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Lloviendo sobre mojado: las primarías abiertas son la forma más democrática de elegir candidaturas y es constitucional su aplicación


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Ahora que los  partidos tienen un plazo perentorio para decir cómo van a elegir sus candidaturas, es bueno hablar de las bondades de las primarias abiertas, algo así como “lloviendo sobre mojado”.

Las primarias los procesos partidarios en los que las bases y simpatizantes de los partidos votan por las candidaturas a cargos electivos.

Las primarias no son procesos internos para elegir a los presidentes de los partidos ni cualquier otro cargo de dirigentes partidarios.

En las primarias abiertas votan las personas inscritas en el padrón electoral que deciden voluntariamente  votar en las elecciones para elegir las candidaturas a cargos electivos dentro de un partido y solo dentro de ese partido. En las cerradas solo pueden votar los militantes de los partidos, según su padrón elaborado por el propio partido.

Las primarias abiertas son más democráticas y fortalecen más a los partidos que las cerradas y en especial cuando se hacen de manera simultáneas. 

Simultáneas significa que todos los partidos realizan sus primarias el mismo día, organizadas por y con el padrón de la Junta Central Electoral, o incluso unos la pueden realizar abiertas y otros cerradas.

Se ha dicho que el problema de las primarias abiertas es que uno puede votar en los partidos que desee y por eso esa modalidad permite que un partido interfiera en las cuestiones de otros partidos.

Eso es una falsedad. Uno puede votar en el partido que desee, pero en un solo partido. La Junta Central Electoral puede y debe usar todos sus mecanismos para evitar el voto doble, con lo cual se ha avanzado mucho en el país, son "castilladas".

Veamos algunas ventajas de primarias abierta y simultáneas:

A) Si todos los partidos la hacen al mismo tiempo, usted se evita el transfuguismo. Ya que todas las candidaturas se eligen simultáneamente en todos los partidos, usted no tiene chance de participar en unas primarias, perder y luego negociar con otro partido su candidatura, como hacen muchos castillos.

B) Ni los dirigentes ni los militantes de un partido podrán influir en las primarias de los demás partidos. Como son simultáneas y cada persona puede votar solo en un partido, nadie destinaría un contingente de sus militantes para que voten en otro partido, ya que esos serían votos que perdería el dirigente del partido. Obvio, ¿no?

C) Se reduce el clientelismo y el impacto del dinero. Porque es más fácil comprar y ofrecer villas y castillos a un pequeño conglomerado, o sea, solo a los militantes del partido, que ofrecérselas a todo el conjunto de la ciudadanía que puede elegir votar al partido de su simpatía por el dirigente de su agrado.
 
D. Pueden servir para tener un mejor padrón interno. Como cada votante solo puede votar en la boleta de un partido, y pide esa boleta del partido de su preferencia para votar, los miembros de cada partido participante del proceso toman sus datos como votantes de ese partido.

Y, si así lo desean, la persona y el partido, pueden establecer relaciones posteriores que le permitan al votante ganar la categoría de militante, y poder entonces votar en las elecciones internas e incluso poder ser candidato en unas próximas elecciones.

Es falso que las primarias abiertas y simultáneas debilitan a los partidos. Porque el partido decide quiénes pueden ser los candidatos y candidatas a cargos electivos. Además, En la ley de partidos se establece que para uno ser candidato a un cargo electivo debe tener un mínimo de años de militancia partidaria. Lo importante es que el candidato tenga la visión del partido, tenga el sentido de sociedad que el partido desea construir, y la gente y los simpatizantes voten por el por esa razón. Por tanto, esto estimularía a las personas a participar y a ser miembros de los partidos, para lograr cargos electivos y luego los partidos no se debilitan.
 
Como en las primarias abiertas y simultáneas todo el que simpatice por un partido puede votar por el candidato o candidata preferido o preferida, se puede decir que las primarias abiertas y simultáneas permiten que los partidos amplíen sus bases de apoyo y que los candidatos sean aquellos con mayores niveles de popularidad real.  Esto da más legitimidad a los candidatos.

Hay otro "temita" que han dicho sobre esto, la constitucionalidad o no de las primarias.


El artículo 216 de la Constitución de 2010 dice que la organización de los partidos es libre, y agrega: “Su conformación y funcionamiento deben sustentarse en el respeto de la democracia interna y a la transparencia, de conformidad con la ley.” Las primarias simultáneas, con el padrón de la JCE, dan mayor transparencia, respetan la democracia interna, y ya está en la ley.

La Constitución dice “de conformidad con la ley”, es decir, que reconoce que la ley puede reglamentar y regular a los partidos políticos.

Pero, se habla de que hay una sentencia de la Suprema Corte de Justicia contra las primarias abiertas que el Tribunal Constitucional, el Congreso y todas las instituciones deben respetar.

La famosa sentencia a la que se refieren fue en base a la Constitución que existía en 2005.

En esa Constitución, los partidos políticos ni se mencionaban, y en la Constitución actual sí se mencionan y muchas veces. La actual les da más importancia a los partidos y la anterior ni los mencionaban.

Hay quienes dicen que los partidos son entidades privadas, asociaciones que solo deben responder a sus miembros y por lo tanto el Congreso no puede meterse en el tipo de primarias, porque eso debe ser un asunto interno. 


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En primer lugar, algunos de los que dicen eso, aceptan que en la ley de partidos se les ponga una cuota de candidaturas para las mujeres. Aceptan que los partidos rindan cuenta por el dinero público que reciben. Eso quiere decir, que efectivamente, se pueden reglamentar a los partidos.

Hay quienes promueven que a los partidos se les coloquen límites a la hora de gastar dinero en los procesos electorales, como efectivamente se les colocó.

El hecho de que haya acuerdo en la necesidad de una ley que regule los partidos significa que todos aceptamos que el Congreso tiene potestad de legislar también sobre el tipo de primarias que deben realizar los partidos.

Pero si esto fuera poco, el Tribunal Constitucional (TC), en la sentencia 0192/15, dice que “los partidos políticos son entes públicos” y en la sentencia 0531/15 agrega que “de naturaleza no estatal con base asociativa”. Como entes públicos pueden ser sujetos de regulación.

Desde cualquier punto de vista, el Congreso puede reglamentar la vida interna de los partidos y las primarias abiertas ayudan  a que sean más democráticos y transparentes nuestros partidos.

Ramón Tejada Holguín
Podcast por la Súper7fm
8 octubre 2018



Los requisitos para formar nuevos partidos contenidos en la Ley de Partido son justos, y la Ley de Partido es constitucional.

La pasada semana leí dos baladíes argumentos contra la Ley de Partido, ambos, creo, que son falaces e injustos. El primero es que la Ley de Partido “se la pone difícil a las nuevas agrupaciones”; como quien dice que debería ser más fácil formar un partido, o que se debería hacer como con las empresas, una ventanilla única para la formación rápida de partidos políticos.


En República Dominicana hay demasiados partidos. Hasta ahora existían reglas flexibles para la formación de nuevas agrupaciones políticas, había quienes pensábamos que eso era correcto, porque puede permitir que el sistema político no se estanque, que no se perpetúen en el poder partidos anquilosados y arterioscleróticos; y surjan nuevas opciones. Pero, la verdad no ha sido así, y hay un montón de partidos con más de 20 años yendo a procesos electorales aliados a otros partidos, o pierden su reconocimiento y vuelven a conseguirlo y vuelven a perderlo y se convierte en un circulo vicioso en donde los beneficiados son los jefes de esos partidos.

En teoría los nuevos pueden jugar el papel de ser portadores de ideas renovadoras, de defender intereses de sectores vulnerables y minoritarios, y ser la cantera en que se forjan nuevos liderazgos, lo que hace que los partidos del sistema deban competir con estos y por lo tanto renovarse también. Suena bonito, ¿no?

Desde esa óptica podemos decir que no se recomienda poner trabas a la formación de nuevas organizaciones políticas.

Empero, las reglas en materia electoral tienen sus pros y sus contras, lo objetivo es que la flexibilidad no ha permitido la construcción de nuevos liderazgos. Sino, todo lo contrario. Sí, ha sido todo lo contrario, lo nuevo se convierte en lo viejo más rápido que inmediatamente.

Hay evidencias de que la mayoría de las organizaciones políticas minoritarias y las que se forman terminan siendo carne del clientelismo, aderezo para una ensalada de oportunismo y venta de lealtades. No es ocioso señalar que, además, quienes han tenido el control de la JCE en el pasado; también se han lucrado con la formación de partidos y las reglas establecidas no eran respetadas del todo.

Muchos de los llamados partidos emergentes se comportan como apéndices de los partidos con mayores posibilidades electorales, como lunas que giran alrededor de los partidos más grandes y de mayor tradición.
 
Algunas de esas organizaciones son en realidad MIPYMES (o sea Micro, Pequeñas o Medianas Empresas) que aportan beneficio para sus dirigentes y otras nunca han transitado un espacio en solitario, algunos son partidos familiares, Castillos de señores conocidos.

¿Es correcto que a los partidos nuevos se les pida que expliquen  sus principios, propósitos y lineamientos, y que elaboren sus estatutos? Claro que sí.

¿Que se les pida que digan quiénes son sus directivos y el nombre y lema del partido y otros requisitos similares? Claro que sí

¿Es correcto que se les pida declaración jurada de que consiguieron real y voluntariamente un número de firmas equivalente al dos por ciento de los votos válidos emitidos en las últimas elecciones? Claro que sí, deben tener militantes para ser partidos reconocidos y no deben engañar diciendo que la firma no es un compromiso de apoyo. Quién firma se asume como simpatizante del partido.

¿Es correcto que se les pida pruebas de que el partido político tiene organismos de dirección provisionales operando y funcionando en, por lo menos, cada uno de los municipios? Claro, que sí, sino tienen gente en cada municipio cómo presentará candidaturas.

¿No es correcto que se les pida el presupuesto de ingresos y gastos del partido con indicación detallada de los aportes recibidos y sus fuentes, así como de los egresos realizados hasta la fecha de solicitud; nombres y cargos de las personas autorizadas a recabar y recibir fondos a nombre de la organización política y de las que aprueban los desembolsos y detalles del manejo de fondos? Claro que sí, es un ejercicio de transparencia y que reducirá el financiamiento ilícito y proveniente de lavado.
 
¿Es correcto prohibirles “concurrir aliados en el primer proceso electoral ante el cual se presentan? Es muy correcto. O vamos a seguir permitiendo que se creen partidos rémoras, sin identidad, que solo saben ir aliados de los más grandes, para vivir de ellos.

¿Es correcto que se les pida que obtengan por lo menos un uno por ciento de los votos válidos emitidos en las últimas elecciones nacionales ordinarias? Sí, estamos cansados de eternos candidatos que una y otra vez buscan el reconocimiento electoral, reciben dinero de del gobierno y por más de 20 años la gente evidencia que no les votaría.

¿Es correcto que se les niegue el reconocimiento a partidos que hay sido reconocidos dos veces, que pierden el reconocimiento y vuelven a intentarlo? Claro que sí, por las mismas razones anteriores.

Como podemos ver lo que pide la Ley de Partido para la formación de nuevas agrupaciones polititicas, son requisitos justos, correctos y en el mediano plazo ayudarán a mejorar el entorno político.

La según barbaridad que escuche esta semana, la dijo el activo presidente de la Junta Central Electoral, que interviene demasiado en las cuestiones partidarias, casi siempre apoyando la visión de un tendencia muy especifica. Ha dicho que colocar en la Ley de Partido el requisito de que para ser precandidato hay que tener un tiempo militando en un partido es inconstitucional.

El señor Presidente de la JCE obvia un aspecto muy importante. No hay problemas en que una persona que no sea militante del partido vote dentro de su proceso electoral; pero en el caso de las candidaturas, llevar personas extra partidos debilita la cohesión interna y desestimula la militancia. Además, abre la puerta para que el dinero pueda más que la militancia y el compartir los principios partidarios en la conformación de las precandidaturas. En otras palabras, la selección de quiénes deben ser los precandidatos en una primarias abiertas debe recaer sobre la militancia, y todo el que desee ser precandidatos debe tener un tiempo de militancia dentro del partido que permita decir que al menos conoce el proyecto de sociedad a que aspira el partido.

Los partidos políticos para fortalecerse, deben tener dirigentes y candidaturas que compartan la misma visión del tipo de sociedad que promueven, para lograr mayor cohesión interna y respeto a la militancia, no puede permitir que cualquier persona que no sea militante y que no comparta los principios del partido sean precandidatos.

La Ley de Partido actual no es perfecta, más se acerca a lo que el sistema político dominicano necesita hoy día.


Ramón Tejada Holguín
24 septiembre 2018
Podcast por la @super7fm
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