La inconclusa y aleccionadora historia del acuerdo JCE-SOMO: ¿Hay o no sectores de la JCE que desean ser condenados a pagar millones de dólares?

Al conocerse el Laudo que condena a la Junta Central Electoral (JCE) a pagar 9 millones 42 mil 550 dólares al Consorcio Soluciones Modernas (SOMO) y más de 10 mil dólares diarios por cada día que deje de pagar, el presidente de la Cámara Administrativa, Roberto Rosario, según el diario Hoy del 12 de febrero del 2009 (ver nota 1) sostuvo que como parte de la gestión que aprobó el contrato entre la JCE y el consorcio SOMO en el 2006, siempre defendió la transparencia del acuerdo y del trabajo realizado por la entidad en el proyecto de Automatización de los registros Civil y Electoral. ¿Si el acuerdo fue transparente, cuál fue la razón de llevar el caso hasta el grado de tener que ser condenados?

Hay muchas más preguntas y hay gran cantidad de datos importantes para responderlas. Entre las preguntas tenemos una que es la del millón de dólares: ¿Quería la Junta Central Electoral (JCE) ser condenada en el caso SOMO?, o mejor dicho ¿hay personas dentro de la JCE que desean que a la JCE la condenen a pagar millones de dólares a SOMO?

Entre los datos, tenemos uno: según el Laudo Condenatorio la JCE no se defendió, recordemos que la Cámara Administrativa de la JCE es la encargada de la defensa. El Tribunal Arbitral designado por el Consejo de Conciliación y Arbitraje de la Cámara de Comercio y Producción de Santo Domingo sostiene en la página 16 del Laudo Condenatorio: "...la JUNTA CENTRAL ELECTORAL (JCE) no presentó en su escrito de defensa, ningún alegato a su favor, ni desarrolló su tesis de defensa, rebatiendo o contradiciendo lo alegado por la parte demandante en su escrito de demanda, no hizo reparo alguno, ni se refirió a los méritos de la demanda, tal como lo contempla el artículo 8.1 del reglamento de arbitraje que se aplica a este proceso, tampoco lo hizo al final, cuando este Tribunal Arbitral le otorgó un plazo para que presentara un escrito justificatorio o ampliatorio de las conclusiones que de manera verbal presentó en la última audiencia celebrada".

Es posible que no se defendiera porque, como dijo el presidente de la Cámara Administrativa, “tres auditorías practicadas han demostrado que eran infundados” los alegatos contra el contrato JCE-SOMO (Ver diario Hoy 12 de Febrero, ver enlace en nota 1). Sin embargo, el 17 de diciembre del 2008 se revelaron evidencias de que efectivamente la JCE tenía posibilidades de evitar ser condenada, y de dejar sin efecto el contrato JCE-SOMO, pero las evidencias nunca fueron llevadas al tribunal.

El 17 de diciembre del 2008, casi dos meses antes de ser condenada la JCE, se publicó una información en el diario Hoy sobre el tercer informe de la auditoría que realiza al contrato JCE-SOMO, el Consorcio RSM-BPAM, Pellerano & Herrera, Soriano Martínez y Asociados en el cual se cuestiona la validez legal de la adjudicación de la licitación a SOMO, señalando que no presentó cartas que acreditaran su experiencia en proyectos similares al que realizaría para el organismo electoral. O sea, se contrató a una empresa para que ejecute un proyecto de 62.5 millones de dólares, sin tomar en cuenta que dicha empresa no tenía experiencia en la materia. Ahí, como que hay cocorícamo. Pero hay más, en el diario se sostiene:

Reveló que el contrato contiene una serie de “imprevisiones, deficiencias legales y errores”, entre los que cita, violación de la ley de aprovisionamiento, al hacerse la licitación sin previa asignación de fondos por parte de la Oficina Nacional de Presupuesto, ausencia de evidencia de cumplimiento de la fianza de anticipo hasta la amortización de la suma avanzada a la empresa; deficiencia en el esquema de pago de los equipos y/o servicios, los cuales dice el informe, “eran pagados sin previamente ser recibidos por la JCE”. (Ver información en nota 2)

O sea, ya se habían entregado tres informes, y ninguno se remitió al tribunal, y en este tercer informe se sostiene que hay deficiencias legales y errores. La pregunta se cae de la mata, ¿cómo puede ser que ninguno de esos informes fuera llevado al tribunal? ¿Acaso, como sostienen algunas personas, había interés en sectores de la JCE en ser condenados? ¿Aceptar lo que dice la auditoría obliga a la JCE a investigar si hay responsables, en la actual JCE, de esas “deficiencias legales y errores”, lo que podría incriminar a personas que están dentro de la JCE actual? Hago preguntas, no acuso a nadie.

Es bueno señalar que el abogado de la JCE ante el tribunal fue el mismo consultor jurídico de la institución. Interesante. Es costumbre de la JCE contratar prestantes firmas de abogados para defenderse, tal cual hizo en el caso que la enfrentó con el PNVC, sin embargo en este caso, entendió que no necesitaba ninguna firma que le ayudara en su defensa.

Sé que al llegar a este punto el lector o lectora se preguntará, si sectores de la JCE electoral querían ser condenados, ¿por cuál razón se llevó el caso hasta un tribunal contencioso administrativo? Es parte de la historia, el caso se inicia con la firma misma del contrato, ya que hubo diversas denuncias, de empresas ligadas a la informática sobre irregularidades en el concurso, pero se agravó con las denuncias del Ex-Secretario de la JCE, Antonio Lockward, de que SOMO no estaba cumpliendo y de que se deseaba hacer un pago de 100 millones de pesos a dicha empresa. Este pago se realiza a finales del 2006, poco días antes del cambio de la JCE. Lockward fue cancelado por el actual presidente de la Cámara Administrativa aduciendo “conveniencia en el servicio”. (Ver la información en nota 3)

Con la entrada de la JCE actual a finales del 2006 se suspenden los pagos a SOMO y se busca hacer la investigación, y se contrata a la firma que hace la auditoría, pero sectores dentro de la JCE no aceptan la auditoría, ni la remiten al tribunal, resultando la JCE condenada.

¿Qué dice en concreto la auditoria? ¿Qué dice el contrato SOMO-JCE? Participación Ciudadana solicitó a la JCE que le diera toda la información pertinente. La Ley de Acceso a la Información, obliga a entregar todos los documentos disponibles del caso. Incluso el 18 de diciembre del 2008, en el diario Hoy el presidente de la JCE dijo que dirige una institución “seria y responsable”, por lo que los resultados de la auditoría al contrato con el Consorcio SOMO se darán a conocer tan pronto sea posible (ver información en la nota 4). Todo parecería indicar que Participación Ciudadana tendrá la oportunidad de analizar los hechos y dar a conocer una opinión en uno u otro sentido. Lamentablemente, el mismo presidente de la JCE dijo tres meses después, o sea el 3 de marzo del 2009 que no podía entregar los documentos a Participación Ciudadana porque el caso estaba todavía en curso (ver la información en la nota 5).

Por otro lado, hace más o menos un mes el presidente de la Cámara Administrativa de la JCE sostuvo que “Hasta ahora me he mantenido al margen de las diatribas que se han vertido sobre el contrato JCE-SOMO, pero llega el momento en que hay que hacer justicia y en su momento, yo, moralmente creo que debo referirme a ese tema y lo haré mediante un documento público que pagaré con mis propios recursos” (Hoy 12 de Febrero 2009, ver información en nota 1). Pero, hasta el momento, 11 de marzo 2009, no se ha realizado dicha publicación. Seguimos a la espera,

¿Hará Participación Ciudadana como hizo Huchi Lora y llevará el caso hasta que le entreguen todos los documentos? Ojalá lo haga, para que al menos en este caso todas las dudas se despejen, se castigue a quien deba castigarse y salga inmaculada la persona que no tiene mancha. Esperamos la conclusión de este aleccionador caso en los próximos días, ojalá no necesitemos pañuelos para secarnos las lágrimas, ojalá no sea necesario gritar a voz en cuello: "coño, hasta cuando seguirá la impunidad campenado por sus fueros", pero si hay que gritar, al menos que nuestro grito sacuda los simientos de la nación.

Ramón Tejada Holguín
Marzo 2008

Nota 1. Ver la noticia en el siguiente enlace:
http://www.hoy.com.do/el-pais/2009/2/12/266425/Rosario-lamenta-condena-a-JCE-sostiene-contrato-SOMO-es-legal


Nota 2. Ver la noticia en el siguiente enlace:
http://www.hoy.com.do/el-pais/2008/12/20/259935/Auditores-sugieren-a-JCE-nueva-licitacion-cedula

Nota 3. Ver la noticia en el siguiente enlace:
http://www.clavedigital.com/App_Pages/Portada/titulares.aspx?id_articulo=8734


Nota 4. Ver la noticia en el siguiente enlace:
http://www.hoy.com.do/el-pais/2008/12/18/259780/JCE-daria-a-conocer-auditoria-al-pais

Nota 5. Ver la noticia en el siguiente enlace:
http://listindiario.com.do/app/article.aspx?id=92982

Carlos Fuentes: Presencia que husmea y palpita en el imaginario latinoamericano



Ramón Tejada Holguín

El cumpleaños 80 de Carlos Fuentes y la celebración de los 50 años de la publicación de “La región más transparente”, ocasión para la cual Alfaguara y la Real Academia de la Lengua (RAE) han realizado una excelente edición de esta novela (1), es la coartada perfecta para revisar su obra y declarar nuestra fascinante perplejidad por el discurso de este latinoamericano nacido en México.

De la novela se ha escrito mucho. Se dice que es la primera novela urbana de México, es más que eso. Es una ácida crítica del legado de la Revolución Mexicana y la forma en que el PRI –Partido Revolucionario Institucional- llevó a México a la modernidad. Es una novela fundacional, que inicia el discurso que Fuentes irá construyendo a lo largo de su vida literaria e intelectual, que nos habla de la identidad mexicana, conociendo la crueldad de los ritos de la nación precolombina y la puerilidad de las ceremonias que gobiernan las relaciones sociales y políticas del México que es esa “región más transparente del aire”(1).

Quiénes somos: el manipulador de símbolos

Escribir en presente del indicativo y en tono erudito, pronunciando pedantescas afirmaciones que pretenden ser la última palabra sobre su obra, es imposible: Fuentes no se presta a interpretaciones lineales. Así como Carrol, en “Alicia en el país de las maravillas” habló de palabras-maletín, sobre Fuentes podemos hablar de ideas-maletín, verdaderas cajas de sorpresas que contienen en su interior aquello que las afirma y que las niega. Semillas de insólitas dudas sobre lo aparentemente indudable, múltiples interrogantes acerca del origen, presente y futuro de México.

Sus narraciones están marcadas por la maldición o la bienaventuranza de lo abierto, plural, ambiguo. No encontramos interrogaciones maniqueas que se respondan con un simple sí o un olímpico no. ¿Habrá en su obra algunas de esas preguntas llamadas ontológicamente sin respuesta? Si asumimos que Fuentes narra las historias de las colectividades en busca del “ser” latinoamericano, ¿es posible llegar a saber quiénes somos?

Desconcertante creador de atmósferas en las que personas de cuerpos mestizos bailan al compás de voces salidas del “mito” y de “la historia”, conjugando el mismo verbo en más de un tiempo, unificando ficción y realidad. Conocedor y manipulador de símbolos y claves causantes de la misma inquietud que provoca saber la crueldad de los ritos que ayer nos regían y la puerilidad de las ceremonias que hoy nos gobiernan.

¿Testimonio de un hombre que oscila entre diversas fuentes culturales o de quien conoce a la perfección las culturas de un conjunto de naciones de bastardo origen?

Su discurso se refiere a pautas culturales que norman la acción social de los mexicanos y de paso nos guiña un ojo al resto de la bastardía iberoamericana. ¿Nos intenta decir que para conocernos debemos escarbar en nuestras raíces, imaginar un futuro, identificamos con algo, con el mito o la historia, con una utopía o una anti-utopía? Crea un colorido teatro carnavalesco, en donde la memoria del pasado y el futuro nos juegan la más pesada de las bromas: identificamos con algo es insuficiente, no basta sabemos de origen bastardo. En última instancia identidad no es conformismo, “debe ser” deseo, voluntad, de transformar esos pueriles ritos que nos identifican y gobiernan.

Utiliza el presente, ¿sólo lo utiliza?, para contar nuestras raíces indígenas y ‘judeocristianas”. ¿Simbiosis cultural?

Autor de intenciones totalizantes, escribe sobre todo lo que conforma “la modernidad” en México. Desde la capital, esa “Región más transparente del aire”, con sus relaciones económicas, socioculturales y políticas, hasta la frontera y los tensos nexos con la cultura del “Gringo viejo” (2).

La modernidad Hic et nunc.

Escritor que manipula los mitos del viejo mundo y la cultura indígena, y los mitos indígenas y la cultura de la Europa conquistadora, para hablar de eso que llaman “modernidad”. ¿Qué significa “modernidad” para Iberoamérica? La modernidad, nace en franca oposición al pasado, a lo caduco, es fundación del presente. Sin embargo ha devenido en la definición de una “actualidad” que pretende perpetuarse, en la visión de un progreso y un desarrollo ligados al bienestar económico de los Artemio Cruz (3).

Si es cierto que la ideología de la época, de la modernidad, se ha convertido en espejuelos oscuros asesinos de preguntas y búsquedas, ¿es Fuentes un crítico de la modernidad? ¿Es su crítica sólo a la idea del tipo de progreso que nos gastamos o íntegra un rechazo a toda la visión del mundo que se reclama como modernidad?

Qué confusión: ¿critica a la modernidad como totalidad, y la modernidad, a su vez, fue una crítica del caduco pasado que pretendía perpetuarse? ¿Moraleja? Decidido: es un provocador de profesión que nos interpela sobre la cultura y el individuo en tanto que ‘conjunto de relaciones sociales”, síntesis de sus circunstancias socioculturales y materiales.

Fuentes, el interrogador, nos pasea por lo cotidiano y lo extraordinario significando cómo lo uno está contaminado de lo otro. Una nada asombrosa decisión se convierte en el hecho extraordinario que fijó el rumbo de un conjunto de vidas humanas: un profesor influye a un jovencito para que se decida a participar en la revolución mexicana, del lado de los revolucionarios, y nace el todopoderoso burgués Artemio Cruz(3), que por amor a una niña se convierte en héroe.

La duda productiva

Que nadie se engañe. Un provocador de profesión busca algo. ¿Pretende mostrarnos el lado ridículo de los hechos que constituyeron la construcción una nación, qué tontería es aferrarse a aquello que perpetúa la ridiculez, quiénes son los tontos y a qué dislate histórico nos conducimos? Hemos llegado a un punto en el que es necesario saber si se nos pide intervenir de algún modo en el mundo que nos rodea, que recrea Fuentes.

Parecería que se desea sembrar una “duda productiva” en la mente del que se acerca al mundo fuentesiano. Una duda que catalice un pensamiento, pensamiento que opere como orientador de la acción social de Iberoamérica. Claro que la duda está dirigida a un tipo de lector, el lector-cómplice, y no lector rosadito: ¿Interpretación del que escribe, o intención de Fuentes?

¿Pide nuestra complicidad con el objetivo de desnudar valores soterrados que nos trazan pautas de conductas, que, a su vez, crean una mecánica del pensamiento favorable a esa modernidad de Artemio Cruz? ¿Hay valores que “se ocultan, husmean y palpitan en la oscuridad”(4) cuya existencia nos negamos a reconocer, pero que deben ser puestos en relieve? ¿No querer admitir la existencia de esos valores significa hacernos los indiferentes y seguir participando, como hasta hoy, en la eternización de “la misma tontería repetida donde la injusticia y la broma se confunden y disipan”(5).

Atrapados, pero con salida.

Se nos pide absolutamente nada, poseemos albedrío para hacer lo que nos venga en ganas, sólo se nos ha dado la oportunidad de conocer un mundo “distinto de la vida, (que) identifica a la vida”(6) ese mundo es la obra del fabulador que comentarnos.

Al salir del encanto que sus textos provocan, nos damos cuenta que nos ha metido sus fantasmas, que nos ha encerrado en una noche oscura, que la luz la debemos construir nosotros; nos atrapó, definitivamente nos atrapó, en la prisión que lo aprisiona: su cárcel es estar “situado entre una historia que rechaza y una historia que desea”(7).

Se podrá continuar acusándolo de ser “muy con conservador aunque él se autodesigna como intelectual independiente de izquierda”(8), o de ser izquierdista delirante. No importa, cada lector sabrá procesar una lectura de América Latina tan rica y múltiple como la que propone Carlos Fuentes.

Notas

1. Fuentes, C: La región más transparente. Alfaguara, España, 2008.
2. Fuentes, C: Gringo Viejo, FCE, México, 1985
3. Fuentes, C: La muerte de Artemio Cruz. Alfaguara, España, 2008.
4. Fuentes, C: Zona Sagrada. En “Dos educaciones” Alfaguara, España, 1995
5. Fuentes, C: Cristóbal Nonato. FCE, México 1987
6. Fuentes, C: Terra Nostra. Joaquín Mortiz, México 1984
7. Fuentes, C: La nueva novela latinoamericana. Joaquín Mortiz, editores. México 1986. Pág. 29
8. Villas, Luis M: Lenguaje y sociedad de consumo en la Muerte de Artemio Cruz, Revista Plural, no 198, México, 1988.