Las conversaciones necesarias o de cómo en la nación dominicana se necesita un debate democrático y honesto


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Hay castillos de naipes que ya cayeron en la ignominia y obsolescencia y no hay que lamentarlo. Hay personas que buscan el figureo a toda costa y no les importa si una acción es o no favorable al sistema político. Hay fanáticos que no se interesan en conversar lo que conviene en el mediano o largo plazo, sino que simplemente observan la coyuntura, el cómo esta coyuntura les da o no beneficios políticos inmediatos.

Eso ni es debate, ni conviene al país. Ese tipo de personas lleva a contradicciones como las siguientes: 

Dicen que es inconstitucional exigir que una persona para que sea candidata dentro de un partido tenga un tiempo prudente de militancia dentro de ese partido del que quiere ser candidata, un tiempo que le haya permitido conocer los principios del partido y la visión de la sociedad que el partido debe tener, o sea, que aceptan que personas sin militancia ni tradición dentro del partido puedan ser candidatas.

Al mismo tiempo esas personas se oponen a que simpatizantes no organizados del partido, voten a través de unas primarias abiertas. Incluso mienten descaradamente sobre qué son y qué no son unas primarias abiertas.

Pero, hablemos. ¿Qué son las primarias?

Se llama primarias abiertas  a los procesos partidarios en los que las bases y simpatizantes de los partidos pueden votar por las candidaturas a cargos electivos. Es decir, son elecciones en las que los militantes y simpatizantes votan por quienes van a ser las y los candidatos a presidente, senadores, diputados, alcaldes y regidores.

No son los procesos internos para elegir  presidentes de los partidos, como dicen estos mentirosos, ni a secretarios generales ni a cualquier otro cargo de dirigentes partidarios.

En las primarias abiertas cualquier persona puede ir a votar en las elecciones para elegir las candidaturas a cargos electivos. En las cerradas solo pueden votar los militantes de los partidos, según un padrón elaborado por el partido.

En el país las primarias han tenido problemas y han sido de dos naturalezas:

En primer lugar, está uno que es intangible, o sea, se relaciona a la cultura política dominicana, a la forma en que se relacionan entre sí la ciudadanía, los partidos y sus dirigentes.

En segundo lugar, está el que es la expresión tangible de esa cultura política: A) lo licuado que han sido los partidos, es decir, tienen pocas reglas, su militancia sigue a las personas y no a proyectos y programas de cambio; B) en los partidos no existen árbitros internos respetados por todos los grupos y que puedan organizar primarias sin traumas; C) como no existe árbitros respetados por todas las corrientes internas y lo licuado de las reglas del juego, provoca que uno de los grandes problemas sea el enfrentamiento entre los diversos candidato y candidatas; y D) como no hay árbitros, tampoco hay confianza en quien puede organizar un padrón de simpatizantes y militantes depurado, y sin militantes inscritos a la carrera para ganar las candidaturas.
 
Por eso se ha reclamo que las primarias sean abiertas y simultáneas, o sea que todos los partidos realizarían sus primarias el mismo día, al mismo tiempo, organizadas por y con el padrón de la Junta Central Electoral.

Pero, la ley actual, fue y es sabia: exige que sean simultáneas, lo cual es básico, inteligente, necesario. Simultáneas para evitar que un partido vote en otro partido, para evitar que un partido influya en el otro, pero la modalidad de si abierta o cerrada la puede elegir cada partido.

Pero, se ha dicho que el problema de las primarias abiertas es que uno puede votar en los partidos que desee y por eso esa modalidad permite que un partido interfiera en las cuestiones de otro partido, ¿es así?

No, eso debe ser algún Castillo diciendo cosas. No, eso es falso. Uno puede votar en la boleta de un solo partido.

Cada votante solo puede votar en la boleta de un partido, y pide solo la boleta del partido de su preferencia.

La idea de simultánea es lo más importante porque:

A) Si todos los partidos la hacen el mismo día, usted se evita el transfuguismo. En las elecciones pasadas hubo un trasiego de cientos de personas que querían ser candidato/a a senador o diputado/a o alcalde/sa en un partido, y el partido se negó, y entonces se fueron a ser candidatos de otros partidos. Ya que todas las candidaturas se eligen simultáneamente en todos los partidos en esta modalidad,  usted no puede o no tiene chance de participar en unas primarias, perder y luego ir a negociar con otro partido su candidatura.

B) Ni los dirigentes ni los militantes de un partido podrán influir en las primarias de los demás partidos. Como son simultáneas y cada persona puede votar solo en un partido, nadie destinaría un contingente de sus militantes para que voten en otro partido, ya que eso serían votos que perdería el dirigente del partido. Como quien realiza el proceso es la JCE con su padrón, esta institución establecería los mismos mecanismos que se usan en las elecciones nacionales para evitar que una persona vote dos veces.

C) Se reduce el clientelismo y el impacto del dinero. Porque es más fácil comprar y ofrecer villas y castillas, o castillos, bueno, villas y castillas a un pequeño conglomerado, o sea, solo a los militantes del partido, que ofrecérselas a todo el conjunto de la ciudadanía que puede elegir ir a votar al partido de su simpatía por el dirigente de su agrado.

Esta historia  es bastante larga, y creo que la voy a continuar la próxima semana….

Podcast por la @super7fm
Ramón Tejada Holguín
Lunes 1 de octubre.


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Los requisitos para formar nuevos partidos contenidos en la Ley de Partido son justos, y la Ley de Partido es constitucional.

La pasada semana leí dos baladíes argumentos contra la Ley de Partido, ambos, creo, que son falaces e injustos. El primero es que la Ley de Partido “se la pone difícil a las nuevas agrupaciones”; como quien dice que debería ser más fácil formar un partido, o que se debería hacer como con las empresas, una ventanilla única para la formación rápida de partidos políticos.


En República Dominicana hay demasiados partidos. Hasta ahora existían reglas flexibles para la formación de nuevas agrupaciones políticas, había quienes pensábamos que eso era correcto, porque puede permitir que el sistema político no se estanque, que no se perpetúen en el poder partidos anquilosados y arterioscleróticos; y surjan nuevas opciones. Pero, la verdad no ha sido así, y hay un montón de partidos con más de 20 años yendo a procesos electorales aliados a otros partidos, o pierden su reconocimiento y vuelven a conseguirlo y vuelven a perderlo y se convierte en un circulo vicioso en donde los beneficiados son los jefes de esos partidos.

En teoría los nuevos pueden jugar el papel de ser portadores de ideas renovadoras, de defender intereses de sectores vulnerables y minoritarios, y ser la cantera en que se forjan nuevos liderazgos, lo que hace que los partidos del sistema deban competir con estos y por lo tanto renovarse también. Suena bonito, ¿no?

Desde esa óptica podemos decir que no se recomienda poner trabas a la formación de nuevas organizaciones políticas.

Empero, las reglas en materia electoral tienen sus pros y sus contras, lo objetivo es que la flexibilidad no ha permitido la construcción de nuevos liderazgos. Sino, todo lo contrario. Sí, ha sido todo lo contrario, lo nuevo se convierte en lo viejo más rápido que inmediatamente.

Hay evidencias de que la mayoría de las organizaciones políticas minoritarias y las que se forman terminan siendo carne del clientelismo, aderezo para una ensalada de oportunismo y venta de lealtades. No es ocioso señalar que, además, quienes han tenido el control de la JCE en el pasado; también se han lucrado con la formación de partidos y las reglas establecidas no eran respetadas del todo.

Muchos de los llamados partidos emergentes se comportan como apéndices de los partidos con mayores posibilidades electorales, como lunas que giran alrededor de los partidos más grandes y de mayor tradición.
 
Algunas de esas organizaciones son en realidad MIPYMES (o sea Micro, Pequeñas o Medianas Empresas) que aportan beneficio para sus dirigentes y otras nunca han transitado un espacio en solitario, algunos son partidos familiares, Castillos de señores conocidos.

¿Es correcto que a los partidos nuevos se les pida que expliquen  sus principios, propósitos y lineamientos, y que elaboren sus estatutos? Claro que sí.

¿Que se les pida que digan quiénes son sus directivos y el nombre y lema del partido y otros requisitos similares? Claro que sí

¿Es correcto que se les pida declaración jurada de que consiguieron real y voluntariamente un número de firmas equivalente al dos por ciento de los votos válidos emitidos en las últimas elecciones? Claro que sí, deben tener militantes para ser partidos reconocidos y no deben engañar diciendo que la firma no es un compromiso de apoyo. Quién firma se asume como simpatizante del partido.

¿Es correcto que se les pida pruebas de que el partido político tiene organismos de dirección provisionales operando y funcionando en, por lo menos, cada uno de los municipios? Claro, que sí, sino tienen gente en cada municipio cómo presentará candidaturas.

¿No es correcto que se les pida el presupuesto de ingresos y gastos del partido con indicación detallada de los aportes recibidos y sus fuentes, así como de los egresos realizados hasta la fecha de solicitud; nombres y cargos de las personas autorizadas a recabar y recibir fondos a nombre de la organización política y de las que aprueban los desembolsos y detalles del manejo de fondos? Claro que sí, es un ejercicio de transparencia y que reducirá el financiamiento ilícito y proveniente de lavado.
 
¿Es correcto prohibirles “concurrir aliados en el primer proceso electoral ante el cual se presentan? Es muy correcto. O vamos a seguir permitiendo que se creen partidos rémoras, sin identidad, que solo saben ir aliados de los más grandes, para vivir de ellos.

¿Es correcto que se les pida que obtengan por lo menos un uno por ciento de los votos válidos emitidos en las últimas elecciones nacionales ordinarias? Sí, estamos cansados de eternos candidatos que una y otra vez buscan el reconocimiento electoral, reciben dinero de del gobierno y por más de 20 años la gente evidencia que no les votaría.

¿Es correcto que se les niegue el reconocimiento a partidos que hay sido reconocidos dos veces, que pierden el reconocimiento y vuelven a intentarlo? Claro que sí, por las mismas razones anteriores.

Como podemos ver lo que pide la Ley de Partido para la formación de nuevas agrupaciones polititicas, son requisitos justos, correctos y en el mediano plazo ayudarán a mejorar el entorno político.

La según barbaridad que escuche esta semana, la dijo el activo presidente de la Junta Central Electoral, que interviene demasiado en las cuestiones partidarias, casi siempre apoyando la visión de un tendencia muy especifica. Ha dicho que colocar en la Ley de Partido el requisito de que para ser precandidato hay que tener un tiempo militando en un partido es inconstitucional.

El señor Presidente de la JCE obvia un aspecto muy importante. No hay problemas en que una persona que no sea militante del partido vote dentro de su proceso electoral; pero en el caso de las candidaturas, llevar personas extra partidos debilita la cohesión interna y desestimula la militancia. Además, abre la puerta para que el dinero pueda más que la militancia y el compartir los principios partidarios en la conformación de las precandidaturas. En otras palabras, la selección de quiénes deben ser los precandidatos en una primarias abiertas debe recaer sobre la militancia, y todo el que desee ser precandidatos debe tener un tiempo de militancia dentro del partido que permita decir que al menos conoce el proyecto de sociedad a que aspira el partido.

Los partidos políticos para fortalecerse, deben tener dirigentes y candidaturas que compartan la misma visión del tipo de sociedad que promueven, para lograr mayor cohesión interna y respeto a la militancia, no puede permitir que cualquier persona que no sea militante y que no comparta los principios del partido sean precandidatos.

La Ley de Partido actual no es perfecta, más se acerca a lo que el sistema político dominicano necesita hoy día.


Ramón Tejada Holguín
24 septiembre 2018
Podcast por la @super7fm
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