejercicio de sus respectivas funciones" como sostiene el artículo 4 de la Constitución, que continua: "Sus encargados son responsables y no pueden delegar sus atribuciones, las cuales son únicamente las determinadas por esta Constitución y las leyes".

El fin ulterior de quienes buscan provocar que no creamos en nuestros congresistas es evitar la separación efectiva de los poderes del Estado. En ese sentido, el Congreso dominicano debe ver hacia dentro de sí mismo, ya que hay quienes se desviven por complacer al Poder Ejecutivo aunque eso signifique olvidar el espíritu de la Constitución en cuestiones vitales para la democracia. En efecto, quienes aceptan que el Poder Ejecutivo modifique leyes orgánicas con la ayuda de una mayoría simple de legisladores, a pesar de que la Constitución es clara en cuanto a que se necesitan dos tercios, contribuyen a la desconfianza en el Congreso.

Las personas que siembran el descreimiento en el Poder Legislativo y su función, son aquellas que, siendo legisladores y a pesar de que el artículo 93 de la Constitución dice que entre las atribuciones del Congreso está "Examinar anualmente todos los actos del Poder Ejecutivo y aprobarlos, si son ajustados a la Constitución y a las leyes", piden públicamente al presidente de la República que en su calidad de presidente de un partido viole la nueva Constitución dominicana: le entregan cartas y organizan actos pidiendo que haga caso omiso al Artículo 124 que reza "El Poder Ejecutivo se ejerce por el o la presidente de la República, quien será elegido cada cuatro años por voto directo y no podrá ser electo para el período constitucional siguiente".

La forma de eliminar las amenazas que se ciernen sobre nuestro congreso es ayudándolo a respetar la Constitución dominicana.

Ramón Tejada Holguín
Perspectiva Ciudadana
El Caribe 6 Abril 2011
 
Imagen primera: Robada a Banksy.
Imagen segunda: Foto que hice al momumento al Holocausto, Miami, Florida.

Lágrimas negras y la Constitución

Como gran parte de mi generación, es probable que la haya escuchado por vez primera en el vientre de mi madre. Quizás ya es parte del código genético caribeño y con solo oír los primeros acordes de "Lágrimas negras" la atmósfera que nos rodea se transmuta a la nostalgia y melancolía por algún amor que nos ha dejado en el abandono.

Diversos los ritmos y estilos en los que ha sido ejecutada. El bolero-son original interpretado por el mismísimo Miguel Matamoros, caribeño de pura cepa de inconfundible fraseo. Llevarla al danzón fue uno de los aciertos del fabuloso Barbarito Diez. Javier García, de padre cubano, madre irlandesa y nacionalidad española, hace una fusión entre reggae jamaiquino y la salsa al estilo Fania.

La canción está ligada a nuestro país. Cuentan que en 1930 Miguel Matamoros se alojaba en la pensión de Luz Sardaña, en Santo Domingo. Un día escuchó que el llanto quedo de una mujer se escapaba de una de las habitaciones. La voz prima y compositor del Trío Matamoros preguntó a doña Luz el porqué del desconsuelo de la mujer. Sardaña respondió: "su marido la ha abandonado por otra". De la congoja de la mujer nació la canción.

Los versos han sufrido cambios. Matamoros la inicia así: "Aunque tú me has dejado en el abandono. Aunque tú has muerto todas mis ilusiones". Omara Portuondo sustituye ‘dejado’ por ‘echado’, y el Cigala hace un cambio radical para adaptarlo a su estilo de cante hondo, a su voz con reminiscencia árabe: "Aunque tú me has echa´o en el abandono. Aunque tú mataste mis ilusiones".

Víctor Víctor y Francis Santana en su "Homenaje a Matamoros", la devuelven al son. Igual hicieron Pablo Milanés y Caco Senante. Puedo hablar de las 17 versiones que tengo y me gustan, o de las cientos que existen. Pero, creo haber demostrado que cuando de "Lágrimas negras" se trata el debate sobre cuál interpretación resulta la mejor es rico y diverso, propicio a realizarse acompañado de un grupo de amigos boleristas y un trago del ron "OpthimUs". Nadie dirá que sólo una interpretación es válida. Sea a ritmo de son, bolero, danzón, bachata o reggaeton cada versión encontrará un público que la disfrutará con particular fruición.

Yo, amante del bolero que no hablo como jurista sino con el lenguaje de los seres humanos, creo que la Constitución y el bolero no se parecen. Por lo tanto, el debate sobre la aprobación de la Ley Orgánica del Consejo Nacional de la Magistratura no es cuestión de la validez de cada interpretación, ni de tertulias. La actual Constitución es clarísima y no deja lugar a dudas: una ley orgánica, para ser aprobada o modificada necesita dos tercios de la matrícula de legisladores presentes. Aceptar que una modificación del Presidente a una ley orgánica, propuesta a través de una observación, sea aprobada por mayoría simple, va en contra del sentido común y de la lógica aristotélica, y provoca el llanto por el abandono a la institucionalidad. Los boleros se interpretan, las constituciones se respetan.

Ramón Tejada Holguín
El Caribe
Perspectiva Ciudadana
22 marzo 2011

Ilustración robada a Gerhard Seyfried.

¿Demasiados servidores públicos por personas?

El domingo 29 de enero Nelson Suárez en un reportaje para el diario Hoy revela que "el Estado tiene un funcionario público activo por cada veintiún habitantes". Algunas personas han puesto el grito al cielo porque entienden que el principal problema de la Administración Pública Dominicana es la excesiva cantidad de servidores y servidoras del sector. De ser cierto la acción urgente del Ministerio de Administración Pública (MAP) sería la reducción de la "empleomanía estatal". Pero, ¿es ese el principal problema?

El autor del reportaje sostiene que "no tengo suficientes elementos de juicio ni datos comparativos para decir si la proporción población/empleados públicos del país es excesiva, adecuada o deficiente, pero lo que sí me arriesgo a afirmar es, que los resultados en términos de suministro de servicios públicos a la ciudadanía por parte de la Administración Pública, no son eficientes (relación costo-beneficios) ni eficaces (relación gasto-resultados)."

Pronto aparecerá algún candidato que dirá que reducirá el número de funcionarios y funcionarias. Pero, los diagnósticos y datos del Servicio Público Dominicano sugieren que ese no es el principal problema que enfrenta el Estado para lograr la eficiencia y eficacia de los y las empleados municipales, del Congreso, del Poder Judicial, del Poder Ejecutivo y de las organizaciones descentralizadas. Preguntémonos: ¿cuántos médicos de ambos sexos, enfermeras, paramédicos por habitantes necesita un país?, ¿cuándo profesores y profesoras por estudiantes de primaria, secundaria, universitaria?, ¿cuántos técnicos de ambos sexos necesita un municipio, un juzgado o el Congreso para funcionar correctamente?. En países en donde no se ha desmantelado el estado de bienestar como en Suecia la relación es de ocho habitantes por funcionario. En Finlandia, Letonia y Malta, son nueve por cabeza. En Bélgica y Francia son doce, y en España son diecisiete.

Desde este punto de vista, creo que plantear el tema de reducir los empleados públicos es obviar los problemas de fondo y elude debatir los temas substanciales. En el país existe una Ley de Función Pública buena, que establece mecanismos que pueden ayudar a la eficiencia y eficacia. Un reclamo de la ciudadanía debería ser la exigencia del cumplimiento de dicha ley y el fortalecimiento de las instituciones que la ley crea (por ejemplo el Ministerio de Administración Pública -MAP-). La ley habla del necesario funcionario de carrera y establece las formas de lograr un servicio público eficiente y eficaz.

Un tema trascendental que se obvia constantemente es la necesidad de salarios competitivos para los y las servidores públicos, ya que existe un gran nivel de inequidad salarial. O sea hay altos cargos que ganan sumas escandalosas, y técnicos cuyos salarios no les permiten sobrevivir. Hay un ministro que calculando su salario y las dietas y comisiones que recibe por su participación en juntas y directorios llega al millón de pesos mensuales, pero hay técnicos del mismo ministerio que apenas logran llegar al mes. Una administración eficiente demanda suficientes empleados, satisfechos y motivados, para dar un buen servicio.

Ramón Tejada Holguín
El Caribe
Perspectiva Ciudadana
1 de febrero 2011

¿Pedazo de papel o cuestión de poder?

Dijo Balaguer, para justificar sus múltiples maneras de colocarse por encima de las instituciones: “La Constitución es un pedazo de papel". La frase ha pasado a la historia del sistema político dominicano como paradigmática expresión del irrespeto a la institucionalidad. Pocos sabían que la frase pertenece a Ferdinand Lassalle, socialdemócrata del siglo XIX, que mantuvo unas tensas relaciones con Marx, ora de amistad, ora de enfrentamiento.

En las conclusiones de la conferencia “¿Qué es una constitución” Lassalle sostiene: “Los problemas constitucionales no son, primariamente, problemas de derecho, sino de poder: la verdadera Constitución de un país sólo reside en los factores reales y efectivos de poder que en ese país rigen, y las Constituciones escritas no tienen valor ni son duraderas más que cuando dan expresión fiel a los factores de poder imperantes en la realidad social”.

Este es el mensaje: La aplicación y el respeto o no de la Constitución es una cuestión de poder. Así como hay fuerzas y grupos que empujan para convertir nuestras normas y leyes en papeles siguiendo la nefasta herencia balaguerista y neotrujillista, hay fuerzas y grupos que empujamos para lograr normas y reglas que promuevan la democracia, que se apliquen a todos y a todas de la misma manera y que sean cada vez más equitativas. Necesitamos que las fuerzas de la democracia se unifiquen, para lograr mayor capacidad de presión para que la aplicación de la Constitución favorezca a las mayorías. Debemos ponernos de acuerdo para empujar todos y todas para el mismo lado.

Lassalle termina su conferencia diciendo: “Si no olvidan ustedes esta conferencia, señores, y vuelven a verse alguna vez en el trance de tener que darse a sí mismos una Constitución, espero que sabrán ustedes ya cómo se hacen estas cosas, y que no se limitarán a extender y firmar una hoja de papel, dejando intactas las fuerzas reales que mandan en el país.” Y lo dijo en el 1862.

Ramón Tejada Holguín
Perspectiva Ciudadana
18 de noviembre de 2010

Pedazo de Revolución

Recuerdo al presidente del Senado planteando que el artículo 37 no evitará que a las mujeres se les practique un aborto terapéutico, porque el 42 permite que se haga, y no puedo dejar de pensar en Yandi. Según la ginecóloga Lillian Fondeur, Yandi de 20 años, sale embarazada y la situación se la complica una anemia que no cede, con la cual luchó durante 26 semanas en las que hizo lo imposible por salvarse ella y su embarazo. Al final se descubre que la anemia era en realidad Aplasia Medular, enfermedad que en mujeres embarazadas es mortal. Con la Constitución anterior se indicaba un aborto terapéutico, pero hoy, por miedo al artículo 37, en los hospitales ni piensan en la interrupción del embarazo.

La joven murió, dicen que de la asociación entre Aplastia Medular y embarazo, pero yo sé que fue de artículo 37 asociado con pobreza. Sí, porque de haber tenido recursos sale del país o en una clínica le hacen el aborto terapéutico que pudo salvarle. Murieron ella y el hijo o hija que tanto quería. El artículo 37, que supuestamente defiende la vida, terminó causando la muerte de la madre y el feto.

Escucho Revolución Democrática, y no puedo dejar de pensar en la imagen de un troglodita que intenta arrebatar una sombrilla a un sacerdote jesuita. Son las 10 de una de estas frescas mañanas de noviembre, en las afueras del Palacio Nacional un grupo de personas están de pie, sus sombrillas amarillas abiertas nos permiten leer "4% para educación", entre ellas está Mario Serrano, sacerdote jesuita que dirige el Centro Montalvo. El zafarrancho se arma de repente, policías con violencia y alevosía intentan arrebatar las sombrillas a este grupo de ciudadanos y ciudadanas que cumplieron con todos los requisitos de la ley para estar de pie con sus sombrillas abiertas en los alrededores del Palacio de Gobierno. Una pacífica y original forma de llamar la atención sobre la necesidad de una mejor calidad de la educación pública y un uso más eficiente de los recursos del sector educativo.

Escuché a un vocero policial decir que el caso se está investigando. Parecería que los investigadores no tiene acceso a "Youtube", allí vi claramente al troglodita forcejeando con Mario Serrano, allí vi claramente más de un policía agredir a quienes hacían uso de sus derechos constitucionales, para exigir que se cumpliera con las leyes y la Constitución dominicanas.

Hay un desencuentro olímpico entre los y las ginecólogos(as) del sector público, la Policía Nacional y la Revolución Democrática. Los primeros ven la Constitución actual como la camisa de fuerza que les impide salvar las vidas de mujeres pobres, los segundos se pasan por el forro la Constitución, mientras la Revolución Democrática espera saltar del papel al Palacio Nacional, a los Hospitales, al mundo real. Una buena forma de comenzar a hacerla realidad es sancionando ejemplarmente a los trogloditas, y una comunicación de la SESPAS a los Hospitales recordando que las mujeres pobres también tienen derecho a la vida.

Ramón Tejada Holguín
16 noviembre 2010
El Caribe
Perspectiva Ciudadana

Reformando la Administración Pública

Cuando se habla de reformar la administración pública se piensa que lo esencial es el diálogo y la búsqueda de acuerdos entre los partidos políticos, ya que las razones por las cuales no se ha logrado materializar una auténtica reforma es la falta de compromiso de parte del liderazgo político.

¿El problema es sólo de diálogo entre políticos? La sociedad dominicana carece de un liderazgo colectivo que pueda encabezar el proceso de construcción de un nuevo y mejor Estado, hay sectores dirigentes de los partidos que se han repartido el pastel cual si estuvieran en una de las antiguas republiquitas bananeras.

Estos sectores tienden al desconocer la existencia de una pluralidad de organizaciones sociales y económicas, es decir, de una multiplicidad de actores importantes, que deben involucrarse en el proceso.

Se quiere desconocer los cambios ocurridos en el seno de la sociedad dominicana tras la muerte de los tres caudillos (muerte física, aunque sus espíritus sigan penando en las mentes de algunos y algunas), y la reconfiguración de las relaciones de poder.

Cierta parte del poder político parece insistir en aislarse de la ciudadanía, en colocarse por encima de la sociedad, pero la sociedad dominicana ha cambiado y nuevos actores han emergido en el escenario político, social y económico.

El autismo de esa élite política y económica es proverbial: sólo dialogan consigo mismas, sin tomar en cuenta a los demás sectores.

Todo proyecto de reforma y modernización del estado que quiera ser exitoso debe surgir como un acuerdo entre todos esos sectores políticos, sociales y económicos.

Mientras cada uno de estos tres ámbitos de la vida nacional insistan en desconocer la existencia del otro y el papel que cada cual puede y debe jugar, las reformas serán frágiles y seguirán provocando dificultades a la hora de su materialización.

Hay espacio para la esperanza. Organismos internacionales como la Unión Europea, apoyan los esfuerzos que se realizan desde el Ministerio de Administración Pública para el cumplimiento de la Ley de Función Pública, y hacen un llamado a las organizaciones civiles para que conformen un observatorio sobre cómo marcha el nivel de cumplimiento de la Ley de Función Pública. Nos toca a la sociedad civil responder el llamado.

Debemos cumplir nuestra labor de vigilantes del cumplimiento de la Ley de Función Pública, hacer público los incumplimientos y felicitar los aciertos. Es nuestra oportunidad de participar en el proceso y hacer que se nos reconozca el papel que podemos jugar.

Un rol de crítica constructiva, pero sin contemplaciones: implacables con los desaciertos y generosos reconociendo las virtudes y los avances.

Una mejora en la profesionalización de la administración pública, es un nuevo ladrillo en la reducción de la opacidad, y la construcción de la democracia.

Ramón Tejada Holguín
El Caribe
20 de Julio 2010

Ley de diputados nacionales, ¿mal comienzo?

La Constitución en su artículo 209, numeral 2 sostiene: "Las elecciones se celebrarán conforme a la ley y con representación de las minorías cuando haya de elegirse dos o más candidatos", hermoso postulado que debe servir para diseñar leyes y otros mecanismos que estimulen la representación de las minorías étnicas, sexuales, económicas y sociales en el Congreso y los demás poderes del Estado dominicano.

Pero, parece que no será así. Este aserto es uno de los considerando de la Ley de Diputados Nacionales, la cual no posee ningún instrumento o artículo que busque la representación de las minorías, pero sí va en beneficio de las organizaciones políticas que tradicionalmente han girado como satélites alrededor de los planetas PLD y PRD. Beneficiará especialmente a los aliados del PLD.

La ley busca dar cumplimiento al numeral 2 del artículo 81 de la Constitución, en el cual se plantea que entre los miembros de la Cámara de Diputados habrá: "Cinco diputadas o diputados elegidos a nivel nacional por acumulación de votos, preferentemente de partidos, alianzas o coaliciones que no hubiesen obtenido escaños y hayan alcanzado no menos de un uno por ciento (1%) de los votos válidos emitidos. La ley determinará su distribución".

Pero en realidad no sigue el espíritu de la representación de las minorías, porque no establece un mecanismo que impida que los dos partidos mayoritarios del país y sus aliados dentro de los partidos llamados emergentes o minoritarios accedan a estos diputados y diputadas.

Por el contrario, el artículo 4 de la Ley de Diputados Nacionales plantea que en el caso de que todos los escaños no puedan ser asignado a los partidos que obtuvieron más del 1% y no lograron escaños, entonces los escaños se asignarán a los partidos que hayan tenido más del 1% hayan o no logrado escaños, según la proporción de los votos obtenidos.

Es seguro que los cinco escaños no podrán ser asignado a los partidos pequeños que van solos al proceso electoral, ya que pocos de ellos pasan el 1% y lo que pasan de dicho tope van aliados al PLD o al PRD, y esas alianzas sí lograrán representación. O sea la final del día los cinco diputados, o al menos cuatro o tres terminarán en manos de las dos alianzas encabezadas por los dos partidos mayoritarios del país.

O sea, que hablando claro, el partido que saque más voto y aquel que quede en segundo se llevarán su gran tajada de los diputados nacionales.

Estoy seguro que la lista de diputados nacionales del PLD estará compuesta por varios miembros o miembras de los partidos que van aliado con esa fuerza política, porque esa fue la razón de aprobar esta ley a la carrera.

Recuerden que la JCE dijo que no había tiempo para que se pudiera organizar la elección de los diputados nacionales, y a los pocos días el PLD aprobó la ley con una rapidez que ni el superhéroe Flash puede exhibir. ¿La razón? que los diputados nacionales sirvieran como parte de las cuotas que se le dará a los partidos aliados minoritarios.

La Ley de Diputados Nacionales es una de las primeras leyes que busca adecuar nuestro ordenamiento institucional a la nueva Constitución, y ya vemos como contraviene el espíritu de la misma. Javier Cabreja, director ejecutivo de Participación Ciudadana, y Marisol Vicens, presidenta de Copardom, sostienen que es inconstitucional.

Si así empezamos, ¿qué pasara con las centenas de leyes que deben diseñarse para adecuar nuestra constitución a la normativa existente? Me da "teriquito" el pensar lo que nos viene si no nos movilizamos. Que Dios nos coja confesados. Amen.

Ramón Tejada Holguín
El Caribe,
22 de Febrero 2010.

Escrito con "cuerda" por la constitucionalización de la prohibición de la interrupción del embarazo en toda circunstancia

La estulticia decidió que la Constitución Dominicana tenga un artículo 38 que reza: "El derecho a la vida es inviolable desde la concepción hasta la muerte. No podrá establecerse, pronunciarse ni aplicarse, en ningún caso, la pena de muerte".

Quienes nos opusimos al desaguisado, debemos reflexionar: es necesaria la evaluación. No como forma de llorar por la leche derramada, sino como manera de prevenir que se derrame innecesariamente otra vez.

El enemigo en esta batalla era formidable, enorme, monstruo fabuloso y arcaico que insiste en gobernar las almas a toda costa, que se aprovecha de la búsqueda de certezas en este mundo de incertidumbres ubicuas para controlar el cuerpo, porque en el fondo no es a los asuntos del alma que apelan, sino al control de ese templo unipersonal que es el cuerpo, desde el cuerpo creen poder controlar la vida, el ser, la existencia; pero la realidad es tozuda, inflexible, aventurera e incontrolable: sólo la hipocresía, la doble moral y el autoengaño permite que la humanidad viva en esa desconexión de sentido entre un mundo que proclama y dice que la persona es libre, que la soberanía individual es la base de las relaciones modernas, y la aceptación de un "puñado de golosos y ávidos devoradores de almas" autoproclamados pastores de nuestras almas. No somos oveja, carajo, no; somos dueños y dueñas de nuestros cuerpos y espíritus. Pero, debemos admitirlo, somos pocos lo que no tememos a la incertidumbre que existir implica: la carencia de certezas es la norma, y la reacción es el miedo a vivir por cuenta propia. La evaluación de lo ocurrido nos debe remitir a un estadio mayor, no se trata sólo de una lucha política coyuntural. No está en juego solo el cuerpo de la mujer y los intentos de controlarlo, es que el cuerpo de la mujer deviene en metáfora del cuerpo social, de todos los cuerpos, “recuperar el control del cuerpo femenino” es un primer paso de un movimiento parabólico que nos quiere llevar al punto en que unos cuantos nos decían cómo debemos pensar todos.

El enemigo, ya lo dije, era y es formidable, porque no sólo es la corporeidad del cuerpo del cardenal y una parte de sus genuflexos obispos, de esa cúpula apocaliptica, se luchaba contra la búsqueda de seguridad en medio de la perplejidad que es la vida moderna. Hay una elite política y social que se siente segura con el mantenimiento del status quo, que abomina del cambio y se acobarda ante el futuro. En el fondo viven un presente eterno. Contra esa visión del mundo se luchaba.

El enemigo era y es formidable, ya lo dije, porque no se trabaja sólo del tema del control material del cuerpo femenino, ni solo de la protección de una visión del mundo, ni sólo de la cobardía frente al futuro de una élite política y social que se aferra con uñas y dientes al presente que ya está caducando, sino porque también se luchaba contra un monstruo que ha renacido a nivel mundial: el fundamentalismo, la construcción de “paraísos ficticios” como forma de sobrevivencia.

El enemigo era y es formidable, como ya dije, porque además de todo esto carecemos de una ciudadanía activa, no hemos logrado, como diría Lakoff, cambiar el marco. Ha sido una batalla, una sola batalla, pero no debemos achicopalarnos, revisar las tácticas es importante, pero redefinir las estrategias es necesario... En fin, tengo cuerda, estoy en poli-depre (palabra maletin que significa "estoy deprimido por acciones políticas ocurridas"), pero debemos reincorporarnos, vamos a lamernos las heridas unos minutos (lo necesitamos), demos paso a la risa ante tanta estupidez (Yacine, que reír es una forma de resetear el alma), sigamos reflexionando, y volvamos a la lucha perpetua.

Viernes 18 de Septiembre. El 17 la asamblea nacional dominicana, dirigida por la estulticia y el fundamentalismo, incluyó en la nueva constitución el dislate citado al inicio. Las minúsculas son apropósito.

¿Ausencia de horizonte en la Asamblea Revisora?

Ramón Tejada Holguín

El debate de la nueva constitución es un espectáculo deprimente. La conducción ha tenido fallas significativas: discusiones acaloradas innecesarias, poca pericia en el manejo del orden parlamentario, se coartan opiniones de quienes no están de acuerdo con la presidencia de la Asamblea, y parecería que ningún partido político mayoritario tiene una visión de conjunto del proyecto de Constitución: Un día se ubican a la derecha, otro a la izquierda.

Parece que la minúscula Fuerza Nacional Progresista, que de progresista nada tiene, es la única coherente. Pero, es autoritaria y fundamentalista. Su presencia en la asamblea es negativa para el futuro de la democracia. Hay una paradoja: La FNP parece dirigir un sector del PLD, a pesar de que representa la ultraderecha, carece de votos propios, ya que es rémora del PLD, el cual se definió alguna vez como de izquierda. Los bloques de los partidos mayoritarios (PRD y PLD) no tienen posiciones homogéneas, y el PRSC se define según “conveniencias” momentáneas.

Existe el peligro de que se apruebe una Constitución a imagen y semejanza de esas agrupaciones sin visión de conjunto del proyecto constitucional: en ocasiones aprueban un artículo como el 2 que no puede ser más democrático, en otras giran hacia el fundamentalismo como con el artículo 30, y quizás debido a las criticas recibidas retornan hacia la democracia como en el caso de la educación para todos.

¿Cómo puede ser que la mayoría de los legisladores de un partido que se dice socialdemócrata, como el PRD, haya votando por una propuesta de ultraderecha, elaborada por el Opus Dei? Me refiero al Artículo que contra toda evidencia científica ha decido que la vida humana, que la persona, empieza a ser sujeto de derecho desde la concepción. Es inaudito que en el centenario de Bosch, hostociano, defensor de la separación de Iglesia y Estado y víctima de la intolerancia de la jerarquía católica, el PLD, el partido que fundó y amó, introduce dicho artículo, y la mayoría de asambleístas peledeístas lo apoyan.

Los resultados hasta el momento sugieren que la ciudadanía demócrata y que desea un Estado que nos considere por igual a todos y todas, debe influir para detener esta pendiente autoritaria y fundamentalista por la que se inclinan unos congresistas que tocan la música que las batutas de los sectores retardatarios de la jerarquía católica les exigen. Existen honrosas excepciones: entre las que se destacan los 32 legisladores que votaron contra el artículo 30.

http://hoy.com.do/opiniones/2009/5/5/276541/Ausencia-de-horizonte-en-la-Asamblea-Revisora

El artículo 30 de la Constitución de la República Teocratica Dominicana. Para Pelegrin Castillo

1. Las aristas del debate sobre la interrupción del embarazo y el artículo 30 de la Constitución Dominicana. Dedicado a Pelgrin Castillo porque ha sido el que colocó dicho artículo durante el proceso de debate sobre el contenido de la Reforma Constitucional.

Este debate tiene varias aristas, y hay una de esas aristas que requiere atención inmediata, la otra requiere de paciencia y dialogo. Lo que requiere atención inmediata es el intento de colocar en la Constitución Dominicana el artículo 30, que dice: “El derecho a la vida es inviolable desde la concepción hasta la muerte”. No había un artículo de esa naturaleza en nuestra Constitución, ni en la de ningún país del mundo occidental, ni en los de mayoría católica o protestante.

Si ese artículo dijera “El derecho a la vida es inviolable”, todos vamos a estar de acuerdo. ¿Por qué razón algunas personas no queremos que se incluya lo “desde la concepción”? Porque si se incluye desde la concepción no se podrían realizar investigaciones con células madres porque sería inconstitucional. Porque si se pone desde la concepción no se podrían realizar inseminación artificial, o el in vitro que tanto ha ayudado a parejas cristianas que no pueden tener hijos. Ese es el tema actual, evitar que seamos el hazme reír del mundo, colocando en nuestra Constitución algo que no existe en ninguna Constitución, ni siquiera en la Constitución del Vaticano. Ese es el primer aspecto.

Si se acepta ese “desde la concepción en caso de que un médico o la familia de un médico deba elegir entre interrumpir un embarazo porque la madre corre riesgo o dejar que mueran madre e hijo porque no puede interrumpir el embarazo, entonces morirán los dos madre e hijo, porque el médico no podrá interrumpir el embarazo ya que eso es inconstitucional. Es por eso que aún personas que se oponen al aborto, rechazan el intento de incluir el artículo 30 en nuestra Constitución.

La segunda parte de este debate es "si se deja penalizado la interrupción del embarazo o aborto, tal cual está ahora o si se despenaliza". Ese debate, debe sostenerse en el marco de los códigos y las leyes, y no en el de la Constitución. Por favor, notemos de qué va la cosa, antes de continuar un debate que se lleva por caminos que no son. Ningún legislador, ni ninguna legisladora, están actualmente pidiendo que se despenalice el aborto en la Constitución. Por el contrario, son otros sectores que quieren meternos un artículo que va contra el desarrollo científico.


2. Una vez aprobado en primera lectura del artículo 30, mi reacción es la siguiente: ¿Qué vida defienden esas personas? Esos que por un lado se oponen a la educación sexual científica en las escuelas, con el baladí argumento de que despierta la curiosidad, cuando todas las investigaciones sociodemográficas sostienen que a mayor nivel de educación sexual mayores probabilidades de retrasar la primera relación sexual, y de no ser madre adolescente, esas personas que se oponen a los anticonceptivos modernos y dicen que el método del ritmo es lo mejor (pienso que el método del ritmo sólo es bueno, si se inicia haciendo el amor a ritmo de merengue apambichao y términamos a lo maco), y esa misma gente promueve el adefesio de artículo 30, demostrando que no les importa la vida de las mujeres pobres, que no tienen para pagar abortos seguros y a escondidas. Porque al fin y al cabo serán ellas las afectadas, las demás tienen dinero para hacerlos en condiciones seguras.

Ha triunfado con la aprobación en primera lectura, la hipocrecia infita de unos que se dicen representantes de Dios en la tierra, pero niegan a otros y otras esos placeres de los que disfruta. Esa es la verdad.

Admito que en el caso de algunos diputados, pocos, los mueve un fundamentalismo sincero y un autoritarismo jodido: los mueve ese deseo desbocado de controlar las vidas ajenas y los cuerpos de las mujeres. Los mueve no saber que la obra de Dios (Opus Dei), no ha sido jamás la flagelación del cuerpo, Cristo vino a salvarnos de eso. Pero, a otros y otras los mueve la estulticia absoluta, el miedo, la timoratez, el hacerse graciosos y graciosas a un poder establecido.

La salud pública dirá las consecuencias de tanta iniquidad, hipocrecia, estulticia, fundamentalismo, y autoritarismo.

3. Carta a Pelegrin

Estimado Pelegrin:

No cuentes con mi apoyo para ningún proceso electoral, y estoy tratando de que personas de tu circunscripción que han votado por ti, no lo vuelvan a hacer, ya recibirás algunas comunicaciones de ellas.

Pelegrin, sabes que te tengo aprecio y respeto y en más de una ocasión he dicho que eres uno de los mejores diputados. Hemos conversado en diversas ocasiones sobre diversos tópicos, y salvo el tema haitiano, no teníamos grandes contradicciones.

De hecho en algunos espacios había dicho yo que Pelegrin Castillo es un socialdemócrata que no sabe que lo es. Pero la forma en que introdujiste y has defendido el articulo 30 de este proyecto de Constitución es sencillamente una barbaridad.

Este artículo tiene muchas aristas, no sólo incluye el tema de la interrupción del embarazo, sino el de las investigaciones cientificas, el de la posibilidad de mujeres cristianas y sin religión y de otras religiones que no pueden tener hijos, puedan tenerlos a través de procedimientos científcios.

Dentro de poco tiempo empezaré a vivir en tu circunscripción, no cuentes con mi voto, y si el artículo 30 pasa en segunda lectura, te prometo que haré lo posible porque mi entorno no vote por ti. Ojalá algún dia entiendas que lo que haces tiene consecuencias funestas para las más pobres y vulnerables.



Si estás de acuerdo y deseas escribirle a Pelegrin, en especial si has sido su votante escribe a la siguiente dirección electrónica, y remitele en papel una cartita a su bloque en el Congreso Nacional:

pelegrincastillofnp@hotmail.com


Ramón Tejada Holguín

Letras contra hechos, o ¿viceversa?

El liderazgo, político social y económico padece de una insoportable pasión por el cambio cosmético, mientras irrespeta leyes, decretos y Constitución. ¿No está la ciudadanía, como lo estoy yo, harta de que cada cierto tiempo nos creen y recreen la realidad a fuerza de decretos, leyes y reformas constitucionales, mientras que en la práctica la institucionalidad perversa que tenemos empobrece la sociedad espiritual y materialmente? Se lo juro, soy rosca izquierda: quiero menos letras, menos palabras y más acción.

Ramón Tejada Holguín
El Caribe
19 de septiembre del 2008

Rol de la sociedad civil en la reforma del estado dominicano

Voy a hablar de “reforma del estado” y de “sociedad civil”. El primero es un proceso que no es visto de la misma manera por los académicos y estudiosos que han abordado su análisis. El segundo es un concepto de larga data que ha provocado miles de páginas, innumerables seminarios e incontables talleres.

Un concepto sombrilla
El término sociedad civil se ha convertido en uno de esos conceptos cuya difusión lo vacía de contenido, dice tanto que nada explica. En la República Dominicana muchos políticos y grupos empresariales pretenden decidir quién pertenece a ella y quién no: colocan a un lado a una “sensata” sociedad civil que debe ser defendida y estimulada, y en el otro la “imprudente”, que es satanizada y excluida. El criterio para incluir o excluir son los intereses del hablante, o sea la medida en que defiende a uno u otro grupo corporativo.

Desde el escenario político, se dice que posee el cuello blanco y tiene nombres y apellidos. “Es perredeísta”, grita a todo pulmón aquel sentado en las gradas moradas. Diversas organizaciones se autoproclaman como “la sociedad civil”, o por lo menos como sus voceros. Algún ciudadano despistado anda en busca de la manera de unírsele, porque piensa que pertenecer a ella da caché y elegancia. Se diría que, como el colesterol, existe una sociedad civil buena y otra mala.

La mayoría de quienes usan el término hablan de objetos distintos, de ideas diferentes, pero retratan una parte ínfima de lo que es la sociedad civil, todos y ninguno tienen razón. Es lo que muchos llaman un concepto sombrilla, bajo el cual se cobija cualquier tipo de organización, desde las empresariales a las comunitarias.

Definir es también una acción política

Definir la sociedad civil no es un ejercicio académico o intelectual exclusivamente. La definición que se construya tendrá consecuencias políticas que atañen a la democracia y a la participación de la ciudadanía en los procesos de cambios.

Hay dos grandes visiones de la sociedad civil: 1) como movimiento social, y 2) como el espacio amplio de lo privado en el cual los seres humanos aprenden a ser ciudadanos.

La primera es la que prolifera por doquier. La segunda es la que se discute en el ámbito de lo académico, y remite a la forma en que se relacionan los seres humanos en la familia, con los amigos, la escuela, el mundo del trabajo, del deporte, entre otros ámbitos.

Para los límites de esta intervención consideraremos la sociedad civil dominicana como movimiento social, y así como los movimientos es plural, múltiple y heterogéneo.

En tanto que movimiento social, “la sociedad civil” se define como el conjunto de grupos de ciudadanos que se organizan de manera independiente de los partidos, para defender intereses específicos, y participar en áreas de los espacios públicos que les afectan. Los partidos por el contrario se asumen como organizaciones de carácter general que deben conciliar los diversos intereses de la sociedad. Se supone que deben competir entre sí por representar el “interés general”, proponiendo modelos diferentes de gobiernos o de “buen gobierno”. Esa competencia entre los partidos es lo que remite al pluralismo y la democracia y la búsqueda de un tipo de gobierno cada vez mejor.

Reforma del Estado

Así llegamos a nuestra definición de reforma del estado. Precisamente la reforma del estado es la búsqueda del buen gobierno, la necesidad de adecuación de las instituciones estatales a las demandas de democracia y de eficiencia, eficacia y equidad de la ciudadanía.

¿Se puede hablar de un autentico proceso de reforma del estado dominicano?

¿Qué ha pasado en los últimos 20 años?

Diversos organismos internacionales financian investigaciones y proyectos de apoyo a los procesos de cambio en el papel del Estado, mientras que la banca multilateral —BID, Banco Mundial— coloca entre las condicionalidades de sus préstamos algunos de los aspectos identificados como parte de las reformas estatales.

La modernización del poder legislativo se dice completada con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo.

Hace unos años, a través del Instituto Interamericano de Desarrollo Social, (INDES, en un acuerdo con el Instituto Tecnológico de Santo Domingo, (INTEC), ofertaron capacitación a los dirigentes de los programas y proyectos sociales del sector público y de ONG´s para que sirvan de soporte y multiplicadores de los procesos de cambio.

La estadounidense Agencia Internacional para el Desarrollo Internacional, (USAID), apoya proyectos de modernización de la Justicia y a diversas ONG´s que laboran en el fortalecimiento de las instituciones dominicanas. Ha brindado un soporte importante en materia de salud y educación.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), desde inicios de los años noventa ha estado apoyando proyectos de modernización de una multiplicidad de organismos estatales relacionados tanto a lo económico como a lo social.

La Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), INTEC, PUCMM, diversas organizaciones no—gubernamentales como Siglo XXI, Centro Juan Montalvo y Participación Ciudadana han creado espacios de discusión y diálogo sobre las reformas y definen como su "misión" el fortalecimiento institucional de la República Dominicana.

Las organizaciones corporativas no se han quedado atrás: el Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP) tiene claramente definidas sus propuestas.

Los tres últimos gobiernos también se han unido al concierto. Una de las primeras medidas del gobierno del PLD en el 1996-2000 fue la creación, mediante el Decreto 484-96, de la Comisión Presidencial de Reforma y Modernización del Estado (COPRYME), al llegar al poder el PRD esta institución cambió de nombre y pasó a llamarse Comisión Nacional de Reforma del Estado (CONARE). Esa institución se mantuvo durante el gobierno del PRD 2000-2004 y, para que se vea la importancia atribuida a ella, a su director se le dio rango de secretario de Estado, el gobierno actual mantuvo las características dadas por el PRD a esta institución.

La Unión Europea ha aportado lo suyo a este proceso. Recién cerró el Programa de Apoyo a la Reforma y Modernización del Estado (PARME), a través del cual la Unión Europea invirtió más de 30 millones de euros en reforma del estado. Este programa puede exhibir éxitos importantes en el área de la descentralización.

Actualmente existe el “Programa de Apoyo a la Reforma y Modernización del Poder Ejecutivo” (PROREFORMA), a través del cual se ha pautado la inversión de más de 27 millones de dólares para intentar que el desempeño del Poder Ejecutivo mejore substancialmente. Este Programa se realiza en el marco del Convenio de Préstamo No. 1176/OC-DR, entre el BID y la República Dominicana.

Los diversos partidos políticos tienen en sus programas de gobierno la reforma del estado como uno de los pilares más importantes.

Y, sin embargo, el movimiento es lento: resultados del proceso de reforma

Mucho dinero y energía sociales invertidos. Pero, los resultados de las reformas van, como quien dice, en zigzag, por no decir que resultan pírricos en términos de mejoramiento de la situación social de los grupos más pobres y vulnerables.

Se han obtenido algunos logros en materia administrativa, o se ha detenido el rápido deterioro que se observaba al final de los ochenta y principio de los noventa, pero no se ha invertido la situación, es decir, el progreso no es el que se espera después de tanto esfuerzo y dinero gastado.

Hay pasos de avance importantes en materia judicial. Pero éstos se ven constantemente torpedeados; basta recordar la forma en que fueron nombrados (porque no fueron elegidos) los últimos tres jueces de la Suprema Corte de Justicia, o el hecho de que ninguno quiere aceptar lo establecido en la carrera judicial, según la cual ya hay jueces que deben ser retirados.

La mayoría de los presos dominicanos siguen siendo preventivos, la lentitud de los jueces ha sido denunciada por sectores dentro de la justicia misma. Los cambios en el sector no se han traducido en una mejoría substancial para la administración de justicia al ciudadano de a pie.

Un informe reciente del sector educación sostiene que a pesar del Plan Decenal y del interés mostrado por una diversidad de organizaciones nacionales e internacionales en la mejoría de los indicadores del sector, el mayor de los desafíos que enfrenta la educación pública en la República Dominicana sigue siendo elevar los niveles de calidad.

La Asociación Dominicana de Profesores y la Secretaría de Educación no logran dirimir sus diferencias, no importa quien esté dirigiendo esa cartera o el sindicato de maestros.

El sector salud no se queda atrás. Luego de una gran discusión fueron aprobados dos instrumentos importantes para reformarlo. Por un lado, la Ley General de Salud 42-01, cuyo objetivo central es el fortalecimiento de la Secretaría de Salud Pública y Asistencia Social (SESPAS), asignándole el rol de reguladora y supervisora del sistema nacional de salud, un sistema que es visto como descentralizado; para el cumplimiento de su rol, la institución debe promover estilos de vida saludables, colocar un mayor énfasis en prevenir las enfermedades y eliminar las iniquidades, garantizando la accesibilidad de los servicios a la población.

A pesar de la ley, los procesos de descentralización se encuentran detenidos o van muy lentos. A pesar de que se debe felicitar la confección del Plan Decenal de Salud, e insistir que ahora el reto es respetarlo.

Mientras tanto, los expertos en el tema sostienen que la calidad de los servicios de salud es muy baja y que la SESPAS tiende a privilegiar la atención curativa y no le da la suficiente importancia a la promoción de la salud y la prevención de las enfermedades.

La reforma tributaria es uno de los pilares en los cambios del Estado en materia económica y uno de los instrumentos más importantes para la reducción de la desigualdad. Pero no se ha logrado reducir la evasión fiscal, y la reforma realizada, a manera de parches y sin ningún tipo de intención modernizadora, sino más bien con una clara intención fiscalista de obtener fondos frescos, ha sido cuestionada por los principales actores económicos y políticos. Incluso se habla de la necesidad de otra reforma fiscal.

El Congreso pasó por un interesante proceso de modernización financiado por el BID. Sin embargo, basta pensar en cómo se aprobó la Ley de Presupuesto Nacional, sin estudios, sin ser enviada a Comisión, o cómo se sigue manejando las funciones de representación y fiscalización. El Congreso definitivamente dista de ser un organismo moderno de una nación que requiere mayores niveles de institucionalidad, aunque podemos reconocer avances en el proceso. El diálogo no parece ser la vía de solución de los conflictos, ya que los legisladores desconocen los pactos a los que llegan los partidos que los llevaron a sus curules. Cuando se llega a acuerdos importantes, intereses políticos y económicos pueden echar hacia atrás los logros alcanzados.

Hay quienes piensan que lo esencial es el diálogo y la búsqueda de acuerdos entre los partidos políticos, ya que las razones por las cuales no se ha logrado materializar una auténtica reforma del estado es la falta de compromiso de parte del liderazgo político dominicano.

Hace más de cinco años que los tres partidos, con quien era presidente a la sazón, Hipólito Mejía como testigo, firmaron un pacto para realizar una reforma "intermedia" de la Constitución de sólo cuatro puntos. Este pacto no fue honrado por el Congreso Nacional, el cual reformó la Constitución para permitir la repostulación de Mejía y por vía de consecuencias del actual presidente de la República, en un acto de espalda a todos los acuerdos y diálogos realizados.

El problema no es sólo de diálogo, la verdad debe ser dicha monda y lironda: la sociedad dominicana actual carece de un liderazgo político colectivo que pueda encabezar el proceso de construcción de un nuevo y mejor Estado, y los sectores dirigentes de los partidos se han repartido el pastel cual si estuvieran en una de las antiguas republiquitas bananeras. ¿O quizás es que no me he dado cuento y sí somos una republiquita bananera? Con la agravante de que ni siquiera los tres partidos mayoritarios juntos pueden crear un espacio para el diálogo y la distensión política.

Más obstáculos al proceso de reforma


Otro de los obstáculos a los procesos de reformas es el desconocimiento de la existencia de una pluralidad de organizaciones sociales, económicas y políticas, es decir, de una multiplicidad de actores que deben ser involucrados en el proceso. Se quiere desconocer los cambios ocurridos en el seno de la sociedad dominicana tras la muerte de los tres caudillos (muerte física, aunque sus espíritus sigan penando en las mentes de algunos), y la reconfiguración de las relaciones de poder.

El poder político persiste en aislarse de la ciudadanía, en convertirse en un ente colocado por encima de la sociedad, pero la sociedad dominicana ha cambiado y nuevos actores han emergido en el escenario político, social y económico. El autismo de la élite política y económica es proverbial: sólo dialogan consigo mismas, sin tomar en cuenta a los demás sectores de la sociedad.

De manera que todo proyecto de reforma y modernización del estado que quiera ser exitoso debe surgir como un acuerdo entre los sectores políticos, sociales y económicos. Mientras cada uno de los actores de estos tres ámbitos de la vida nacional insistan en desconocer la existencia del otro y el papel que cada uno puede y debe jugar, las reformas serán frágiles y seguirán provocando dificultades a la hora de su materialización.

Una sociedad fragmentada

La sociedad dominicana se encuentra fragmentada, dividida en islas de poder que no se ponen de acuerdo y que sólo piensan en sus intereses particulares, ya sean políticos o corporativos. Cada uno de estos sectores es partidario de un proyecto de reforma del estado diferente al del otro. No es la misma agenda la del sector financiero que la de los industriales de Herrera, ni la misma que la de los grupos comunitarios. Los políticos tienen también una agenda diferente. Lo que no se ha logrado hacer es un serio proceso de conciliación de los diversos proyectos, lo que falta es sinceridad en las negociaciones.

Es necesaria la redefinición del pacto social que nos da vida como dominicanos, y eso sólo se logra si todas las voces son escuchadas, y si hay un ejercicio activo de la ciudadanía. El aparato político va más lento que la sociedad y que los cambios en nuestra estructura económica. Hay dirigentes políticos, empresariales y sociales que pretenden liderar una sociedad cada vez más moderna con métodos del caudillismo feudal.

Nadie tiene el carisma, el encanto, ni la realidad que creó a los tres caudillos desaparecidos. La sociedad dominicana está huérfana, y el padre y la madre que necesita no son los caudillos, no es ese tipo de padres y madres. Nadie podrá ocupar ya el espacio dejado por Bosch, Balaguer y Peña Gómez, porque otras son las condiciones sociales. Y eso es lo positivo del proceso, demandamos democracia y ese es el papel de la sociedad civil de hoy, aquí y ahora. Los padres que demanda la sociedad dominicana no son los padres autoritarios, sino los padres que se preocupan y cuidan de sus hijos pero le ofrecen la libertad suficiente como para que puedan elegir sus destinos, para que puedan desarrollar sus capacidades al máximo (Cfr. Lakoff: “ No pienses en el elefante”)

Autoridad política y moral

Hoy de lo que se trata es de crear una autoridad política y moral que lidere los procesos de reforma del estado, que coloque el norte de esos procesos hacia el perfeccionamiento de los mecanismos de entrega de los servicios sociales y la reducción de los niveles de desigualdad de la sociedad dominicana. De lo contrario se corre el riesgo de profundizar aún más la exclusión social y dejar pasar la oportunidad de insertarnos de manera ventajosa en los circuitos económicos regionales, lo que ayudará al aumento de ese grupo de la sociedad que un buen día —que puede ser más cercano de lo que se piensa— descubre que lo único que tiene que perder es algo que le resulta insoportable: la vida. La voracidad de unos cuantos habrá, de esta manera, devorado todo y a todos.

Pero, me han invitado para hablar del rol de la sociedad civil en los procesos de reformas, y algunos de ustedes pueden estar pensando que debí hacer una reflexión más académica al respecto.

Lamento defraudarles, hoy vino a hablar el ciudadano militante de la sociedad civil, el partidario de que la reforma del estado en dominicana esté estrechamente ligada a la democracia y a la participación de la ciudadanía. La realidad de la República Dominicana de hoy demanda de una sociedad civil cada vez más activa y preocupada por la construcción de la democracia.

Sí, de eso trata la reforma del estado en la República Dominicana de este inicio de siglo, de la construcción de la confianza, de contribuir en los procesos de institucionalización y de luchar contra la galopante corrupción que nos arropa y desprotege.

La lucha por la construcción de una sociedad tolerante, democrática y en la que se tienda a reducir la exclusión como uno de los roles principales de la sociedad civil dominicana y del ciudadano activo. La llamada “gobernabilidad democrática” no debe remitirnos exclusivamente a los ámbitos estatales, públicos y administrativos, debe ser vista, también, como un atributo de la sociedad, de la ciudadanía y de los gobernantes, “gobernabilidad democrática” es participación, pero una participación de calidad.

Es decir que no sea unilateral, que no se base en el monólogo y el acuerdo forzado. Sino que sea un tipo de participación construida a través del dialogo y el debate continuo, sin exclusión de los diversos sectores en que se compone la sociedad civil organizada como movimiento social.

Recordemos que hay formas clientelares de participación, de movilización, y esa es la que se ha estado estimulando en los últimos años en la República Dominicana. Una forma de participación excluyente y nominal.

La participación, que podemos llamar de calidad, no sólo viabiliza el desarrollo institucional y la democracia, sino que también cumple un rol de primer orden en el logro de un uso eficiente y eficaz de los recursos, ya que, por ejemplo, la existencia de mecanismos idóneos de participación reduce los niveles de corrupción, que es otra manera de contribuir con la eficiencia y eficacia de las políticas públicas.

Y esa corrupción es, hoy, el principal obstáculos para los procesos de reformas. La mejor contribución que desde la sociedad civil podemos hacer es perseguir la transparencia y una democracia con mayores niveles de participación social como Alicia persiguió al conejito blanco. Después de todo, esta nación parece ser el País de las Maravillas, en donde cualquier banco nos promete el paraíso de la solidez y en contubernio con el sistema político termina hundiéndonos en la más cruel pesadilla.

Ramón Tejada Holguín


Juristas y Consulta Popular

El 26 de marzo del año 2001 el doctor Flavio Darío Espinal declaró en el periódico El Siglo que para reformar la Constitución de manera democrática lo que se necesita es "un mecanismo que combine dos cosas: por un lado, que la Asamblea Nacional sea la que tenga la atribución de hacer las reformas, pero que al mismo tiempo cualquier reforma a la Constitución sea sometida a un referéndum constitucional. Yo creo profundamente en el papel de la ciudadanía, como sancionador último de cualquier norma, o cualquier institución o cualquier procedimiento de la Constitución, porque ésta es la que define la comunidad política y por tanto debe tener una función popular de la manera más amplia posible". En aquella época yo escribía la página de análisis político de la edición dominical del diario “El Siglo” y me tocó hacer varios análisis sobre los intentos de reformar la Constitución sin participación de la gente. En varios de esos análisis cité a Flavio Darío, porque me identifiqué con su visión de que la ciudadanía debe jugar un papel como sancionador último del proceso.

Espinal es miembro de la comisión de especialistas en materia constitucional encargados de preparar, mediante las consultas que fueren necesarias, las propuestas de modificación de la Constitución. Flavio y gran parte de los miembros de esa comisión tienen la gran responsabilidad de garantizar una consulta amplia y democrática. Entre las personas que pertenecen a la comisión de juristas hay quienes tienen una tradición de participación. De los juristas que conozco puedo decir que Aura Celeste Fernández, César Pina Toribio y Luis Gómez se han colocado en muchas ocasiones al lado de las fuerzas del progreso.

Milton Ray Guevara y Eduardo Jorge son antiguos directores de FINJUS que hicieron su contribución en materia de institucionalidad y de participación de la ciudadanía en el mejoramiento del sistema jurídico dominicano. Pelegrín Castillo y Licelot Marte vienen del mundo de la política y parlamentario por lo que se supone que saben la importancia de que la gente se sienta que participa, y la legitimidad que esa participación brinda a cualquier proceso político. José Darío Suárez es un jurista de Santiago que ha participado en consejos directivos de varias instituciones de esa ciudad, y hay servidores públicos de reconocida trayectoria como Raymundo Amaro Guzmán y Julio César Castaños.

Como se ve en este equipo hay gente que conoce la importancia de la participación de la ciudadanía, que en su trayectoria han tenido que aprender a escuchar y tomar decisiones a partir de una diversidad de pareceres. Apelo a esa trayectoria y experiencia para solicitarles que sopesen las críticas que se le han realizado al cuestionario base de la consulta y al secretismo que se mantiene en cuanto a la forma en que se abordarán sus resultados. Un cambio constitucional define la comunidad política, como dijo Flavio Darío, y por tanto la ciudadanía debe participar de la manera más amplia posible, no debe ser relegada, ni tratada como si sólo fuesen capaces de decir sí o no a una serie de preguntas.

El Caribe
19 de Octubre
Ramón Tejada Holguín es ciudadano

La Reforma Constitucional se debate entre el metro y el dialogo franco

El presidente rechazó la Constituyente como método de modificar la Constitución con dos argumentos. El primero es que una constituyente se justifica cuando se trata de hacer un cambio profundo y dijo que ese no es el caso nuestro, porque estamos en la etapa de la consolidación de la democracia y no en la de construcción. Veo una contradicción con la parte de su discurso en que compara la reforma constitucional con una “revolución democrática”. Una revolución va a la raíz y es el punto de inicio del cambio profundo. O sea si seguimos los propios planteamientos presidenciales debemos hacer una constituyente para poder realizar una “revolución democrática”, pero si lo que estamos haciendo es el arreglos de algunos gazapos que quedan en la Constitución y cambiando sólo algunos aspectos, entonces no es una revolución democrática, sino una modificación sencilla.

El segundo es que la constituyente no garantiza la participación de las mayorías, mientras que una consulta popular puede hacerlo. Estoy de acuerdo. Ningún método de reforma garantiza la participación de las mayorías. Hemos preferido la vía constituyente porque, bien reglamentada, puede garantizar que la mayoría de los grupos en que se divide la sociedad dominicana estén representados. Una consulta popular puede lograr esto. Pero, la convocatoria a consulta popular que se ha realizado, si se mantiene en el esquema en que fue concebida y según el cuestionario dado a conocer no garantiza la participación de la ciudadanía, ni de sus grupos más representativos.

¿Porqué la consulta como se está convocado no garantiza el debate abierto? Porque las 77 preguntas que se formulan están elaboradas de tal manera que sólo pueden tener o respuestas afirmativas o respuestas negativas. No ofrecen la oportunidad de argumentar o plantear temas distintos. Son preguntas muy dirigidas. Tampoco se les ofrecen insumos para que las personas piensen. Las 77 preguntas constituyen un cuestionario que puede ser procesado en cualquier base de datos, cuyas informaciones sólo dirán si la gente prefiere tal o cual idea, pero no permite que la gente elabore argumentos distintos a los planteados por los juristas. Hay preguntas formuladas de tal manera que sólo pueden tener una respuesta y sólo una. Y muchas de las introducciones que se realizan a cada título son argumentaciones que pretenden influenciar en las respuestas de las personas que participen de las consultas. Además, no está claro cómo se procesarán las respuestas, ni si es posible que las personas que participen de las consultas tengan mecanismos transparentes para saber si sus respuestas fueron o no consideradas. Hay gente que participa de la comisión de juristas y de la comisión organizadora que conozco y creo en su buena fe, pero lamentablemente debo decirlo: ese cuestionario tiene un diseño que viabiliza la manipulación de la consulta. Este proceso de reforma puede ser o como el metro, que se consultó para no hacerle caso a nadie, o como un dialogo para escuchar a la gente. Para lograr esto último hay que rechazar el cuestionario y dialogar sobre otras bases.

El Caribe
12 de Octubre 2006
Ramón Tejada Holguín

Constitución e Instituciones

Robert Dahl distingue entre: 1) “arreglos políticos” que son pautas de relaciones y conductas provisionales; 2) “prácticas” que constituyen algo habitual, y 3) “instituciones” que son reglas que se han concretado después de un largo existir de arreglos y de prácticas. “Cuando un país avanza desde un gobierno no democrático a otro democrático, los tempranos arreglos democráticos se convierten gradualmente en prácticas, que a su debido tiempo desembocan en instituciones asentadas”. (Dahl: “La democracia. Una guía para los ciudadanos”, Taurus, 1999). Hay una relación muy estrecha entre Institución y Constitución.

Las constituciones se construyen basadas en estas instituciones asentadas, coronan el proceso, están muy relacionadas a las formas en que los miembros de un estado o nación o comunidad se relacionan entre sí. En sentido estricto, las constituciones no cambian la forma de relacionarse los seres humanos, sino que dan sentido jurídico y político a las instituciones. Una Constitución es un pacto entre los miembros de una comunidad, estado o nación. Por lo tanto, modificar dicho pacto significa, o debe significar, que en la práctica se está constatando un divorcio entre la Constitución y las instituciones. O hay nuevas actividades, nuevas prácticas, nuevas instituciones que demandan que sean tomadas en cuenta por la Constitución.

Cambiar una Constitución no es garantía de más democracia o menos democracia, a menos que para reformarla se realice un proceso de consulta y concertación con la diversidad de sectores nacionales. Hay que tener evidencias de que los miembros del Estado realmente necesitan redefinir el pacto que les da sentido a la nación. Reformar la Constitución es hacer un proceso de reingeniería jurídico-política y social. En la actualidad, ¿hay posibilidades reales de llevar a cabo un proceso de esta naturaleza? Creo que no. Hay que olvidarse de reformar la Constitución.

Quienes quieren una sociedad dominicana más democrática, deberían concentrar sus fuerzas en ver cómo pueden contribuir a que el “país avance desde un gobierno no democrático a otro democrático, logrando que los arreglos democráticos se conviertan en prácticas, para que estas desemboquen en instituciones asentadas”. Luego comencemos a pensar en cambiar la Constitución para dar sedimento a esas instituciones democráticas.

Los que están promoviendo una Reforma Constitucional con los mismos legisladores que incluyeron la reelección y que ofrecieron aquel triste espectáculo hace dos años -en el que se evidenció mucha estulticia y clientelismo- están liberando los demonios de la Caja de Pandora y corren el riesgo de ser vencidos y arrastrados, con todo y demonios, a la caja. Con la actual correlación de fuerzas, la Reforma Constitucional se inclinará hacia el clientelismo y el autoritarismo. Sería bueno que la elite política y social dominicana deje de hablar de Reforma Constitucional por los próximos ocho años. Le ahorraríamos mucha energía social al país.

Ramón Tejada Holguín
El Caribe
11/noviembre/2004