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Las redes como microcosmos: Las Burbujas en que viven internautas y ciber-híper-activistas





Se pensaba que la internet y las redes sociales contribuirían a crear una ciudadanía cada vez más democrática y tolerante porque conectan personas, digamos, de Tokio a Cutupú, y creímos que ese contacto de culturas diversas nos haría tolerantes, comprensivos, demócratas, y con capacidad de manejar las diferencias en una cultura de paz. Pero, no fue así.


Nicolás George Carr en su texto “Superficiales: ¿Qué esta haciendo internet con nuestra mente?”, sostiene que en internet y las redes las personas se comunican rápidamente y con pocos caracteres, lo que de alguna manera provoca que sus neuronas se acostumbren a ese tipo de comunicación breve y de reacción inmediata sin reflexión y cada vez más desechen la lectura de libros y ensayos largos y profundos, enfocándose esencialmente en rapidez y lo superficial. (Superficiales: ¿Qué esta haciendo internet con nuestra mente?Nicolás George Carr Traducción de Pedro Cifuentes. Taurus. Madrid, 2014.)

Se diría que se está creando una ciudadanía superficial y ligera.

Pero, es más grave el asunto. Eli Pariser sostiene que los grandes buscadores de internet como Google, así como las redes sociales, contribuyen a encerrarnos en una burbuja, porque han creado algoritmos que permiten conocer los gustos de las personas y así recomendarles contactos, productos y hacerles las búsquedas de temas más personalizados.

Escribe Pariser en su texto “Filtro Burbuja”: “en la burbuja de filtros hay menos margen para los encuentros casuales que aportan conocimientos y aprendizajes, con frecuencia la creatividad se produce gracias a la colisión de ideas procedentes de diferentes disciplinas y culturas, si combinas saberes de cocina y de física obtienes los sartenes antiadherentes y la placa de inducción, sin embargo, si Amazon cree que estoy interesado en libros de cocina, no es muy probable que me muestre libros de metalurgia”. (El filtro burbuja. Cómo la red decide lo que leemos y lo que pensamos. Eli Pariser Traducción de Mercedes Vaquero. Taurus. Madrid, 2017.)

Para mí esos estudiosos críticos de las redes sugieren que los grandes usurarios se están convirtiendo en personas unidimensionales (sí, pienso en Herbert Marcuse), monotemáticas y poco interesantes.

Twitter, Facebook, Instagram, crean algoritmos para recomendarte lo que ellos llaman amigos o seguidores, pero que son simples contactos. Esos algoritmos identifican a los que piensan igual que tú y tienen tus intereses, lo que te limita entrar en contacto con la diferencia o  poder conocer otras aristas de los problemas, que es una forma de crecer intelectualmente.

Las redes sociales fortalecen una parte  de la personalidad del usuario según los intereses previamente expresados, bloqueándoles la posibilidad de que desarrollen otras dimensiones de su personalidad, aquellas  que podrían convertir al ser humano en más tolerante, completo, democrático porque es capaz de entender y conversar ecuánimemente con las personas diferentes.

En la política la situación es más grave, porque el usuario o la usuaria tiende a encerrarse en lo que he llamado un microcosmos, es decir, un conjunto de relaciones entre usuarios y usuarias, ya sea de Twitter o de cualquier otra red social, que se dedican al debate monotemático y el creer que el mundo se agota en esas relaciones virtuales, que lo que dentro de su mundillo de contactos se plantea es lo que ocurre en la realidad, que los temas e ideas que se debaten en sus microcosmos  son los de su país, o los del mundo.

En los microcosmos hay rasgos de las personalidades que se exacerban, y otros desaparecen, de ahí que se desarrolle una tendencia al fanatismo.  Hay microcosmos en donde el debate es liderado  por personas amargadas, que solo ven problemas, y de sus bocas salen solo críticas ácidas, y muchas veces sobredimensionadas de la política y del arte de gobernar. Para estas personas nuestro  país se encuentra peor que Nicaragua o Venezuela, a pesar de que acá la gente va diariamente a su trabajo en tranquilidad, las universidades y escuelas funcionan, y no existen enfrentamientos en las calles, no hay supermercados vacíos.
Quizás el microcosmos que se encuentra más alejado de la realidad es el del lo que he llamado los ciber-híper-activistas, ciber por que no tienen relevancia más allá de las redes y sus usuarios; híper porque se cree más ciudadano que ninguno; y activista porque cree que un tuit es una acción política que cambiará el mundo, así un hilo de tuits cambiarían las leyes del universo.

El microcosmos de los ciber-híper-activistas tiende a tener todas las soluciones de los problemas que ellos entienden son los relevantes sin haber tenido una sola experiencia administrativa o de gestión. Se quejan de que no le dan las oportunidades, sin embargo no construyen puentes entre su ciber-híper-activismo, lo gubernamental y la política de masas  que permitan lograr esas oportunidades. Viven en un mundo tautológico en donde se reciclan los mismos planteamientos, en un bucle interminable de las mismas ideas y fútiles debates.

De ahí la ineficiencia de muchas estrategias políticas diseñadas desde ese ciber-híper-activismo a millón, porque se definen en función de esa burbuja en que viven y no de un diagnóstico de la realidad monda y lironda.

El problema de la burbuja política es que aísla de la realidad a un sector que podría ser importante, la juventud por ejemplo. Jóvenes sobre todo de clase media, ávidos de participación política, cuyas demandas y preocupaciones son del tipo de los llamados nuevos movimientos sociales y cercanas a las demandas de la juventud de los países con mayor nivel de desarrollo, tales como ecología, diversidad cultural, social y sexual, y corrupción…, así vive ese microcosmos, pero, para un sector de la juventud no son prioritarias esas demandas, porque su prioridad es la satisfacción de sus necesidades perentorias.
En efecto, la gran mayoría de la juventud dominicana, o es lo que llaman clase media baja, o pobre, o se ubica entre ese umbral entre pobre y no pobre, y sus demandas y sus necesidades más sentidas se relacionan con la entrada al mundo laboral, el acceso a la vivienda para iniciar su ciclo de vida como adulto, o un tipo de educación que le permita conectar con el mercado de trabajo rápidamente.

El mundo de la juventud no se agota en el microcosmos del ciber-híper-activista, ese microcosmos parece desconectado de los jóvenes de ambos sexo en los barrios, que, a fin de cuentas, son los que dan soporte a los movimientos políticos y asisten a las urnas. Este microcosmos de ciber-híper-activistas juveniles se queda solo en la crítica a la sociedad actual, muchas veces válidas, pero carecen de un proyecto social al cual dirigirse, la construcción de un proyecto y la influencia real en la política requieren de un horizonte y del diseño de estrategias de intervención que permitan luchar para llegar a ese horizonte.

Para cambiar la sociedad hay que convencer a la mayoría que vive en el mundo real, y esto no se cambiará desde el microcosmos virtual en que pululan muchos de estos jóvenes ciber-híper-activistas. 

Esta situación no es exclusiva de la juventud, existen también microcosmos partidarios, microcosmos de tendencias partidarias, microcosmos de candidaturas, microcosmos que creen que creando tendencias, sean o no con bots, logran influir en la agenda nacional.
Sin embargo, un análisis somero de las redes sociales nos evidencia que las cuentas que tienen mayor probabilidades de interactuar con los diferentes microcosmos y mayor nivel de influencia en estos, y por lo tanto en la agenda nacional, son las cuentas de los medios de comunicación tradicionales, los medios de comunicación ya establecidos y las figuras de estos medios de comunicación.

Lo peor es que quienes viven en un microcosmos, no son conscientes de vivir en una burbuja.


Ramón Tejada Holguín
Julio 23 2018
Podcast de la @super7fm

Continuará

Balance y desafíos de la participación de “la sociedad civil”, o la genealogía de un actor diverso, múltiple, plural

Ramón Tejada Holguín (1)

A modo de introducción: sobre mi arrepentimiento de haber aceptado y mi temor a decir lo que no se quiere escuchar.

Cuando Argentina me pidió que participara en este seminario, haciendo un Balance de la participación de la sociedad civil dominicana e identificando algunos de sus desafíos, le respondí que sí, entusiasmado. Pero, cuando me senté a pensar seriamente el asunto para escribir, y miré la tarea que tenía delante de mí, lo admito, me arrepentí de ese sí.

Tres fueron las fuentes de mi arrepentimiento:

I.1. La primera fuente de arrepentimiento me sobrevino, cuando inicié el intento de balance histórico de la participación de la sociedad civil.

El balance histórico, en este caso como en muchos otros, debe echar mano de la genealogía (2), para rastrear, no el origen, sino esos diversos puntos convergentes, que cada uno de ellos por sí mismo puede ser visto como “el comienzo histórico” de lo que luego llamaríamos sociedad civil dominicana.

¿Genealogía? Historia no lineal, que renuncia encontrar el origen, y apuesta por la observación de las diversas líneas que convergen, se unen, se separan y de nuevo se acercan. Se renuncia, de esta manera a ese protagonismo de tantos y tantas dirigentes y líderes de la sociedad civil dominicana que quieren y desean ser llamados y llamadas padre o madre del movimiento.

Sí, historias paralelas y a veces no tan paralelas, ¿perpendiculares?, que vienen a confluir a finales de los 80 y principios de los 90 para configurar ese ente amorfo y diverso que llamamos hoy sociedad civil dominicana. O que otros llaman. O que la prensa llama…

Ya veremos una línea que conecta a la Asociación Nacional de Hombres de Empresas (CNHE), otra que viene de las bases, de los clubes deportivos y culturales de los 70, que fueron centro de resistencia frente al autoritarismo balaguerista, frente a esa caricatura caribeña del Gran Hermano, una tercera línea gravita sobre los llamados frentes de masas de las izquierdas, una cuarta nos recordará a las organizaciones no gubernamentales o sin fines de lucros amparadas en la ley 520, que con financiamiento de organizaciones de izquierda nórdicas y de los países escandinavos trataron de ayudar a la autorganización y concientización de las personas más pobres y excluidas, y finalmente nos tropezaremos con los movimientos sociales de los 80, o lo nuevos sujetos: feminismo, ecologismo. ¿Se puede en 25 minutos? Haré el intento y espero no alargarme innecesariamente. ¿Me alargaré necesariamente?

2. La segunda fuente de arrepentimiento me llegó cuando intenté armar una definición de participación, de sus modalidades y tipos. Más preguntas asaltan cuando relacionamos participación con la diversidad de organizaciones y grupos que interactúan y se enfrentan en el contexto amplio de la sociedad civil dominicana: ¿Qué es participación y qué es “injerencia” en los asuntos propios de un estado o gobierno? ¿Cuáles son los límites de la participación y cuáles los de la conformación y definición de las políticas públicas del Estado, o incluso de un gobierno en concreto?

(Hablar aquí de la competencia por políticas públicas que favorezcan a uno u otro grupo de la sociedad civil, los impuestos, la seguridad social. ¿El que más participa come más hojaldre?)

Obviamente, no es lo mismo participar desde las esferas de las organizaciones empresariales con sus recursos y claridad de metas, que desde las organizaciones comunitarias sin financiamiento, con escasa relación entre ellas y más dependientes de los vaivenes de las políticas públicas y de la situación económica. Y aunque parezca una obviedad, nuestros líderes sociales no lo ven así.

3. La tercera fuente de arrepentimiento es la unión de las dos anteriores y se resume en una pregunta: ¿Cómo hacer un balance y hablar de los desafíos de un sujeto que es heterogéneo, diversos y cuyos intereses no siempre coinciden, sino que en más de una ocasión se ven enfrentados? O, ¿me equivoco y sí es posible hacer un balance de la participación de las organizaciones de la sociedad civil dominicana como un todo? O, ¿no me equivoco y hay que segmentar la sociedad civil en grupos diversos para hacer el balance de cada uno de ellos y ver los desafíos desde cada uno de ellos?

Pero, ¿se puede ver la sociedad civil como un todo? ¿No es tiempo de diferenciarnos? Y todo eso por medio peso, perdón y todo eso debo hacerlo en 25 minutos, y creo que voy por la mitad… no de la exposición, sino del tiempo.

La genealogía de la sociedad civil dominicana.

Hablemos a modo de telegrama y pensando en la genealogía pendiente.

La emergencia, que no el origen, de la sociedad civil dominicana está por hacerse, viendo todas las fuentes que coinciden en ella y observando el contexto que las lleva a coincidir. ¿Y es bueno que coincidan? (Ah, es que las personas que organizan esta actividad me pidieron que hiciera muchas preguntas provocadoras, que provoquen el pensamiento.)

Como dije antes, lo que hoy conocemos como sociedad civil, viene de tradiciones diversas y en ocasiones enfrentadas. Hagamos el camino al revés, y observemos lo que hoy llaman sociedad civil, y cual Benjamín Button marchemos hacia la infancia de esa sociedad civil que hoy se ve conformada por una diversidad de grupos y sectores.

Las organizaciones que hoy se reclaman y se perciben como de la sociedad civil son: por un lado las organizaciones empresariales CONEP, ANJE, los industriales de Herrera(3); por el otro las organizaciones tipo ONG del sector salud (Profamilia, Colectiva mujer y salud, Insalud), las relacionada con la educación e investigación (Centro Bonó, Poveda), las hibridas como Participación Ciudadana (que se reclama como movimiento cívico y tiene estructura de ONG), las comunitarias (Acopro, Uva), en el sector derecho y justicia Finjus (proto-empresarial) y Cedail (popular). Hay más organizaciones. Pero, la mayoría de las veces estas son las que invitan para que representen a la “sociedad civil” en conclaves, consejos, mecanismos de articulación con el estado y una gama de etcéteras.

Todas confluyeron a mediados y finales de los noventas, momento de esplendor de la sociedad civil dominicana, en el Foro Ciudadano. Podríamos pasar horas hablando de las reuniones de coyunturas del Foro, y de cómo jugó un papel importante durante los últimos dos años del primer gobierno del PLD, y se fue reduciendo durante el gobierno del PRD, y se va del Foro el mundo empresarial cuando se hizo necesario debatir una reforma fiscal, y se va del Foro el mundo sindical cuando fue necesario debatir la reforma del sector salud, en especial el tema de la seguridad social.

Una hipótesis para explicar el tema del foro: la imposibilidad de que estas organizaciones se mantengan juntas tiene que ver con las historias diversas de las organizaciones que la conformaron y los intereses disimiles, y con la ausencia de un sujeto popular constituido.

¿De dónde vinieron todas esas organizaciones que hoy se llaman de la sociedad civil?

Punto de emergencia uno: Empecemos por el sector empresarial, que en nuestro país forma parte integral de la sociedad civil, pero que muchos autores lo ven de otra manera, como ya dijimos. El Consejo Nacional de Hombres de Empresa (CNHE), junto con los empresarios agrupados en la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD) y la mayoría de los grupos empresariales de la época según Moya Pons en el texto “empresarios en conflictos”, fueron de las instituciones que prohijaron grupos derechistas en los 60(4), se opusieron a los procesos de reformas que se venían dando desde los 80 y principios de los 90. Eran grupos esencialmente de presión, enfrentando el tipo de políticas públicas llevada a cabo por el PRD, que se definía como socialdemócrata. Pensemos, ¿por qué sintieron los hombres de empresa más necesidad de enfrentar el populismo perredeísta, que el autoritarismo balaguerista? El CNHE fue lo que se convirtió luego en CONEP, una de las instituciones propiciadora de organismo como la CTI, y que participaron activamente en el Foro y otros mecanismos de articulación de la sociedad civil.

Mientras este sector del empresariado dominicano recibía el PRD reorganizándose, para defender sus legítimos intereses, ante el temor del tipo de política de podría llevar a cabo, los grupos populares, los clubes deportivos y culturales, que constituyen nuestro segundo punto de emergencia de lo que hoy llamamos sociedad civil, recibían jubilosos al PRD. Habían sido forjados en la resistencia frente a Balaguer. Fuente de movilización y preservación de la cultura popular, ni la temible banda colorá, pudo con ellos.

Pero, con la llegada del PRD al poder su beligerancia se redujo. Se habló de cooptación de una parte del liderazgo juvenil, y por el otro lado de cómo centraron su acción en la lucha contra el balaguerismo y una vez este salió del poder se quedaron perplejos y les fue difícil reciclarse. Retomaron los clubes sus funciones deportivas, pero no así los y las jóvenes que en ellos participaban

El tercer punto de emergencia remite a las Organizaciones sin fines de lucro (como se llamaban en aquel entonces, los 70, lo que luego se llamaron ONG). Las había de todo tipo, pero la que contribuyeron a configurar y forjar parte del liderazgo que luego se convertiría en parte substancial de la “sociedad civil” fueron aquellas que laboraron en el tema de la educación popular, inspiradas por Paulo Freire y por la teología de la liberación, con raíces importantes en el movimiento campesino, étnicos y pobladores urbanos.

El advenimiento de la década perdida, esos aciagos años 80, la llegada del pensamiento único y la caída del muro de Berlín impactaron en estas organizaciones. Se movieron sus fuentes de financiamientos escandinavas y de izquierda, y su forma de participar e intervenir en la sociedad, también.

(Explicar el paso de los países nórdicos y las izquierdas al BID, Banco Mundial y la USAID)

El cuarto punto de emergencia nos lleva casi volando hacia las izquierdas, o mejor dichos sectores de las izquierdas, intelectuales de izquierda, grupos comunitarios (CLP y CUP), que también forjaron parte del liderazgo que hoy se encuentra en las organizaciones de la sociedad civil dominicana, y existen organizaciones que todavía sobreviven.

La participación de estos grupos

Cada uno de estos grupos venía con visiones distintas sobre la sociedad dominicana, la sociedad política y las formas de participación.

Para unos participar significaba acción política antiestado capitalista y tenía como norte la lucha revolucionaria. Sus herramientas: El paro, la huelga, la manifestación, construir la hegemonía popular, como diría algún gransciano de la época.

Aporta esta izquierda que intenta reinventarse en sociedad civil, el contacto con las masas, el discurso aglutinador, la capacidad de movilización de algunos sectores.

Para otros, ligados al mundo empresarial, defender el tipo de políticas públicas y la gobernabilidad conservadora propiciado por Balaguer, se constituía en la forma idónea de participar. Este sector disponía y dispone de mayor cobertura en los medios, e influencia vía la financiación de las campañas en el mundo político.

Para otros participar era ayudar a la autorganización de las personas. La búsqueda de que se reconocieran como grupos y se convirtieran en sujetos de sus propias historia. Para lograrlo la educación popular y la organización como sector social o incluso de clase era la vía de participación.

¿Cómo confluyen estas diversas organizaciones y sectores?

Hay que tomar en cuenta el contexto en que se da esta confluencia.

En lo nacional tenemos:

1) la ausencia de organizaciones de izquierda, fuertes, con diagnostico de la sociedad dominicana que trascendiera el antibalaguerismo, dotadas de una visión teleológica de la sociedad que tarde o tempranos, nos decían, tomará el camino hacia el reino milenario socialista, faltó una “imaginación positiva” que construyera nuevas herramientas de intervención.. No quiero decir fracaso, pero…. estrechez de mira, una gerontocracia que se perpetúa, y la inexistencia de una opción de izquierda democrática, se relacionan.

2. Explicar que la población votante se concentra en dos partidos del sistema, primero, luego en tres y de nuevo en dos, y observar esto en el contexto de la desaparición de los tres líderes que dirigieron el sistema político post Trujillo hasta mediados casi finales de los 90.

3. La concupiscencia organizacional en la sociedad civil se explica, también, por el contexto del déficit democrático dominicano: debilidad institucional, debilidad de la justicia, corrupción gubernamental, autismo del liderazgo partidario y el clientelismo como forma de relación entre la política y las masas.

No estoy seguro, a quién, fue, quizás al Negro Veras, pero a alguien le escuché decir: “yo quería el socialismo y ahora me conformo con que se arregle el tránsito”.

En lo internacional tenemos la caída del muro de Berlín que deja en la orfandad a unos, el advenimiento del neoliberalismo (que promociona la sociedad civil y algunas organizaciones sin fines de lucro se reciclan pasando a llamarse tercer sector, u organizaciones intermediarias u oenegés).

Así confluyen dos polos: la izquierda y la derecha en la idea de que debe estimularse la sociedad civil. Pero, para unos sociedad civil significa una forma de achicar el estado y promover el mercado, identificando así sociedad civil con mercado, siendo lógico en este contexto considerar al empresariado como parte de la sociedad civil, estos piensan que el mercado nos asignará a cada quien nuestro merecido lugar, para otros sociedad civil significa lo que es contrario al sistema, su proyecto es convertir a las sociedad civil en movimiento social.

Pero, las estrategias y la forma de participación resultan distintas, están juntos, pero no reburujados, aunque algunos están más claros que otros. En este caso el sector empresarial, más claro que el sector popular.

Otro elemento que ayudó a la concupiscencia fue la promoción de la democracia de parte de la USAID, con recursos y una política más democrática. Lo que sumado al debilitamiento de los fondos nórdicos y provenientes de las izquierdas, que se movieron a los países del este… (Participación Ciudadana encuentra su nicho).

Veamos dos ejemplos, dignos de que se elabore estudios de casos sobre ellos, y que en cierto sentido ejemplifican o simbolizan la confluencia de diversos sectores en lo que se llama sociedad civil, y al mismo tiempo son paradigma de las dificultades actuales por la que discurre la sociedad civil dominicana hoy. Porque debemos admitir que existe cierto estancamiento… bueno es harina de otro costal. Y el tiempo, el implacable se me acaba…

Uno es Participación Ciudadana: izquierda reciclada, confluye con juventud, sectores medios y “empresarios democráticos”. La transparencia electoral. El financiamiento USAID. Y en la actualidad…

Finjus como estudio de caso: la promoción neoliberal. La justicia y la garantía de los contratos. Organización protoempresarial…

Y las organizaciones comunitarias, ¿el movimiento social de los pobres? Bien Gracias.

¿Desafíos?

Como diría mi madre: ahí es que la puerca retuerce el rabo. Previo a comentar sobre los desafíos, creo que es importante insistir que los mismos se deben observar desde la óptica del colectivo, en base al dialogo interno y construidos en función de un acuerdo de las diversas fuerzas que influyen en el movimiento social. Tomando en cuenta que la sociedad civil es múltiple, plural y con diversos intereses, debemos sostener que los desafíos, por lo tanto, difieren según el sector dentro de las organizaciones de la sociedad civil desde el cual se hable.

Hablaré pues de los desafíos desde una visión que apuesta a la constitución de un movimiento social de los excluidos, vulnerables, popular diríamos. Diré como me vinieron a la mente, no en un orden lógico o en función de alguna jerarquización.

Desafío 1: Redefinir el concepto de participación: “el proyectismo”, las dificultades del financiamiento, ¿movimiento social?. ¿Cómo influir en las políticas públicas?

Desafío 2: Participación pública y a través de los medios masivos de comunicación: ¿Cómo enfrentar el corporativismo y medios de comunicación en manos de sectores empresariales que no se dedica exclusivamente a la prensa, y por lo tanto los medios de comunicación masivos constituyen una de las herramientas para sus actividades principales como empresarios de otras ramas?

Desafío 3: Desde el ámbito de los excluidos y vulnerables: la constitución propia como actor. Abandono de esa manía concupiscente del consenso y el “tó debemos estar juntos”. Hay áreas de coordinación como la anticorrupción, pero no en todo se debe estar juntos. Necesidad de articulación de “tanques de pensamiento” de los sectores más excluidos y que ayuden al diseño de estrategias. ¿Qué organización política les representa, y cuáles tienen más oído para el mundo empresarial y de los sectores medios?

Desafío 4: Complementar la apuesta por hacer sinergia con el Estado Dominicano (no con gobiernos específicos), con la crítica desde fuera del ámbito estatal. Conversar sobre el caso de la Comisión Nacional de Ética y Combate a la Corrupción. Peligro de caer en el “consultorismo”, es decir evitar que la participación en los mecanismos de sinergia con el Estado Dominicano (consejos, comisiones, articulaciones) sea una forma de conseguir consultoría de parte de Organizaciones No Gubernamentales y de Consultores.

Desafío 5: Resignificar lo político. Tendencia peligrosa, dentro de las organizaciones de la sociedad civil, a desprestigiar la actividad política y creer que la buena participación se hace desde las esferas civiles, mientras que lo malo se encuentra en el mundo político. Craso error, el mundo de las organizaciones políticas y el de las organizaciones civiles se alimenta de seres socializados en la sociedad dominicana.

Desafío 6: Trascender la visión de que necesitamos profundizar las reformas institucionales: como si necesitáramos más y más leyes que engrosen las filas de los papeles que no se cumplen, ni se cumplirán. Usemos lo que hay: Ley de acceso a la información, Ley de presupuesto, Ley de compra y contrataciones del estado, decreto que crea las comisiones de auditorias sociales, Ley que establece el sistema nacional de planificación, Ley de función pública. En todas hemos, las organizaciones civiles y sus representantes, participados de una u otra forma, todas aprobadas, todas violándose sistemáticamente, y a pocas le hemos dado un seguimiento constantes, o “gardeo a presión”, como se dice en el argot del Basketball.

Desafío 7: Necesidad de un diagnostico claro, sin temor, no complaciente de nuestra sociedad, del tejido social, del sistema político clientelar, y de las organizaciones civiles. ¿Creían que no lo iba a mencionar? Acá no se puede hablar de participación sin decir aunque sea alguito del clientelismo.

Desafío 8: Finalmente tenemos el desafío de concentrar nuestras fuerzas, no seguir dispersos y quejándonos de que el otro no quiere aceptar que nuestra idea es la mejor, sin darnos cuenta que somos el otro, de ese otro. Hay que dialogar entre nosotros, pero, tomando en cuenta lo diverso y plural de la sociedad civil. Muchas veces en el seno de los debates dentro de las organizaciones civiles decimos, “nosotros esto”, “nosotros aquello”, pero no nos interrogamos seriamente ¿de qué nosotros hablamos?

Yo, en este caso, admito el nosotros desde el cual he hablado este día. “Mí” nosotros, forma parte de ese sector de la sociedad civil que viene de la tradición de la izquierda democrática, que cree que debemos revisar nuestras formas, herramientas y métodos de participación, porque las condiciones han cambiado, y nuevas condiciones requieren de nuevas formas de intervención, así como se requiere que redefinamos las políticas de alianzas, y se hace más necesaria la acción política. ¿Qué es acción política? Buena pregunta para dejarles reflexionar en este día.

1. Ponencia presentada en el “Seminario: balance y desafíos de la participación en República Dominicana”, organizado por El Consejo Nacional de Reforma del Estado (Conare), Participación Ciudadana, Insalud, Foro Ciudadano, CEPAE, CEGES-INTEC, Ciudad Alternativa, entre otras organizaciones, celebrado el 19 de agosto.

2. “... La genealogía [...] se opone [...] al despliegue metahistórico de las significaciones ideales y de los indefinidos teleológicos. Se opone a la búsqueda del “origen”… “El origen está siempre antes de la caída, antes del cuerpo, antes del mundo y del tiempo: está del lado de los dioses, y al narrarlo se canta siempre una teogonía. Pero el comienzo histórico es bajo, no en el sentido de modesto o discreto como el paso de la paloma, sino irrisorio, irónico, propicio a deshacer todas las fatuidades.” M., Foucault, F. Nietzsche, la genealogía, la historia, Microfísica del poder, Ediciones La Piqueta, Madrid, 1980. pp. 9-10.

3. Dicho sea de paso estas organizaciones, para algunos autores, no forman parte de la sociedad en sentido estricto. Dicen estos autores que la sociedad tiene tres esferas: Estado-Mercado (Economía) y Sociedad Civil. En ese sentido el mundo empresarial pertenece al mundo del mercado y la economía, siendo por tanto su lógica distinta a la lógica de la sociedad civil.

4. Moya Pons, Frank, Empresarios en conflicto: política de Industrialización y Sustitución de Importaciones en la República Dominicana. Fondo Para el Avance de las Ciencias Sociales, Santo Domingo, 1992. Una cita: “Al perder las elecciones, muchos industriales dieron su apoyo a un grupo político aún más radical y derechista llamado acción dominicana independiente que formó un frente común con el recién creado Consejo Nacional de Hombres de Empresas. Obsesionados con la idea de que Bosch estaba llevando al país hacia un régimen comunista, todos comenzaron a agitar y conspirar contra el gobierno” (página 98)

Las encuestas describen percepciones, no realidades, y las percepciones no agotan la realidad

Comentarios a la presentación del informe de la encuesta "Barómetro de las Américas: Cultura política de la democracia en la República Dominicana". Presentada el 27 de mayo del 2009.

Ramón Tejada Holguín

Felicitación a las autoras y advertencia para el público: las encuestas no son realidades, sino percepciones

1. El Barómetro es un loable esfuerzo que nos permite conocer el mundo de las percepciones de las personas dominicanas en cuanto a diversos tópicos y temas relacionados a la cultura política. Es material de primer orden para el interesado en conocer la sociedad dominicana y en participar en la política ya sea desde los partidos o la sociedad civil.

2. Las encuestas, sin embargo, tienen sus potencialidades y sus limitaciones. No se trata de ejercicios que hablan de realidades inmutables y eternas, sino de las percepciones que tienen las personas en un momento y situación dada. Por lo tanto para analizarlas hay que tomar en cuenta el contexto social, económico y político en los que dichas percepciones se desarrollan. Bien observadas y leídas, las encuestas permiten diseñar estrategias políticas para modificar esas percepciones de las cuales son fotografías instantáneas.

3. Las encuestas, cuando están bien hechas y cumplen con los criterios técnicos, sólo describen las percepciones, corresponde al analista interpretar los resultados. Como ejemplo observemos la forma en que esta encuesta describe el sistema partidario. En el texto se sostiene: “la identificación con los partidos políticos a través de militancia o simpatía se mantiene alta. Al igual que en el 2006, la República Dominicana encabeza la lista de países en el estudio con el mayor porcentaje que indicó simpatizar por un partido político (70% en 2008). Esto sugiere que a pesar de la desconfianza y las críticas a los partidos, los dominicanos siguen mostrando una vinculación con estas organizaciones.”



4. ¿A qué se debe que las personas entrevistadas critiquen a los partidos políticos y al mismo tiempo se mantengan e incluso se eleven los niveles de simpatía partidaria? ¿Es un error? ¿Las personas no son sinceras a la hora de responder? Para entender esta contradicción, hay que ir más allá de los números y las percepciones.

5. En primer lugar recordemos que los partidos dominicanos (y de otros muchos países) promueven un tipo de movilización política esencialmente clientelista. Sin embargo, desde el punto de vista de las masas la movilización política es una estrategia de sobrevivencia. En nuestra nación más de la mitad de las personas son pobres o padecen de alguna vulnerabilidad en el plano de lo económico. La participación en política se convierte así en una forma de “empleo” precario, en una manera de conseguir algún tipo de ingreso. En el caso de sectores con ciertas capacidades se convierte en una forma de ascenso en la escala social. No olvidemos que los niveles de desempleo en dominicana han sido tradicionalmente altos. La contradicción entre crítica a los partidos y simpatía partidaria remite, pues, a las características de una sociedad con alto niveles de vulnerabilidad económica en la población, en la cual la política se ha convertido en una actividad económica que genera algún ingreso. Como quien dice que en el país para las masas, la simpatía partidaria forma parte de “la industria de la política”.

6. Los resultados de esta encuesta, como los de cualquier otra, deben ser colocado en su justa dimensión y medida. Son un valioso insumo para el conocimiento de la realidad, pero no la realidad. Ayudan a entender el hacía dónde vamos, pero no lo construyen. El liderazgo político, social y económico que se asume como democrático y progresista tiene en esta serie de encuestas pistas para diseñar su estrategia, siempre que entienda las potencialidades y limitaciones de esta herramienta para el conocimiento de la realidad.

Sugiere importantes líneas de investigación

7. Un gran valor de este tipo de trabajo es que sugieren investigaciones más profundas sobre diversos tópicos. Por ejemplo, en el reporte de los hallazgos se nos habla de la democracia y la estabilidad del sistema. Según las autoras: la “República Dominicana se encuentra bien posicionada en cuanto a la valoración de la democracia como mejor sistema de gobierno” y que “sigue ocupando una posición alta en la categoría de democracia estable cuando se compara con otros países de América Latina”. Si otros países están perores que nosotros, pobres países. ¿A qué se debe esta percepción de que existe estabilidad de nuestro sistema democrático? Baste darse cuenta como las acciones que podrían parecer rutinaria en cualquier democracia, en nuestra nación causan revuelo y preocupación: tales como la elección de una JCE, la situación de la justicia que constantemente ve amenazada su independencia, las discusiones en el congreso, los pactos que se irrespetan, la falta de confianza en el liderazgo político, social y económico, entre otros aspectos.



8. La idea de que la democracia dominicana es estable, se basa en la percepción de las personas entrevistadas sobre el funcionamiento de la democracia. Por lo tanto lo primero es tratar de saber ¿qué entiende la gente por democracia? ¿Qué significa para ella preferir la democracia por encima de cualquier forma de gobierno? Quizás no está hablando de la democracia como régimen político, sino desde una óptica económica y social.

9. Lamentablemente en el Barómetro que comentamos no encontramos los datos sobres la percepción de la gente acerca de qué es la democracia. Así que permítanme citar una encuesta que realice para el CIES en el año 2003. En aquella encuesta encontramos que el 53% de las personas entrevistadas entiende que la característica más importante de la democracia es la protección estatal de los más débiles, el 40% dijo que lo más importante es “salario e ingresos justos” y sólo el 6% sostuvo que democracia significaba competencia entre partidos.


10. Estas respuestas sugieren que gran parte de quienes apoyan la democracia, lo hacen porque esta debe defender a los más débiles y proporcionar justicia redistributiva. El dato, visto así, no dice que la gente apoya la democracia en abstracto, sino que las personas entrevistadas piden que el estado responda a sus necesidades perentorias. Apropósito, si bien aparecemos en esta encuesta como un país esencialmente conservador, ¿no es esa visión de la democracia de centro izquierda? Hay que revisar, al mismo tiempo los indicadores que usamos para sostener que somos un país esencialmente conservador.



11. Otra línea importante de investigación lo constituye el tema del llamado capital social, la encuesta sugiere que nos movemos en una posición intermedia: “es necesario promover mayor desarrollo de la confianza interpersonal con el fin de gestar más capital social, eficiencia gubernamental y legitimidad de las instituciones políticas.” Pero, la medición del capital social la ha hecho en función de una sola pregunta: la de confianza interpersonal. Sin embargo, el capital social no es sólo confianza interpersonal, también es solidaridad, reciprocidad, capacidad de acción colectiva, institucionalidad. Eso significa que independientemente de la confianza interpersonal, la gente puede lograr niveles de asociación colectiva importantes si confía en que hay instituciones que ayudarán a que se respeten las reglas del juego. La encuesta, debido a que no es su tema de estudio, no indaga sobre esos aspectos señalados. Sería interesante lograr realizar una encuesta exclusivamente sobre el tema.


12. Hay una hipótesis que he manejado desde hace un tiempo, y es lo que podemos llamar la paradoja del clientelismo y el capital social. Clientelismo es una forma de apropiarse del capital social de manera individual, pero al mismo tiempo debe protegerlo porque si no hay un nivel de capital social el clientelismo no es posible. Recordemos el clientelismo es intercambio de favores por apoyo político. Quien apoya tiene la expectativa de recibir el favor. Para que el clientelismo funcione tiene que haber un nivel de confianza entre las partes. Y es ahí donde la sociedad clientelar si bien por un lado con los incumplimientos de las promesas de ayuda a algunos militante socava el capital social, cumpliéndole en la medida de los que pueda a otros estimula ese tipo de capital social que podemos llamar perverso.

13. Quizás, precisamente, por la generalización del clientelismo, es que encontrados datos para decir, como dicen las autoras, que la sociedad dominicana es “partido céntrica”.

¿Un tercio lleno o un tercio vacío?

14. Los valores de la matriz sobre la democracia estable sugieren o que el vaso está un tercio lleno, o que le faltan dos tercios. En el informe se plantea que “en la casilla de democracia estable se observa una reducción de 38% a 29%, mientras en la de estabilidad autoritaria se observa un aumento de 23% a 31%. De todas maneras, la República Dominicana sigue ocupando una posición alta en la categoría de democracia estable cuando se compara con otros países de América Latina.”




15. Debemos preocuparnos porque hemos bajado 9 puntos en los últimos dos años y porque dicha reducción se ha debido a un incremento de la estabilidad autoritaria. Pero, cuidado, no pensemos que para revertir esta tendencia hay que actuar exclusivamente en el ámbito de las percepciones de las personas, de la comunicación y del intento de influir en cómo ve el mundo la ciudadanía dominicana. Este asunto es más complejo.

16. Recordemos que según las encuestas que hemos realizado, para la gran mayoría de la gente democracia significa o un estado que proteja a los más débiles, o redistribución del ingreso. Es decir, mi interpretación de este cuadro, es que la gente exige una democracia de ciudadanos y ciudadana que preste atención a las políticas sociales y las inequidades existentes. Sí, el poco apoyo a la democracia estable nos sugiere que nuestro régimen político no satisfaces esas necesidades de las personas. Las percepciones, muchas veces, hay que saber interpretarlas. Quizás las personas se ubican más al centro derecha cuando se le pide que se autodefinan, pero los datos dicen que demandan políticas sociales inclusivas que son típicas de gobiernos progresistas.

17. Desde mi humilde entender, las percepciones que esta encuesta reseñan, sugieren que la manera de evitar despertarnos en un asombro autoritario cabalgando en un brioso liderazgo mesiánico es "echando el pleito" por lograr el acceso de la mayoría a la educación y a la salud de calidad, es el momento de diseñar políticas sociales inclusivas que enfrenten la inequidad.

Entre la consolidación que no llega y la transición insoportablemente leve

Este texto fue escrito en el 2001. Sorprende por lo actual. Y da tristeza, por lo permanente de nuestros problemas institucionales.

Ramón Tejada Holguín

¿Tiene la persona dominicana una personalidad autoritaria?


La mayoría de los intelectuales dominicanos tienen la percepción de que en República Dominicana existe una tradición autoritaria y paternalista que ha afectado a todas las organizaciones del sistema político y de la sociedad en su conjunto, lo que obstaculiza la consolidación de la democracia dominicana y el establecimiento de instituciones sanas y confiables[1]. Esa característica de la personalidad política tradicional de la población dominicana ha obstaculizado los procesos de modernización, y provoca la debilidad institucional y la preeminencia de las relaciones primarias antes que la formalización de instituciones y reglas del juego estables y respetadas por todos.

Para analizar la forma en que funciona la democracia dominicana y el tortuoso camino que recorre hacia su consolidación, es de vital importancia conocer cómo piensan y actúan sus ciudadanos, cuáles son los obstáculos y bloqueos culturales que debe enfrentar una cultura de participación y los procesos de ciudadanización. El fortalecimiento de las instituciones democráticas es impensable sin la participación de la ciudadanía. Democracia implica un proceso de ciudadanización, en el cual todo miembro de la sociedad se reconoce como tal y con derechos a decir y hacer en libertad, pero con el deber de cumplir reglas con las cuales se medirán a todos por igual.

Uno de los primeros en anotar los efectos del autoritarismo en la personalidad política de los dominicanos fue Jesús de Galíndez, intelectual español muerto por el trujillismo. Según sus planteamientos el poder de la dictadura de Trujillo se basan en que este había creado entre los dominicanos y dominicanas una visión del mundo en la cual para poder realizar cualquier acción cotidiana y normal, como conseguir trabajo o simplemente circular libremente, se debía expresar una clara adhesión al régimen trujillista[2]. Con la muerte del dictador en el 1961 el país comienza a construir organizaciones gremiales, sindicales y ciudadanas, y se inician las actividades públicas de los partidos políticos creados en el exilio o la clandestinidad.

Desde cierto punto de vista la visión de Galíndez se ve confirmada por la historia del país. Dos encuestas nacionales sobre la cultura política dominicana, Demos 94 y Demos 97[3], ofrecen evidencia de que esta percepción del mundo todavía se encuentran enraizada en una proporción importante de la ciudadanía. Hay avances importantes como se verá más adelante, pero también hay todavía un largo trecho que recorrer en la construcción de una democracia estable.


Principal obstáculo para el desarrollo institucional del país

Los hallazgos de ambas encuestas sugieren que el primer muro que ha tenido que enfrentar el proceso de ciudadanización es la llamada externalidad o exteriorismo. Es decir, esa tendencia a no confiar en sus propias fuerzas, a buscar la fuente de lo bueno y lo malo fuera de uno mismo, a creer en las fuerzas del destino y desconfiar en la capacidad de la gente para construirse su propio futuro. “La conducta basada en la externalidad se opone, pues, al criterio de actuar según su propia determinación individual”[4]. Se podría decir que en la externalidad se encuentra la base del paternalismo y autoritarismo dominicanos.

Esa creencia en fuerzas superiores que orientan y dirigen las acciones de la gente, abre las puertas a la mentalidad del dominado que se cree incapaz de dirigir su destino. Las figuras de autoridad, principalmente masculinas, son vista como depositarias de una sabiduría inaccesible al común de la gente. Un buen presidente, un buen padre, un hermano mayor, regañan y castigan porque en el fondo buscan el bien de todos y todas, y aunque a veces sus motivaciones no sean del todo claras se cree que quieren el bienestar de quienes “están bajo su responsabilidad”.

El exteriorismo es uno de los factores que influyen en que una proporción importante de la población dominicana prefiera el uso de mecanismos informales en sus forma de relacionarse e interactuar, antes que los mecanismos institucionalizados y modernos. Uno de esos mecanismos informales, que se diría es una institución nacional, es el enllave[5]. Se dice que tener un enllave ha facilitado todo tipo de tramites administrativos, ha posibilitado la consecución de buenos empleos, y ha dado ciertos niveles de impunidad ante algunas violaciones a las leyes de transito, impositivas y otros delitos.[6] El enllavismo al mismo tiempo es el principal puntal del clientelismo político y el tradicionalismo que obstaculiza el desarrollo institucional.


La participación como pilar del proceso democratizador

Pero, la sociedad dominicana ha ido cambiando. Luego de la muerte del dictador y la inestabilidad política que le siguió, los procesos de democratización dominicana conocen dos momentos de gran importancia: la primera entrega pacifica de gobierno de un partido a otro distinto ocurrida en el 1978[7] y el pacto por la democracia de 1994.

El “Pacto por la Democracia” de 1994, con el cual se puso fin a una crisis post-electoral permitió que en el país se instaurara la doble vuelta electoral, la prohibición de la reelección presidencial por dos períodos consecutivos y creó el Consejo Nacional de la Magistratura constituyendo este hecho uno de los pasos más relevantes para la construcción de un poder Judicial Independiente.

La década de los noventa es importante para la historia política del país no sólo por la firma del “Pacto por la Democracia”, con el cual se enterró la virulencia de las crisis electorales, si no también por la forma en que irrumpieron en el escenario político dominicano diversas organizaciones de la sociedad civil. El asociacionismos creció substancialmente en la década, los partidos políticos mismos comenzaron a tener mayores niveles de apertura y a realizar elecciones internas con la participación de todos sus miembros y simpatizantes[8]; al mismo tiempo el tipo de liderazgo político tradicional han ido cambiando.

Todavía persisten dificultades importantes. La participación amplia es tanto más necesaria en cuanto el país tiene un consenso social débil sobre los grandes objetivos de desarrollo y bienestar y sobre los compromisos y esfuerzos requeridos para lograrlos. De hecho, todavía predominan visiones particulares sobre las prioridades de desarrollo y suele haber más divergencia que convergencia entre los actores políticos relevantes y los principales agentes económicos.

En ese contexto dar respuesta a la demanda de participación de parte de la población se convierte en uno de los puntales para el desarrollo del Capital Social en el país, y el combate del autoritarismo y el paternalismo que ha caracterizado el temperamento nacional. La presente década ofrece una oportunidad de primer orden para que el país avance hacia la consolidación de los procesos de institucionalización, como lo revelan los siguientes indicadores:

1. La Encuesta Nacional de Cultura Política señala que entre 1994 y 1997 se incrementó el número de personas que “participa en las reuniones para resolver demandas y problemas sociales de barrios, comunidades y ciudades del país”, pasando de 46.7 % en el 1994 a 57.0% en el 1997. 52.7 % de los y las entrevistados en la Demos, 97 pertenecía por lo menos a una organización de algún tipo, ya sea política, territorial, laboral comunitaria. Además del incremento en los niveles de asociatividad, se ha evidenciado que existe una tendencia de los dominicanos a confiar más en las instituciones electorales que en el pasado[9]. Este nivel de confianza en los mecanismos de elección evidentemente que contribuye con la gobernabilidad democrática, y puede aprovecharse para extender los niveles de confianza hacia todo el sistema político.

2. Si bien la participación en las organizaciones tradicionales de la sociedad es un elemento positivo, tanto más interesante e importante es notar el reclamo de la ciudadanía de que se creen nuevas formas de participación. En efecto, según la Demos-97 el 94.7% de los y las entrevistados(as) dijo estar de acuerdo con que se deben “crear nuevos mecanismos para que la gente participe en las decisiones que les afectan”. En el 1994 cuando se hizo la misma pregunta un 87.9% de las personas encuestadas dijeron lo mismo[10]. En este sentido la búsqueda de formas innovadoras de asociacionismo y la participación de la población canalizaría una gran energía de la sociedad hacia la creación de metas comunes, energía que evidentemente en el momento es subutilizada.

3. Desde la sociedad civil se ha intentado dar respuesta a esa demanda de innovación en las formas de participar, aunque sus frutos son todavía embrionarios. En efecto, se han creado espacios para la concertación y el trabajo en conjunto: 1) desde 1996, el movimiento cívico Participación Ciudadana, coordina un esfuerzo que involucra a más de 100 organizaciones de diversos tipos para observar los procesos electorales, teniendo éxitos indudables; 2) existen organizaciones de apoyo a la democracia, como el Proyecto para el Apoyo a las Iniciativas Democráticas, en el marco del cual se realizan importantes procesos educativos que involucran a sectores organizados y no organizados a favor de la democracia; 3) en un esfuerzo conjunto organizaciones de la sociedad civil dominicana han creado un grupo llamado Foro Ciudadano en el que participan más de 200 organizaciones comunitarias, territoriales y empresariales. 4) existe una organización que agrupa a la mayoría de las organizaciones de interés social, Alianza ONG; y 5) en los últimos años se ha creado otro organismo importante en los procesos de fortalecimiento de la asociatividad de los dominicanos: el Programa de Fortalecimiento de la Organizaciones de la Sociedad Civil, FOSC.

Como se ve la demanda de participación de la sociedad civil dominicana va en aumento, y la sociedad política, de alguna manera, ha sabido captar estas demandas de participación. Cada vez son más los sectores políticos que entienden que crear mecanismos institucionales que posibiliten la apertura de la sociedad, ayudará a la reducción de la exclusión social, política y económica deviene en una tarea prioritaria. Hay mucha energía social que bien canalizada contribuirá con el progreso integral del país.

Lamentablemente, si bien se han incrementado los espacios de participación, en muchos de estos sólo interactúan las organizaciones de la sociedad civil y no se da un proceso de sinergia con las instituciones políticas y de gobierno, además de que algunos de los espacios creados han estado asociados a procesos muy puntales y sin continuidad en el tiempo.

Los pasos de avances entre la relación gobierno y sociedad civil tienen todavía que sedimentarse, darle continuidad en el tiempo, y convertirse en un issue político de primer orden. El Diálogo Nacional fue un paso de avance importante[11] para el establecimiento de prácticas de inclusión ciudadana en las decisiones de interés colectivo, pero los resultados del mismo no fueron incluidos en la agenda gubernamental, lo que desestimula la participación.

Actualmente (febrero 2001) el acercamiento entre la ciudadanía y las autoridades gubernamentales tienen un nuevo espacio de importancia, los Consejos de Gobiernos que realiza el actual mandatario en diversas comunidades, en la cual se escuchan las demandas de esas localidades.

Además, se ha estado creando marcos institucionales importantes, tales como el decreto que crea el Consejo Nacional de Seguimiento de las Asociaciones sin Fines de Lucro, instancia mixta con participación del Estado y de la sociedad civil, el que establece los Consejos de Desarrollo Regionales, Provinciales, Municipales y Sectoriales y que deben constituirse en un puntal importante para la descentralización. También el que establece el Consejo de Lucha Contra la Pobreza; el que instituye el Gabinete Social, y el que crea la Comisión Especial de Reforma Constitucional, de cuya matrícula una parte importante son personas e instituciones de la sociedad civil

Se diría que en los últimos años se han evidenciado avances importantes en el establecimiento de marcos institucionales adecuados para la consolidación de la democracia y la participación ciudadana Los marcos institucionales adecuados son necesarios porque reducen la corrupción, estimulan la responsabilidad social y la participación, dan confianza a los agentes económicos y sociales y potencializa el capital social del país.

De igual forma se ha dado participación a la sociedad civil en el Consejo Asesor en Materia de Lucha Anticorrupción de la Presidencia de la República, que constituye un punto de avance en los procesos de rendición de cuentas que ha demandado la sociedad dominicana. Pero, la lucha contra la corrupción no ha logrado insitucionalizarse, y dos proyectos de ley se encuentran estancado en el congreso dominicano, uno es el de inversión del fardo de la prueba, es decir que sean los funcionarios a los cuales se les compruebe que han incrementado su patrimonio al pasar por el ejercicio de funciones publica quienes prueben que dicho incremento no se hizo a través del usufructo de los bienes del estado, y la creación de un fiscal especializado en la anticorrupción.

De todas maneras, los decretos y leyes que acercan al estado y la sociedad civil, deben ser aplicados y profundizados para convertirse en un paso trascendental en el cambio de un tipo de participación comunitaria ligada más que nada a demandas de soluciones a problemas locales y puntuales, hacia una participación mucho más significativa, efectiva y eficaz que interviene tanto en la definición del problema como en la forma de solucionarlos y la ejecución de las acciones.

La mejor forma de combatir el exteriorismo es la participación real y efectiva, que la gente crea en sí misma porque siente que los resultados sociales son también propios. La participación acrecienta el sentido de pertenencia y la cohesión social, y reduce el sentido de exclusión y desamparo potencializando de esta manera las energía sociales. De esta manera, además, se profundiza y consolida la democracia y se crean las bases para una estable y prolongada gobernabilidad [12].

Gobernabilidad y buen gobierno no son sólo atributos del Estado; la sociedad civil en su conjunto juega un papel de primer orden. Los procesos de toma de decisiones que afectan la economía, la política y la implementación de políticas públicas de un país, son los tres aspectos básicos de la gobernabilidad. La gobernabilidad remite a la idea de buen gobierno en la visión del PNUD, es decir, un gobierno cuyas metas están relacionadas a la asignación y administración de recursos para responder a los problemas colectivos, cuya característica principal es la participación, transparencia, rendición de cuentas y la responsabilidad política[13]. El logro de un gobierno que responda a estas características incluye la promoción y el desarrollo de una sociedad civil responsable, con capacidad y vocación para el dialogo.

Administración de justicia

La mayoría de los juristas coinciden en que la independencia del poder judicial busca que las decisiones de los jueces se hagan con base en el derecho y en la aplicación de principios y leyes preestablecidas, sin que se tome en cuenta el rol social, económico o político de una o más de las partes en conflicto; así como tampoco se deje influenciar de agencias gubernamentales o no gubernamentales y/o personas que ocupen puestos dentro del tren gubernamental o el sector privado.

Con el Pacto por la Democracia se inició un proceso importante de reforma del poder judicial, cuyo eje central lo constituye el establecimiento de su independencia, este proceso ya ha comenzado a dar su fruto pero sobre el cual todavía quedan tareas pendiente de importancia.

Los punto incluidos en fueron: 1) La creación del Consejo Nacional de la Magistratura, el cual se encargaría de designar a los Jueces de la Suprema Corte de Justicia. El Consejo quedó integrado por el Presidente de la República, dos senadores (de partidos distintos), dos diputados (de partidos distintos) y dos miembros de la Suprema Corte de Justicia incluyendo su Presidente; organizaciones importantes de la sociedad civil contribuyeron en el proceso de selección de los jueces de la Suprema, constituyendo este proceso todo un hito en la historia republicana del país. 2) Se le otorgó a la Suprema Corte de Justicia la potestad de designar a los demás jueces del país, lo cual era antes realizado por el Senado de la República, 3) Se le otorgó al poder judicial autonomía presupuestaria y administrativa, 4) Se establecieron la carrera judicial y la inamovilidad de los jueces, y 5) se le dio a la facultad a la Suprema Corte de conocer de manera directa sobre la constitucionalidad de las leyes.[15]


Avances desde la Suprema Corte

Con algunos tropiezos, y criticas de algunos juristas, la Suprema Corte de Justicia ha ido construyendo su autonomía. La promulgación de la Ley de Carrera Judicial en agosto de 1998 y la aprobación por parte de la Suprema Corte en noviembre del 2000 del Reglamento de Carrera Judicial constituyen otros dos hitos importantes en la construcción de una justicia independiente de los demás poderes del Estado. Al decir del presidente de la Suprema Corte de Justicia “en esta estabilidad reside parte de la fortaleza del Poder Judicial, debido a que por primera vez en la historia judicial dominicana, los magistrados pueden desempeñar su función de administradores de justicia sin estar sujetos a los vaivenes inherentes a las pugnas políticas”[16].

Se diría que desde la Suprema Corte se realiza una ardua labor en la modernización del sistema judicial, comenzando por la selección de los jueces de los Departamentos Judiciales del país, dando participación a la sociedad civil para que hicieran observaciones u objetaran a los candidatos. Se evaluó la integridad y la competencia de 2, 657 abogados, de los cuales fueron seleccionados 493 jueces, de los cuales el 48% fueron mujeres, con un 34% de jueces confirmados. Se ha llevado al cabo el mejoramiento de la infraestructura de los tribunales, la informatización de los procedimientos de la Suprema Corte de Justicia, la instalación de la Escuela de la Magistratura, además del establecimiento de diez jurisdicciones especiales de niños, niñas, y adolescentes.[17]

Además, recientemente la Suprema Corte de Justicia sustituyó a gran parte de los jueces del Tribunal de Tierras porque encontró altos niveles de parcialidad en su seno, al mismo tiempo se ejecuta, con un préstamo del BID, un proyecto de modernización de la jurisdicción de tierras.

Otro de los puntos de avances importantes que vale la pena destacar es el proceso de consulta ciudadana llevado al cabo entre octubre y diciembre del 2000 por la Suprema Corte de Justicia con el apoyo de dos importantes organizaciones de la sociedad civil, la Fundación Institucionalidad y Justicia –FINJUS- y Participación Ciudadana. En estas consultas participaron representantes de grupos comunitarios –rurales y urbanos-, asociaciones de diverso tipos, gremios profesionales, legisladores, gobernadores provinciales y diferentes representantes de la diversas confesiones religiosas. La misma constituyen un buen ejemplo de trabajo conjunto entre organizaciones de la sociedad civil y uno de los poderes más importantes del Estado.

Más de 1,500 personas participaron en estas consultas, evidenciándose que los mayores niveles de preocupación de este segmento de la sociedad civil organizada giraban en torno a “la institucionalización del Poder Judicial, la celeridad de los procesos, las condiciones económicas del sector, la capacitación de los jueces y del personal administrativo y la relación entre la ciudadanía y el Poder Judicial, y otras como las relativas al ministerio público y a las cárceles, que escapan a la jurisdicción del Poder Judicial como tal” [18].

El proceso culminó con la celebración de la “II Conferencia del Poder Judicial: Definiendo Estrategias para el Siglo XXI” celebrada el día 2 de febrero del 2001 a la cual asistieron todos los jueces del país con el objetivo de diseñar la planificación del Poder Judicial para los 5 años siguientes, es decir del 2001 al 2005. Las autoridades del Poder Judicial trabajan y defienden la independencia del poder que representan.

Pero, existe un largo trecho por recorrer. La independencia del poder judicial no sólo depende de la Suprema Corte de Justicia. Es necesario que la sociedad misma perciba y trabaje porque la decisiones de los jueces no estén mediada por ningún otro poder, ya sea político o económico, y los demás poderes del Estado deben respetar y defender esa independencia, deben estar convencidos y conscientes.

Sin embargo, en el último año han ocurrido algunos aspectos preocupantes que comprometen la independencia del poder judicial, y en el cual se han visto envuelto representantes del Congreso. En varias ocasiones se ha estado hablando de la necesidad de reformar la Constitución Dominicana, se ha abierto un debate público en cuanto al tema, entre los aspectos que se establecieron como punto a discutir, estuvo el de la inamovilidad de los jueces de la Suprema Corte de Justicia, un sector del Congreso y algunos juristas cuestionaron la inamovilidad de la actual Suprema Corte de Justicia. Si embargo, la mayoría de las organizaciones de la sociedad civil que laboran en el área de la judicatura, y otros sectores no organizados, entienden que “de mantenerse el sistema de inamovilidad que rige actualmente, ahora provisto de un buen reglamento de carrera judicial, los jueces tienen sus posiciones seguras mientras se desempeñen con honradez y eficiencia y hasta la edad de retiro obligatorio y nadie fuera de estos casos puede desplazarlos de sus posiciones, asegurando de esta manera su completa independencia”[19].

Hasta el momento ha resultado evidente que la independencia del Poder Judicial será defendida por una gran mayoría de representante de la sociedad civil organizada, por el mismo gobierno central y una proporción de los senadores y diputados del país. De todas maneras cabe advertir la necesidad de mantener dicha autonomía como una garantía de que el Estado de Derecho no sucumbirá en la República Dominicana y de que la aspiración de justicia para todos será una realidad en un futuro no muy lejano. (Estamos en el 2008: ¿nos equivocamos?)

La Garantía de los Derechos

Cabe destacar que la independencia del Poder Judicial no es una panacea, que en sí misma no es garantía de que la población dominicana tendrá igual acceso a la justicia, y que habrá equidad en las decisiones y órdenes de los jueces.

La ciudadanía dominicana ha considerado en el pasado que sus derechos de protección jurídica y el derecho universal, consignado en la constitución del país, de igualdad ante las leyes no se aplica totalmente. En la Demos, 97 se establece que “un conjunto mayoritario de la población entrevistada percibe que, en la sociedad dominicana, la ley no se aplica o carece de importancia frente a factores como el estatus social, el clientelismo, la riqueza y el líder fuerte”[20]. Sin embargo, entre 1994 y 1997 la percepción de la ciudadanía sobre la justicia mejora substancialmente, ya que mientras en el 1994 el 22.3% evaluaba la justicia como buena o muy buena, en el 1997 hacía lo mismo un 31.4%. Sería interesante investigar la percepción de la población sobre este aspecto en los momentos actuales, pero no se tiene información al respecto.

Se diría que la ciudadanía percibe que existe una voluntad de cambio importante en el ambiente judicial dominicano, lo cual todavía no ha logrado traducirse en una administración de justicia con equidad, eficiencia y calidad. Es cierto que todavía es muy temprano para evaluar lo resultados de las acciones que se toman desde el poder judicial, y de los diversos proyectos que desde su seno se llevan acabo.

Considerando el Sistema Judicial en su conjunto, se diría que no hay una garantía total para el ejercicio de una justicia basada en la eficiencia, eficacia y equidad. En el país no existen mecanismos de protección a los derechos de las víctimas, a menos que se constituyan en parte civil dentro de un proceso penal. Una de las principales causas de las limitaciones y dilaciones de la administración de justicia y, por tanto, de la falta de protección jurídica adecuada es la tajante separación existente entre la función de investigación, asignada a la Policía Nacional, y las demás funciones judiciales encomendadas al Ministerio Público. Además de que la policía no actúa como auxiliar del ministerio público, ni respeta la jerarquía que la ubica como dependiente de la Secretaría de Interior y Policía.

Se diría que la principal fuente de amenaza y de posible violación de los derechos se encuentra en la organización policial dominicana[21]. La situación ha sido catalogada de grave por diversas organizaciones y estudiosos del problema policial, tanto que se habla de refundar la Policía Nacional, convirtiéndola en una policía comunitaria, y estableciendo mecanismos efectivos que garanticen el "control de la eficacia de la organización policial para cumplir la misión que tiene encomendada y el control del comportamiento de los miembros de dicha organización para que la eficacia pretendida se logre sin menoscabo de los derechos de todos los componentes de esa sociedad y sin desviaciones de conducta respecto de las leyes o reglamentos" [22]

La inoperancia del Sistema Judicial y la desconfianza sobre su imparcialidad, no sólo constituye una amenaza de violación, y en ocasiones violación misma de los derechos de la ciudadanía, sino que además afectan severamente el crecimiento económico. La falta de confianza en que los conflictos que eventualmente se presenten en el desarrollo de un contrato serán resueltos de manera rápida, poco costosa e imparcial, frenan sensiblemente la inversión y los negocios. Muchos contratos exigen trámites, previsiones y recursos cuantiosos para cubrir riesgos de incumplimiento, lo cual encarece sensiblemente la actividad económica, y aumenta los costos de transacción.

La reforma del sistema judicial en su conjunto no sólo en lo que corresponde a los jueces, es por tanto, una pieza fundamental para el afianzamiento de los derechos humanos y el desarrollo económico. La Comisión para la Reforma y Modernización de la Justicia ha tenido logros significativos, y por supuesto, se tiene todavía un enorme retos para lograr un aparato judicial equitativo, eficiente, eficaz y oportuno. Entre los logros de esta Comisión vale destacar el establecimiento de comisiones de actualización de los Códigos Civil, Penal, Procesal Criminal y de Comercio; programas de capacitación a los funcionarios judiciales; apertura de nuevas áreas en materia de justicia, como la protección a la propiedad intelectual, y el establecimiento de un programa de defensoría pública. El Comisionado ha promovido, además, el respeto del Poder ejecutivo a la ejecución presupuestaria del Poder Judicial.

Hay avances, pero existe un largo trecho a recorrer. Uno de los retos importante en los actuales momentos es darle continuidad a los procesos de reformas que se ha iniciado en gobiernos anteriores y que han rendido frutos de importancia.


[1] Cfr.: Brea, Ramonina; Duarte, Isis; Tejada Holguín, Ramón, y Báez, Clara: “Estado de Situación de la Democracia Dominicana”. Santo Domingo: PUCMM, 1995;
[2] Galíndez, Jesús de: La Era de Trujillo : un estudio casuístico de dictadura hispanoamericana. Santiago de Chile: Editora Del Pacífico, 1956.
[3] El informe final de la Demos, 94, fue escrito por Duarte, Isis; Brea, Ramonina; Tejada Holguín, Ramón, y Báez, Clara, y publicado bajo el título de “Cultura Política y democracia en la República Dominicana, 1994”. Santo Domingo: PCUMM, PROFAMILIA y USAID, 1996. De su parte el informe de la Demos 97 fue escrito por Duarte, Isis; Brea, Ramonina; y Tejada Holguín, Ramón, bajo el título de “Cultura Política y democracia en la República Dominicana, 1997”. Santo Domingo: PCUMM, PROFAMILIA y USAID, 1998. Ambas se aplicaron a personas mayores de 18 años (edad adulta según la constitución del país), de ambos sexos y de todo el territorio nacional.
[4] Duarte, Isis; Brea, Ramonina; y Tejada Holguín, Ramón; 1998. Pág. 27. Ob. Cit.
[5] Tener un enllave, significa ser amigo o familiar de alguien que ocupa un alto puesto en una empresa, un partido o el mismo estado; algunos estudiosos de los fenómenos políticos llaman a esto el enllavismo.
[6] “Entre las razones por las cuales el “enllavismo”, el patrimonialismo y el presidencialismo están profundamente metidos en la mente y las acciones de los dominicanos, es decir forma parte de nuestra cultura, es porque la mayoría cree que no puede controlar sus propias vidas, no confían en sus propias capacidades, piensan que las cosas se resuelven por la voluntad divina, el destino u otras fuerzas externas a ellos.” (Tejada Holguín, Ramón: “El Régimen Democrático y la democracia dominicana”. Santo, Domingo: PUCMM/CUEPS, segunda edición, 1999. Pág. 22).
[7] Según “Estado de la democracia Dominicana” de Brea, Duarte, Tejada Holguín y Báez, 1995 (Ob. Cit.), la gran mayoría de los estudiosos de la sociedad dominicana colocan esa fecha como el punto de inicio del actual proceso de democratización y consolidación de la democracia dominicana.
[8] “Hay signos de avances hacia mecanismos de elección de las candidaturas (de los tres partidos mayoritarios: PRD, PLD y PRSC) que viabilizan una mayor participación de las militancias, y se observa el interés en determinados sectores de los partidos de que los procesos eleccionarios se realicen con reglas del juego claramente definidas, lo que redunda a favor de la transparencia y diafanidad de los procesos” (“Observación de la Selección de los Candidatos”, Serie Observamos, no. 1. Movimiento Cívico Participación Ciudadana, 1999. Pág. 22)
[9] Duarte, Brea y Tejada Holguín, Demos-97. Ob. Cit. Pp 81-104.
[10] Duarte, Brea y Tejada Holguín, Demos-97. Ob. Cit. Pág. 127.
[11] El Diálogo Nacional fue un espacio amplio de discusión sobre las prioridades nacionales, que no contó con la participación oficial del partido de oposición mayoritario, pero una proporción importante de sectores, organizaciones y autoridades municipales de ese partido asistió a las diversas sesiones de trabajo.
[12] Para el PNUD la gobernabilidad se refiere al “ejercicio de la autoridad económica, política y administrativa para administrar los asuntos de un país en todos los niveles. Comprende los mecanismos, procesos e instituciones a través de los cuales los ciudadanos y los grupos articulan sus intereses, ejercitan sus derechos jurídicos, cumplen sus obligaciones y median sus intereses”. PROGRAMA DE NACIONES UNIDAS PARA EL DESARROLLO. ‘‘Governance for Sustainable Human Development’’. Nueva York: PNUD, MDGD-BPP, UNDP Policy Document, 1997; pág. 2.
[13] PROGRAMA DE NACIONES UNIDAS PARA EL DESARROLLO. ‘‘Reconceptualizing Governance’’. New York: PNUD, MDGD-BPP, Discussion Paper no. 2, 1997
[15] Álvarez Valdez, Francisco: “Incidencia de la sociedad civil en la reforma judicial la experiencia dominicana”. Conferencia dictada en el marco del encuentro: “Reforma Judicial: Una tarea inconclusa. Perspectiva de la sociedad civil.” Ciudad de panamá, 24 y 25 de octubre de 2000 (http://www.pciudadana.com).
[16] Subero Isa, Jorge, Juez Presidente de la Suprema Corte de Justicia, conferencia en ocasión de la apertura de la “II Conferencia del Poder Judicial: Definiendo Estrategias para el Siglo XXI”, 2 de febrero del 2001, (http://www.suprema.gov.do/novedades/discursos/discursos.htm)
[17] Subero Isa, Jorge: “Discurso en el Día del Poder Judicial”, 7 de enero de 1999. (http://www.suprema.gov.do/novedades/discursos/discursos.htm)
[18] Subero Isa, 2001. Ob. Cit..
[19] Documento de la Coalición por una Justicia Independiente, dado a conocer el 7 de febrero por Fundación Institucionalidad y Justicia (FINJUS); Participación Ciudadana; Asociación Nacional de Jóvenes Empresarios (ANJE); Asociación Nacional de Abogados Empresariales (ADAE); Centro de Estudios Padre Juan Montalvo; Asociación Americana de Juristas (AAJ) y Centro de Investigación y Asesoría Legal (CEDAIL).
[20] Duarte, Brea y Tejada Holguín; 1998. Pág. 75. La conclusión de los autores de la encuesta se basa en que el 80.4% de los entrevistados sostiene que no hay igualdad de ricos y pobres ante la ley, el 91.4% declaró que siempre o casi siempre la ley sólo se aplica al que está abajo, el 88.7% cree que un enllave en un alto cargo siempre o casi siempre vale más que la ley, y el 50.4% cree que un líder fuerte haría más que todas las leyes juntas.
[21] “El perfil del delincuente que maneja la policía y las características de los jóvenes residentes en los barrios pobres es parecido. Esta definición provoca una cierta segregación espacial. Los jóvenes de los barrios pobres tienen dificultades para transitar por los lugares frecuentados por los sectores medios y altos, ya que se convierten en sospechosos.” (Tejada Holguín, Ramón; El Siglo 11-06-2000, sección Enfoque, pág. 5)
[22] Perroud, Murrielle, ex coordinadora del Programa Policía y Ciudadanía de la Fundación Institucionalidad y Justicia, (El siglo, 01-10-1999).