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Mis artículos y la Dirección de Información, Análisis y Programación Estratégica (DIAPE)


La Dirección  de Información, Análisis y Programación Estratégica (DIAPE), es una Dirección General, bajo la dependencia del Ministerio de la Presidencia, creada mediante el decreto 34-98.

Tiene como misión “asesorar al Poder Ejecutivo para contribuir a la toma de decisiones coherentes, con el fin de garantizar la gobernabilidad democrática, mediante la entrega oportuna de informaciones, análisis y recomendaciones de estrategias que apoyen una gestión política de excelencia”.

El presidente Danilo Medina ha tenido a bien confiarme la dirección de la DIAPE. Sustituyo a Carlos Dore, quien además de ser un gran amigo, me consta que desempeñó con gran acierto su puesto. Creo que desde dicha institución puedo continuar aportando a la democracia dominicana mi granito de arena, como hasta ahora lo he hecho.

Reflexionando sobre las funciones de la Diape y los objetivos que me había propuesto con mis colaboraciones en El Caribe, me he convencido de que lo mejor es hacer un receso en cuanto a la elaboración de artículos semanales.

¿Porqué?

En mis artículos he tratado de hacer análisis y recomendaciones que contribuyan a lograr una sociedad más democrática. Nunca he sido imparcial. He sido, soy y seré partidario de una sociedad más democrática, menos desigual y con los más altos niveles de participación de la colectividad.

Y desde ese punto de vista siempre he escrito, y establecido mis propuestas de estrategias a las organizaciones civiles en las que he militado y milito.

En mis artículos he sido y seré defensor a ultranza de la acción colectiva. O sea, de la autoorganización de las personas, de la constitución de redes de organizaciones de la sociedad civil que hagan transparentes sus intereses y los defiendan.

He escrito y escribiré en tanto que creyente en una forma de hacer política más cercana a la gente y sus necesidades, en la cual el liderazgo se constituya dando respuesta eficiente y eficaz a través de las políticas públicas a las demandas de la mayoría.

Hasta el momento los análisis que he realizado a través de mis artículos no comprometían a nadie, salvo al que los escribía. Lo que me permitía moverme con gran libertad por una diversidad de temas y críticas.

Es indudable que fiel a mí mismo, sigo siendo parcial de una sociedad más democrática, menos desigual y con los más altos niveles de participación de la colectividad y desde ese punto de vista seguirán siendo los análisis y recomendaciones que realice, junto el equipo que en la actualidad tiene la Diape.

Pero, me será imposible mantener esta presencia semanal, como hasta el momento lo he hecho, por lo que haré un receso en los artículos semanales, mientras ocupe las funciones de director de la Diape.

Agradezco a la dirección de este multimedio el espacio que me ha concedido hasta el momento, y espero tener las puertas abiertas para, cuando las condiciones lo permitan, continuar escribiendo este artículo semanal.

Agradezco a las personas que leen, critican o apoyan mis artículos vía las redes sociales y otros medios. Gracias y hasta luego.

Ramón Tejada Holguín
El Caribe
Perspectiva Ciudadana
28 agosto 2012

Autobiografía política

Dedicado a "amigos y amigas" intelectuales.
Ellos y ellas y yo sabemos el porqué.

En algún momento de mi historia personal el gusanillo de la política me contagió sus sempiternos fluidos. Era yo un joven espíritu. Diría que apenas me asomaba a la pubertad. Una a una fueron mis células creciendo y haciéndose adultas purificadas por el fluido de la participación pública.

Quizás por haber nacido en San Francisco de Macorís, el mismo año de la muerte de "ese condenado Trujillo", o por haber despertado al mundo casi adulto en la Ciudad Nueva de los setenta, la izquierda fue la primera casa en la que me sentí cómodo y calentito. En su seno me formé.

Aquel adolescente que era yo entendía a la izquierda como autoridad política y moral capaz de crear la vida buena para todas y todos. Pero, no solo el barrio de crianza y el lugar de nacimiento me influyeron.
Tal vez me marcó haber nacido con comadrona, en una casa ubicada en una calle pequeñita, llena de olores, cerca del mercado y para más símbolo llamada Pedro Francisco Bonó.

O el haber sido criado por una mujer de recio carácter, a sí misma educada, hija de un negro y una descendiente de árabes, cuya familia jamás aceptó a mi abuelo negro, que para más símbolo tenía como segundo apellido Bonó.

Quizás por ver los sacrificios que mi madre hizo para lograr una educación universitaria a su prole. O porque me leía la Biblia de una forma heterodoxa.

Tal vez porque de la boca de mi abuelo negro escuché por vez primera esa cosa llamada poesía. Y las pocas veces que vi a mi abuelo me hablaba de justicia, moral y quedé prendido de él.

Quizás por haberme topado un Marx de primera mano y sin interpretadores: leído en la misma fuente.

Es posible que fuera porque desperté al mundo en la época de una caricatura caribeña del Gran Hermano, y nací pocos meses después de la muerte de Trujillo bajo una pedrea.

No sé.

No lo sabré a ciencias ciertas. Pero, por alguna razón ha sido mi norte en la política trabajar por el tipo de política que puede dar beneficios a los grupos más vulnerados y excluidos, a quienes deben sobrevivir a sangre y fuego en un mundo hecho para las personas privilegiadas.

Quizás porque así como mi madre siento que me he construido a mí mismo.

La verdad, no lo sé, y sé que no lo sabré.

Pero, lo cierto es que no ha sido mi norte lograr triunfos personales en la política. Y, que coste, creo que los he tenido.

He asumido con pasión mis actividades y creencias, jamás con medias tintas, y nunca sin creer en lo que hago. No quiero decir que no me haya equivocado, quiero decir que no he sido mercenario, ni defendido causas con las cuales no me sienta identificado. Eso sí, nunca he dado un cheque en blanco a nadie, ni a ninguna organización, ni a mí mismo.

Cuando era militante de la izquierda, no me importaba que hablaran de mis veleidades pequeñoburguesas porque me encantaba Pink Floyd, disfrutaba de la flauta de Ian Anderson y era fanático del cine de Kubrick.

En las organizaciones civiles defendí la participación política con ardor, enfrenté a quienes creen que de un lado están ellos y ellas de los malos partidos políticos y del otro nosotras las buenas personas de la sociedad civil. Esa visión ha ha hecho mucho daño a la sinergia Estado y Sociedad Civil. Más de una vez dije: lo bueno y lo malo está en todas partes. Aunque haya un lugar, que por su naturaleza, condense más lo negativo.

Más de un problema me busqué por ser quien soy y no cambiaré.

Más de uno y más de una me veían y ven con ojerizas.

He tratado de ser amigo de mis amigos y de mis amigas. Pero, sin renunciar a decir lo que pienso, y a defender lo que creo con fruición. Eso sí, de frente. Sin medias tintas y jamás con arteras puñaladas de lengua por la espalda.

He caminado trechos solo, a veces triste y queriendo renunciar, pero he encontrado siempre motivos para continuar y he continuado.

Vivo bien, he ascendido socialmente sin vender mis creencias. Sin cambiar mi visión del mundo en lo esencial. Pero, he cambiado en algunas cosas y es normal que así sea.

Hace varios años opté por una opción política, no porque crea que es demiurgo que crea la democracia y nos trae el reino milenario. Ni porque crea que el líder será un delivery que nos traerá a nuestra casa la democracia participativa que tanto se anhela. Ni porque quiera cerrarle el paso a una candidatura que ya ha demostrado de lo que es capaz. Y no me arrepiento de mi opción, por el contrario, en este nuevo proceso la reafirmo y defiendo.

Es imposible que una opción política dominicana no tenga las características de la sociedad dominicana en su conjunto. Es imposible que sea impoluta, o que sea "un diamante que pasa por la avalancha humana sin contaminarse".

Lo nuevo y lo viejo, lo he dicho antes, coexisten en tensión continua. De la mayoría depende quién ganará la partida. De una mayoría en donde si bien el clientelismo campea por sus fueros, también hay muchos que lo combaten. Una mayoría que en democracia tiene todo el derecho a expresar su voto libérrimamente. Una mayoría que entre quienes hay que observa la corrupción con impotencia o aprovechándose de ella, o participando de ella. Pero, también hay quienes la combaten y eso es bueno y loable; y con esos y esas me apunto.

La gran cantidad de males de la sociedad dominicana no es creación nueva, no la trae un político determinado o un partido o una teoría de origen jurídico traída por los pelos del desconcierto.

La gran cantidad de males viene de lejos. No podemos exigir varitas mágicas, ni esperar por Harry Potter o creer que el encuentro con Godot será mañana seguro y él nos traerá las buenas nuevas del reino milenario. Pero, si podemos esperar que nos den señales de que hay voluntad para construir algo nuevo, distinto, mejor para toda la ciudadanía.

Señales. Voluntad. El pistoletazo que da inicio al maratón. Y eso se ha hecho.

Y eso es lo que hoy me motiva: un proyecto que es el pistoletazo. No soy ingenuo, ni me creo que las cosas son tan fáciles. No soy maniqueo, lo bueno no está de un solo lado, como lo malo no está del otro.

El proyecto de Medina es mejor que las demás opciones, acentuando lo que creo que es mejor de ese proyecto, sin responsabilizar al otro de ser la esencia del mal que nos traerá las siete plagas de Egipto.

Lamento sobre manera el comentario maledicente, la murmuración a la espalda, el echar mierda, de gente que juzga según sus propios parámetros y según su propia estatura, su propia y única pequeñez, su amado fanatismo.

Admiro y respeto a todo el que en este proceso se ha decantado por una opción, y la asume con responsabilidad. Pero, no creo en quienes dicen ser neutrales y enfilan los cañones hacía un solo lado.

Respeto la disidencia, e incluso el insulto elegante cuando se me dice de frente. Porque así lo digo yo.

Soy el mismo que una vez fue Coordinador General de Participación Ciudadana, el que fue representante de las organizaciones civiles en la Comisión Nacional de Ética y Combate a la Corrupción. Ambas actividades realizadas sin recibir un solo centavo por ellas. 

Soy el que tiene una historia que nadie puede borrar en las organizaciones de la sociedad civil, el que ha perdido contratos por asumir una opción en la que cree, el que sabe que nadie es impoluto, el que escribe esto, el que vive en el país de Alicia, y escribe porque le da su santa y real gana de escribir pensando en tantos tipos absurdos y tipas absurdas que andan por ahí solazándose en el lodo de la maledicencia.

Ramón Tejada Holguín
22 marzo 2012.
Revisado el 12 de Mayo de 2016.