44 tuits de viernes reload: rebelión y sentido de comunidad como mellizos distintos


El derecho a la protesta es inalienable. Así de sencilla es la cosa.

Rebelarse más que un derecho es un deber ante las injusticias, ante lo que esté mal, ante lo que nos afecte sea como grupo o persona.

No es que haya reglas para rebelarse. Pero, es necesario entender el ineludible fortalecimiento de los lazos de comunidad y el respeto por las personas que prefieren el inmovilismo.

No son contradictorios rebelarse y el fortalecimiento de los lazos de comunidad. Son complementarios. Deben respetarse cual hermanos mellizos de diferentes estructuras caracterológicas. 

El deber de rebelarse tiene como contracara de la moneda el deber de respetar el sentido de comunidad de los y las demás.

Hay quienes se sienten cómodos y cómodas con la sociedad dominicana, hay quienes quieren algunos cambios y hay quienes quieren subvertirlo todo.

Hay quien quiere subvertirlo todo, pero entiende que hay que ir como la gallina: grano a grano para llenarse el buche.

Hay quienes quieren subvertirlo todo y subvertirlo ahora, a veces sin tener un norte claro, sin que importe el hacia dónde.

Hay quienes no quieren cambio.

Hay quienes quieren subvertirlo todo, tienen un norte claro, pero carecen del apoyo de un colectivo lo suficientemente fuerte como para marcar un ritmo distinto.

Se trabaja por el cambio de diversas maneras, desde diversos escenarios  y con diversas herramientas.

Todos y todas, partidarios del cambio y de lo estático, estamos en la misma sociedad dominicana, y de alguna manera hay que convivir.

Es una tensión: respeto por la mayoría que se expresa de diversas formas, y rebelión que casi siempre la realiza una vanguardia.

Todo cambio que ha sido propiciado exclusivamente por una vanguardia sin contar con la gente está destinado al fracaso en el mediano plazo.

El reto del cambio es propiciar ese encuentro con la mayoría, y el establecimiento de una forma de conectar con esa autentica mayoría.

Se trata de sumar, convencer, construcción de la hegemonía popular.

La inercia siempre ha sido la norma en las diversas sociedades, o el cambio lento, pero consistente.

La forma más duradera y sostenible de régimen político, se ha demostrado, es la democracia.

No hay democracia perfecta. Es una construcción cotidiana que se hace en base a un sentido mínimo de comunidad, de  formar parte de un colectivo.

Vivimos en una tímida democracia, con males diversos, pero algunas bondades.

Males ancestrales que no se solucionan de un día para el otro, ni siquiera con la toma del “palacio de gobierno en invierno”.

Baste observar las diversas protestas y movimientos que se han dado en los últimos días. Como en toda democracia, hay quienes las apoyan y quienes no lo hacen.

Pero, no se puede negar que Danilo Medina ha sido enfático en algo: No se puede reaccionar con violencia a las protestas pacíficas.

La muerte en la UASD fue condenada enérgicamente y fue sometido a la justicia quien debió serlo y sancionado quienes participaron.

Nada justifica una muerte, ni nada revive al muerto joven, pero al menos enviar un mensaje claro de que esas cosas no se tolerarán es un cambio significativo.

Falta mucho, eso sí.

Es necesaria una auténtica reforma policial.

Pero, evitando tirar a la calle a un grupo de personas con experiencia en el uso de las armas y algunos con antecedentes de violencia y delincuencia. 

La reforma es delicada.

Debe hacerse, de manera inteligente y con el menor costo posible para la sociedad en términos de violencia.

No se trata de que las personas que luchan esperen la reforma, deben seguir luchando, pero entendiendo y promoviendo los pasos positivos y el ritmo necesario.

Tener una visión crítica de la sociedad y apoyar algunas de las protestas no es incompatible con el apoyo al presidente Medina.

Basta observar, por ejemplo, el tema del código penal. Para mí resultan simplemente aberrantes algunos cambios. Pero apoyo al Presidente Medina y la forma en que se estimula el empleo a través de las Mipymes, dando préstamos y asistencia técnica.

Son inaceptables los intentos de coartar la libertad de expresión en el código, y hay que rechazarlos con energía. Pero apoyo al presidente Medina y la forma en que se ha comprometido con el 4%, y la estructura del presupuesto nacional.

No puede ser que se tenga una legislación que criminalice la interrupción del embarazo por razones médicas o situaciones como incesto o violaciones. Pero apoyo al presidente Medina y el programa “Vive mujer” y la campaña “Promesa de hombre”, porque son pasos de avances en tema de género.

Son muchas las razones para protestar y rebelarse; y siempre me ha simpatizado esa juventud que participa y se rebela.

Y nada de eso es incompatible con el apoyo a un presidente, que estoy seguro, usará el presupuesto nacional como un instrumento de desarrollo, y a favor de la mayoría.

Rebelarse está bien, tener un norte claro y entender los pasos hacia ese norte es mejor.

Hay que notar que la primavera árabe la iniciaron sectores democráticos y terminó en manos del fanatismo.

Rebelarse está bien, pero si nos rebelamos para que haya más democracia, debemos empezar siendo más democráticos.

Si nos rebelamos para que haya menos hostigamiento a las ideas ajenas, no podemos hostigar a quien no comparte las nuestras.

El derecho a la protesta es inalienable. Así empecé mis 44 tuits.

Rebelarse más que un derecho es un deber ante las injusticias, ante lo que esté mal, ante lo que nos afecte sea como grupo o persona.


Ramón Tejada Holguín
16 de noviembre

Twitter: @ratehol

El hedonismo pesimista y conservador de cierta juventud


Es increíble la intolerancia que muestran algunas personas que participan de los movimientos sociales, movimientos que poseen legitimas reivindicaciones, y que tienen todo el derecho para participar según sus convicciones.

Hay quienes creen que todo el que está de acuerdo con ellos y ellas es democrático y tiene razón, pero quienes están en desacuerdo son bocinas y corruptos y mala gente.

Así no se construye un movimiento social democrático e inclusivo, ni se construye la necesaria hegemonía popular. Con esas actitudes terminan perdiendo la batalla frente a sectores que dentro del gobierno y los partidos apoyan sus luchas y les defienden. Que tienen igual derecho que ellos y ellas a pelear por las mismas reivindicaciones en otros escenarios, con otras herramientas.

Esa puede ser una de las razones por las cuales en el país ha sido imposible la construcción de una alternativa progresista y de izquierda distinta a las opciones partidarias existentes.

No se puede demandar respeto por las ideas propias irrespetando al que tiene ideas contraria.

Precisamente son los grupos minoritarios y marginales quienes asumen ese tipo de comportamiento.

Democracia es dialogo respetuoso, es decir lo que el otro no quiere escuchar y escuchar lo que no queremos que el otro diga.

Resulta interesante que un grupúsculo de jóvenes que a su corta y "tierna" edad han pertenecido a más organizaciones sociales que las existentes me hayan elegido como el blanco de su critica. Al observar el origen de los ataques personales, y la ausencia de debate, asumo esas palabras precipitadas y vacías como un piropo, piropo que acepto, como lo que es, el piropo a una visión de los movimientos sociales que atenta contra lo anquilosado y la estulticia y la repetición de los errores que arrastra el movimiento progresista dominicano desde la caída de Trujillo.

Resulta penoso que la forma de enfrentar ideas y argumentos sea insultando personas, pero sin un ápice de contrargumentación, sin una evidencia de reflexión. Y hay quienes se preguntan el porqué del fracaso de ciertos movimientos: el diseño de estrategias exitosas implica un esfuerzo del pensamiento y una capacidad autocritica importante.

Personas que cobran en las organizaciones civiles por hacer un trabajo a favor de los grupos vulnerables, quieren denigrar a quienes trabajan en el sector público con una visión similar.

Detente a pensar por un momento, antes de apurar tu lengua de máuser que solo sirve para provocar problemas incluso entre tus compañeros y compañeras.

¿Ha sigo exitoso el movimiento a que perteneces?

La medida del éxito de un movimiento social son los logros alcanzados en beneficio de los grupos o sectores que se dicen defender.

¿Qué se ha logrado con todo el financiamiento que ha tenido tu organización?

Tengo más de diez años diciendo a mis camaradas, a esos que asumen como sacerdocio el movimiento social, que lo hacen con honestidad, que hemos luchado hombro con hombro y seguimos en contacto, que cuando los indicadores colocan a República Dominicana en últimos lugares, debemos criticar al Estado, pero también criticar nuestras estrategias como movimiento social y ver el porqué no logramos ser efectivos.

No sostengo que todos somos responsables, sostengo que si con nuestras acciones no movemos positivamente las variables de las políticas sociales, pues debemos revisarlas y diseñar nuevas estrategias. No podemos culpar al otro de nuestros errores. Si las acciones del otros nos desarticulan, redefinamos nuestras acciones pero no hagamos del insulto la forma de esconder la propia incapacidad.

Hay, pues, que evaluar el éxito y el fracaso de cualquier movimiento en función del éxito o fracaso de la estrategia diseñada para lograr los objetivos propuestos.

Pero, hay un grupito generacional de chicos y chicas "nice" (en sentido de la edad biológica y en ocasiones la edad mental) que ve la lucha como algo lúdico, que se justifica por el placer que les brinda en términos individuales, mientras la pobreza sigue siendo tarea pendiente. Que se suman y dividen, se restan y multiplican en función de los afectos momentáneos y no de una ideología y norte compartidos.

Son victimas de un pesimismo hedonista.

Les molesta, por ejemplo, la seguridad y evidencia de que el actual gobierno dará el 4% del PIB a la educación y hace una apuesta por una educación de calidad. Porque ese hecho les quita el caramelo sensual de una protesta en la cual encontrarse con amigos, criticar a los amigos del otro lado y sentirse parte de algo que tiene sentido.

Es así: niegan lo actual, pero sin presentar una visión de futuro. Porque lo que interesa no es lograr algo, sino el simple participar por participar. La participación se convierte en experiencia intensa que cada vez debe ir creciendo, de ahí que la apelación a la violencia verbal, y el uso irresponsable de las redes sociales es consecuencia lógica para alguien que lo que busca es la emoción de la participación, por la participación misma. No les da placer lograr alcanzar la meta, les da placer la intensidad de la participación.

El hedonismo pesimista, desde ese punto de vista, quiere vivir un presente eterno. 

Porque el placer de ser retuitiado es mayor para ellos, que el placer de un triunfo para las masas como lo constituye lo logrado por el movimiento por el 4% del PIB para la educación.

El placer de unas frases graciosas, para ellos y ellas, es mayor que el placer de tener una aula llena de personas pobres aprendiendo con el programa Quisqueya Aprendo Contigo.

El placer de insultar es mayor que el de promover la Banca Solidaria a favor de las mujeres y los más pobres.

El placer de verse en youtube o cualquier medio electrónico dando catastróficas declaraciones es mayor que el saber que la centralización de las compras de medicina en las manos de Promese-CAL ahorrará millones al estado y logrará medicina barata y de calidad para las personas pobres.

No entienden que cada logro abre una etapa nueva en la lucha. Por ejemplo, se acerca el momento del monitoreo y supervisión. Una etapa en la cual es factible la sinergia con el Estado.

Trabajar como la hormiguita y sin prensa no es lo que les interesa: los reflectores constituye su verdadero norte. Es que la politica es para ellos y ellas "performance" y no acción en favor de los y las vulnerables.

Es una juventud (biológica y mental) de clase media que está en la lucha porque así se siente parte de algo que vale la pena y al mismo tiempo calma su tendencia al hedonismo.

Quedar sin horizonte para ellos y ellas es como quedar sin su objeto del deseo.

Es lamentable que no canalicen esas energías hacia otras luchas que pueden ser igual de productivas.

Les paraliza el miedo al futuro, la resistencia al cambio. Porque el hedonismo juvenil es profundamente conservador.

Hay un gran reto para el verdadero liderazgo de los movimientos sociales: lograr llegar a las masas, convertir triunfos como el del 4% del PIB para la educación en experiencia pedagógica replicable en otras áreas de las políticas sociales. Asumir la lucha contra el clientelismo como una escalera en que se gana un escalón a cada paso. No se puede volar a la meta, sin hacer volar en añicos el movimiento mismo.

El verdadero liderazgo, si es tal, debe saber poner límites a sus seguidores por más entusiastas que estos sean.

Hay una ventana hermosa para el desarrollo de los movimientos sociales en este nuestro hogar que es la República Dominicana, lástima que a un grupito le ha cogido con destruir el techo de la casa para entrar en ella.

Noviembre 2012

Mis artículos y la Dirección de Información, Análisis y Programación Estratégica (DIAPE)


La Dirección  de Información, Análisis y Programación Estratégica (DIAPE), es una Dirección General, bajo la dependencia del Ministerio de la Presidencia, creada mediante el decreto 34-98.

Tiene como misión “asesorar al Poder Ejecutivo para contribuir a la toma de decisiones coherentes, con el fin de garantizar la gobernabilidad democrática, mediante la entrega oportuna de informaciones, análisis y recomendaciones de estrategias que apoyen una gestión política de excelencia”.

El presidente Danilo Medina ha tenido a bien confiarme la dirección de la DIAPE. Sustituyo a Carlos Dore, quien además de ser un gran amigo, me consta que desempeñó con gran acierto su puesto. Creo que desde dicha institución puedo continuar aportando a la democracia dominicana mi granito de arena, como hasta ahora lo he hecho.

Reflexionando sobre las funciones de la Diape y los objetivos que me había propuesto con mis colaboraciones en El Caribe, me he convencido de que lo mejor es hacer un receso en cuanto a la elaboración de artículos semanales.

¿Porqué?

En mis artículos he tratado de hacer análisis y recomendaciones que contribuyan a lograr una sociedad más democrática. Nunca he sido imparcial. He sido, soy y seré partidario de una sociedad más democrática, menos desigual y con los más altos niveles de participación de la colectividad.

Y desde ese punto de vista siempre he escrito, y establecido mis propuestas de estrategias a las organizaciones civiles en las que he militado y milito.

En mis artículos he sido y seré defensor a ultranza de la acción colectiva. O sea, de la autoorganización de las personas, de la constitución de redes de organizaciones de la sociedad civil que hagan transparentes sus intereses y los defiendan.

He escrito y escribiré en tanto que creyente en una forma de hacer política más cercana a la gente y sus necesidades, en la cual el liderazgo se constituya dando respuesta eficiente y eficaz a través de las políticas públicas a las demandas de la mayoría.

Hasta el momento los análisis que he realizado a través de mis artículos no comprometían a nadie, salvo al que los escribía. Lo que me permitía moverme con gran libertad por una diversidad de temas y críticas.

Es indudable que fiel a mí mismo, sigo siendo parcial de una sociedad más democrática, menos desigual y con los más altos niveles de participación de la colectividad y desde ese punto de vista seguirán siendo los análisis y recomendaciones que realice, junto el equipo que en la actualidad tiene la Diape.

Pero, me será imposible mantener esta presencia semanal, como hasta el momento lo he hecho, por lo que haré un receso en los artículos semanales, mientras ocupe las funciones de director de la Diape.

Agradezco a la dirección de este multimedio el espacio que me ha concedido hasta el momento, y espero tener las puertas abiertas para, cuando las condiciones lo permitan, continuar escribiendo este artículo semanal.

Agradezco a las personas que leen, critican o apoyan mis artículos vía las redes sociales y otros medios. Gracias y hasta luego.

Ramón Tejada Holguín
El Caribe
Perspectiva Ciudadana
28 agosto 2012

Una muerte que es muchas muertes



Esperancita, adolescente y pobre, fue muerta el viernes en la mañana. Leucémica y embarazada fue muerta por muchas personas que, sabiéndolo o no, desataron el enorme engranaje social, político e ideológico que la dejó inerte, sin fuerzas, que la llevó a este final totalmente esperado. Fue muerta sin entender las potencias que se habían cebado contra ella y sin saber el porqué de tanta saña.

Había muchas cosas que no sabíamos de Esperancita, de las cuales algunas ya sabemos y otras serán arcanos, preguntas sin respuestas, nubes negras permanentes en quienes intentaron salvarla.

Sabemos su verdadero nombre, pero no es lo relevante. Esperancita fue nombre simbólico, pequeña esperanza. Dado como una forma de aferrarse al deseo de salvarla. Ahora sabemos que inútil fue tal aspiración. Que al deseo hay que agregarle grandes dotes de voluntad y acciones y menos palabrería y justificaciones. Que la ley del karma taladre el corazón de los corazones que dicen proteger la vida y la dejan morir en defensa de sus creencias religiosas llevadas al extremo.

Tengo preguntas, que no niego son forma de responsabilizar a corazones que se han endurecido ante el dolor femenino para defender sus boletos a un paraíso que quizás, precisamente por haber endurecido el corazón de sus corazones, jamás llegarán a conocer.

No preguntaré por las causas médicas de su muerte, porque sé que no murió de leucemia, ni de falta de plaquetas, ni por su embarazo. Murió de pobreza, porque estoy totalmente seguro que una hija de familia con recursos habría sido salvada, aquí o llevada al extranjero para que la espada flamígera del artículo 37 y su defensa de la vida desde la concepción no le alcanzara.

Su muerte evidencia muchas carencias. Una de ella es la información. El poco seguimiento que se le dio al caso fue de forma amarillista en algunos medios, en otros como parte de comentarios bien intencionados, pero sin agenciarse información veraz e independiente. Porque esas cosas que jamás sabremos, debieron ser investigadas e informadas por una prensa responsable y eficiente.

Había que investigar si se le daba o no realmente el tratamiento adecuado. Había que investigar las razones por las que un hospital que recibe grandes subvenciones del Estado no aceptaba a Esperancita. Había que investigar si efectivamente en la clínica que estaba se habían establecido las condiciones necesarias para salvar su vida como manda el protocolo médico y no el perverso artículo 37 colocado por encima del juramento hipocrático.

Nos han muerto a Esperancita y hay muchos y muchas cómplices sin quererlo, y queriéndolo también. ¿Cómo podríamos saber lo que realmente ocurrió, las auténticas responsabilidades materiales?

Apelando a quienes tienen todavía algo de corazón en sus corazones pregunto, como forma de llamar a la acción urgente y de decir “basta carajo”: ¿cuántas Esperancitas, que no conocemos ni llegaremos a conocer, están siendo hoy víctimas del Doctor Artículo 37? ¿Cuántas lo serán en el futuro? ¿Cómo podemos detener estos feminicidios constitucionales?

Ramón Tejada Holguín
El caribe
Perspectiva Ciudadana
21 Agosto 2012

Lucha por la regulación necesaria


Economistas y empresarios de todo tipo nos dicen que no se debe regular la economía, porque introduce distorsiones en el mercado. Claman porque el Estado  y la política no regulen nada. Pero, cuando el mercado se deja a la libre ganan los mejor organizados, con mayores recursos económicos y que controlan la información, mientras que pierden quienes tienen menos capacidad organizativa, dinero e información 

En Dominicana se dan unas paradojas que nos dejan patidifusos. Por ejemplo, partidarios de la no regulación, que quieren que se regule… pero contra el consumidor.

¿Ejemplos? Importadores que venden muy caro y tienen altísimos márgenes de ganancias, ofrecen mal o regular servicio,  y quieren la intervención del Estado   Dominicano para seguir ganando por encima de lo prudente.

Las fuerzas del mercado ha provocado que un sector de las clases medias haga sus compras por internet. Pero, estos importadores en vez de competir en buena lid, tratan de que el Estado  prohíba las compras por internet, usando argumentos espurios.

Para reducir las compras de estos grupos, quienes importan simplemente pueden vender a precios justos artículos originales y de calidad, y tener buenos talleres para enfrentar los desperfectos de los artículos. Y tener una política de devoluciones como la que tienen los fabricantes.

Pero, no es así. Desean tener muy altos niveles de ganancias y que el Estado se las proteja, en perjuicio de los y las consumidores. Pero, piden el apoyo de los consumidores para evitar que el estado haga una reforma fiscal.

Ni que decir de la barbaridad de cambiar las normas establecidas para permitir que los embutidos tengan cada vez menos carnes.

Admito que en más de una ocasión me asalta un sentimiento de impotencia, y enfilo las maldiciones gitanas más terribles hacia los gobiernos que hemos tenido y los que vendrán.

Pero,  seamos sinceros, no se trata solo del gobierno. Hay también un sector empresarial que se niega a ser regulado y ha capturado al Estado. Hay, también, una ciudadanía que frente a determinados temas se mantiene pasiva.

Una opción que siempre está a la mano es la negativa a comprar esos productos, como un mecanismo para obligar a que los precios y la calidad de los mismos al menos sean aceptables.

Pero, una acción de esta naturaleza no se le puede pedir a la mayoría de las familias del país, porque son pobres y compran determinados productos porque no tienen otra opción. Ya sea porque carecen de información o porque el producto al que deberían cambiar es muy caro.

Es así como la demanda deber ser promover que el Estado  juegue su papel regulador, y fortalecer mecanismos como Proconsumidor, las diversas superintendencias, y el defensor del pueblo.

Noten que he escrito la palabra demanda. Y esa demanda debe provenir de la ciudadanía activa, una demanda que debe estar dirigida a conocer claramente cuáles son los grupos responsables (sean políticos o económicos) y a los que hay que enfrentar.

En ese sentido, hay que notar que hay sectores empresariales que tienen el control de las informaciones, lo cual agrava el problema. Porque para que la gente tome decisiones racionales en cuanto a consumo, necesita tener información de calidad libre y permanentemente.

Ramón Tejada Holguín
El Caribe
Perspectiva Ciudadana
13 Agosto 2012

Gira el carrusel salarial

Estos lluviosos días me llevaron por los vericuetos de la nostalgia y un exquisito cd doble de Víctor Manuel y Ana Belén, “Para la ternura siempre hay tiempo”, me pedía a gritos ser escuchado. Hay canciones muy conocidas como la ya mítica “La Puerta de Alcalá”. Pero, “Gira carrusel” fue la pieza que se metió, cual gusanito impertinente, en mi cerebro en el mismo momento en que una neurona díscola pensaba sobre el “Proyecto de ley de regulación salarial del Estado Dominicano”, aprobado por el Senado y pendiente de su ratificación por la Cámara de diputados.

La música de la canción recuerda las vueltas a ningún lado de un carrusel de pueblo. Hay cierto sarcasmo: “hay quien dice que estamos cuesta abajo ­­/ cuentan otros que todo va muy bien / es difícil saber a dónde vamos / donde lleva la vía de este tren.”

Un sabor a cosa rancia se apoderó de mi ánimo, el olor a mocato nubló mi pensamiento, y una pregunta martilló esas neuronas que defienden con mayor énfasis el ejercicio de una ciudadanía activa: ¿no sería mejor construir la vía de este tren en vez de quejarnos por no saber su norte?

Cuando el estribillo se hizo presente, una nube gris, vetusta y opresiva, carcomió mi alma rebelde que desea ser parte de construcción de lo nuevo: “Gira, gira carrusel / pide lo imposible y si lo dan avísame”.  Fue en ese instante que me vino a la mente el tiempo que hemos dedicado, desde las organizaciones de la sociedad civil, a demandar la regulación de los salarios del Estado Dominicano. Podemos,  en esta materia, dejar que otros pidan lo imposible, y dedicarnos a defender con uñas y diente una ley posible.

El proyecto contiene los aspectos a los que podemos aspirar en el contexto de la correlación de fuerzas que se da entre los sectores que presionan por seguir como estamos y los que queremos mayor nivel de racionalidad y equidad en los salarios del estado. Basta notar que con la promulgación de la ley el servidor público deberá contar solo con su salario y los beneficios inherentes al cargo que ocupa.

Será el fin de las grandes remuneraciones, incentivos y dietas que se reciban por participar en consejos, juntas, comisiones y el de la discrecionalidad de altos funcionarios que a los salarios les incluyen “incentivos” que salen del presupuesto nacional, para sí mismos y para sus allegados.

Sé que el proyecto de Ley tiene aspectos que pueden ser criticables. Pero sé que tener esa ley, tal cual fue aprobada en el Senado, es mejor que seguir como estamos hasta ahora. Y esas son las dos opciones. O todas las personas que queremos mayores niveles de institucionalidad reclamamos de la Cámara de Diputados que apruebe el proyecto tal cual fue aprobado en el Senado y así se convierta en Ley, o seguimos como chivos sin ley en cuestiones salariales. Es hoy o nunca.




Ramón Tejada Holguín
El Caribe
Perspectiva Ciudadana
7 agosto 2012

Movimientos sociales de izquierda


Uno de los graves problemas de una parte de la izquierda dominicana es que hace política partiendo de la idea de que toda lucha dirigida contra una autoridad política es por definición legítima. Uno diría que no se detiene a pensar seriamente en las consecuencias de ciertas luchas para los mismos pobres que dice defender.

Basta que alguien se enfrente a una autoridad política para salir en apoyo del que la enfrenta, como si partieran del principio de que la autoridad (municipal, judicial, congresual o del Poder Ejecutivo) jamás puede tener la razón, como si el elemento aglutinador de ese tipo de izquierda fuera la lucha por la lucha misma. Hay algo de esquizoide en el asunto. Son totalmente anti autoridad, no anti autoritarios, porque internamente la autoridad de los líderes siempre tiene razón.

¿Ejemplo? Observemos el apoyo que se le brinda a los empresarios del transporte, mal llamados sindicalistas, en sus lucha por obtener gas, gasolina y vehículo financiados por el Estado, y el escaso apoyo a las personas usuarias de esas destartaladas voladoras, que habitualmente son verdaderos peligros para pasajeros y conductores en general.

¿Por qué la izquierda no protesta por la forma gansteril con que se maneja el transporte urbano e interurbano en el país? ¿Por qué no luchar por una mayor institucionalización del transporte masivo? Se necesitan reglas claras en el transporte de pasajeros, y el final de la impunidad e inmunidad de los empresarios del transporte.

Pero, hay quienes creen que irrespetando la institucionalidad se es revolucionario. Como si ignoraran que la revolución crea su propia institucionalidad. Antes de enfrentar una institucionalidad determinada, hay que haber sido capaz de respetarla, para ver qué es lo que no funciona de la misma.  A una sociedad cuya ciudadanía no respeta la institucionalidad actual, le será difícil respetar la institucionalidad futura.

Esa forma esquizoide de hacer política es lo que más ha bloqueado el crecimiento de las izquierdas (sí, en plural) tanto como movimiento social, que como movimiento político. Esa es una izquierda anquilosada, que lamentablemente es la que más se ha acercado a la juventud.

Que conste, creo que el país necesita un movimiento de izquierda fuerte y racional. Capaz de hacer política, como diría Gramsci, basada en la construcción de la hegemonía de los grupos subalternos. O sea, que tenga como norte constituir una autoridad política y moral que enfrente la hegemonía de los grupos que hoy tienen la sartén por el mango.  La apuesta al enfrentamiento pueril es el bloqueo principal de la constitución de lo nuevo, en la política dominicana.

He puesto de ejemplo el caso del transporte, pero lo mismo puede aplicarse a la UASD y sus dificultades actuales. ¿Tiene la izquierda una oferta racional de transformación de la UASD, para que esta cumpla su papel como universidad pública? ¿Cómo puede ser que los héroes de las izquierdas juveniles sean quienes tienen 40 o 50 años de fracasos acumulados?

Ramón Tejada Holguín
El Caribe
Perspectiva Ciudadana
31 julio 2012