Apuntes de la conferencia “Ética como principio de buena ejecución de las organizaciones de la sociedad civil"


Ramón Tejada Holguín

A. Acotar el tema

1. Se me pide Hablar de “Ética como principio de buena ejecución en las organizaciones de la sociedad civil”. Traduciendo del lenguaje de las ONG al de los seres humanos, entiendo que se me ha pedido observar si existen determinado conjunto de normas “morales” (de comportamientos) que pueden ayudar a la buena ejecución de los compromisos que las organizaciones de la sociedad civil se han impuesto. O sea si esas normas morales son simple adorno o tienen una función practica en el cumplimiento de las metas y objetivos.

2. Precisemos: ¿Qué entenderé por buena ejecución?: la combinación de acciones que sean eficientes y eficaces a la hora de cumplir con los objetivos, metas o acciones de la organización. Eficiencia significa uso de los recursos, y la eficacia cumplimiento de los resultados. Muchas organizaciones invierten una gran cantidad de recursos para conseguir un resultado, son eficaces, pero no eficientes. Porque podrían hacer mucho más con los recursos que administran. Otras usan pocos recursos, pero se quedan cortos en los resultados, son eficaces pero ineficientes. O sea que buena ejecución será la existencia de una adecuación correcta entre fines de la institución y medios usados para llegar a esos fines. Basados en principio como el buen uso de los recursos (que remite a la eficiencia) y la consecución de los objetivos planteados o sea de los fines, que remite a los resultados y por lo tanto a la eficacia, y por lo tanto al cumplimiento con los sectores que se dice serán beneficiados con las acciones de las organizaciones de la sociedad civil.

3. Esta mañana, pues, mi tema será tratar de responder la siguiente pregunta: ¿Existe un conjunto de normas que pueden ayudar a las organizaciones civiles a ser eficientes y eficaces, o las normas morales riñen con la eficiencia y eficacia?

4. En apariencias en un tema fácil, ya que todos los presentes estaríamos dispuestos a responder que sí, que existe un conjunto de normas morales, formas de conductas, que pueden ayudar a las organizaciones civiles a ser más eficientes y eficaces.

5. Pero, (en el pero siempre anda el diablo) cuando vamos a la realidad monda y lironda, descubrimos que en ocasiones, se sacrifican las normas para conseguir los recursos, y sacrificando las normas, modificamos los fines, y modificando los fines podremos ser eficientes, pero jamás eficaces cuando del fin primigenio se trata. Un ejemplo práctico: es la tensión que existe entre buscar recursos y tener fines y metas propios. Por ejemplo, una organización x piensa que el trabajo en término de desarrollo del poder local será la mejor contribución al fortalecimiento de nuevos liderazgos en el país. Pero, la agencia que le financia, digamos que tiene dinero exclusivamente para el financiamiento de actividades educativas a nivel nacional. ¿Busca la forma de negociar con la institución que financia? ¿Acepta el dinero abandona su idea? ¿Acepta el dinero y continúa buscando socio para desarrollar el poder local? Sólo cada organización puede responder los diversos dilemas éticos que se le presentan con el financiamiento.

6. En ocasiones pienso que en las organizaciones civiles existe una suerte de disonancia cognitiva entre la acción y las normas morales. O sea, entre la buena ejecución y la ética. Como que a veces se arreglara un poco la norma para poder justificar la acción. Es el principio de la llamada “realpolitik”, que no sólo ha permeado a los partidos. La “real politik” en las organizaciones civiles es colocar los intereses de las organizaciones por encima de la eficiencia y eficacia de sus acciones. O sea a veces las organizaciones dicen representar a determinados grupos sociales, en particular los sectores excluidos, o sea dicen que luchan contra la exclusión, pero para defender esos sectores sostienen que deben “preservar” la organización, colocando en los hechos a la organización y su mantenimiento por encima de los grupos a los que dice representar (Explicar mejor este círculo: Beneficiarios vs mantenimiento de una organización. Hay organización cuyo éxito puede ser su desaparición. Ejemplo: una organización local que busca lograr que sus moradores se incorporen al sistema político. Si se incorporan y son tomados en cuenta, la organización no tiene razón de ser)

7. Explicar cómo las normas pueden ser vista como una forma de claridad y fortaleza de las acciones.

B. Las organizaciones civiles frente al estado: la colaboración y el marginal

1. Hay pues determinados riesgos éticos (digo riesgos éticos para diferenciarlos del concepto de riesgos morales) que enfrentan las organizaciones civiles y que puede reducir su nivel de eficiencia y eficacia (uso de recurso y resultados). No son los mismos en todas. En ese sentido vamos, como ejercicio intelectual a dividir las organizaciones civiles en tres: las colaboracionistas (insiders), las marginales (outsiders) y las hibridas. Explicar que no son términos peyorativos, sino que indican una forma de relacionarse con el estado.

2. Las colaboracionistas: aquellas instituciones que privilegian hacer sinergia con el estado. La mayoría de las veces son ONG de desarrollo, en especial en el sector salud o el educativo. Algunas veces son de servicios a tercero, y pocas son organizaciones que hacen advocacy, que trabajan para que determinados temas o grupos sean incluidos en las agendas públicas o las políticas públicas.

3. Las colaboracionistas muchas veces son incluidas en “consejos consultivos”, instituciones de regulación y de vigilancia. Las de servicios a tercero (que trabajan en el ámbito de la salud, educación y otras políticas públicas) pueden ser incluidas en los presupuestos nacionales.

4. El segundo tipo de organizaciones es la que llamamos marginal, no porque sean marginadas por el estado, que eso puede haber, sino porque ellas misma se colocan en los márgenes de la acción estatal. Prefieren no colaborar, no hacer sinergia, y privilegian una acción crítica hacia las políticas públicas estatales.

5. Hay además, un conjunto de organizaciones que poseen cierta hibridez. En un tema son colaboracionistas y en otros marginales. Para poner un ejemplo, tenemos organizaciones de la sociedad civil que pertenecen al consejo consultivo de la política social, y trabajan con entusiasmo en el mismo, pero cuando se habla de transparencia en la administración pública privilegian el mantenerse fuera de las organizaciones estatales que trabajan el tema e incluso asumen posiciones de critica ácidas hacia quienes colaboran en ese campo.

5.2 La división es arbitraria. Unas que aparecen marginal, pueden ser colaboracionista, pero se han marginado o están marginada porque colaboran sólo con un partido en específico o sólo un partido les permite colaborar.

6. No vamos a valorar, por asunto de tiempo, cada una de esas tres actitudes frente al estado, de hecho las tres pueden ser correcta en momentos determinados, pero las tres presentan riesgos éticos importantes.

7. Las que tienen predisposición a la sinergia. En ocasiones pueden caer en un nivel de identificación y compromiso con las políticas públicas del partido de gobierno y no con la acción estatal en sí, con lo que tendrán dificultades para el cumplimiento de sus fines, modificar sus acciones para ser funcionales a dicho gobierno. En este caso más que crear sinergia entre organización y políticas públicas terminan siendo cooptadas por el partido de gobierno.

8 Otras tienden a confundir sus fines y objetivos: o dar servicios a tercero desde la óptica de construcción de ciudadanía y promoción de la inclusión social o ser ejecutores de una política clientelar.

9. Convertir el medio en fin: privilegiar el conseguir fondo a través de la sinergia estatal como forma de preservar la organización, aunque el condicionamiento que traen estos fondos impidan cumplir con los fines que le dan sentido.

10. Hay casos documentados en que las organizaciones se comportan más como agencias de consultorías, lo que se presenta como conflicto de interés. Y por cierto este es uno de los riesgos éticos más importante. Un ejemplo es la existencia de organizaciones que pertenecen a algún tipo de consejo consultivo, que se supone su misión es formar parte de la vigilancia para que determinada política pública cumpla su cometido, y la misma organización se promueve como la evaluadora de esa políticas pública. Las organizaciones deberían tener, por otro lado, un código de ética que tipifique el conflicto de interés. Otro son las organizaciones que laboran observando e informando sobre el desempeño de alguna política pública, y hace labores de consultorías a la institución encargada de desempeñar dicha política pública.

8 Las marginales. No reconocer las buenas prácticas que pueden provenir de la acción estatal, o de otras organizaciones, asumiendo un criticismo excesivo que más bien contribuye a fomentar la apatía, antes que la conformación de políticas públicas que contribuyan con el bien común es el principal riesgo de las organizaciones que optan por ser marginales.

9. Explicar la distinción entre la identificación como organizaciones de oposición política y organismo de promoción de una política distinta en lo estatal (entender la distinción). O sea atajar para que enlace la oposición.

10. Pueden convertirse en un factor de deslegitimación de las acciones estatales. Explicar en detalles.

11. El hibrido, puede caer en un mercenarismo ético: “critico aquí para conseguir beneficios allí, y cuando lo consigo dejo la crítica”. En ocasiones puede ocurrir que sus objetivos en términos de la sinergia, compita con sus objetivo en términos de la crítica, ¿qué opción toma?

12 ¿Porque esas acciones pueden ser vistas como que no contribuyen a la eficiencia y eficacia? Porque la eficiencia como vimos tiene que ver con el uso de los recursos, y muchas de esas acciones hacen que los recursos se usen más en beneficio específicos de la organización y su mantenimiento, antes que para cumplir con el objetivo para el que fue creada la organización. Tomar en cuenta que cuando se trata de participar en políticas sociales los costos administrativos y la productividad del trabajo se reducen. Cuando se trata de advocacy termina el mismo siendo la forma de mantener la organización o preservarla por encima del tema sobre el cual se trabaja.

Afectan la eficacia, porque pierde de vista los fines originales, y se quedan en el camino.
En el caso de las marginales, no son eficaces ni eficiencias, cuando sus críticas se ven deslegitimadas y no conducen a una modificación del comportamiento de las instituciones públicas.

Y en el caso de las hibridas, porque terminan usando su capacidad de advocacy para conseguir beneficio para la organización en el ámbito de la colaboración, de nuevo siendo ineficiente a la hora de ofrecer el servicio a terceros.

Estoy hablando de riesgos, no digo que debamos colaborar, o ser marginales o ser híbridos. Sostengo que cada una de estas posiciones frente al estado tiene sus riesgos éticos, y el reto no es marginarse o colaborar o ser hibrido, es identificar según el tipo de organización que se trate cual es la posición correcta en cada momento y ocuparla, pero siendo consciente de los riesgos éticos, y controlarlos, y reducirlos, y ser así eficientes y eficaces en las acciones, o sea tener una buena ejecución de las acciones y actividades con los sectores que decimos defender, o promover o ayudar.

Finalmente recordemos que este encuentro trata de las organizaciones civiles que dicen promover a los sectores excluidos, a los menos favorecidos, que dicen reclamar al estado transparencia y rendición de cuenta, y en ocasiones no se dan cuenta que estas organizaciones deben dar a esos sectores, lo mismo que ellas reclaman a las entidades estatales.

Gracias

Las encuestas describen percepciones, no realidades, y las percepciones no agotan la realidad

Comentarios a la presentación del informe de la encuesta "Barómetro de las Américas: Cultura política de la democracia en la República Dominicana". Presentada el 27 de mayo del 2009.

Ramón Tejada Holguín

Felicitación a las autoras y advertencia para el público: las encuestas no son realidades, sino percepciones

1. El Barómetro es un loable esfuerzo que nos permite conocer el mundo de las percepciones de las personas dominicanas en cuanto a diversos tópicos y temas relacionados a la cultura política. Es material de primer orden para el interesado en conocer la sociedad dominicana y en participar en la política ya sea desde los partidos o la sociedad civil.

2. Las encuestas, sin embargo, tienen sus potencialidades y sus limitaciones. No se trata de ejercicios que hablan de realidades inmutables y eternas, sino de las percepciones que tienen las personas en un momento y situación dada. Por lo tanto para analizarlas hay que tomar en cuenta el contexto social, económico y político en los que dichas percepciones se desarrollan. Bien observadas y leídas, las encuestas permiten diseñar estrategias políticas para modificar esas percepciones de las cuales son fotografías instantáneas.

3. Las encuestas, cuando están bien hechas y cumplen con los criterios técnicos, sólo describen las percepciones, corresponde al analista interpretar los resultados. Como ejemplo observemos la forma en que esta encuesta describe el sistema partidario. En el texto se sostiene: “la identificación con los partidos políticos a través de militancia o simpatía se mantiene alta. Al igual que en el 2006, la República Dominicana encabeza la lista de países en el estudio con el mayor porcentaje que indicó simpatizar por un partido político (70% en 2008). Esto sugiere que a pesar de la desconfianza y las críticas a los partidos, los dominicanos siguen mostrando una vinculación con estas organizaciones.”



4. ¿A qué se debe que las personas entrevistadas critiquen a los partidos políticos y al mismo tiempo se mantengan e incluso se eleven los niveles de simpatía partidaria? ¿Es un error? ¿Las personas no son sinceras a la hora de responder? Para entender esta contradicción, hay que ir más allá de los números y las percepciones.

5. En primer lugar recordemos que los partidos dominicanos (y de otros muchos países) promueven un tipo de movilización política esencialmente clientelista. Sin embargo, desde el punto de vista de las masas la movilización política es una estrategia de sobrevivencia. En nuestra nación más de la mitad de las personas son pobres o padecen de alguna vulnerabilidad en el plano de lo económico. La participación en política se convierte así en una forma de “empleo” precario, en una manera de conseguir algún tipo de ingreso. En el caso de sectores con ciertas capacidades se convierte en una forma de ascenso en la escala social. No olvidemos que los niveles de desempleo en dominicana han sido tradicionalmente altos. La contradicción entre crítica a los partidos y simpatía partidaria remite, pues, a las características de una sociedad con alto niveles de vulnerabilidad económica en la población, en la cual la política se ha convertido en una actividad económica que genera algún ingreso. Como quien dice que en el país para las masas, la simpatía partidaria forma parte de “la industria de la política”.

6. Los resultados de esta encuesta, como los de cualquier otra, deben ser colocado en su justa dimensión y medida. Son un valioso insumo para el conocimiento de la realidad, pero no la realidad. Ayudan a entender el hacía dónde vamos, pero no lo construyen. El liderazgo político, social y económico que se asume como democrático y progresista tiene en esta serie de encuestas pistas para diseñar su estrategia, siempre que entienda las potencialidades y limitaciones de esta herramienta para el conocimiento de la realidad.

Sugiere importantes líneas de investigación

7. Un gran valor de este tipo de trabajo es que sugieren investigaciones más profundas sobre diversos tópicos. Por ejemplo, en el reporte de los hallazgos se nos habla de la democracia y la estabilidad del sistema. Según las autoras: la “República Dominicana se encuentra bien posicionada en cuanto a la valoración de la democracia como mejor sistema de gobierno” y que “sigue ocupando una posición alta en la categoría de democracia estable cuando se compara con otros países de América Latina”. Si otros países están perores que nosotros, pobres países. ¿A qué se debe esta percepción de que existe estabilidad de nuestro sistema democrático? Baste darse cuenta como las acciones que podrían parecer rutinaria en cualquier democracia, en nuestra nación causan revuelo y preocupación: tales como la elección de una JCE, la situación de la justicia que constantemente ve amenazada su independencia, las discusiones en el congreso, los pactos que se irrespetan, la falta de confianza en el liderazgo político, social y económico, entre otros aspectos.



8. La idea de que la democracia dominicana es estable, se basa en la percepción de las personas entrevistadas sobre el funcionamiento de la democracia. Por lo tanto lo primero es tratar de saber ¿qué entiende la gente por democracia? ¿Qué significa para ella preferir la democracia por encima de cualquier forma de gobierno? Quizás no está hablando de la democracia como régimen político, sino desde una óptica económica y social.

9. Lamentablemente en el Barómetro que comentamos no encontramos los datos sobres la percepción de la gente acerca de qué es la democracia. Así que permítanme citar una encuesta que realice para el CIES en el año 2003. En aquella encuesta encontramos que el 53% de las personas entrevistadas entiende que la característica más importante de la democracia es la protección estatal de los más débiles, el 40% dijo que lo más importante es “salario e ingresos justos” y sólo el 6% sostuvo que democracia significaba competencia entre partidos.


10. Estas respuestas sugieren que gran parte de quienes apoyan la democracia, lo hacen porque esta debe defender a los más débiles y proporcionar justicia redistributiva. El dato, visto así, no dice que la gente apoya la democracia en abstracto, sino que las personas entrevistadas piden que el estado responda a sus necesidades perentorias. Apropósito, si bien aparecemos en esta encuesta como un país esencialmente conservador, ¿no es esa visión de la democracia de centro izquierda? Hay que revisar, al mismo tiempo los indicadores que usamos para sostener que somos un país esencialmente conservador.



11. Otra línea importante de investigación lo constituye el tema del llamado capital social, la encuesta sugiere que nos movemos en una posición intermedia: “es necesario promover mayor desarrollo de la confianza interpersonal con el fin de gestar más capital social, eficiencia gubernamental y legitimidad de las instituciones políticas.” Pero, la medición del capital social la ha hecho en función de una sola pregunta: la de confianza interpersonal. Sin embargo, el capital social no es sólo confianza interpersonal, también es solidaridad, reciprocidad, capacidad de acción colectiva, institucionalidad. Eso significa que independientemente de la confianza interpersonal, la gente puede lograr niveles de asociación colectiva importantes si confía en que hay instituciones que ayudarán a que se respeten las reglas del juego. La encuesta, debido a que no es su tema de estudio, no indaga sobre esos aspectos señalados. Sería interesante lograr realizar una encuesta exclusivamente sobre el tema.


12. Hay una hipótesis que he manejado desde hace un tiempo, y es lo que podemos llamar la paradoja del clientelismo y el capital social. Clientelismo es una forma de apropiarse del capital social de manera individual, pero al mismo tiempo debe protegerlo porque si no hay un nivel de capital social el clientelismo no es posible. Recordemos el clientelismo es intercambio de favores por apoyo político. Quien apoya tiene la expectativa de recibir el favor. Para que el clientelismo funcione tiene que haber un nivel de confianza entre las partes. Y es ahí donde la sociedad clientelar si bien por un lado con los incumplimientos de las promesas de ayuda a algunos militante socava el capital social, cumpliéndole en la medida de los que pueda a otros estimula ese tipo de capital social que podemos llamar perverso.

13. Quizás, precisamente, por la generalización del clientelismo, es que encontrados datos para decir, como dicen las autoras, que la sociedad dominicana es “partido céntrica”.

¿Un tercio lleno o un tercio vacío?

14. Los valores de la matriz sobre la democracia estable sugieren o que el vaso está un tercio lleno, o que le faltan dos tercios. En el informe se plantea que “en la casilla de democracia estable se observa una reducción de 38% a 29%, mientras en la de estabilidad autoritaria se observa un aumento de 23% a 31%. De todas maneras, la República Dominicana sigue ocupando una posición alta en la categoría de democracia estable cuando se compara con otros países de América Latina.”




15. Debemos preocuparnos porque hemos bajado 9 puntos en los últimos dos años y porque dicha reducción se ha debido a un incremento de la estabilidad autoritaria. Pero, cuidado, no pensemos que para revertir esta tendencia hay que actuar exclusivamente en el ámbito de las percepciones de las personas, de la comunicación y del intento de influir en cómo ve el mundo la ciudadanía dominicana. Este asunto es más complejo.

16. Recordemos que según las encuestas que hemos realizado, para la gran mayoría de la gente democracia significa o un estado que proteja a los más débiles, o redistribución del ingreso. Es decir, mi interpretación de este cuadro, es que la gente exige una democracia de ciudadanos y ciudadana que preste atención a las políticas sociales y las inequidades existentes. Sí, el poco apoyo a la democracia estable nos sugiere que nuestro régimen político no satisfaces esas necesidades de las personas. Las percepciones, muchas veces, hay que saber interpretarlas. Quizás las personas se ubican más al centro derecha cuando se le pide que se autodefinan, pero los datos dicen que demandan políticas sociales inclusivas que son típicas de gobiernos progresistas.

17. Desde mi humilde entender, las percepciones que esta encuesta reseñan, sugieren que la manera de evitar despertarnos en un asombro autoritario cabalgando en un brioso liderazgo mesiánico es "echando el pleito" por lograr el acceso de la mayoría a la educación y a la salud de calidad, es el momento de diseñar políticas sociales inclusivas que enfrenten la inequidad.