Morir por desuso

A veces las organizaciones de la sociedad civil dejamos morir por desuso leyes y decretos que nos ayudarían a reducir la corrupción.

Leyes y decretos en los que hemos invertido mucho tiempo y esfuerzos para lograr que sean aprobados.

Las leyes y decretos son como los músculos, si no se usan se atrofian, se convierten en inútiles. En materia de lucha contra la corrupción necesitamos una especie de 4% que nos sacuda.

Una vez pensé que el decreto que permite crear las auditorías sociales pudo ser nuestro 4% en materia de lucha contra la corrupción.

Permítaseme recordar ese intento y plantear que todavía podemos usarlo.

En marzo del 2005 escribí un artículo llamado “Y dale con el Metro”, en el cual propuse a las organizaciones de la sociedad civil que, amparadas en el decreto 39-2003 que crea las comisiones de  auditoría social, organizáramos una comisión de auditoría social del metro, que podría estar presidida por el sacerdote Jorge Cela -lo propuse sin su permiso- estudioso de la problemática urbana y comprometido con el ordenamiento urbano de la ciudad.

¿No les parece que pudo ser un ejercicio de ciudadanía novedoso y provechoso para la lucha contra la corrupción?

Cualquier ciudadano o ciudadana afectado por la obra puede dar los pasos para crear una comisión de auditoría social, la cual según el decreto 39-2003 debe: “contribuir con las diferentes instituciones estatales encargadas de dar seguimiento a la correcta inversión de los fondos públicos, para que las obras se construyan conforme a lo planificado y presupuestado y al programa de ejecución o cronograma de la obra”.

Por eso la primera acción de la comisión que propuse debió ser exigir los documentos de planificación, el presupuesto y el cronograma de ejecución del metro. En caso de que no existieran, los exigiríamos antes de que se continuara construyendo. De haberlo hecho así, otra habría sido la historia del metro, se lo aseguro.

Las comisiones además deben hacer “visitas de inspección a la obra y registrar las observaciones en el formulario respectivo”. Esas inspecciones mantendrían al tanto a la ciudadanía y a los afectados sobre el impacto de las construcciones, si se debe modificar el cronograma, si hay imponderables que están elevando los costos o si se están disparando los precios como se dispararon los de los elevados. La comisión había ayudado a reducir los costos.

Las comisiones también se encargan de “verificar la calidad de la construcción de la obra, documentando las fallas técnicas que se detecten”. Por eso en una comisión de auditoría social tienen que participar grupos y sectores conocedores de los precios y la calidad de los materiales de construcción.

La comisión deberá “comunicar a la oficina estatal que realiza la obra, a la Dirección de Persecución de la Corrupción Administrativa, a la Fiscalía, y a cualquier otra instancia que estime conveniente, las irregularidades técnicas o de administración que detecten en la supervisión de la obra, así como las informaciones o denuncias que en este sentido reciban de parte de la comunidad.”  Finalmente elaborará un informe al término de la obra y previo al recibimiento formal por parte del gobierno, dando cuenta a la comunidad, y a todas las oficinas e instancias interesadas el resultado de su trabajo de supervisión y vigilancia.

El decreto 39-2003 que crea las comisiones de  auditoría social fue promovido por las mismas organizaciones civiles, su promulgación fue un triunfo y sigue vigente, por lo que bajo su amparo es posible supervisar cualquier obra del Estado. Bien harían las organizaciones civiles dándole un uso intensivo.

Ramón Tejada  Holguín
El Caribe
Perspectiva Ciudadana
20 septiembre 2011

Sociedad civil y elecciones

Este ciudadano, partidario de que en el próximo proceso electoral el país se encamine hacia la democracia y la inclusión de los excluidos, deseoso de que no haya impunidad para nadie, de que exista castigo para toda persona que infrinja las leyes, declara que a su entender el reto principal de las organizaciones de la sociedad civil que desean defender los intereses de los grupos más pobres y vulnerados es la construcción y consolidación de organizaciones más activas, surgidas del seno mismo de las masas, fuertes y defensoras de la institucionalidad, así como el fortalecimiento de las existentes.

Hay la necesidad de más organizaciones que estimulen la autoorganización de los sectores populares, para que reclamen que la inversión social se haga en función de sus necesidades e intereses. Para que se conviertan en los grupos que demanden la aplicación del programa de gobierno propuesto por el candidato que resulte ganador.

La clase media tiene quien le escriba y defienda, los empresarios tienen las más poderosas de las organizaciones, mientras que los sectores populares se encuentran dispersos y son calmados con cajitas y dádivas, esos bálsamos momentáneos para una herida penetrante que necesita tratamiento profundo.

El surgimiento, fortalecimiento y consolidación de organizaciones populares fuertes y que estimulen los procesos de ciudadanización contribuirá enormemente a mejorar la calidad de los partidos políticos, de la democracia y la institucionalidad. Porque una ciudadanía informada y consciente de sus intereses podrá participar en la construcción de la confianza, contribuirá a los procesos de institucionalización y en el mejoramiento de la activa política en general.

Para poder enfrentar el autismo de ciertos líderes políticos y sociales, para acabar con ese entender la política exclusivamente como guerra contra los otros partidos, para dejar de ver las masas como comprables a precio vil, hay que mejorar la participación de los pobres que son la auténtica mayoría.

A todos nos conviene, porque si seguimos por donde vamos tornaremos la República Dominicana invivible e inviable, segmentada, segregada y con poco estímulo para el trabajo productivo. El trabajo se debe hacer a dos niveles: estimulando la participación de calidad a lo interno de los partidos, promoviendo programas viables y realistas, y motivando a que las organizaciones y la ciudadanía en general voten en función de las propuestas, y se conviertan en los garantes de que las propuestas se hagan realidad, se materialicen en políticas públicas.

La existencia de mecanismos idóneos de participación reduce los niveles de corrupción. La corrupción es uno de los obstáculos que enfrenta el mejoramiento de los partidos y la democracia. Sin deseos de ser visto como un poeta o un iluso, o ambos, sostengo que la mejor contribución que desde la sociedad civil se puede hacer es perseguir el mejoramiento de las organizaciones tanto políticas como sociales, así como Alicia persigue al conejo blanco para poder escapar del País de las Maravillas.

Ramón Tejada Holguín
El Caribe
Perspectiva Ciudadana
13 febrero 2011

Foto: propia realizada en el Besatón celebrado el sábado 26 de Junio del 2010. Foto con celular.