SeNaSa: ¿Son todos los que están y están todos los que son?

Hace cinco meses que se anunció que el entramado de lodo y corrupción del SeNaSa llevado a la justicia en diciembre de 2025 era de tal magnitud que se haría por parte, que el sometimiento de Hazim y su camarilla era el inicio de un caso que, según el juez y los fiscales, no solo es complejo es cruel y horrible, que provocó muertes y desatención de la salud de dominicanos y dominicanas.

 

Así fue que se comenzó a hablar del SeNaSa 2.0, en palabras del fiscal Wilson Camacho.

 

La preocupación y demanda de que se explique a qué altura están las investigaciones son válidas si tomamos en cuenta el desarrollo del caso SeNaSa, hubo demasiados actores gubernamentales y políticos involucrados que se han ido de rositas.

 

Recordemos que el presidente Luis Abinader, hasta agosto de 2025 defendió SeNaSa con uñas y dientes, instituciones como la Dirección General de Ética e Integridad Gubernamental certificaron a SeNaSa con altos porcentajes en transparencia, hasta 4 meses antes de judicializarse, a pesar de que el caso presentado evidenció que el tramado de corrupción se inició en el mismo momento en que Hazim tomó posesión del cargo.

 

Para que SeNaSa pudiera evadir todos los controles debió contar con cómplices en una serie de instituciones encargadas de su supervisión y regulación durante los 5 años que duró el entramado. Por lo que siempre se ha esperado que el llamado SeNaSa 2.0 debería incluir del papel durante los cinco años del crimen del Consejo Nacional de la Seguridad Social (CNSS) que es su órgano rector, la Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales (SISALRIL), que es el órgano fiscalizador, pero otras instituciones que habría que observar bien son la Tesorería de la Seguridad Social (TSS) que administra los fondos de SeNaSa, y las que auditan los recursos públicos: la Contraloría General de la República y la Cámara de Cuentas.

 

Fueron cinco años en los que a una gran cantidad de dominicanos y dominicanas se le impidió el acceso a la salud, reportando procedimientos falsos y agotando los recursos individuales de cada afiliado, para esa parte del entramado necesitaron médicos y centros de salud que formaran parte del entramado de corrupción. La propia procuradora Jenny Berenice así lo reconoció en diciembre de 2025 cuando dijo “Y sí, hay personas bajo investigación que son médicos y distintos profesionales del área de la salud, porque evidentemente estos procedimientos no se hicieron solos y son procedimientos médicos”. 

 

A la fecha no hay datos sobre la marcha de la investigación, solo una información que puede resultar preocupante. El 3 de mayo Wilson Camacho dijo que los investigados por el caso 2.0han comenzado a gestionar acercamientos para llegar a acuerdos”. Con el antecedente de impunidad durante 5 años de los actuales implicados una declaración de ese tipo debe preocupar a quienes queremos justicia.

 

Otro aspecto que el 2.0 debe esclarecer es el verdadero monto de del caso. A pesar de que el ministerio publico habló de más 15 mil millones de pesos en sus inicios, hace poco fue sometido a la justicia Ángel Luis Guzmán Vázquez ex empleado de SeNaSa, apresado intentando salir del país con un pasaje solo de ida, en el conocimiento de las medidas de coerción para este implicado se habló de autorizaciones de servicios fraudulentas solicitadas entre el 28 de enero de 2021 al 20 de febrero de 2025 de unas 4,363 para cirugía menor ambulatoria y consulta especializada, con un monto acumulado de al menos 41 mil millones 125 mil 551 pesos. Solo en el caso de un imputado, se tiene que es responsables de un monto de tal magnitud, ya debemos imaginar a cuanto podría ascender el caso en su totalidad.

 

En este caso no se puede hablar del fallo en los controles, o de que fallaron los mecanismos de vigilancia y supervisión, hubo complicidades evidentes (o un nivel de negligencia extraordinario), hasta el 2020 funcionaron muy bien, incluso recordemos que SeNaSa había ganado incontables premios y en el 2020, en octubre, a 2 meses de entrar el nuevo administrador recibió el Gran Premio a la Calidad Iberoamericano, premio en que se evalúo el año anterior, es decir la administración del 2019 al 2020.

 

 Así que no se trata de cambiar la base institucional y legal para evitar que situaciones similares puedan ocurrir, lo que debe hacerse es sancionar a todos los culpables dentro y fuera de la administración pública, se trata de llevar los responsables a la justicia.

 

Bien hace, pues, el PLD en su última rueda de prensa al reclamar que se informe claramente el estado del SeNaSa 2.0

 

Ramón Tejada Holguín

19 de mayo de 2026

Nada justifica un asesinato y decir que fue asesinato es lo justo

La prensa se hace eco de testimonios sobre el hombre que asesinó a mansalva a su ex pareja y luego se suicidó. De alguna manera, al sostener que no era violento y que nunca dio indicios de serlo, se busca justificar el crimen injustificable.
Estaba deprimido, triste por la situación, no es excusa, ¿qué de los sentimientos de ella y sus razones?
Era bueno y no se entiende lo que pasó, no es excusa la mató vilmente, ¿ella era acaso la reina malvada de algún cuento?
La necesidad de solidaridad con el asesino oculta algo más terrible: una visión de las relaciones que solo toma en cuenta al hombre, y aparenta querer sostener que la mujer debe responder a las necesidades de amor del hombre en toda circunstancia, ¿no tiene ella necesidades y expectativas?

¿Sabían de los sentimientos de ella?
Hay mujeres indefensas para las cuales su hogar es el lugar más peligroso del mundo, insoportable prisión.
Hay más de una mujer a quienes la persona que dice ser su pareja, su compañero le ha destruido la dignidad y la autoestima, y dice quererla, y se llama a sí mismo padre del fruto de su vientre, pero nadie se entera porque fuera del ámbito doméstico es buen tercio.
Hay mujeres abusadas y golpeadas por maridos o novios o familiares masculinos que esconden su atroz secreto de miedo y lodo con un manto de justificaciones inaceptables.
Hay familias que ven incólumes como se consumen sus parientes femeninas sin mover un dedo, hay quienes rehúyen su verdadera responsabilidad diciendo “ella se lo ha buscado”.
Hay mujeres abusadas física y psicológicamente a las que se les inculca en el alma la idea de que son culpables de los abusos y vejaciones a que las someten.
Detrás de las cifras de abusos hay un gran drama humano, hay una mujer, que puede ser alguien que conoces, y que siente que vive en un callejón sin salida. Personas a quienes les han atrofiado la forma de amar y de percibir lo que les rodea. Pensemos en la mujer que debe besar a su verdugo y lo besa con cariño a veces sincero. Imaginemos a la mujer para la cual dar una caricia a su cónyuge puede desatar la ira que la llevará al hospital, pero negar la caricia puede provocar lo mismo. Y cuando la interroguen tendrá que decir que se golpeo en la cocina u otro lugar de la casa.
Y qué puedes decir de la mujer que debe prepararle la cena a quien la denigra y debe hacerlo sonriente y "feliz".
¿Te puedes poner en el lugar de quien tiene la obligación de hacer el amor con quien la degrada, deshonra, ultraja, mancilla, veja, insulta?
Y qué puedes saber del silencio cómplice. De la familia que no entiende cómo un hombre tan serio, tan cumplidor con sus hijos, tan tranquilo, que no le habla alto a nadie, puede cometer hechos tan abominables, por lo que busca la culpa en la mujer maltratada. ¿Puedes meterte en el cerebro de esa mujer un momento? ¿Eres capaz de entender el desamparo de esa mujer?
Y ese otro silencio, el que ella debe mantener, ese arcano que es incapaz de revelar porque siente que será culpada por los demás, o porque hay que mantener las apariencias, o porque cree, vana esperanza, que las cosas cambiarán de alguna manera, o porque él mantiene la casa, o porque cree que si habla los demás dirán que ella es culpable de su propia desgracia.
Y para no volverse loca se convence de que ama a su verdugo. Si sufrir es terrible, más aterrador es expulsar el sufrimiento a lo más profundo del alma. Vivir en una angustia perpetua y sola.
Imagine usted que es una mujer que ve al hombre que la abusa cada día más radiante y respetado, mientras que el espíritu de usted se corroe por la ambigüedad de los sentimientos que la confunden, que la obnubilan y la consumen lentamente.

Imagine, le pido, que un día le dice a alguien que su esposo la maltrata y ese alguien le responde incrédulo: “¿qué haces para volver loco a ese pobre hombre tan bueno?”.
Imagine lo que es no saber a quién recurrir, que es casi lo mismo que vivir con pocas esperanzas.
No, no, no trates de justificar la indiferencia, mirar para otro lado es complicidad.
Nada justifica que se humille y torture física o psicológicamente a un ser humano, y sin embargo la violencia contra la mujer es más cotidiana de lo que parece, es más tolerada de lo que podemos imaginar.
Nada lo justifica, y esos expedientes

de que es malcriada, o puta, o que le gusta demasiado mostrar su contorneado cuerpo y según usted eso no debe enseñarse, no son más que la coartada para seguir con la conciencia tranquila.
Ella es dueña de su cuerpo y, además, insisto, nada justifica la tortura de un ser humano, nada.
Es terrible saber que tanta gente sabe y no se asombra. Perder la capacidad de asombro endurece el alma y termina ayudando a aceptar lo inaceptable. No sigas incólume ante tantas mujeres maltratadas.

Ramón Tejada Holguín
Mayo 15 de 2026

De lunes a domingo, pasando por escándalos y el intento de retomar las metas presidenciales

Desde diciembre no se realiza LA Stand Up Comedy de los lunes y eso es conveniente para el presidente de la República Dominicana, sin embargo a la oposición le conviene que la llamada LA Semanal se siga realizando.

 

LA Semanal es de alto riesgo para Abinader, el 2025 fue el año de grandes escándalos y en el cual se hizo más evidente el deterioro de los  servicios públicos y el retroceso en conquistas sociales, ¿cómo puede el presidente responder a preguntas sobre el destino de los bonos navideños? ¿qué más decir, o desdecirse, sobre SeNaSa?, ¿qué del Banco Agrícola?, ¿porqué solo mueve funcionario de lugar y no hace cambios reales?, ¿qué va hacer con los enfrentamientos internos entre sus funcionarios?, ¿seguirá eligiendo el clientelismo por encima de la necesaria eficiencia en las políticas públicas? 


No le conviene LA Semanal porque en sus últimas participaciones, y a pesar de ser el presidente con la prensa más favorable de los últimos 20 años, no le ha ido nada bien, ha carecido de respuestas sustentadas en hechos, para las principales inquietudes ciudadanas. Sus intervenciones han ido deteriorando su credibilidad, se ha estado sobreexponiendo y en más de una ocasión ha sido atrapado contradiciéndose. Esas pifías han dominado las conversaciones en las redes y sus frutos han sido sabrosos, y a veces irrespetuosos, memes.

 

El lunes pasado no hubo Stand Up de los Lunes, pero el domingo se realizó un Consejo de Gobierno en el cual se hace un intento de retomar el el eficaz proyecto de las metas presidenciales diseñado y realizado por los dos periodos gubernamentales presididos por Danilo Medina. Y ese tipo de actividad le conviene más.

 

Sí, a Abinader le conviene realizar actividades que ofrezcan la imagen de que efectivamente está trabajando y que habrán diferencias significativas con respe
cto al desastroso 2025 en lo que atañe a las políticas públicas.

 

Es positivo para él, y ojalá fuera para el país, anunciar que en el Consejo de Gobierno de ese domingo se establecieron “los principales enfoques estratégicos para el año 2026, que abarcan áreas clave como salud, seguridad, agua, energía, educación, empleo, agricultura y eficiencia estatal.” Dicho sea de paso eso de las metas presidenciales jugó un papel importante en las politicas publicas exitosas como el 911, la tanda extendida y otras hoy en franco deterioro.

 

La realización del Consejo de Gobierno, y el retomar las metas presidenciales, no es suficiente, es bueno, pero no suficiente, el gobierno necesita un cambio real en el gabinete, colocar un equipo que dé más la imagen de eficiente y técnico, que la de estar compuesto por compañeritos del partido, necesita un equipo que esté halando para el mismo lado, ya que el que tiene es el mismo del inicio, salvo uno que otra, y muchos han sido duramente criticados y él solo los ha cambiado... de lugar.

 

Está muy bien lo de definir prioridades y buscar asesoría de organismos como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), pero, ¿los mismos funcionarios de los últimos 5 años que nunca dieron seguimiento a las metas presidenciales y que han deteriorado los servicios definidos como prioritarios serán los agentes del cambio? 

 

Que conste que como dominicano que duerme, compra, come, trabaja, y camina (o sea que sobrevive) diariamente en este tres cuartos de isla creo que es conveniente que este año no sea tan desastroso como los anteriores.


Nota esto dice la Inteligencia artificial de Google sobre las metas presidenciales de los periodos presidenciales 2012.2016 y 2016-2020:


Las metas presidenciales de Danilo Medina se centraron en áreas clave como 
educación (construcción masiva de aulas, jornada extendida), desarrollo económico(turismo, agropecuaria, Mipymes), empleo (creación de 400,000 nuevos puestos), inclusión social (reducir pobreza, formalizar Seguridad Social), y seguridad ciudadana (combatir delincuencia, corrupción y narcotráfico), todo monitoreado por un sistema de gestión pública que reflejaba avances significativos, aunque enfrentó críticas por corrupción en algunos proyectos. 
Ejes Principales de su Gobierno (2012-2020):
  • Educación: Implementación gradual de la Jornada Escolar Extendida, construyendo miles de aulas nuevas y transformando el sistema educativo.
  • Economía: Fomento del turismo, apoyo al sector agropecuario y a las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (Mipymes).
  • Empleo: Compromiso de crear 400,000 nuevos empleos.
  • Inclusión Social: Políticas para sacar a millones de la pobreza y ampliar la cobertura de la Seguridad Social.
  • Seguridad: Lucha contra la delincuencia, el narcotráfico y la corrupción. 
Mecanismos de Seguimiento:
  • Sistema de Monitoreo y Medición de la Gestión Pública: Para evaluar el cumplimiento de las metas, alineado con la Estrategia Nacional de Desarrollo 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
  • Informes Periódicos: Presentación de avances a Medina y ministros, mostrando porcentajes altos de ejecución normal de las metas. 
Logros Destacados:
  • Un gran aumento en la capacidad de infraestructura escolar.
  • Un alto porcentaje de cumplimiento en las metas de gestión, según informes oficiales. 
Desafíos y Críticas:
  • A pesar de los avances, su gobierno enfrentó escándalos de corrupción, como la sobrevaloración en proyectos como Punta Catalina y remodelaciones hospitalarias. 
En resumen, Danilo Medina se enfocó en políticas sociales y económicas concretas, respaldadas por un sistema de monitoreo, pero su gestión también estuvo marcada por desafíos en transparencia y corrupción. 



¿...y dónde están quienes debieron supervisar, certificar y vigilar SeNaSa según las leyes y reglamentos?

Hay un elemento que debe ser investigado a fondo en el caso SeNaSa y es el papel de las instituciones encargadas de la vigilancia y supervisión e incluso de las personas rectoras del gabinete de salud. Es imposible que cinco años de un entramado corrupto que implicó miles de millones (todavía no se sabe a ciencias ciertas) pasara sin que nadie, fuera de SeNaSa, notara nada. Esa perfección no existe. O hubo complicidad o una negligencia atroz o esos organismos no cumplieron sus funciones.

No me refiero solo a las obvias, como
 el 
Consejo Nacional de la Seguridad Social (CNSS) que es su órgano rector, o  la Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales (SISALRIL), que es el órgano fiscalizador, esas dos no pueden salir de rositas, sin ayudas en ellas, ya sea por negligencia, infeciciencia o complicidad habría sido imposible ese entramado.

Otras instituciones que habría que observar bien son la Tesorería de la Seguridad Social (TSS) que administra los fondos de SeNaSa, y las que auditan los recursos públicos: la Contraloría General de la República y la Cámara de Cuentas. Cuando se le pidió a esta última que hiciera una auditoria al SeNaSa, debido a que el vil entramado se había hecho público y la ciudadanía reclamaba que se establecieran los hechos, la Cámara de Cuentas hizo una auditoria de la gestión de 2017 a 2019, y dijo encontrar irregularidades, funcionando sus resultados como una forma de distraer, pero salvo los equipos pagados para defender en redes y medios a la gestión del PRM, nadie ha osado usar esa auditoria como elemento válido.

Pero, no solo hablo de esas instituciones, hablo de otras muchas que juegan un papel importante en cuanto a la lucha contra la corrupción y la transparencia en el Estado Dominicano, ya sea en los temas de compras y contrataciones o las certificaciones sobre transparencia que hoy ven lesionada su credibilidad.

Pongo un ejemplo.
El Ministerio Público dice que el entramado corrupto fue organizado por Hazim desde que se le hizo la promesa de que dirigiría SeNaSa y por eso empezó el mismo 17 de agosto de 2020, fecha en que Hazim y su equipo asumen la dirección de SeNaSa.
Para mayo de 2021, a 8 meses de fundado el entramado, la Dirección General de Ética e Integridad Gubernamental (DIGEIG) otorga 100 % al SeNaSa de Hazim en materia de transparencia.


Ese alto nivel se mantuvo, 90 % en el 2023, 80 % en el 2024 y, ¡oh, sorpresa!, en Septiembre de este 2025, cuando ya los escándalos estaban en la prensa DIGEIG, dirigida por Milagros Ortiz Bosch, le dio una calificación de 92.89 % a SeNaSa.


¿Cómo se otorga esa puntuación?
Se deben de evaluar: la publicación de los procesos de compras y contrataciones públicas, las informaciones financieras, el presupuesto institucional, la base legal de la institución, su estructura orgánica, el Plan Estratégico Institucional, las publicaciones oficiales, las declaraciones juradas de bienes de sus directivos, las estadísticas trimestrales, los recursos humanos, las memorias institucionales, la información básica sobre servicios públicos, los proyectos y programas, las finanzas, la existencia o no de comité de ética y su desempeño, el portal de datos abiertos y el correcto funcionamiento y/o desenvolvimiento de las solicitudes hechas a través del portal único de solicitudes de Acceso a la Información.
Si la DIGEIG dirigida por Milagros Ortiz Bosch se mantuvo evaluando con tan alto porcentaje todos esos años de vil corrupción a SeNaSa ¿qué falló?, ¿los técnicos de DIGEIG?, ¿la calidad del índice?, ¿la calidad de la evaluación? ¿o será que hubo complicidad? 

¿Cumple o no su función la DIGEIG o es un mamotreto publicitario?




No es cierto que el caso SeNaSa sea una evidencia de la política anticorrupción de este gobierno y su presidente. Es todo lo contrario, es evidencia de su fracaso, son 5 años de un entramado que robó directamente a la salud de los más necesitados del país miles de millones. Las cuentas apuntan a que es un robo mucho mayor que el del caso Baninter. Que nadie lo notara y que hubiese tanta defensa de esa gestión es la evidencia palpable del fracaso de la transparencia tan cacareada.

Independientemente de la presunción de inocencia, el hecho del roobo se ha demostrado, la falta de controles o por negligencia o complicidad se ha demostrado, la responsabilidad, por acción u omisión, de quienes conducen el país se ha demostrado. No olvidar la defensa del Presidente, Luis Abinader, de esa gestión y que la Vicepresidenta, Raquel Peña, es la jefa del Gabinete de Salud del gobierno. ¿Cómo explica Ortiz Bosch tan alto nivel de desempeño en transparencia de SeNaSa todos estos cinco años?

 

Recordando los organismos más directamente involucrados.


Consejo Nacional de la Seguridad Social (CNSS): Es el órgano supremo del Sistema Dominicano de Seguridad Social (SDSS) y establece las políticas generales que rigen a SeNaSa.


Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales (SISALRIL): Supervisa y regula a las Entidades Administradoras de Riesgos de Salud (EARS), como SeNaSa, para asegurar el cumplimiento de la Ley 87-01.


Tesorería de la Seguridad Social (TSS): Administra los recursos financieros del SDSS, recauda y distribuye los fondos, y supervisa la correcta asignación a las instituciones.


Cámara de Cuentas y Contraloría General de la República: Estas instituciones realizan auditorías periódicas para garantizar la transparencia y el uso adecuado de los fondos públicos de SeNaSa.


Ministerio de Salud Pública (MSP): Participa en la coordinación general del sistema de salud, aunque SeNaSa opera de forma autónoma como ARS. 

 

Es necesario abrir una línea de investigación de esas instituciones.


Ramón Tejada Holguín 

14 de diciembre de 2025.

La mancha indeleble

Juan Bosch


Todos los que habían cruzado la puerta antes que yo habían entregado sus cabezas, y yo las veía colocadas en una larga hilera de vitrinas que estaban adosadas a la pared de enfrente. Seguramente en esas vitrinas
no entraba aire contaminado, pues las cabezas se conservaban en forma admirable, casi como si estuvieran vivas, aunque les faltaba el flujo de la sangre bajo la piel. Debo confesar que el espectáculo me produjo un miedo súbito e intenso. Durante cierto tiempo me sentí paralizado por el terror. Pero era el caso que aún incapacitado para pensar y para actuar, yo estaba allí: había pasado el umbral y tenía que entregar mi cabeza. Nadie podría evitarme esa macabra experiencia.


La situación era en verdad aterradora. Parecía que no había distancia entre la vida que había dejado atrás, del otro lado de la puerta, y la que iba a iniciar en ese momento. Físicamente, la distancia sería de tres metros, tal vez de cuatro.

Sin embargo lo que veía indicaba que la separación entre lo que fui y lo que sería no podía medirse en términos humanos.

-Entregue su cabeza -dijo una voz suave.

-¿La mía? -pregunté, con tanto miedo que a duras penas me oía a mí mismo.

-Claro -¿Cuál va a ser?

A pesar de que no era autoritaria, la voz llenaba todo el salón y resonaba entre las paredes, que se cubrían con lujosos tapices. Yo no podía saber de dónde salía. Tenía la impresión de que todo lo que veía estaba hablando a un tiempo: el piso de mármol negro y blanco, la alfombra roja que iba de la escalinata a la gran mesa del recibidor, y la alfombra similar que cruzaba a todo lo largo por el centro; las grandes columnas de mayólica, las cornisas de cubos dorados, las dos enormes lámparas colgantes de cristal de Bohemia. Sólo sabía a ciencia cierta que ninguna de las innumerables cabezas de las vitrinas había emitido el menor sonido.

Tal vez con el deseo inconsciente de ganar tiempo, pregunté.

-¿Y cómo me la quito?

-Sujétela fuertemente con las dos manos, apoyando los pulgares en las curvas de la quijada; tire hacia arriba y verá con qué facilidad sale. Colóquela después sobre la mesa.

Si se hubiera tratado de una pesadilla me habría explicado la orden y mi situación. Pero no era una pesadilla. Eso estaba sucediéndome en pleno estado de lucidez, mientras me hallaba de pie y solitario en medio de un lujoso salón. No se veía una silla, y como temblaba de arriba abajo debido al frío mortal que se había desatado en mis venas, necesitaba sentarme o agarrarme de algo. Al fin apoyé las dos manos en la mesa.

-¿No ha oído o no ha comprendido? -dijo la voz.

Ya dije que la voz no era autoritaria sino suave. Tal vez por eso me parecía tan terrible. Resulta aterrador oír la orden de quitarse la cabeza dicha con tono normal, más bien tranquilo. Estaba seguro de que el dueño de esa voz había repetido la orden tantas veces que ya no le daba la menor importancia a lo que decía.

Al fin logré hablar.

-Sí, he oído y he comprendido -dije-. Pero no puedo despojarme de mi cabeza así como así. Deme algún tiempo para pensarlo. Comprenda que ella está llena de mis ideas, de mis recuerdos. Es el resumen de mi propia vida. Además, si me quedo sin ella, ¿con qué voy a pensar?

La parrafada no me salió de golpe. Me ahogaba. Dos veces tuve que parar para tomar aire. Callé, y me pareció que la voz emitía un ligero gruñido, como de risa burlona.

-Aquí no tiene que pensar. Pensaremos por usted. En cuanto a sus recuerdos, no va a necesitarlos más: va a empezar una nueva vida.

-¿Vida sin relación conmigo mismo, si mis ideas, sin emociones propias? -pregunté.

Instintivamente miré hacia la puerta por donde había entrado. Estaba cerrada. Volví los ojos a los dos extremos del gran salón. Había también puertas en esos extremos, pero ninguna estaba abierta.

El espacio era largo y de techo alto, lo cual me hizo sentirme tan desamparado como un niño perdido en una gran ciudad. No había la menor señal de vida. Sólo yo me hallaba en ese salón imponente.

Peor aún: estábamos la voz y yo. Pero la voz no era humana, no podía relacionarse con un ser de carne y hueso. Me hallaba bajo la impresión de que miles de ojos malignos, también sin vida, estaban mirándome desde las paredes, y de que millones de seres minúsculos e invisibles acechaban mi pensamiento.

-Por favor, no nos haga perder tiempo, que hay otros en turno -dijo la voz.

No es fácil explicar lo que esas palabras significaron para mí. Sentí que alguien iba a entrar, que ya no estaría más tiempo solo, y volví la cara hacia la puerta. No me había equivocado; una mano sujetaba el borde de la gran hoja de madera brillante y la empujaba hacia adentro, y un pie se posaba en el umbral. Por la abertura de la puerta se advertía que afuera había poca luz. Sin duda era la hora indecisa entre el día que muere y la que todavía no ha cerrado.

En medio de mi terror actué como un autómata. Me lancé impetuosamente hacia la puerta, empujé al que entraba y salté a la calle. Me di cuenta de que alguna gente se alarmó al verme correr; tal vez pensaron que había robado o había sido sorprendido en el momento de robar. Comprendía que llevaba el rostro pálido y los ojos desorbitados, y de haber habido por allí un policía, me hubiera perseguido. De todas maneras, no me importaba. Mi necesidad de huir era imperiosa, y huía como loco.

Durante una semana no me atreví a salir de casa. Oía día y noche la voz y veía en todas partes los millares de ojos sin vida y los centenares de cabezas sin cuerpo. Pero en la octava noche, aliviado de mi miedo, me arriesgué a ir a la esquina, a un cafetucho de mala muerte, visitado siempre por gente extraña. Al lado de la mesa que ocupé había otra vacía. A poco, dos hombres se sentaron en ella. Uno tenía los ojos sombríos; me miró con intensidad y luego dijo al otro:

-Ese fue el que huyó después que estaba…

Yo tomaba en ese momento una taza de café. Me temblaron las manos con tanta violencia que un poco de la bebida se me derramó en la camisa.


Mi mal es que no tengo otra camisa ni manera de adquirir una nueva. Mientras me esfuerzo en hacer desaparecer la mancha oigo sin cesar las últimas palabras del hombre de los ojos sombríos:

-Después que ya estaba inscrito.

El miedo me hace sudar frío. Y yo sé que no podré librarme de este miedo; que lo sentiré ante cualquier desconocido. Pues en verdad ignoro si los dos hombres eran miembros o eran enemigos del Partido.

Ahora estoy en casa, tratando de lavar la camisa. Para el caso, he usado jabón, cepillo y un producto químico especial que hallé en el baño. La mancha no se va. Está ahí, indeleble. Al contrario, me parece que a cada esfuerzo por borrarla se destaca más.


Luis Pie

El cuento Luis Pie, escrito por Juan Bosch, fue publicado en 1940, en este 2025 cumple 85 años de haber sido publicado. Cuando se habla del Boschismo como ideología del Partido de la Liberación Dominicana, hay que recordar que gran parte de la visión del mundo de Juan Bosch fue plasmada en sus cuentos.

Luis Pie

Juan Bosch
A eso de las siete la fiebre aturdía al haitiano Luis Pie. Además de que sentía la pierna endurecida, golpes internos le sacudían la ingle. Medio ciego por el dolor de cabeza y la debilidad, Luis Pie se sentó en el suelo, sobre las secas hojas de la caña, rayó un fósforo y trató de ver la herida. Allí estaba, en el dedo grueso de su pie derecho. Se trataba de una herida que no alcanzaba la pulgada, pero estaba llena de lodo. Se había cortado el dedo la tarde anterior, al pisar un pedazo de hierro viejo mientras tumbaba caña en la colonia Josefita.
Un golpe de aire apagó el fósforo, y el haitiano encendió otro. Quería estar seguro de que el mal le había entrado por la herida y no que se debía a obra de algún desconocido que deseaba hacerle daño. Escudriñó la pequeña cortada, con sus ojos cargados por la fiebre, y no supo qué responderse; después quiso levantarse y andar, pero el dolor había aumentado a tal grado que no podía mover la pierna.
Esto ocurría el sábado, al iniciarse la noche. Luis Pie pegó la frente al suelo, buscando el fresco de la tierra, y cuando la alzó de nuevo le pareció que había transcurrido mucho tiempo. Hubiera querido quedarse allí descansando; mas de pronto el instinto le hizo sacudir la cabeza.
—Ah… Pití Mishe ta eperán a mué —dijo con amargura.
Necesariamente debía salir al camino, donde tal vez alguien le ayudaría a seguir hacia el batey; podría pasar una carreta o un peón montado que fuera a la fiesta de esa noche.
Arrastrándose a duras penas, a veces pegando el pecho a la tierra, Luis Pie emprendió el camino. Pero de pronto alzó la cabeza: hacia su espalda sonaba algo como un auto. El haitiano meditó un minuto. Su rostro brillante y sus ojos inteligentes se mostraban angustiados. ¿Habría perdido el rumbo debido al dolor o la oscuridad lo confundía? Temía no llegar al camino en toda la noche, y en ese caso los tres hijitos le esperarían junto a la hoguera que Miguel, el mayor, encendía de noche para que el padre pudiera prepararles con rapidez harina de maíz o les salcochara plátanos, a su retorno del trabajo. Si él se perdía, los niños le esperarían hasta que el sueño los aturdiera y se quedarían dormidos allí, junto a la hoguera consumida.
Luis Pie sentía a menudo un miedo terrible de que sus hijos no comieran o de que Miguel, que era enfermizo, se le muriera un día, como se le murió la mujer. Para que no les faltara comida Luis Pie cargó con ellos desde Haití, caminando sin cesar, primero a través de las lomas, en el cruce de la frontera dominicana, luego a lo largo de todo el Cibao, después recorriendo las soleadas carreteras del Este, hasta verse en la región de los centrales de azúcar.
—¡Oh, Bonyé! —gimió Luis Pie, con la frente sobre el brazo y la pierna sacudida por temblores—, pití Mishé va a ta eperán to la noche a son per.
Y entonces sintió ganas de llorar, a lo que se negó porque temía entregarse a la debilidad. Lo que debía hacer era buscar el rumbo y avanzar. Cuando volvió a levantar la cabeza ya no se oía el ruido del motor.
—No, no ta sien palla; ta sien pacá —afirmó resuelto. Y siguió arrastrándose, andando a veces a gatas.
Pero sí había pasado a distancia un motor. Luis Pie llegó de su tierra meses antes y se puso a trabajar, primero en la colonia Carolina, después en la Josefita; e ignoraba que detrás estaba otra colonia, la Gloria, con su trocha medio kilómetro más lejos, y que don Valentín Quintero, el dueño de la Gloria, tenía un viejo Ford en el cual iba al batey a emborracharse y a pegarles a las mujeres que llegaban hasta allí, por la zafra, en busca de unos pesos. Don Valentín acababa de pasar por aquella trocha en su estrepitoso Ford; y como iba muy alegre, pensando en la fiesta de esa noche, no tomó en cuenta, cuando encendió el tabaco, que el auto pasaba junto al cañaveral. Golpeando en la espalda al chofer, don Valentín dijo:
—Esa Lucía es una sinvergüenza, sí señor, ¡pero qué hembra!
Y en ese momento lanzó el fósforo, que cayó encendido entre las cañas. Disparando ruidosamente el Ford se perdió en dirección del batey para llegar allá antes de que Luis Pie hubiera avanzado trescientos metros.
Tal vez esa distancia había logrado arrastrarse el haitiano. Trataba de llegar a la orilla del corte de la caña, porque sabía que el corte empieza siempre junto a una trocha; iba con la esperanza de salir a la trocha cuando notó el resplandor. Al principio no comprendió; jamás había visto él un incendio en el cañaveral. Pero de pronto oyó chasquidos y una llamarada gigantesca se levantó inesperadamente hacia el cielo, iluminando el lugar con un tono rojizo. Luis Pie se quedó inmóvil del asombro. Se puso de rodillas y se preguntaba qué era aquello. Mas el fuego se extendía con demasiada rapidez para que Luis Pie no supiera de qué se trataba. Echándose sobre las cañas, como si tuvieran vida, las llamas avanzaban ávidamente, envueltas en un humo negro que iba cubriendo todo el lugar; los tallos disparaban sin cesar y por momentos el fuego se producía en explosiones y ascendía a golpes hasta perderse en la altura. El haitiano temió que iba a quedar cercado. Quiso huir. Se levantó y pretendió correr a saltos sobre una sola pierna. Pero le pareció que nada podría salvarle.
—¡Bonyé, Bonyé! —empezó a aullar, fuera de sí; y luego, más alto aún:
—¡Bonyéeeee!
Gritó de tal manera y llegó a tanto su terror, que por un instante perdió la voz y el conocimiento. Sin embargo siguió moviéndose, tratando de escapar, pero sin saber en verdad qué hacía. Quienquiera que fuera, el enemigo que le había echado el mal se valió de fuerzas poderosas. Luis Pie lo reconoció así y se preparó a lo peor.
Pegado a la tierra, con sus ojos desorbitados por el pavor, veía crecer el fuego cuando le pareció oír tropel de caballos, voces de mando y tiros. Rápidamente levantó la cabeza. La esperanza le embriagó.
—¡Bonyé, Bonyé! —clamó casi llorando—, ¡ayuda a mué, gran Bonyé; tú salva a mué de murí quemá!
¡Iba a salvarlo el buen Dios de los desgraciados! Su instinto le hizo agudizar todos los sentidos. Aplicó el oído para saber en qué dirección estaban sus presuntos salvadores; buscó con los ojos la presencia de esos dominicanos generosos que iban a sacarlo del infierno de llamas en que se hallaba. Dando la mayor amplitud posible a su voz, gritó estentóreamente:
—¡Dominiquén bon, aquí ta mué, Lui Pie! ¡Salva a mué, dominiquén bon!
Entonces oyó que alguien vociferaba desde el otro lado del cañaveral. La voz decía:
—¡Por aquí, por aquí! ¡Corran, que está cogío! ¡Corran, que se puede ir!
Olvidándose de su fiebre y de su pierna, Luis Pie se incorporó y corrió. Iba cojeando, dando saltos, hasta que tropezó y cayó de bruces. Volvió a pararse al tiempo que miraba hacia el cielo y mascullaba:
—Oh Bonyé, gran Bonyé que ta ayudán a mué…
En ese mismo instante la alegría le cortó el habla, pues a su frente, irrumpiendo por entre las cañas, acababa de aparecer un hombre a caballo, un salvador.
—¡Aquí está, corran! —demandó el hombre dirigiéndose a los que le seguían.
Inmediatamente aparecieron diez o doce, muchos de ellos a pie y la mayoría armada de mochas. Todos gritaban insultos y se lanzaban sobre Luis Pie.
—¡Hay que matarlo ahí mismo, y que se achicharre con la candela ese maldito haitiano! —se oyó vociferar.
Puesto de rodillas, Luis Pie, que apenas entendía el idioma, rogaba enternecido:
—¡Ah, dominiquén bon, salva a mué, salva a mué pa llevá manyé a mon pití!
Una mocha cayó de plano en su cabeza, y el acero resonó largamente.
—¿Qué ta pasan? —preguntó Luis Pie lleno de miedo.
—¡No, no! —ordenaba alguien que corría—. ¡Denle golpes, pero no lo maten! ¡Hay que dejarlo vivo para que diga quiénes son sus cómplices! ¡Le han pegado fuego también a la Gloria!
El que así gritaba era don Valentín Quintero, y él fue el primero en dar el ejemplo. Le pegó al haitiano en la nariz, haciendo saltar la sangre. Después siguieron otros, mientras Luis Pie, gimiendo, alzaba los brazos y pedía perdón por un daño que no había hecho. Le encontraron en los bolsillos una caja con cuatro o cinco fósforos.
—¡Canalla, bandolero; confiesa que prendiste candela!
—Uí, uí —afirmaba el haitiano. Pero como no sabía explicarse en español no podía decir que había encendido dos fósforos para verse la herida y que el viento los había apagado.
¿Qué había ocurrido? Luis Pie no lo comprendía. Su poderoso enemigo acabaría con él; le había echado encima a todos los terribles dioses de Haití, y Luis Pie, que temía a esas fuerzas ocultas, ¡no iba a luchar contra ellas porque sabía que era inútil!
—¡Levántate, perro! —ordenó un soldado.
Con gran asombro suyo, el haitiano se sintió capaz de levantarse. La primera arremetida de la infección había pasado, pero él lo ignoraba. Todavía cojeaba bastante cuando los soldados lo echaron por delante y lo sacaron al camino; después, a golpes y empujones, debió seguir sin detenerse, aunque a veces le era imposible sufrir el dolor en la ingle.
Tardó una hora en llegar al batey, donde la gente se agolpó para verlo pasar. Iba echando sangre por la cabeza, con la ropa desgarrada y una pierna a rastras. Se le veía que no podía ya más, que estaba exhausto y a punto de caer desfallecido.
El grupo se acercaba a un miserable bohío de yaguas paradas, en el que apenas cabía un hombre y en cuya puerta, destacados por una hoguera que iluminaba adentro la vivienda, estaban tres niños desnudos que contemplaban la escena sin moverse y sin decir una palabra.
Aunque la luz era escasa todo el mundo vio a Luis Pie cuando su rostro pasó de aquella impresión de vencido a la de atención; todo el mundo vio el resplandor del interés en sus ojos. Era tal el momento que nadie habló. Y de pronto la voz de Luis Pie, una voz llena de angustia y de ternura, se alzó en medio del silencio, diciendo:
—¡Pití Mishé, mon pití Mishé! ¿Tú no ta enferme, mon pití? ¿Tú ta bien?
El mayor de los niños, que tendría seis años y que presenciaba la escena llorando amargamente, dijo entre llanto, sin mover un músculo, hablando bien alto:
—¡Sí, per; yo ta bien; to nosotro ta bien, mon per!
Y se quedó inmóvil, mientras las lágrimas le corrían por las mejillas.
Luis Pie, asombrado de que sus hijos no se hallaran bajo el poder de las tenebrosas fuerzas que le perseguían, no pudo contener sus palabras.
—¡Oh Bonyé, tú sé gran! —clamó volviendo al cielo una honda mirada de gratitud.
Después abatió la cabeza, pegó la barbilla al pecho para que no lo vieran llorar, y empezó a caminar de nuevo, arrastrando su pierna enferma.
La gente que se agrupaba alrededor de Luis Pie era ya mucha y pareció dudar entre seguirlo o detenerse para ver a los niños; pero como no tardó en comprender que el espectáculo que ofrecía Luis Pie era más atrayente, decidió ir tras él. Solo una muchacha negra de acaso doce años se demoró frente a la casucha. Pareció que iba a dirigirse hacia los niños; pero al fin echó a correr tras la turba, que iba doblando una esquina. Luis Pie había vuelto el rostro, sin duda para ver una vez más a sus hijos, y uno de los soldados pareció llenarse de ira.
—¡Ya ta bueno de hablar con la familia! —rugía el soldado.
La muchacha llegó al grupo justamente cuando el militar levantaba el puño para pegarle a Luis Pie, y como estaba asustada cerró los ojos para no ver la escena. Durante un segundo esperó el ruido.
Pero el chasquido del golpe no llegó a sonar. Pues aunque deseaba pegar el soldado se contuvo. Tenía la mano demasiado adolorida por el uso que le había dado esa noche, y, además, comprendió que por duro que le pegara Luis Pie no se daría cuenta de ello.
No podía darse cuenta, porque iba caminando como un borracho, mirando hacia el cielo y hasta ligeramente sonreído.

Publicado por primera vez en la Revista Carteles, el 14 de enero de 1940.